miércoles, 26 de diciembre de 2007
Ingeniero agrónomo.

Nace el 3 de Noviembre de 1891.

La asamblea de Córdoba del 23 de Marzo de 1919, se convoca mediante un Manifiesto similar al que se publicó para la primera, llamada de Ronda; en cierta forma, alentada por unas inminentes elecciones que podían transformar en gran medida el aparato del Estado. Entre los concurrentes figuran: Blas Infante, Rafael Ochoa, Largo Caballero, Federico y Rafael Castejón, el Diputado provincial-regionalista –republicano Francisco Salinas y el ingeniero agrónomo Pascual Carrión, quien será conocido como uno de los más insistentes propulsores de una radical reforma agraria en el suelo andaluz
.


En esta asamblea, Carrión dice que:
"El regionalismo defiende la fórmula de la tierra libre como defiende la libertad humana para que los hombres pudieran disponer de los medios de producción".
Defiende igualmente las reivindicaciones nacionalistas conforme a las bases de la Asamblea de Ronda, enumerando las funciones correspondientes a los municipios. Leyó datos estadísticos relativos a la tierra cultivable que no es explotada y censuró el atraso que tales extensiones incultas representan.

“Incautarse de las tierras –dirá Carrión en esta Asamblea- no es desposeer de ellas a los que las tienen: si son capaces de cultivarlas y cuidarlas, las tendrán; pero jamás, sin son ociosos y sólo aspiran al disfrute de las rentas de aquellas”. Los regionalistas andaluces, (...) no estamos en condición de avenirnos a pactos, sino de imponer nuestras formulas. Inclinémonos siempre a la izquierda, junto a los trabajadores, al lado de los oprimidos, nunca al de los explotados. Esto pienso sostener y esto defenderemos siempre los regionalistas andaluces. El no hacerlo así, nos restaría fuerza: de momento seríamos halagados por los políticos dominantes, y una vez conjurado el peligro, abandonados y despreciados por los unos y exacrados por los otros. Nuestra base esencial –continuaría diciendo- debe ser EL DESPOSEER LAS TIERRAS DE SUS ACTUALES PROPIETARIOS, PARA DARLAS A LOS QUE LA CULTIVAN.

Los planteamientos de Carrión se centran fundamentalmente en el tema de la tierra, cosa natural si tenemos en cuanta que la toma de conciencia nacionalista del pueblo andaluz se genera al constatar una pura situación de dependencia y colonización. La importancia fundamental de Pascual Carrión estriba en plantear el origen de los latifundios como un problema de carácter político y militar y no sólo un problema económico, social o natural.

Los verdaderos orígenes de los latifundios –escribe Carrión en su obra Los Latifundios en España- se hallan en la llamada reconquista y desamortización y no en los efectos naturales económicos y sociales, con los que se pretenden justificar. A medida que se efectuaba la reconquista cristiana, se repartían las tierras andaluzas, como es sabido, entre las órdenes militares, los nobles que figuraban como caudillos y el clero. (...) Debemos observar que entre las grandes propiedades, cuyos datos ya he consignado, figuran a la cabeza las procedentes de la reconquista en manos todavía de los títulos más renombrados”.

Después de hacer alusión a la Historia de Andalucía de Joaquín Guichot, para referir el éxodo de miles de andaluces que tuvieron que abandonar sus fértiles y bien cultivadas tierras y vegas, y al despojo vandálico que hicieron los feudales cristianos de los andaluces, “no dejándoles ni un reducido hogar que les sirviera de albergue, ni un palmo de tierra donde sentar el pie”, concluye Carrión diciendo que: “los latifundios nacieron, pues, de un hecho guerrero y político. La naturaleza no ha tenido la más mínima intervención en este engendro. Sobre la desamortización efectuada. Pero, según se decía, aliviar la situación de la hacienda pública, impulsar la realización de las vías de comunicación e intensificar la explotación del suelo, Carrión dirá que, aunque ninguno de estos móviles se realizara, es el hecho más trascendental después de la invasión de los cristianos como creador de nuevos latifundios”.

