Hace algunos años, un popular y joven líder político, muy apreciado en su época por algunos sectores, especialmente políticos y financieros, (a quien al parecer asesinó la CIA, de la que BUSH, padre, fue su director) al visitar una gran ciudad de viejo continente, y supuestamente asediada por los rusos, dijo "yo soy berlinés", este personaje era, como casi todo el mundo sabe, John F. Kennedy, ex presidente de los Estado Unidos de América. Sin duda el discurso fue de identificación con el -tal vez- sufrimiento de esos ciudadanos. Yo hoy me uno al dolor y al sufrimiento real del pueblo iraquí, que desde hace una década, sufre en sus carnes el dolor que produce el hambre, la miseria y la muerte, como consecuencia de un miserable y bochornoso embargo decretado por la muy democrática organización de Naciones Unidas, contra el gobierno Iraquí, pero que paga el pueblo, siempre el pueblo, por ello, y plenamente convencido, ¡hoy me siento iraquí!
Hoy, cuando el clamor popular contra la guerra, en todo el mundo, tiene poca o nulas posibilidades de para una nueva agresión militar, que en nombre de la paz y la seguridad, solo acarreará más dolor, más miseria, en definitiva, más muertes, sobre la población iraquí, hoy, más que nunca, debo considerarme iraquí.
Ninguna guerra puede ser catalogada como justa o humana, pero está esta guerra, en particular, es una guerra-negocio, una guerra entre piratas que cambian vidas humanas por crudo, para mayor beneficio de las multinacionales del petróleo y de la industria armamentística. Esta guerra, que ya existe, no debemos de olvidar que los estado unidos de América, junto a sus más fieles aliados, viene atacando un día sí y el del medio también, dentro de las llamadas zonas de exclusión, a la población iraquí, es moral y éticamente inaceptable, pues los argumentos sobre los incumplimientos del gobierno iraquí, son semejantes a los incumplimiento de otros gobiernos, incluidos los propios EE.UU., quines, entre otras cosas, se niegan a reconocer al tribunal internacional, quizás para que un día no muy lejano, puedan eludir sus responsabilidades en crímenes contra la humanidad...
Hoy, por todo ello, por dignidad humana, me siento iraquí, porque pienso que no hay pueblo malo, malos son sus dirigentes, quienes tienen el poder de manipular sus sentimientos, y obligarlos a morir como corderos, o a morir como verdugos.
Desde el más profundo convencimiento de que Bush y sus mariachis, no defienden la vida ni la dignidad de los ciudadanos del planeta, así como el deber moral que tenemos los ciudadanos civilizados de unirnos al dolor y al sufrimiento de quienes más sufren, es por lo que debemos ponernos al lado del pueblo iraquí, que es en definitiva el que más sufre.
Vva. de la Concepción a cuatro de Marzo del dos mil tres
ANTONIO LUIS CALDERON DÍAZ
PRESIDENTE DEL FORO ABEN HUMEYATags: Irak, Guerra Golfo, imperialismo, Andalucía