Mi?rcoles, 14 de noviembre de 2007
Naci? en la ciudad de Carmona (Sevilla) el 17 de Abril de 1.891

El resurgir del movimiento andalucista en las primeras d?cadas del siglo XX se desarrolla al mismo ritmo que se desintegra la monarqu?a restaurada de 1876, y a la vez que el federalismo pierde vigencia como alternativa a la crisis centralista.


"El federalismo ?escribe Isidro de las Cagigas- era una nueva receta emanada de un grupo de pensadores que conceb?an la naci?n no como un todo org?nico, moralmente indivisible, sino como un compuesto, como un conglomerado de distintas sociedades unidas entre s? por medio de pactos hipot?ticos. Y en esta nueva f?rmula se volv?a a hacer caso omiso de lo que representaba todo el amor regionalista, es decir, la unidad viviente por s? misma (como organismo moral dotado de vida propia) para los fines de un solo Estado...".



El fen?meno de la disoluci?n del federalismo, al menos en Andaluc?a, quiz?s no sea tan simple como analizaba Gumersindo Trujillo. Seg?n ?ste, "las concomitancias obreristas del federalismo asustan a sus seguidores burgueses que, a partir de 1873, tender? a engrosar... los Regionalismos y Nacionalismos". En el caso de Andaluc?a dif?cilmente se puede sostener esta interpretaci?n, ya que es un hecho constatado que a partir de 1873, el federalismo pierde su base obrera. Y no pod?a ser de otra forma: las vacilaciones de los federalistas, -fundamentalmente durante su actuaci?n en la primera Rep?blica- ante las urgentes medidas de reforma social y econ?mica que exig?an amplios sectores populares sobre todo de Andaluc?a, no le permite mantener esta base.

No puede sostenerse en Andaluc?a lo que apuntan varios autores de que el federalismo fuese progresista y el regionalismo conservador. El regionalismo andaluz llega a ir m?s a la izquierda que el propio republicanismo, en la medida que la base y centro de su planteamiento era la demanda de la colectivizaci?n de la tierra. Tampoco puede hablarse en el caso andaluz de una hu?da del federalismo por parte de la burgues?a, sino m?s bien de la liquidaci?n econ?mica y pol?tica de la burgues?a federal anterior por el modelo de capitalismo que cristaliza al consumarse la desamortizaci?n y la invasi?n de capital extranjero.

La crisis del 98 desencadena una protesta general de toda la periferia del Estado borb?nico, cuajando un toma de conciencia contra el centralismo que se muestra totalmente ineficaz. Esto intensificar?a de modo paralelo el movimiento regional, que se muestra cada vez m?s consciente, no s?lo de la inoperancia del federalismo doctrinal, sino de la necesidad de profundizar en los particularismos y especificidades de los pueblos a la hora de librar batalla contra el artificioso, inoperante e impositivo poder central.

"Hallamos el origen del Regionalismo ?escribe Isidro de las Cagigas- en la reacci?n de lo natural contra lo artificioso que opone a la unidad so?ada e inmutable la variedad de la vida llena de transformaciones y diferenciaciones...".

Isidro de las Cagigas, te?rico del andalucismo historicista, estudia leyes en la Universidad de Granada, licenci?ndose en 1912. Inmerso en el resurgir del movimiento andalucista interviene activamente en el aspecto cultural de este movimiento. Participa en los juegos florales de Almer?a (1909), Centro Art?stico de Granada (1910), Guadix (1911). El mismo escribir?a poco m?s tarde: "...quiero hacer fijar la atenci?n sobre la importancia que en un movimiento regionalista tiene la lengua y la literatura (...), record?ndoos que hacia la mitad del siglo pasado el catal?n era una lengua plebeya que ten?a como ?nica tradici?n literaria la grotesca escuela del rector de Vallfogona y que hoy el catal?n es una lengua formada con literatura amplia y brillante. Y esto fue originado por (...) el desenhetramiento de los Juegos Florarles (...) Y esto lo cito para est?mulo de los literatos andaluces; aprendan el ?rabe y el hebreo; publiquen traducciones lo m?s literalmente posible de sus grandes obras. De este modo se originar?a un grupo andaluz que al interpretar tradiciones, costumbres, etc. se har?a popular y el pueblo lo engrandecer?a d?ndole la vida que en un principio faltar?a a estas copias acartonadas y arqueol?gicas".

En 1914, el Ateneo de Sevilla abre un concurso sobre el tema del Regionalismo Andaluz, donde interviene junto con varios andalucistas de la ?poca. El trabajo de ?ste ser?a premiado, public?ndose ?ntegramente en tres n?meros consecutivos de la revista B?tica. En este trabajo Cagigas destaca, de forma amplia y profusa en otro de los aspectos en que se manifiesta este resurgir del movimiento regionalista andaluz: la recuperaci?n de las antiguas civilizaciones y culturas de Andaluc?a, como revulsivo de una conciencia Andaluza.