Nació el 3 de Noviembre de 1891, hijo de una familia de agricultores levantinos acomodados. Se traslada con ella a Madrid donde cursa estudios universitarios en la Escuela Especial de Ingenieros Agrónomos del Instituto Agrícola de Alfonso XII. Amplía sus conocimientos en Entomología, Mineralogía y Botánica junto a los profesores González Fragoso, García Merced y Dantín Cedeceda. Sus ideas progresistas y liberales le llevarán muy pronto a tomar contacto con los hombres de la Institución Libre de Enseñanza y con su fundador Francisco Giner de los Ríos.

Asimismo se vincula con la residencia de Estudiantes de Madrid, surgida al amparo de la Institución. Allí conoce y trata algunas figuras relevantes de la intelectualidad del país como Ortega y Gaset, Azaña, Fernando de los Ríos, Viñuelas, A. Castro, Araquistaín, Bernaldo de Quirós, Madariaga, etc. También, de estudiante en Madrid, tiene ocasión de escuchar y tomar contacto en el Ateneo con Baroja, Azorín, Unamuno, etc. Uno de estos últimos conocidos es el fisiócrata andaluz Baldomero Argente con quien le unirá a partir de entonces una gran amistad y con el que –según información personal- se sentirá muy compenetrado. A través de éste, Carrión se introduce en la lectura de Joaquín Costa y Henry George, cuyas obras Colectivismo Agrario y Progreso y Miseria le influyeron notablemente.

“...Su inmersión en ese denso y vasto mar de la literatura regeneracionista y el georgismo –escriben Tuñón de Lara y García Delgado- se produce, pues, dentro del itinerario intelectual de Pascual Carrión, en un momento decisivo, crucial de su formación, no pudiendo sorprender, por tanto, la marca profunda de los principales componentes de aquél dejan en gran parte de toda su obra; si bien con tintes y acentos personales muy acusados también...”

La influencia georgista o fisiócrata en Carrión se acentúa en su contacto con los andalucistas, ya que esta doctrina ofrecía un punto de referencia muy importante para los pioneros del nacionalismo andaluz.

Habría que decir, al igual que Manuel Ruiz Lagos, que la diferencia del Andalucismo con las corrientes nacionalistas vasca o catalana se perfila al hacer síntesis, en plano económico, las doctrinas marxistas, georgistas y anarquistas, hacia un proyecto peculiar andaluz que los teóricos denominaron socialismo indígena o socialismo libre. La incidencia del pensamiento de Henry George y su doctrina (georgismo/fisiocrático) en el pensamiento andalucista se muestra, al haber sido su teoría económica punto y base del nacionalismo de las Juntas Liberalistas de Andalucía, materia de discusión y de estudio en hombres como Blas Infante, Juan Díaz del Moral y Pascual Carrión.

La teoría georgista de que “la propiedad privada de la tierra, por muy justificada que estuviese en períodos anteriores de la historia, había llegado a convertirse en un abuso y en una limitación de la producción bajo las condiciones modernas cuando ya no quedaba tierra libre para que la trabajase un individuo sin pagar a un propietario”, expresa muy claramente el poder de atracción que habría de ejercer sobre los andalucistas, por incidir su pensamiento sobre la sociedad eminentemente agraria.

En 1912 las estadísticas oficiales de emigración daban cifras superiores a 190.000 personas, en progresión creciente. En éstas, no se tenía en cuenta la emigración que se realizaba por Gibraltar, considerada cercana a 50% en la despoblación de las provincias andaluzas, ni la clandestina, ni la que se verificaba sin previa declaración de los emigrantes. Pero lo más grave estriba en que en diez años la emigración oficial había progresado de 20.000 a 190.000 personas; que la de un solo año, la de 1919, superó a la del precedente en cerca de 50.000; la de 1912 excedió a la 1911 en 40.000 almas.

