Hace unos días, un grupo de ciudadanos malagueños pertenecientes a organizaciones humanitarias han intentado entrar en lo que supuestamente debería ser los territorios libres de Gaza: dicen que contaban con todos los permisos oficiales, pero evidentemente no contaban con el “permiso” de comandante en jefe del campo de exterminio de ese territorio palestino.
En 1940, varios meses después de la invasión de Polonia, septiembre 1939, los nazis cercaron a cerca de 500.000 judíos en el Ghetto de Varsovia, los rodearon con una pared alta. Decenas de miles murieron de hambre y de enfermedades. Finalmente, 300.000 fueron enviados a los campos de extermino, principalmente Treblinka en Polonia oriental.
La historia, pese a lo increíble que pueda perecer, se repite, aunque esta vez los verdugos no son los nazis, son los propios judíos. El estado sionista de Israel tiene hoy en día encarcelado a cerca de un millón y medio de palestinos impotentes en la franja de Gaza, en un infierno semejante a la naturaleza del Ghetto de Varsovia. El campo de concentración de Gaza no solo es cercado con una pared, también con cada elemento concebible de la represión, tales como vallas electrificadas y torres de control controladas (como la Gestapo) por soldados judíos provocadores que disparan primero y preguntan después.
Millares de soldados israelíes rodean Gaza de una forma hermética, disparando a matar a cualquier palestino que trate de escapar, o bien intente entrar en Israel a buscar trabajo o algo de alimento.
Pero el duro bloqueo al que el estado sionista tiene sometido a Gaza y a sus ciudadanos, no empezó, como pretende hacernos ver los judíos y la llamada comunidad internacional, con la llegada de Hamas, llegada que se produjo, no lo deberíamos de olvidar los que alardeamos de demócratas, después de ganar unas elecciones libres y democráticas, de hecho, Gaza ha se encuentra cercada y humillada desde el año 2000, cuando estallara el levantamiento de los palestinos en la segunda Intifada.
A consecuencia de este diseño genocida en Gaza, miles de niños, mujeres y ancianos, se mueren por desnutrición y enfermedades provocadas por la anemia. La mayoría de la población, pero especialmente los Niños en gran números sobreviven con una exigua y totalmente inadecuada dieta que consiste principalmente de pan y te.
El objetivo israelí es dejar morir de hambre y atormentar a los civiles de Gaza, para forzarlos a rebelarse contra el gobierno, habría que decir, contra todo gobierno palestino que no renuncie a los legítimos derechos nacionales, inclusive el derecho supremo del regreso para los refugiados palestinos, desarraigados de sus hogares y aldeas en 1948, cuando fuera creado el estado de Israel.
Desgraciadamente, las Naciones Unidas y los Trabajadores de la Agencia (UNRWA) parecen estar consintiendo y estar de connivencia con Israel para mantener la tragedia de Gaza que se despliega tan silenciosa como sea posible.
Los funcionarios de UNRWA hacen de vez en cuando declaraciones vagas, advirtiendo de la posible e inminente "crisis humanitaria" en Gaza. Sin embargo, la agencia de la ONU a menudo se abstiene de hacer declaraciones que puedan trastornar a los israelíes y a los americanos, que quieren oír palabras como "el hambre, y los campos de concentración" con respecto a la situación en Gaza que puedan encontrar eco en los medios de comunicación internacionales.
Para resumir, Gaza es empujada a una situación muy similar a la que prevaleció el Ghetto Varsovia. A ellos (los palestinos) no les permiten trabajar (el desempleo en Gaza es mayor al 70%), a ellos (los palestinos) no les permiten viajar al exterior, a ellos (los palestinos) no les permiten entrar a Israel para buscar trabajo, a ellos (los palestinos) no les permiten ir de pesca, desde que los buques cañoneros israelíes abrieran fuego cerca de la costa, ningún barco pesquero osa ir mas de una milla de la costa. Etc.
Mientras todo esto ocurre, la comunidad internacional, especialmente Europa, o mira para otro lado, o apoya de forma vergonzante estas atrocidades y colaboran en negar la necesaria ayuda humanitaria. Viva la democracia y los derechos humanos, luego, quizás, sea tarde y nos avergoncemos de ello.
Antonio Luis Calderón
Presidente del Foro Aben Humeya