domingo, 16 de diciembre de 2007
Andaluz del mundo

Carta publicada el día 19 de diciembre de 2.006 en el diario ABC de Córdoba

Es para mí, como nacionalista andaluz o andalucista, toda una responsabilidad y a la vez un orgullo escribir esta pequeña carta al que fue, es y será el mejor trovador y juglar de nuestra Andalucía.Carlos Cano murió el 19 de diciembre de 2000 en su Granada.
Nos dejó Carlos a los andalucistas cuando más falta nos hacía, pero que Carlos esté tranquilo, porque ni él, ni todo lo que representó, morirán en la memoria de tantos y tantos como lo admiramos
.


Es éste un tiempo raro para Andalucía, para esta sociedad cada vez más deshumanizada e hipócrita, que vive de la nada y se contenta con poco.

Tengo una inquietud y es saber qué hubiera opinado Carlos Cano, de la reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía, que no se contentan con tenerla al margen del pueblo andaluz, sino que además nos relega a los andaluces a la segunda división; que Andalucía tenga casi dos millones de pobres, mientras que el Gobierno de la Junta se gasta 250 millones de pesetas para un viaje a no se qué a México; de que a los terratenientes se les condecoré con medallas y simultáneamente se apaleé a los jornaleros; sin duda, nunca se me resolverán esas dudas.

Pero Carlos, más allá de todo esto, fue un corazón latiendo sin parar un instante, dejando trozos del mismo en cada esquina, en las blancas paredes de sus pueblos y en las verdes llanuras de sus campos.

Carlos fue verde y blanco hasta los huesos por medio del amor y el conocimiento.

Fue, con Granada la verticalidad de su Sierra Nevada y la triste nostalgia de su ciudad antigua.
Fue alegre con Cádiz, con el carnaval, con la Bahía, una explosión de mar y de salinas al andaluz de adentro. También fue alegre con esa Habana vieja donde encontró sus ritmos y la sensualidad del mestizaje.
Fue abanderado de su cultura, la cultura popular andaluza, a la cual, a base de copla y copla andaluza, que no de canción española, encumbró hasta pasearla por todos los rincones del mundo.

Amigo firme de los jornaleros y del gran cura obrero Diamantino García y de esa América del sur que agonizaba a los golpes de timón de los países desarrollados. Fue cantor del amor truncado de un mismo pueblo, Andalucía y Al-Andalus.

Por todo esto y mucho más que seguramente me olvidó, Carlos Cano (andaluz, de Nueva York, provincia de Granada) será siempre el cantor de mi tierra, de mi Pais, de mi Nación, que no es otra que Andalucía.

Contraviento, contraviento, yo me muevo contraviento y es por mi mala cabeza que me muevo a contraviento y me paso de la raya, que a mí no me dobla el viento.

Miguel del Rey Castro
Córdoba

Tags: Carlos Cano, Morisco, Andaluz, Andalucía, Al-Andalus

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