sábado, 17 de noviembre de 2007
No. El lamentable y continuo aumento del incivismo ciudadano, no es patrimonio exclusivo y excluyente de nuestro Pueblo. Lamentablemente, los tiempos que corren, las formas de entender la vida y la convivencia, propician esta insolidaria posición en muchos de nuestros conciudadanos, especialmente entre los más jóvenes, aunque en honor a la verdad, se tendría que decir, entre un sector minoritario de jóvenes que solo entienden de sus “derechos”, pero que olvidan o desconocen que el resto de los mortales, mayoría ciudadana, también tenemos derechos.

Desde hace ya algunos años, se ha acuñado la famosa y más que dudosa frase de que nos encontramos ante la juventud más preparada de la historia y en términos generales posiblemente no falte razones que lo justifiquen, aunque no es menos cierto que a pie de calle, y mas concretamente en nuestro entorno, las cosas se perciben y se ven de otra manera; un gran numero de fracaso escolar, un más que preocupante aumento del consumo de alcohol, drogas, un pasotismo que les impiden ver más allá de su ombligo, falta de respeto a todo lo que no sea “su” mundo y un desconocimiento absoluto de las reglas de juego de lo que debe ser la convivencia, el civismo ciudadano y el compromiso social.

No. No se trata de criminalizar o de culpar de todos los males de la sociedad a nuestros jóvenes o a esa minoría incivica de ellos; todos hemos sido jóvenes, y en todas las épocas, los jóvenes han tenido, hemos tenido, nuestras particulares formas de diversión, y como siempre, también han existido, como no podría ser de otra forma, los que se han puesto el mundo por montera y han meado fuera del tiesto. Pero, convendrán conmigo, que lo que ocurre hoy en día no tiene parangón ni es de recibo.

Para no irnos por los cerros de Úbeda, o del Torcal, pues el tema seria para una tesis doctoral y no es el caso, doctores tiene la iglesia, nos referiremos a los excesos de decibelios que un puñado de motos y unas cuantas discotecas móviles nos brinda todos los días del año por nuestras calles y plazas, especialmente los fines de semana, sin que nada ni nadie se pare a pensar el daño que esto produce a los ciudadanos que lo tenemos que soportar. El ruido que estos cacharros producen, sin excluir su velocidad, rompen la armonía que debe existir entre los ciudadanos que quieren y no pueden relajarse y charlar en las puertas de sus casas, en las plazas o terrazas de los bares.

No. No se trata de crear un cuerpo especial de policía, tampoco de instaurar una casa cuartel en cada esquina, ni de un aumento de la plantilla policía, es tan sencillo como que se cumpla y se haga cumplir la ley y para ello solo hace falta voluntad de hacer las cosas tal como mandan los reglamentos. No se trata de controles permanentes y especiales con brigadas antidisturbios incluidas, se trata del día a día, del minuto al minuto, de parar, en el momento del día que se infringe la ley, quienes tienen el deber para ello, y en ese momento preciso y concreto y reglamento y normas en las manos, aplicar la ley, así de simple, así de sencillo.

Claro que lo suyo sería que quienes prefieren que el enloquecedor ruidos de los tubos de escape retumben en sus oídos, calle arriba, calle abajo, un minuto, una hora, todo el día e incluso los que prefieren “divertirse” dentro de sus discotecas móviles sin impórtales que sus tímpanos puedan sufrir rotura y perdida de audición, comprendieran que a nosotros, una mayoría silenciosa, si nos importa nuestros oídos y nuestros tímpanos
Publicado por foroabenhumeya @ 13:48  | Colaboradores
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