S?bado, 10 de noviembre de 2007
Asesinado por la policía española en Málaga
4 de Diciembre de 1977
Ni olvidamos ni perdonamos



Tensión en Málaga por la muerte del joven manifestante
Partidos, centrales y ciudadanos responsabilizan al presidente de la Diputación. Una fotografía de José Manuel García Caparrós, malagueño, de diecinueve años, rodeada de velas y claveles rojos, sirve hoy en el pavimento de la Alameda Colón para señalar el lugar que encontró su muerte el día, en que Andalucía y Galicia se echaron a la calle para pedir su autonomía. Un millón cuatrocientas mil personas, aproximadamente, se habían dado cita en las calles de las capitales de las dos regiones para, en un ambiente de alegría y exaltación, solicitar sus estatutos. Las provocaciones de la extrema derecha no consiguieron romper el orden de las concentraciones, pero los sucesos de Málaga dieron esa nota triste.
JOAQUÍN MARÍN - Málaga
EL PAÍS |- 06-12-1977

Numerosos impactos de bala señalan el lugar donde cayó muerto el domingo el joven José Manuel García Caparrós, junto a los muros del antiguo edificio del periódico Sur, situado en la Alameda de Colón, de Málaga. En el lugar exacto, una foto del finado, unas velas encendidas y unos claveles rojos sirven de punto de concentración de muchos malagueños que acuden al lugar para testimoniar su pésame a los compañeros de la víctima de la autonomía andaluza.

Parlamentarios, partidos políticos, centrales sindicales y ciudadanos en general, coinciden en señalar que la chispa que encendió todo fue la actitud tomada por el presidente de la Diputación, Francisco Cabeza López, que se negó a que la bandera andaluza ondease junto a la nacional en la sede del organismo provincial. A pesar de esta actitud, que se cataloga en los comunicados de los partidos y de las centrales como una auténtica provocación, la manifestación pro autonomía, con más de 150.000 personas, pasó junto a la Diputación sin mayores incidentes. El edificio, en cuyo balcón ondeaba sólo la bandera nacional, estaba custodiado por efectivos antidisturbios de la Policía Armada. Junto a ellos, con banderas nacionales, se encontraban varios militantes de extrema derecha, conocidos en Málaga por sus acciones violentas. Los manifestantes, al pasar, pedían la dimisión del presidente y, en general, seguían su camino. Algunos, especialmente de los que venían al final de la marcha, se quedaron junto al edificio de la Diputación. Un joven escaló la fachada y colocó una bandera verdiblanca junto a la nacional. Después empezaron los enfrentamientos. Los agentes del orden cargaron contra los concentrados, que arrojaron piedras contra los ventanales del edificio. Las cargas de la Policía Armada fueron de una violencia extrema, como no se recordaba en Málaga.

Mientras tanto, el grueso de la manifestación continuaba su recorrido, sin saber que a su retaguardia se estaban produciendo enfrentamientos de gravedad.

El punto final de la manifestación era la zona del Puente de las Américas. Allí, desde un paso elevado, los parlamentarios malagueños y los organizadores pusieron fin al acto con unas palabras encendidas de entusiasmo del diputado socialista Rafael Ballesteros, aclamados incesantemente por los manifestantes. La manifestación, que se había desarrollado en un clima festivo y a la que la presencia de mujeres y niños confería un carácter auténticamente ciudadano, terminó con vivas a Andalucía, al pueblo andaluz y a la autonomía.

La muerte de José Manuel García

La ingente muchedumbre empezó a dispersarse con todo orden, haciendo el camino de vuelta hacia el centro de la ciudad, pero al llegar al puente de Tetuán se encontró con que allí se estaba librando una auténtica batalla, de una dureza inigualable. Los botes de humo y las balas de goma en un principio, más tarde aparecerían las de plomo, sembraron la confusión. Abundaron las carreras, los atropellos, las caídas al suelo de mujeres y niños.. Los manifestantes arrojaban piedras contra los policías, a un pelotón de los cuales rodeó. Este grupo de agentes, según la nota oficial del gobernador civil, hizo uso de sus armas reglamentarias y fue entonces cuando cayó sobre el pavimento, herido mortalmente, el joven de diecinueve años José Manuel García Caparrós, trabajador de una fábrica de cervezas y militante de Comisiones Obreras, que fue recogido por vanos compañeros y conducido a la residencia sanitaria de la Seguridad Social, donde ingresó cadáver.