Por todo esto no es extraño que Pascual Carrión exclamara junto con Baldomero Argente ante tales hechos:
“...Cuando se ve a nuestros partidos políticos luchando por verdaderas futilezas; cuando se advierte el aparatoso fragor de campañas entabladas por un matiz constitucional; cuando se observa que la vida política está interrumpida durante años por si el matrimonio civil ha de ir o no precedido de la declaración del interesado de no profesar la religión católica u otras cosas de este fuste, se piensa irremisiblemente que, o todos los demás problemas están resueltos, por lo que apelamos a tales simplezas para entretenernos políticamente, o las masas que, de buena fe, se les lanza a tales refriegas están compuestas de idiotas. Elija quien quiera entre ambos extremos”. (Recogido de La esclavitud proletaria, Madrid, 1913).

En el mes de Marzo de 1917 concluye sus estudios en la Escuela Especial de Ingenieros Agrónomos, obteniendo uno de los primeros puestos de la promoción. Ingresa en el Cuerpo de Ingenieros Agrónomos con la categoría de oficial segundo de la administración civil y es destinado, a petición propia, al Servicio de Avance Catastral de Sevilla. La decisión de Carrión de trasladarse a esa ciudad, la explicó el mismo muchos años después, en una entrevista concedida a Arturo López Muñoz... “Al terminar la carrera, hicimos un viaje de prácticas por Andalucía, y el contraste entre el cultivo de Levante, intensivo y en parcelas medianas y pequeñas, y las grandes fincas del Sur, me impresionó de tal manera que por eso yo pedí ser trasladado en 1917 a Sevilla y allí me dediqué a fondo a estudiar la economía andaluza”. Es importante subrayar esta decisión de Carrión de trasladarse a Andalucía, porque refleja muy bien su decidida voluntad de compromiso con una determinada realidad y su afán de afrontar sin rodeos situaciones que juzga injustas.

Su llegada a la capital andaluza coincide con el denominado trienio bolchevique, con el auge del movimiento andalucista y, por añadidura con el violento replanteamiento del problema de la tierra. El momento es crucial. Carrión despliega desde el principio su inmensa capacidad de trabajo, estudiando y proponiendo soluciones a una situación que veía día a día más insostenible y de la que no se puede mantener al margen. Es aquí donde se produce su total vinculación y conexión con el movimiento andalucista, y muy especial con Blas Infante. Nada extrañó la rápida compenetración que se produce entre este último y Carrión. Ambos son lectores y admiradores de la obra de Henry George y de Costa. Ambos son conscientes de la gravedad del problema de la distribución de la propiedad de la tierra en la mayor parte de las provincias de Andalucía, y de las enormes posibilidades que presenta el campo andaluz si se pone en marcha una total reforma agraria.
Durante estos cuatro años de estancia en Sevilla Carrión participará en la ya aludida, Asamblea Regionalista de Córdoba como vocal de la directiva del Centro Regionalista Andaluz de Sevilla, interviniendo muy activamente en las sesiones primera y segunda. En un discurso del día 23 Carrión afirma que “... la solución fundamental al problema social (...) es la socialización de los medios naturales de producción y explotación individual de ellos los más intensiva posible...”. En la segunda sesión Carrión presenta una amplia e interesantísima ponencia en la que se articulan toda una serie de soluciones y medidas para afrontar el problema de la tierra andaluza.

Por otra parte esta Asamblea marca el comienzo de una amplia campaña de análisis y divulgación de la cuestión agraria en Andalucía, de la que se hace eco no sólo la prensa andaluza, sino también los más destacados diarios de difusión estatal, El Sol y El Debate. Carrión colabora en esta prensa junto con Julio Alvarez de del Vayo, Emilio Vellando, Ortega y Gasset, Castejón, Blas Infante, etc. Todos ellos constatan una situación día a día deteriorada; todos coinciden también en la urgente y necesaria profundidad de las medidas que se adopten, puesto que la solución última “sólo puede ser obra de una profunda renovación de la estructura económico-social”. El 20 de Marzo Ortega y Gasset escribiría en El Sol sobre la formidable tormenta que se prepara sobre toda la anchura de Bética y del “hambre de tierra” del proletariado campesino andaluz; propone una vasta campaña de difusión de los problemas planteados, “convencido –dice- de que con ello se cumplirá la obra más patriótica y de más seria, elevada política que el momento permite”. El 27 de Abril Carrión publica en este diario un artículo sobre el problema agrario andaluz en el que hace referencia a la intensa labor de los centros regionalistas andaluces, que “han dedicado a esta cuestión un interés constante desde su creación...”. El 11 de Mayo publica un segundo artículo sobre las condiciones naturales y estado actual en Andalucía, donde denuncia –actitud constante en toda su obra- la concentración de la propiedad territorial como factor fundamental del atraso y conflictividad de Andalucía que, sin embargo, “mejores condiciones reúne para la producción y el comercio”.

