martes, 06 de noviembre de 2007
Nació en Casares (Málaga) un 5 de Julio de 1885 y moría fusilado, sin juicio ni sentencia un 11 de Agosto del aciago año de 1.936 en el kilómetro 4 de la carretera de Sevilla a Carmona, andaluz de pro y uno de los máximos forjadores del idearium y de la lucha andalusí.

Aparte de este apunte bibliográfico, poco más sabemos de la vida de Blas Infante Pérez, glorificado una y mil veces por los actuales políticos como Padre de la Patria Andaluza.

Desde los poderes, político y culturales, actuales se intenta tergiversar, aveces de forma intencionada, el pensamiento infantiano. Han convertido su obra en una especie de “cajón de sastre”, al que muchas personas, instituciones y organizaciones acuden para justificar pretendidos “andalucismos”. Es cierto que urge una ordenación de su obra, una relación detallada y cronológica de su trayectoria ideológica, siempre desde la perspectiva objetiva. Blas Infante fundamentaba la identidad nacional de Andalucía en aquella formación social autóctona que fue Al-Andalus. Para Blas Infante, “Andalucía es una nacionalidad porque una común necesidad invita a todos sus hijos a luchar juntos por su redención. Los es también porque la naturaleza y la historia hicieron de ella una distinción en el territorio Ibérico. Lo es también porque, lo mismo en España como en el resto del extranjero, se nos señala como un territorio y un pueblo diferente”.

Es hora ya de descorrer velos y dar a conocer aunque modestamente, la semblanza de un hombre sabio, un espíritu universal, musulmán y andaluz; y nadie mejor que el propio Blas Infante a través de sus palabras: "Yo, criado entre jornaleros e hijo de un pueblo jornalero por excelencia morisco o andaluz, había vivido la tragedia de la Andalucía secularmente martirizada, de un pueblo que soportaba con musulmana resignación y aristócrata mansedumbre".

¿ A que tragedia se refería ? No era otra que la del hambre jornalera la del campesino sin tierra la del pueblo andaluz pueblo conquistado el "Felah-Mengu, Flamenco"; y por todo ello declaraba: "Todo latifundio andaluz es ilegal en su origen hay que devolver al campesino andaluz la tierra que le fue arrebatada por derecho de conquista." La aversión de Blas Infante a la conquista que no reconquista castellana nace de tres hallazgos principales:

1°- "Los andaluces hispano romanos llamaron a sus vecinos beréberes". 2°- "La etapa de Al-Andalus fue de libertad y brillo cultural”. 3°- "La conquista cristiana fue intolerable y uno de los orígenes del latifundio." "Las cruzadas el robo y el asesinato presididos por la cruz" .

"Los moros andaluces viven en el destierro desde hace cuatro siglos". "Más de un millón de hermanos nuestros de andaluces inicuamente expulsados de su solar --las causas de los pueblos jamás prescriben-- hay esparcidos desde Tánger hasta Damasco". "Yo he convivido con ellos, he sufrido con ellos, he aspirado con ellos la esperanza de nuestra común redención, porque esta redención será común o no será nunca". "Tan enterrada quedó esta cultura, tanto odio y tanto desprecio impotente se llegó a arrojar sobre su memoria que ¡cuanto trabajo nos ha costado a los investigadores empezar a imponer a los científicos de Europa, verdades que con el instrumento del árabe se encuentran a flor de tierra!". Sus intereses de escritor y estudioso de los temas de Al-Andalus le movilizaron hacia los dos únicos viajes al extranjero de su vida. El primero a Agmat (Marruecos) para visitar y honrar la tumba (como era costumbre) del Rey-Poeta de Sevilla Al-Motamid, en plena guerra contra Abd Al-Krim, y donde recordaría: "Yo no soy forastero en Marrakesch. Los moros andaluces predominan en la constitución étnica de la medina musulmana". Y el segundo de sus viajes a Silves, en el Algarbe, para participar en un homenaje al mismo Rey-Poeta.

La labor de Blas Infante fue titánica. Tuvo que realizar, prácticamente sólo, lo que en otros países, un conjunto de personas con conciencia nacional dejaron en herencia a las generaciones venideras. Trabajó sobre lingüística, música, historia, economía, sociología, etc. Era ingente la tarea que se propuso y no se lo permitieron, como nunca lo han permitido en este largo, casi interminable, paréntesis de 1.492-2002. El llamaba a esta etapa robada de nuestra historia “era flamenca” de (felah-mengu: campesino expulsado de su tierra). Frente a Europa y contra el actual auge europeísta declararía:

"Nosotros no podemos no queremos) no llegaremos a ser jamás europeos. Externamente en el vestido o en ciertas costumbres ecuménicamente impuestas con inexorable rigor hemos venido pareciendo aquello que nuestros dominadores exigieron de nosotros. Pero jamás hemos dejado de ser lo que somos de verdad: esto es andaluces, euro-africanos, euro-orientales, hombres universalistas, síntesis armónicas de hombres".

Y como síntesis última de todo aquello por lo que soñó y luchó Blas Infante por y para Andalucía, nos ha legado la letra de algo tan esencial para el sentir andaluz como es su Himno Nacional y, que a partir de estas notas nos es más claro y cercano.

Sirvan, por lo demás, estas palabras para crear conciencia y rescatar del olvido de nuestra memoria de andaluces, el esperanzador proyecto al que entregó su vida un genio andaluz, un "hombre de luz que a los hombres alma de hombre nos dio". Se puede matar a un hombre, pero jamás se podrá matar una idea.

Sus últimas palabras antes de morir fueron: VIVA ANDALUCÍA LIBRE.

Andalucía, agosto del 2002
Fdo.: ANTONIO LUIS CALDERON DIAZ
Publicado por foroabenhumeya @ 20:54  | Blas Infante
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