Incidentes nocturnos

La noticia de la muerte de José Manuel se esparció rápidamente por toda la ciudad. La comisión organizadora celebró una reunión de urgencia, mientras que los parlamentarios se dirigieron al Gobierno Civil. A primeras horas de la tarde se hizo pública una nota oficial del Gobierno Civil, cuya veracidad es puesta en duda por los diversos partidos y organizaciones, sindicales.

La nota del Gobierno Civil afirmaba: «Numerosos grupos de manifestantes, sobre todo al final de la manifestación, se fueron concentrando ante dicho edificio oficial, comenzando a lanzar contra su fachada objetos diversos, para terminar apedreándola con gran intensidad y produciéndose rotura de cristales y lunas. En tal momento se dio orden de despejar el gran número de concentrados ante dicho edificio, lo que se efectuó seguidamente por las fuerzas de orden público. En el punto indicado se produjo la colisión de los manifestantes con las fuerzas de la Policía Armada, que fueron atacadas con piedras, de las que quedó literalmente sembrada la calzada. Un pelotón de las fuerzas de orden público fue acorralado, y agotados sus elementos antidisturbios se vio precisado a hacer uso de sus armas cortas.». Para intervenir en las investigaciones que se llevan a cabo para esclarecer los incidentes, llegó ayer a Málaga el subdirector general de Seguridad, José Sáinz.

Málaga golpeada.- Juan de Dios Mellado
Primera Plana – Diciembre 1977

A Málaga, como al resto del País Andaluz, la golpeó con dureza la muerte de José Manuel García Caparrós. José Manuel cayó en el puente de Tetuán a causa de una bala. Luego –el seis de diciembre- el País Andaluz se vestiría de luto y Málaga sería nuevamente golpeada.

La autonomía andaluza tiene su primer mártir. Manuel García Caparrós, 19 años y militante del PCE y de Comisiones Obreras. Hoy se sabe ya con exactitud que cayó por la bala que disparó un Policía Armada. Donde la sangre joven se derramó, mientras pronunciaba una ultima palabra “justicia”, los malagueños se dan cita con claveles rojos, verdes, blancos. Hay un letrero: “Crimen Fascista”. Y en el suelo: “Justicia popular”.

El día 4 de Diciembre, cuando millón y medio de andaluces, en las nueve provincias, en sus calles y plazas gritaban por una Andalucía libre y los brazos de los andaluces más jóvenes se alzaban en Cataluña pidiendo autonomía, José Manuel García Caparros daba el ultimo estertor. Un hilo de sangre salió por su boca. La calle de Comandante Benítez ya se conoce popularmente por calle Manuel García.

La Andalucía abnegada, cargada de promesas incumplidas, pisoteada por el centralismo y el caciquismo... La Málaga refugio y solaz de quienes hicieron enormes fortunas a la sombra del franquismo, se levantó cuando se supo la muerte de un joven, de dos heridos más por bala y otros muchos contusionados por una acción de la policía que todos calificaron de brutal.

La convocatoria del Día de Andalucía en Málaga venía cargada ya de negros presagios. Días antes, el Presidente de la Diputación, el falangista Francisco Cabeza López, había manifestado que la bandera verde-blanca-verde no ondearía en el edificio provincial. Meses antes, el pleno de la Diputación aprobaba el uso de la bandera. Pero Cabeza López dijo no. Y nadie le obligó, ni le pudo obligar a colocarla. La espoleta ya estaba puesta. Lo otro fue ya una cadena que no terminó en masacre gracias a la serenidad del pueblo malagueño que no cayó en la trampa. Elementos de Fuerza Nueva y del Frente Anticomunista Español que capitanea por estas tierras un alférez provisional, Enrique del Pino, calentaron los ánimos días antes. La bandera verdiblanca, símbolo de una nueva Andalucía fue destrozada por estos ultras en la víspera del Día de Andalucía.

