Viernes, 26 de junio de 2015

Por Rafael M. Martos
Director de NOTICIAS DE ALMERÍA

Por mucho que algunos opinadores ardan en deseos de condenar a los expresidentes de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán, su situación procesal no ha cambiado un ápice en los últimos meses. Lo único que ahora ha hecho el Tribunal Supremo es confirmar su imputación, y es que, efectivamente, no todos los imputados son iguales, ni todas las imputaciones son iguales, ni aun estando imputado es lo mismo antes que después de pasar por el despacho del juez de turno. Todavía queda mucho por delante hasta sentarlos en el banquillo, y aún así pueden ser absueltos, y aún condenados, podrían recurrir (en fin, mejor preguntarle al alcalde Albox, que está muy puesto en estos temas).

Con esta novedad que no lo es (estaban imputados y siguen imputados) hemos vuelto a escuchar que los andaluces no castigamos la corrupción... pueblo inerte y desidioso que somos, no como esos valencianos que castigan al PP, o como esos madrileños levantiscos, o como los barceloneses... no, nosotros, especie adocenada, nosotros no castigamos la corrupción.

Nada más lejos de la realidad. Los números están ahí. En 2004 el PSOE tenía 61 escaños y sus 2.260.545 votos suponían el 51,07%, cuatro años después el porcentaje bajó al 48,93 y eran 2.178.296 sufragios, que en 2012 se quedaron en 1.523.465 papeletas, pasando de 56 a 47 escaños, el 39,52%, y en 2015 ha pasado a ser del 35,43% y 1.409.042 votos y los mismos 47 escaños.

Dicho de otro modo, en menos de una década el PSOE ha perdido 14 escaños, ha perdido casi 900.000 votos, ha perdido 16 puntos... pero no ha perdido el gobierno de Andalucía.

¿Qué pasa entonces?

Con esos datos sobre la mesa es fácil descubrir el motivo por el que el electorado castigó en su momento al Partido Andalucista y ahora lo ha hecho con Izquierda Unida. Es cierto que no existe una única razón, pero parece evidente que el apoyo que los andalucistas dieron al moribundo Chaves en contra del criterio de la ciudadanía, sólo sirvió para que el socialista acabara logrando el mejor resultado de la historia y ellos redujeran su representación. Luego con IU ha sucedido lo mismo pero mucho más grosero, con un PSOE enfangado hasta las trancas y en mínimos de apoyo ciudadano, al que ellos le han dado oxígeno.

Los andaluces han ido diciendo no al PSOE, pero el PA primero e IU después, le han dado respiración asistida, y al final, el muerto resultó estar más vivo que ellos. Y eso le acabará pasando a Ciudadanos, inconsciente de que los andaluces siguen dándole la espalda al PSOE, y que la energía que le aporten para mantenerlo en el poder será la misma que pierdan ellos. Insisto: es lo que dicen las urnas.

Pero en esta historia falta un elmento más, el Partido Popular. La incapacidad del PP para lograr articular una mayoría propia o compartida es lo que ha impedido que gane lo que proporcionalmente ha ido perdiendo el PSOE. No se trata de que quien vote al PSOE luego vote al PP, no, sencillamente que el PP logre atraer votantes en la misma cantidad que los ha ido perdiendo el PSOE.

De este modo queda claro que no es culpa de los andaluces la victoria de Susana Díaz, ni la de Griñán, ni la de Chaves. Los andaluces lo llevan diciendo claro más de una década (el pacto PSOE-PA fue en 1996 porque ya no tenían mayoría absoluta los socialistas), pero los despachos hurtan la voluntad ciudadana, aunque luego esos que nos la han robado sean castigados.

Por tanto, aquí las culpas las tienen todos ellos, no los andaluces... a pesar de la extensa red clienteltar, la administración paralela, los agraciados por los ERE fraudulentos, los agraciados por las exoneraciones, los agraciados por los cursos de formación, los agraciados... pues a pesar de todo eso, el PSOE cada vez tiene menos votos, siendo el problema que los otros no tienen más.


Publicado por NASOINAN @ 22:23  | Publicado en Prensa
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