“...el problema andaluz –diría Carrión en otro de estos artículos- no es un problema de orden público ni tampoco exclusivamente de paz social, sino que es un problema más hondo, es de reconquista de un pedazo de nuestro suelo que en su mayor parte se encuentra en poder de unos cuantos señores que dificultan su normal desarrollo e impiden, quizás inconscientemente, que alcance la prosperidad que por sus condiciones naturales le corresponde... <.) es preciso dar acceso a la tierra a los trabajadores, pero no mediante procedimientos que dejen intacta la actual concentración de la propiedad territorial causa fundamental de todos los males, ...sino con medidas que hagan desaparecer de raíz este absurdo estado de cosas y hagan imposible su restauración”.

A partir de Junio las colaboraciones de Carrión ocupan lugares destacados en la sección de Agricultura y Ganadería, terminando el 12 de Octubre una serie de nueve largos artículos, bajo el título común de El problema agrario en Andalucía, considerados como una de sus más importantes aportaciones al problema, junto a su obra capital sobre los latifundios. En Noviembre de 1919 cuando se celebra en Madrid el I Congreso Nacional de Ingeniería, presenta Carrión una ponencia en la que, bajo el título de Medidas fundamentales de índole económico-social que deben aportarse para intensificar la explotación del suelo, vuelve a insistir, con mayor esfuerzo de sistematización y en términos más amplios, sobre los problemas agrarios andaluces, constituyendo este trabajo una monografía que no sin razón Tuñón de Lara la ha calificado de fundamental.

En 1921 Carrión elaborará una extensa y detallada información sobre el problema del subarriendo abusivo de fincas rústicas, que ofrece a Bernardo Quirós y Rivera Pastor, enviados a Córdoba y Sevilla por el Instituto de Reformas sociales. Este importante informe se debe en gran medida a la experiencia que le proporcionan sus contactos y trabajos con los subarrendatarios de Carmona, con quienes funda en 1920 una Sociedad de Colonos para luchar contra las prácticas tradicionales de los grandes arrendatarios y amortiguar los efectos de la fuerte concentración de la propiedad de la tierra.

En Diciembre de 19221 es trasladado a Valencia –también al Servicio del Catastro- orientando su labor sobre otros aspectos agronómicos específicos de la zona levantina. Su marcha de Sevilla coincide, curiosamente, con el exilio voluntario de Blas Infante a Isla Cristina, motivado por la llegada de la dictadura de Primo de Rivera. Aquí orienta su trabajo en los problemas derivados del cultivo de la vid, y complementariamente del cultivo del tabaco a escala colectivas que se revelan más eficaces como medio o cauce de defensa de los intereses vinculados a aquellos.

Intervienen en la creación de la Unión de Viticultores de Levante, ya patrocina la creación de la Confederación Nacional de Viticultores. Prácticamente los años veinte absorben su inmensa capacidad de trabajo en la gestión corporativa y defensa de los intereses de los pequeños y medianos agricultores ligados al cultivo de la vid. En 1924 es nombrado Inspector del cultivo del tabaco en Levante, y posteriormente se haría cargo desde Madrid de la dirección nacional de dicho cultivo, hasta 1927, en que se ve forzado a dimitir por no encontrar el apoyo debido para continuar esta labor.

