COORDINADOR DE GRANADA POR LA TOLERANCIA
Por Francisco Vigueras
Querido Carlos: Nos reunimos en la plaza que lleva tu nombre para llenarla de vida y recordar al amigo que se fue. Aunque en realidad no te has ido, no te hemos perdido, porque nos quedan tus canciones. Tu voz y tu compromiso con Granada continúan dándonos energía para luchar por la ciudad abierta y tolerante con la que soñabas y soñamos.
Te recordamos a través de la murga de los currelantes, que es tu particular homenaje a los trabajadores, la Internacional con acento andaluz. Tampoco olvidamos la 'grasia' de Andalucía con pasaporte de emigración. Ni tu canción a la blanca y verde:
«¿Ay, qué bonica, verla en el aire, quitando penas, quitando hambres!»,
que llegó a convertirse en el segundo himno andaluz. El tango de las madres locas, un retrato descarnado de la sanguinaria dictadura argentina que descarnó a ese pueblo hermano. La canción de Lucrecia Pérez, un grito desgarrador contra el racismo y la xenofobia. O la casida del Rey Chico, en homenaje a Boabdil, símbolo de destierro y nostalgia por la tierra perdida que tantos andaluces han sufrido a lo largo de los siglos.
Nunca olvidaremos las
Crónicas Granadinas:
«Por orden real, escritos herejes en fuego arderán, y aquél que se encuentre fablando morisco a galeras irá».
Un disco comprometido y valiente. En él denunciabas la represión que hace cinco siglos enlutó a nuestra tierra y puso fin a una civilización que debió su esplendor a la convivencia y al mestizaje cultural. Tú sabías decirlo mejor que nadie:
«
Moreno pardo de cobre, criollo morisco y zambo, cambujo lobo y coyote, soy mestizo, soy mulato».
Las carocas de
Moros y Cristianos adornan hoy tu plaza para satirizar «a la gente de corazón podrido» (como diría Federico García Lorca) que celebra, cada 2 de Enero, aquel triste episodio marcado por la intolerancia: «Fuera los moros, gritan los loros». Y tú respondías como si fueras el último rey moro de Granada:
«
Yo tan campante, en mi elefante, con mi chilaba y mi turbante».
Tu música llenó nuestras vidas y ahora es el momento de que suene para ti. Seguiremos luchando contra la desigualdad, la injusticia y la intolerancia, como tú lo hacías. Denunciaremos el nuevo orden mundial, que es decadente e inmoral. Porque nos duele la tragedia de las pateras, con su reguero de cadáveres flotando en nuestras playas. Nos indigna el nuevo muro de la vergüenza que levanta Israel en tierra palestina. Y nos parte el corazón la violencia contra la mujer. Tu corazón también se partió por tanta injusticia o, como tú dirías, por tanto señorito que roba y que roba, con cuatro palabritas finas, y por tanto verdugo que arranca las flores y asesina los sueños. Tu música, en cambio, hacía soñar a los niños cubanos y arrancaba sonrisas a los pequeños saharauis.
Querido Carlos, en tu fiesta tienen cabida todas las personas dispuestas a construir un mundo más solidario. Será una fiesta de encuentro, que rinde homenaje a la convivencia de las culturas. Una fiesta para los hijos de la calle. Así lo decías en una de tus canciones más entrañables:
«
Si estuvieran abiertas todas las puertas, nadie tendría que abrirlas con violencia, todo sería de todos, habría amor y el mundo andaría mejor».
Publicado en IDEAL DE GRANADA
Tags: Andaluz, Morisco, Copla andaluza