miércoles, 26 de diciembre de 2007
Abû Muhammad ‘Abd al-Myîa ibn ¿Abdûn al-Yeworî
(de Evora).

Poeta, historiador y estudioso del hadit.
Nació en Evora. Murió en 1134.

Fue visir y gran amigo de Al-Mu’tawakkil al-Aftas, último rey de Badajoz, y uno de los hombres más ilustres de aquella corte
.


Se cuentan anécdotas extraordinarias acerca de su pasmosa memoria. El mismo Al-Marrâkushî nos relata en su Crónica que, estando un día sentado Ibn Sur (Avenzoar) en el zaguán de su palacio, acompañado de un copista, al que había mandado escribir o copiar el Libro de las Canciones, preguntándole dónde se encontraba el original, a fin de llevar a cabo un cotejo, el copista se lamentó por su olvido. Estando en esto, penetró un hombre de aspecto mísero en el vestíbulo quien después de saludar a los otros dos, tomó asiento y dijo: Hijo mío, pide al visir Abû Marwân –padre de Avenzoar- que me conceda audiencia. –Está durmiendo, contestó Ibn Sur. Después de una larga pausa, preguntó el vagabundo: -¿Qué obra es ésa que tienes en la mano? -¿Por qué esa pregunta?, le dijo el joven. –Quisiera saber el título porque poseo algún conocimiento en bibliografía... Y, ante las miradas atónitas de Ibn Sur y del copista, empezó a recitar de corrido el Libro de las Canciones, con lo que se pudo comprobar la exactitud de la copia que estaba dictando Ibn Sur.

De espíritu sutil y delicado, y de un talento fuera de lo común, cultivó la poesía, llegando a ser uno de los autores más conocidos y celebrados de celebrados de finales del siglo XI.

A la caída de la dinastía Aftasí, en 1094, y con la muerte de su bienhechor y amigo Al-Mu’tawakkil, escribió su Qasîdah ‘Abdûniyya; en ella llora tan aciagos acontecimientos, y en su honor Al-Marrâkushî escribió: Es una perla que empalidece toda poesía y encanta con su magia; conforma el corazón cual bebida espirituosa; ninguna alcanza tal fulgor; nadie podrá disputarle la cima que ha alcanzado.

La obra es una elegía en la que, tras narrar la caída de una serie de reyes y reinos, desde el persa Darío hasta el griego Alejandro, nos habla con detenimiento de la de los Aftasíes, lamentando su desaparición, a causa del dominio almorávide. Es una obra que gozó de gran renombre entre los autores andalusíes. Sin embargo, pese a la fama que logró alcanzar, algunos arabistas ponen en duda la sinceridad de su autor, y juzgan a la Qasîdaah ‘Abdûniyya de una forma completamente diferente a como lo hicieron los contemporáneos del autor.

Dozy, tras haber estudiado la obra de Ibn ‘Abdûn, nos dice a tenor de la misma: Aparte de algunos versos felices, hay en este canto fúnebre demasiado ingenio, y la erudición aparece allí excesivamente recargada y como desbordándose. En vez de hacer sentir en versos armoniosos el grito de un dolor verdadero y profundo, el poeta para revista a los grandes hombres, y a las dinastías que han experimentado los golpes de la suerte; nos ofrece un catálogo rimado de grandes desgracias, desde Darío, el persa, hasta los Aftasíes de Badajoz, en un estilo siempre correcto y algunas veces elegante, pero en el que los juegos de palabras y las imágenes difíciles de comprender causan fastidio y cansancio; en vez de una pieza capaz de emocionar, nos ha dejado un miserable andamiaje de erudición, cubierto de oropeles. Y es que Ibn ‘Abdûn no sentía íntimamente el dolor por la caída de su señor: la mejor prueba es que entró al servicio de Sîr ibn Abû Bakr, con los almorávides siguió hasta su muerte (1134). Contrasta este dolor frío y artificioso con el sentimiento natural y emocionante que reflejan los últimos versos de Al-Mu’tamid.

A pesar de todo, si no por su calidad poética, tiene esta obra cierta importancia como documento histórico, por lo que fue prontamente objeto de comentarios, siendo el más importante de entre todos ellos el que le dedicó Ibn Badrûn (muerto después de 1211).

Según Dozy, Ibn ’Abdûn es autor asimismo de algún otro poema, como la espístola dedicada a ‘Alî ibn Yûsuf, sobre el asedio de Santorén, y de otra, solicitando la amistad de Ibn Abû-l-Hisal, junto con algunos otros más que son encomiados por Dozy con los siguientes términos: Flores tiernas y delicadas, que dejó florecer al azar... poesías armoniosas llenas de facilidad y de gracia.

Tags: Al-Andalus, Andalucía, andalusíes

Publicado por foroabenhumeya @ 18:01  | Biografias
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