La espoleta de unos incidentes

Un joven escala la fachada de la Diputación de Málaga
para colocar la bandera andaluza el 4--D

Cuando la cabeza de la manifestación pasaba por delante de la Diputación Provincial, los parlamentarios, líderes de partidos y centrales sindicales pararon unos segundos. Mirada de desprecio en algunas caras y de dolor en otras. Pero ya otros manifestantes iban colocando banderas andaluzas en sus ventanas

Un joven del PC sujetó, con cadena y candado, una bandera a la verja de la puerta de entrada. Otro más osado y al parecer sin militancia activa en ningún partido, como una araña humana, escaló hasta el balcón principal con el objeto de colocar la bandera andaluza en el mismo mástil donde estaba sólo la enseña nacional. Cuando culminó su arriesgado trabajo, miles de gargantas gritaron “¡Viva Andalucía!”. Poco duró. La Policía hizo su aparición y cargó contra el grupo de manifestantes delante de la Diputación. Fueron los primeros botes de humo, las primeras carreras, las primeras caras de pánico, de terror, de tragedia. Los gritos de “Cabeza, fascista, dimite” fueron sustituidos por “Cabeza al paredón”. Y luego, los gritos contra la policía... las piedras. Y más carreras.

Hoy, con los ánimos más templados, nadie en Málaga se explica el por qué de la acción de la Policía. Fantasmas del norte del país parece que sobrevolaban las cabezas de los policías. Y aunque desmentido por el Ministro Martín Villa, la imagen del Comandante Imaz parecía rondar por las calles malagueñas. Es cierto que en algunas ocasiones la Policía se sintió acorralada, pero también lo es la extrema dureza empleada contra personas solitarias, contra conductores de coches y motos. Se lo oímos decir a un miembro de la COPEL en el lugar donde cayera Manuel José García Caparros: “Esto sucede en el Norte y estalla”

Disparos, no sólo al aire

La Policía española reprime

Cuando regresaba el grueso de la Manifestación desde el Puente de las Américas hasta el centro del casco urbano sonaron los primeros disparos de pistola. Por la espina dorsal de miles de malagueños corrió la duda y el temor. Y una pregunta en la cara de todos: “¿Qué pasa?”. A los disparos de pistola les siguieron los botes de humo y las balas de goma hacia el barrio del Perchel y la Trinidad. Serían las dos y cuarto de la tarde.

En la versión oficial se dice que la policía se sintió acorralada y sin dotación antidisturbios en las confluencias de las calles Alameda de Colón, Avda. del Generalísimo y Puente de Tetuán y tuvo que tirar de la pistola.

Esta versión ha sido rebatida por testigos presénciales, aunque alguno de ellos reconociera que efectivamente hubo momentos en que la Policía estaba copada, pero disponía de las porras y otros medios. Igualmente sorprende que la policía, nada más comenzar los incidentes, agotara su dotación antidisturbios.

Es verdad que la policía disparó al aire pero también hubo muchos disparos sin levantar las armas al cielo. El lugar donde cayó Manuel José García Caparros está acribillado por varias balas. Antonio Ortiz Carrasco nos contaría como una bala le pasó por la cabeza, disparada al parecer, por el mismo causante de la muerte del joven, un sargento grueso.

Luego todo fue una batalla campal. Este periodista, a pocos metros de su estomago tuvo una pistola. Dos diputados, Francisco de la Torre (UCD) y Román (PSOE) estaban allí y declararían haber visto pistolas fuera de sus fundas, palos, miedo, pavor, pánico, carreras, mujeres histéricas, desbandada, acoso a la policía, más botes de humo, más balas de goma, piedras, y palos.