Adscrito poco después al Instituto Agrícola de Alfonso XII, se le asigna la dirección técnica de las primeras películas con las que la Dirección General de Agricultura y Montes trata de ampliar y mejorar el nivel de adiestramiento y formación de empresarios y trabajadores agrícolas. A pesar de toda esta actividad fuera del marco andaluz, nunca dejará de estar relacionado con su problemática. En 1927 representan el IV Congreso Nacional de Riesgos, celebrado en Barcelona, una ponencia sobre La concentración de la propiedad y el regadío en Andalucía, llegando a desencadenar una fuerte polémica periodística que dura hasta 1929. Fruto de esta actividad fue su libro La Reforma Agraria. Problemas fundamentales, publica en Madrid en 1931.

Pasado el tiempo de la dictadura vuelve a trabajar junto con sus antiguos compañeros Blas Infante, J. Díaz del Moral y Bernardo Quirós en el Anteproyecto de la Comisión Técnica Agraria para la solución del problema de los latifundios, considerado como uno de los proyectos más progresistas de la naciente república, y del que el propio Carrión diría que “sentó las bases para una reforma agraria y eficaz que aunque, luego se modificara en los sucesivos proyectos, no dejaron de constituir la pauta para la reforma”. Fue aprobada en el Consejo de Ministros el 21 de Julio de 1931, pero (imperativos de siempre) no llegó a ponerse en práctica.


Ante las inminentes elecciones que se presentaban, no duda en participar –requerido, sin duda, por Blas Infante- como candidato por Sevilla a las elecciones constituyentes de la II República, figurando en la famosa candidatura “Republicana Revolucionaria-Federalista Andaluza.”. El programa era básicamente el mismo que se creó en las asambleas de Ronda y Córdoba. Los resultados, a pasar de los manejos y de la corrupción gubernamental, fueron importantes. La adulteración de las actas ha sido un hecho comprobado posteriormente. Continuos incidentes durante la campaña electoral, nos los describe Blas Infante en su ensayo La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado Libre de Andalucía:
“...un amanecer nos detienen en la carretera de Ecija hacia Sevilla. Nos previenen de que Sajurjo ha llegado a la ciudad contra nosotros. El ministro de la Gobernación había editado un romance truculento en el cual dice que nos proponemos sublevar el aeródromo, bombardear Sevilla y echar sobre ella un ejército de campesinos para proclamar el Estado Libre...”.

Finalizada la guerra civil es privado de libertad durante algún tiempo y <> e inhabilitado como a tantos otros funcionarios de la República. Se le abre expediente formal de depuración al amparo de la Ley de 10 de Febrero de 1939, y se le inhabilita para desempeñar a partir de entonces “puestos de mando o de confianza e incluso cátedras”. Se le señala como destino forzoso la plaza de Ingeniero Director de la Estación de Viticultura y Enología de Requena, donde permanece desde 1941 hasta 1961, fecha de su jubilación.

Durante todos estos años, en que se le prohíbe cualquier tipo de acción pública, continúa con la elaboración de sus trabajos calladamente, destacando entre ellos La reforma Agraria de la II República y la situación actual de la agricultura española, publicado en 1973, y la reedición de Los latifundios en España, en Octubre de 1975.

Su plena identificación con la problemática andaluza y la intensa labor que desarrolla en torno a ella es más que suficiente para incorporarlo a la historia más progresista de Andalucía. No puedo ser menos para quien ha escrito sobre Andalucía y sus hombres las siguientes palabras:
“...Si no bastase la Historia de Andalucía, que nos prueba sus riquezas y laboriosidad durante muchos siglos, especialmente durante la época islámica, los casos citados prueban claramente que el campesino andaluz, cuando sabe que ha de disfrutar del producto de su trabajo lucha contra la naturaleza como el mejor labrador y logra resultados admirables. Tratar de holgazanes y viciosos a los campesinos hambrientos de Andalucía y Extremadura, es agregar a la injusticia de que son víctimas el escarnio. Lo verdaderamente sorprendente es que no haya sucumbido esta raza después de varios siglos de hambre y de miseria, lo cual revela su enorme potencialidad natural ...”.

Tags: Andalucía, Nacinalismo, Blas Infante, andalucistas

Publicado por foroabenhumeya @ 21:16  | Biografias
 | Enviar