Mi?rcoles, 14 de noviembre de 2007
Ahm?d ibn ?Abd All?h ibn Zayd?n.


Poeta cordob?s.
Vino al mundo en el a?o 1003. Muere en el a?o 1071 en Sevilla.


Es el responsable del m?s genuino estilo cl?sico en Al-Andalus, y se le compara a menudo con el gran poeta oriental Al-Mutanabbi (915-965).


Naci? nuestro poeta en el a?o 394 de la H?gira (1003), a?o clave en la historia de Al-Andalus, pues es la fecha en la que muere Al-Mans?r, desencadenando la desmembraci?n del califato andalus? y la posterior creaci?n de los reinos de taifas. Proven?a de la familia ilustre de los Majzm?es, siendo su progenitor faqu? o, lo que es lo mismo, mantenedor de la ortodoxia isl?mica. Recibi? Ibn Zayd?n una educaci?n enciclop?dica, mostrando un gran talento po?tico desde su m?s tierna juventud.
Seg?n Ibn Bass?m, Ibn Zayd?n lleg? al colmo de la perfecci?n, as? en su obra en prosa como en sus obras po?ticas: fue el <>, el sello de los poetas majzm?es. Pose?a todas las mejores dotes de la fortuna para la alabanza y para el vituperio, y un?a a la elegancia de su lenguaje, ora en prosa, ora en versos, un fondo de doctrina tal que exced?a por su profundidad al mar y por su esplendor a la luna (traducido por Pns Bo?gues).


Sobre su cuna y su ascendencia nos habla Ibn Zayd?n en este poema:

Nubes fecundas rieguen los alrededores del Alc?zar;
canten las palomas posadas en las ramas;
en C?rdoba sublime, cuna de hombres nobles,
tierra en la que abr? mi capullo de juventud,
en el seno de una familia de alto linaje.

En su juventud ocup? cargos de importancia en la nueva administraci?n cordobesa que hab?a sucedido al califato. Fue partidario de la Yama?a -Parlamento elegido por democracia directa y delegada-, encabezada por Ab?-l-Hazm ibn Yahwar (Aben Chahwar).

Su primera aparici?n en el mundo de las letras aconteci? a la muerte del c?d? Ibn Dakw?n (Aben Dacu?n), ante cuya tumba pronunci? una sentida eleg?a. Contaba Ibn Zayd?n a la saz?n veinte a?os. Y fue por estas fechas cuando nuestro poeta entra en relaci?n con Wall?da, que provocar? un fuerte viraje en su vida y llenar? su obra y su recuerdo. Era esta joven de origen real, hija del califa omeya Al-Mwstakf?, quien entr? a reinar en C?rdoba en el a?o 1024, ocupando el sello real ?nicamente durante diecis?is meses. Aunque hija de un hombre rudo e inculto, al morir ?ste abandon? el har?n y convirti? su casa en lugar de reuni?n de eruditos y literatos. Los poetas y escritores m?s famosos ?dice Ibn Bass?m- mor?an por el deseo de frecuentar su sociedad, siendo Wall?da la primera de las mujeres de su tiempo. No es de extra?ar, pues, que nuestro autor se enamorara perdidamente de esta doncella, quien le lleg? a pedir, mediante un poema, que le visitara:
Disponte a verme cuando las sombras caigan
pues bien guarda la noche los secretos:
si el amor que te tengo el sol sintiera
dejaria de brillar, la luna no saldr?a
y las estrellas detendr?n su paso.

Pero acabaron las relaciones amorosas entre ambos amantes, al parecer en escena el visir Ibn ?Abd?s, quien, si no pod?a ostentar talento ni saber, logr? deslumbrar a la joven con sus riquezas. Despechado el poeta, trat? de ridiculizar a su rival redactando una supuesta s?tira en prosa rimada (Al-ris?lah al-hazlyyah), haciendo ver que quien la escrib?a era la propia Wall?da; es una carta llena de ingenio y erudici?n, que se hizo famosa en C?rdoba, llegando a ser considerada como una obra maestra de la literatura andalus?. Comenzaba as?:

"?Oh hombre, atacado por su propia decisi?n, perdido por su propia ignorancia, cuya falta es evidente, cuyo yerno es enorme! Hombre que da traspi? entre los pa?os del vestido de su propio error; ciego privado del sol que alumbra; que cae como la mosca sobre la miel, que se precipita como los mosquitos en la llama brillante: has de saber que la admiraci?n de s? mismo es lo m?s mentiroso que existe, y que, para el ser humano, lo m?s razonable es el conocimiento del s? propio?"