Indignación popular
Los jóvenes toman Málaga
y responden a la Policía española

El pueblo, indignado, se echó a la calle el domingo por la noche.

El lunes, tras el sepelio del joven en el cementerio de San Miguel, al que asistiría Marcelino Camacho, piquetes de jóvenes tuvieron en jaque a la policía hasta altas horas de la madrugada.

El domingo, pese a la primera llamada a la serenidad realizada por los parlamentarios y algunos lideres políticos, fue de una violencia tremenda. La Policía malagueña ya tenía los primeros refuerzos de las Brigadas Especiales Antidisturbios –los famosos “Tres Hebillas” por sus botas- llegadas de otras provincias.

La guerrilla urbana, desconocida por estos lares, se puso en movimiento. Las Brigadas Especiales no se andaban con remilgos a la hora de dispersar.

El martes, día 6, se declaró de luto en toda la provincia malagueña. Algunos partidos lo llamarían día de lucha. Otros de rencor. La ciudad entera vivía ya bajo el pánico.

El lunes por la mañana permitió a los malagueños, a los pocos que trabajaron y abandonaron sus hogares, ver directamente los primeros destrozos en calles y establecimientos. En cualquier bar, en las esquinas de las calles, en los bancos, en todos los lugares se hablaba de lo mismo. Llovieron los comunicados. El ambiente se iba caldeando. Pasaban las horas.

Se dice que se busca a Francisco Cabeza López. Pero él había puesto tierra de por medio nada más presentar su dimisión el domingo por la noche. Nada se sabe de las palabras que intercambiarían el Gobernador Civil y el ex-presidente de la Diputación.

Llegan más refuerzos policiales. Esta vez de Murcia y Córdoba. En Málaga ya está el Subdirector General de Seguridad, Sr. Sainz González; el general subinspector de la Policía Armada y dos comandantes para llevar directamente las investigaciones de los hechos que terminaron con la muerte de Manuel. Hay una afirmación del Gobernador civil, Enrique Riverola “Se llegará en la investigación hasta las ultimas consecuencias, sin componendas de ningún tipo, ni ocultar ninguna verdad”. De la misma opinión es el Sr. Sainz González. La autoridad judicial, por su parte, inicia también las investigaciones. Parlamentarios y centrales sindicales visitaron constantemente al Gobierno Civil. En los bajos, en comisaría, se golpeo a manifestantes detenidos. Algunos lideres políticos como Fernando Piernavieja, abogado y cenetista, entró en cólera al verlo. Se puso el hecho en conocimiento del Gobierno Civil. En estos medios sindicales existe la total convicción de que la policía se le escapó de las manos al propio Gobernador. Los parlamentarios denunciarían hechos a Martín Villa que no habían sido ordenados por el Gobernador como el quitar banderas andaluzas, arrancar crespones negros de los coches y de las motos y obligar a los transeúntes a quitarse el lazo negro.

Sería largo de referir la acción de las Brigadas Especiales en las calles malagueñas, como las llevadas a cabo por comandos incontrolados en los actos de vandalismo, barbarie y pillaje que se produjeron en la noche del lunes tras el sepelio del joven Manuel. Baste decir que según los comerciantes las pérdidas por destrozos –aparte de los días sin vender- ascienden a más de 200 millones de pesetas.

De cómo estarían los ánimos baste reseñar que un diputado socialista, Carlos Sanjuán recibió dos puñetazos en las mismas puertas del Gobierno Civil y delante de otro diputado, Francisco de la Torre (UCD) y dos inspectores del Cuerpo General de Policía.

Pero la masacre, pese a todo, se pudo evitar. Nos lo día una alta personalidad de la Policía: “Si en cualquiera de los dos intentos por asaltar el cuartel de la Policía Armada hay alguien que dispara, los muertos se hubieran contado por decenas".

Málaga vivió horas de pánico y terror. Un hombre joven cayo muerto en sus calles pidiendo justicia. A miles de malagueños se les quebró la voz con el “¡Viva Andalucía!”.

