viernes, 07 de diciembre de 2007
Cultura Andalusí
o
Las tres culturas


Publicado en GRANADA HOY, el 27 de agosto de 2.006

Por Miguel Hagerty.
Arabista y profesor de la Facultad de Interpretación y Traducción de la Universidad de Granada
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DESDE hace muchos años se va difundiendo una idea distorsionada de nuestra Historia; idea que hoy, más que nunca, conviene aclarar porque mucho me temo que los 'neocons' de Washington, avivados en lo posible por los intrépidos chicos islamófobos de la FAES aznarista, van a armar una gorda en Medio Oriente dentro de poco. Los amigos de alianzas de civilizaciones (una excelente iniciativa donde las haya) y otras variantes que promueve el mutuo entendimiento de culturas suelen citar a la Historia de Al-Ándalus como prototipo ejemplar de la convivencia de "las tres culturas". En las denominaciones empleadas en el pasado para expresar "Al-Ándalus", ya se hacía patente esta confusión de conceptos, o incluso una desorientación malintencionada. De modo que, mientras esperemos la aparición de (más) titulares deprimentes sobre la situación del mundo, quiero aportar mi granito de arena para que sepamos interpretar los acontecimientos como los auténticos herederos de la adaptabilidad empático–cultural que somos.

La España Musulmana o la España Arábigo-Andaluza son algunos de estos apelativos que, en realidad, no expresan nada que se asemeje a lo que aquí pasó desde 711 hasta 1609, porque se trata de una auténtica cultura y, como tal, invulnerable a simples y grotescas proezas militares. Como fiduciarios de esta cultura, que, como la griega, carecía de fronteras físicas por la riqueza de las ideas que lanzaba generosamente al mundo, debemos estar más puestos en los términos empleados para describirla.

Las tres 'culturas' en cuestión se citan como la cristiana, la judía y la árabe. Lo que pasa es que ninguno de estos adjetivos hace referencia a una cultura. Los dos primeros se refieren a religiones y el último a una lengua. Es como si alabáramos las culturas gnóstica, evangelista y pinocha como ejemplo histórico de mutuo entendimiento. Aquí, en el período citado, la cultura dominante fue la andalusí. Así a secas. En este maravilloso y singular mundo colaboraban adeptos de las tres religiones monoteístas –islámica, cristiana y judaica– en una única tarea creativa. Lo que llama la atención hoy es que son precisamente algunos adeptos de estas tres religiones los que parecen decididos a buscarnos la ruina como sea. Pero las apariencias engañan. El petróleo, no.

En Al-Ándalus nació, eso sí, la verdadera convivencia lingüística, predecesora de lo que hasta hace poco parecía modélico y aplicable en Cataluña y Galicia, que hoy parecen estar decididos a acabar con la naturalidad con que se desenvolvía su propio bilingüismo, naturalidad que en Al-Ándalus se vivía a diario y que constituía uno de sus pilares de identidad más exportables. He aquí el secreto: te adaptas o desapareces. Es por eso que no merece la pena seguir insistiendo en simples formas que tienden a dividir, no a unir, como el cristianismo, el judaísmo o la lengua árabe. Lo que realmente constituye una fuerza unificadora es el contenido. Como la Cultura Andalusí. Y que me perdonen la pedantería de hoy: es que las clases empiezan pronto. ¡Ay!.

Tags: Al-Andalus, Cultura andalusí, Andalucía

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