Continuaba la r?zala, se?alando, c?mo un tipo c?mico y rid?culo como ?l, no es digno de cortejar a una mujer corriente y, mucho menos, a la hermos?sima Wall?da. Se nos muestra Ibn Zayd?n como un perfecto conocedor de la historia, la religi?n, etc., lleg?ndole a decir a Ibn ?Abd?s que Ptolomeo, Hip?crates, Galeno y otros sabios de la Antig?edad nunca hubiesen logrado sus descubrimientos y alcanzado la fama sin la inspiraci?n y la tutela de ?l ?hombre tosco e ignorante-; concluye la s?tira ridiculizando los pretendidos poderes de este singular personaje sobre el curso de los acontecimientos pol?ticos.

Pero la r?zala no dio los frutos deseados y el burlado enamorado s?lo logr? granjearse el odio de Wall?da y las iras del visir, hombre rico y poderoso, que hizo que el poeta fuese acusado de malversaci?n del gasto p?blico; acusaci?n que le condujo a prisi?n, desde donde pidi? clemencia mediante una larga ep?stola (Al-ris?lah al-chiddiyyah), en la que clamaba por su inocencia.

Logra evadirse, ayudado por varios amigos fieles, y comienza a deambular a trav?s de la ciudad de C?rdoba, con la esperanza de obtener de nuevo el amor de su adorada Wall?da.

Escondido entre las ruinas de Al-Zahr? y lamentando la destrucci?n de su amor, compone su famosa Qasidah en n?n, de cincuenta versos, en la que expresa una gran angustia por haber perdido el objeto de su amor. El poeta nos da en esta composici?n como fecha de su muerte la de su ?ltima cita con la hermosa e inconstante Wall?da. He aqu? un fragmento:

Alejados uno de otro, mis costados est?n secos de pasi?n por ti, y en cambio no cesan mis l?grimas?

Al perderte, mis d?as han cambiado y se han tornado negros, cuando contigo hasta mis noches eran blancas?

Dir?ase que no hemos pasado junto la noche, sin m?s tercero que nuestra propia uni?n, mientras nuestra buena estrella hac?a bajar los ojos de nuestros censores:

Eramos dos secretos en el coraz?n de las tinieblas, hasta que la lengua de la aurora estaba a punto de denunciarnos.

Despu?s de vagar errante por los alrededores de C?rdoba, esperando ver a su amada, llega a Sevilla, donde se asienta en la corte del rey ?abb?d? Al-Mu?tadid en calidad de visir. Posteriormente, y tras un largo deambular por todas las ciudades de Al-Andalus, vuelve de nuevo a Sevilla, en donde encuentra una excelente acogida por parte del nuevo rey, Al-Mu?tamid, a quien alentar? y ayudar? en la conquista de C?rdoba, en la que pensaba residir definitivamente. Pero los avatares pol?ticos le obligan a volver a Sevilla, en donde le llega la muerte en el a?o 363 de la H?gira (1071).

Otra de las notas relevantes de su vida concierne a su experiencia en asuntos relacionados con la ahl al-dimma, es decir, con los n?cleos cristianos y jud?os, a los que apoy? y sobre los cuales debi? de ejercer una gran influencia, todo ello gracias a su larga trayectoria en la administraci?n p?blica y a su continuo trato con todos los sectores que configuraban la sociedad andalus? de su tiempo.

No obstante, y como ya hemos rese?ado, las relaciones amorosas con Wall?da son, sin lugar a dudas, el rasgo fundamental en lo que ata?e a toda su producci?n po?tica, pues ya sabemos que tras una intensa pasi?n lleg? la separaci?n y, m?s tarde, la ruptura total. Sobre este lance de su vida se centra, generalmente, la atenci?n de sus bi?grafos y cr?ticos, e incluso son numeros?simas las obras que se han inspirado en estos amores abocados al fracaso; entre ellas, una pieza teatral en seis actos, estrenada y publicada en El Cairo.