Lo que empezó como una jornada de alegre confianza en poder alcanzar una autonomía que le permita salir del subdesarrollo, se convirtió en jornada de dolor y de luto.

Descanse en paz Manuel y que la paz llegue a Andalucía.
Después del 4-D...
Jornada de luto y paros en toda Andalucía
Banderas con crespones negros y música clásica en las emisoras
EL PAÍS | España - 07-12-1977

Sin que se produjesen incidentes graves se llevó a cabo ayer en toda Andalucía la jornada de luto y el paro general de una hora (que en algunas ciudades se amplió a casi toda la jornada), en protesta por la muerte del joven García Caparros. No obstante, en Sevilla, Huelva y otras ciudades andaluzas se produjeron enfrentamientos entre huelguistas y manifestantes y las fuerzas de orden público, según las informaciones de nuestros corresponsales en Andalucía. La jornada de luto y el paro general de una hora habían sido convocados por la comisión política regional que organizó el Día de Andalucía. Sevilla, Córdoba y Granada fueron -al margen de Málaga- las ciudades donde los paros tuvieron mayor incidencia. Aunque ningún organismo oficial ni ninguna central sindical ni partido político dieron ninguna cifra del número de personas que participaron en los paros, los corresponsales de EL PAÍS consideraron que entre las doce y la una de la tarde de ayer Andalucía quedó prácticamente paralizada, al menos en sus núcleos más importantes de población.

Los paros más importantes se realizaron en los sectores del metal y de la construcción, así como en la banca y el comercio, incluidos los grandes almacenes. Diversos sectores de la Administración se sumaron asimismo al paro, al igual que transportes públicos y privados. No se registró ninguna actividad en las universidades andaluzas.

En casi todas las ciudades importantes se realizaron diversas concentraciones y manifestaciones de carácter pacífico, aunque en Sevilla, Huelva y Granada se produjeron enfrentamientos con la policía, que actuó con material antidisturbios. No se conocía que se hubieran producido heridos de consideración.

Cientos de banderas verdiblancas con crespones negros fueron la tónica general de todas las ciudades de Andalucía. Durante la hora del paro total, las emisoras de radio transmitieron música clásica y sinfónica. En Granada llegaron a formarse algunas barricadas y la policía disparó botes de humo y pelotas de goma. En Jaén, grupos de estudiantes y obreros colocaron coronas de flores en la plaza de la Diputación. En numerosos centros de trabajo de toda Andalucía se celebraron asambleas y actos de homenaje en memoria del joven malagueño muerto el pasado domingo, y se guardaron minutos de silencio.

Málaga recobra la normalidad ciudadana
Mientras prosiguen las investigaciones para esclarecer los hechos
ISMAEL FUENTE LAFUENTE ENVIADO ESPECIAL, - Málaga
EL PAÍS | España - 08-12-1977
Málaga recuperó ayer la completa normalidad ciudadana después de los gravísimos incidentes registrados en los últimos tres días, que culminaron con la huelga general del pasado martes y con los violentos enfrentamientos entre manifestantes y policías como protesta por la muerte del joven comunista José Manuel García Caparrós, ocurrida el pasado domingo durante la celebración del Día de Andalucía. Mientras tanto, prosigue a buen ritmo la investigación que dirige personalmente el subdirector general de Seguridad, señor Sáiz, con el fin de esclarecer los hechos y averiguar las posibles responsabilidades.

El alto funcionario de la Dirección General de Seguridad afirmó ayer a EL PAIS que, aunque el asunto de la muerte del joven García Caparrós y los incidentes posteriores están en manos del juez, cree estar en condiciones de poder elevar un informe al ministro del Interior a finales de esta semana, en el que, con independencia de la vía judicial, se pueda establecer la identidad de los responsables de los hechos. Aunque ni el señor Sainz, ni el gobernador civil de Málaga, ni las autoridades judiciales se han pronunciado sobre la identidad del autor del disparo que ocasionó la muerte de García Caparrós, parece descartarse por completo los rumores que circularon estos días en el sentido de que los disparos se luciesen con un arma distinta a las que utiliza reglamentariamente la policía. Una alta fuente oficial de Málaga, comentó a EL PAÍS, en contra de algunas noticias publicadas, que aunque la bala extraída del cadáver está aún en poder del juez, ésta pertenece a un arma reglamentaria de la policía. Afirmación que coincide con la del otro herido por arma de fuego en la misma manifestación, en el sentido de que los disparos fueron efectuados por agentes de la policía.

Durante todo el día de ayer, numerosas personas, entre ellas representantes de partidos políticos, visitaron al señor Sáiz, con el fin de prestar testimonio de los incidentes. Según declaró este último a EL PAÍS «se están realizando todas las gestiones posibles para el total esclarecimiento de los hechos, tal como comunicó ayer oficialmente el Consejo de Ministros. No tengo ninguna limitación y estamos dispuestos a llegar lo más lejos posible».

Málaga amaneció ayer con neblina y lluvia que persistió con gran intensidad durante casi todo el día y casi completamente limpia de los graves destrozos ocasionados en los últimos días. La operación de limpieza fue llevada a. cabo por las brigadas de limpieza municipales, una vez que a las doce de la noche del martes se completase la huelga general de veinticuatro horas. Lo que, en cambio, no pudo ser reparado fueron los numerosos escaparates de muchos comercios.

Vuelta al trabajo

La reincorporación al trabajo se produjo desde primera hora, paulatinamente, con toda serenidad y sin que se produjese ningún incidente, tal y como habían pedido repetidamente la mayoría de los partidos políticos y las centrales sindicales, con la excepción -muy criticada- de USO y CNT. Todos los servicios de la capital malagueña quedaron normalizados en el curso de la mañana de ayer.

Luego de que las brigadas especiales de antidisturbios patrullaran las calles de la ciudad -prácticamente tomadas de manera militar durante los pasados lunes y martes-, las fuerzas de orden público no hicieron ayer ninguna aparición en público y sólo un fuerte retén se mantenía en el cuartel principal de la Policía Armada, que el pasado lunes estuvo a punto de ser asaltado por los manifestantes.

En una primera evaluación se señala que los daños ocasionados en edificios privados y públicos del centro de la ciudad alcanza. la cifra de 35 millones de pesetas, aunque algunas autoridades locales y comerciantes señalan que la cifra es muy superior debido al saqueo y pillaje de que fueron objeto los comercios. Hasta tal punto que las autoridades municipales están estudiando la posibilidad de solicitar la declaración de zona catastrófica en el centro comercial de Málaga, con el fin de que el consorcio nacional de seguros pueda cubrir los daños que no cubren los seguros normales.

Al cierre de esta edición, no se tenía ninguna noticia de que se hubiesen producido alteraciones del orden público en Málaga. El gobernador civil, señor Riverola, llamó la atención sobre la prueba de civismo que había dado el pueblo malagueño con su normal incorporación a la vida ciudadana y alabó, igualmente, el noble comportamiento, durante el conflicto, de los partidos políticos y centrales sindicales, que, según. sus palabras, han dado pruebas de una gran madurez política.

La Corporación provincial no se solidariza con el presidente de la Diputación

La Corporación provincial de Málaga ha hecho público un comunicado en el que manifiesta que no se solidariza con su presidente como consecuencia de los incidentes ocurridos el pasado domingo Y aclara su posición sobre el hecho de que ese día no ondeara la bandera de Andalucía junto a la española en el balcón principal de la Diputación.

Dicho comunicado hace constar públicamente la plena identificación con los ideales del Día de Andalucía como reafirmación y encuentro de su identidad, para cuya plasmación de concretas iniciativas se iniciaron, potenciaron y convocaron las reuniones del ente regional andaluz, así como decidió participar económica y activamente en la manifestación del día 4.