Su producci?n po?tica se encuentra hoy recopilada en un d?w?n o cancionero, que se ha publicado frecuentemente, y en el que est?n reunidas sus composiciones po?ticas y sus interesant?simas r?salah en prosa, de tono sat?rico y burlesco o compungido y temeroso.

De la popularidad que alcanz? su poes?a, debido fundamentalmente a su sencillez para ser recitada a nivel popular, nos habla la leyenda seg?n la cual <>.

Esta leyenda probablemente tuvo como causa originaria las distensiones entre el visir Ibn ?Abd?s e Ibn Zayd?n, motivadas por la mutua atracci?n amorosa que ambos sent?an por una misma mujer: Wall?da, distensiones que tienen como punto final esta situaci?n, seg?n la cual Ibn Zayd?n acaba por ser considerado como poeta maldito.

Veamos otro fragmento de esta pol?mica obra:

Desde Al-Zahr? te recuerdo con pasi?n. El horizonte est? claro y la tierra nos muestra su faz serena.
La brisa desmaya con el crep?sculo: parece que se apiada de m? y languidece, llena de ternura.
Los arriates me sonr?en con sus aguas de plata, que parecen collares desprendidos de las gargantas.
As? fueron los d?as deliciosos que ya pasaron, cuando, aprovechando el sue?o del Destino, fuimos ladrones de placer.
Hoy s?lo me distraigo con las flores, im?n de los ojos, en las que la escarcha juega vivaz; inclinando sus tallos:
Son como pupilas que, al ver mi insomnio, lloran por m?, y por eso el irisado llanto resbala por su c?liz.
En los soleados rosales brillan los rojos capullos, aumentando la luminosidad de la ma?ana.
Arom?ticas bocanadas se transmiten el pomo del nen?far, dormil?n cuyas pupilas entreabri? el alba.
Todo excita el recuerdo de mi pasi?n por ti, que nunca abandona mi pecho, por mucha que sea su estrechura.
Si la uni?n contigo, por la que suspiro, se lograse, ese d?a ser?a el m?s noble entre todos.
?No conceda Allah la calma al coraz?n que desista de recordarte y que no vuelve a tu lado con las alas tr?mulas del deseo!.
Si el C?firo, cuando sopla, consintiera en llevarme, depositar?a a tus pies un doncel extenuado por la pena.
?Oh mi m?s precioso joyel, el m?s sublime, el preferido de mi alma, cuando los amantes compran joyeles!.
Pedirnos uno al otro deudas de puro amor era, en otros tiempos, la pradera feliz donde corr?amos como libres corceles.
Pero ahora yo soy el ?nico que puede jactarse de leal. T? me dejaste, y yo me he quedado, triste, am?ndote.

Otro dato que nos refleja la importancia de sus poemas estriba en el hecho de que hay indicios que ciertos fragmentos de ?sta, su obra m?s importante, est?n insertos en La Mil y una Noches, en la que, bajo la vaga indicaci?n de c?mo dijo el poeta?, se recogen estos versos volcados al castellano por Varela:
?Despr?ciame!, he de sufrirlo;
?r??eme!, tienes raz?n;
?huye!, te sigo; ?habla!, te escucho;
?ordena!, tu esclavo soy.

Prol?fico y violento, fue poeta sobre todo. Escribi? poemas de alabanza a los se?ores a los que serv?a, o a aquellos de quienes solicitaba algunos favores. Redact? ep?stolas, eleg?as y poes?as er?ticas; cultivando no s?lo las formas cl?sicas de la poes?a ?rabe, sino tambi?n las estr?ficas.

Ha sido calificado por el prestigiosos arabista Garc?a G?mez, como el mejor poeta neocl?sico de Al-Andalus, y nos dice que es, sobre todo, el poeta del amor.

Es tambi?n conocido por el sobrenombre del T?bulo andaluz, por tener ambos ciertos puntos de semejanzas en sus respectivas vidas.


Bibliograf?as Foro Aben Humeya

Tags: Zaydun, andalusíes

Publicado por NASOINAN @ 19:51  | Biografias
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