Redactado el informe del subdirector general de Seguridad sobre los sucesos de Málaga
Será estudiado por el Gobierno en el proyecto Consejo de Ministros
EL PAÍS | España - 10-12-1977

El Consejo de Ministros no pudo conocer ayer el informe que sobre la investigación oficial de los sucesos de Málaga ha llevado a cabo el subdirector general de Seguridad, señor Sáiz González, ya que éste no ha terminado aún la redacción del mismo. Martín Villa informó en cambio a sus, compañeros del Gobierno sobre los contactos mantenidos el pasado jueves en la capital malagueña con las autoridades locales y con los parlamentarios locales, así como de su entrevista en Málaga con el subdirector general de Seguridad.

Fuentes del Ministerio del Interior señalaron que el informe del señor Sáiz será entregado al ministro este fin de semana, con objeto de que pueda ser estudiado en el próximo Consejo de Ministros.

Con el señor Sáiz regresó a Madrid ayer el general subinspector de la Policía Armada, quien también ha participado en la investigación. Durante los cinco, días que permaneció en Málaga el subdirector general de Seguridad se entrevistó con numerosas personas, entre ellas con presuntos testigos de la muerte de José Manuel García Caparrós, con políticos y periodistas, así como con el fiscal general de Málaga y con el juez instructor encargado de los sucesos de Málaga. En poder del señor Sáiz se encuentran varias cintas magnetofónicas.

Por otra parte, continúa sin ser conocido el paradero de hasta el pasado lunes presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Cabezas, a quien los partidos políticos, centrales sindicales y movimientos ciudadanos acusan como uno de los responsables del deterioro de la manifestación del pasado domingo en la que murió García Caparrós, al negarse a colocar en el balcón de la Diputación la bandera andaluza.

Desde hace varios días los periódicos de Málaga publican un recuadro publicitario en el que se aclara la identidad de un nombre. El anuncio está ordenado por Francisco Cabeza Guerrero, agente de aduanas, y Diego Cabeza Guerrero, de la firma Grúas Cabeza. El anunció dice que por confusión han recibido diversas amenazas de muerte y comunican al público de Málaga que no tienen vinculación alguna con la Diputación.

El Movimiento Socialista de Andalucía (MSA) ha presentado ante los tribunales una denuncia contra el ex presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Cabeza, por «alteración del orden público, provocación y otros presumibles delitos». La ORT de Málaga ha iniciado una campana de recogida de firmas para apoyar su solicitud de que la actual calle de Comandante Benítez, de Málaga, pase a llamarse calle de José Manuel García Caparrós, nombre del joven que falleció durante los sucesos del Día de Andalucía.
[Al año siguiente, 1978, las fuerzas políticas mayoritarias no convocaron el 4-D porque dos días después se plebiscitaba la Constitución española, que no sólo le negaba la Soberanía Nacional a Andalucía sino que también la discriminaba en el acceso a la "autonomía". En sustitución de las movilizaciones, presentaron a la prensa el llamado Pacto de Antequera* como apoyo a la Constitución española y reclamación de autonomía en su marco.
En 1979, en medio de la polémica sobre las vías autonómicas -del art. 143 o del 151- sí convocaron manifestaciones -nuevamente masivas- pero en este caso, tomando nota de lo acontecido- con la precaución simbólica de que fueran encabezadas juntas por las mismas banderas que se habían enfrentado en 1977: la andaluza y la española. Luego, sustituirían el 4-D por el 28-f, convirtiendo el Día de Andalucía en algo oficial, pasivo e institucional.
Para la izquierda andaluza, sin embargo, nunca hubo dudas -desde el respeto y el cariño a lo que significó el 28-f- que el 4-D fue, es y será nuestro Día Nacional].
*Sobre este pacto y el proceso político andaluz en general, ver: Andalucía - El Debate sobre la Reforma del Estatuto de Autonomia - Contra el federalismo español en Archivo de Documentos - Carpeta Andalucía
Un análisis de la época sobre el contexto y las consecuencias del 4-D
Politización de la identidad andaluza y lucha autonomista<imgfotos.miarroba.com


Publicado por NASOINAN @ 20:11  | 4 de Diciembre
 | Enviar