Evidentemente, la brutal devastaci?n y degradaci?n cultural y pol?tica de Andaluc?a, hace que se de en estos intelectuales andaluces un movimiento instintivo de retrospecci?n, a la b?squeda en el pasado de est?mulos colectivos. Como se?ala Acosta, cuando el nivel de alfabetizaci?n rebasa en los campos andaluces el 80% de la poblaci?n, se recuerda con Estrab?n que Andaluc?a en su primera civilizaci?n, la de Tartesos, hab?a tenido leyes escritas, cientos de a?os antes de la era cristiana; o con Dozy se constata c?mo en Al-Andalus hac?a m?s de mil a?os "casi todo el mundo sab?a leer o escribir". Cuando Andaluc?a est? absolutamente marginada de la din?mica general del Estado Espa?ol, se leen las palabras de Joaqu?n Guichot escritas en su Historia General de Andaluc?a: "Es uno de los hechos hist?ricos m?s se?alados... el haberse abierto y cerrado en el suelo andaluz, todos los grandes per?odos de la historia del Estado Espa?ol, desde la antig?edad hasta nuestros d?as".

A este respecto se?ala Isidro de las Cagigas en el ya citado trabajo: "Nuestro l?xico, tan gr?fico, tan rico de expresiones, tan caracter?stico con sus influencias gitanas y su pronunciaci?n morisca, ha dado la vuelta a la pen?nsula, y en cualquiera de sus regiones las hallareis prodigadas y repartidas en tanto que del gallego o valenciano, por ejemplo, no oir?is un solo vocablo fuera de sus rincones. Yo creo, en verdad, que si Andaluc?a fuese mujer, ser?a una mujer buena de su cuerpo que se ofrecer?a con la exuberancia de sus nerviaciones y con la exaltaci?n de su temperamento, sin meditar que aquel r?o de vida que ofrec?a graciosamente era en desdoro de su pureza y en perjuicio de su integridad".

"...este sol del Califato cordob?s ?escribe m?s adelante- que hab?a irradiado sobre todos los pueblos los ?ltimos destellos de la escuela de Alejandr?a, reflej?ndolos con luz propia: este sol de guerra y de conquista que borr? la m?s romana de todas las provincias del viejo imperio, tuvo un ocaso doloroso arrastrado quiz?s por la misma magnificencia que lo hab?a formado y engrandecido... Y cuando parec?a que los pueblos romanos iban a hacerse due?os de toda Andaluc?a, naci? sobre las altas cumbres de Sierra Nevada la dinast?a Nazar, el esplendor de la luna nueva, como la llamaba su historiador Aben-Aljatib; y aquella luna esplendorosa borrando y oscureciendo todas las constelaciones, resplandeci? nuevamente sobre Andaluc?a con toda la caracter?stica de la civilizaci?n ar?bigo-andaluza (...). Y cuando con la conquista de Granada y la expulsi?n de jud?os y moriscos se cierra este periodo, Andaluc?a pierde toda su unidad y todo su car?cter...".

Desde sus primeras obras, El mirar de una maja ?elogio del Albaicin,- El libro de los afeites, El libro de las joyas y la Cr?nica de una peregrinaci?n rom?ntica, Isidro de las Cagigas sobresale con este car?cter eminentemente regional. Su inclinaci?n hacia los temas orientales, le lleva a escribir art?culos como el de Sobre Andaluc?a en el que polimiza con el escritor Jos? M?. Salaverr?a, afirmando el car?cter euro-asi?tico del andaluz. "Separar de Andaluc?a el semitismo ?escrib?a-, el elemento oriental, ser?a restarle acaso una de sus fuerzas m?s poderosas". Siendo Vicec?nsul en Uxda (Marruecos) escribe Al? Bey a trav?s de Marruecos Oriental y Las tribus del Amalato de Uxda.

Cagigas fue un asiduo colaborador de Blas Infante y tuvo un destacado papel en la difusi?n del ideal andalucista. "No puede, por tanto ?escribe-, decirse que el momento sea forzado para este movimiento tan beneficiosos; comi?ncese, pues, la exposici?n de las ideas, siga su publicaci?n en la revista "B?tica" manteniendo su programa; publ?quense hojas populares, lo m?s baratas posibles, para ponerlas al alcance del pueblo; hagan una propaganda activa, tranquila, sin utop?as y sean todos estos los preparativos del Congreso Regional. Congreso que puede ser simult?neo con gran concurso que le sirva de complemento, para obras pict?ricas, escult?ricas, musicales, literarias, filos?ficas, folkl?ricas, etc.; del sentimiento andaluz". Con estas palabras Cagigas incide en la aceleraci?n del proceso que culmina en la celebraci?n de la Asamblea de Ronda de 1918.

Con la ca?da de la II Rep?blica y la llegada de la ?poca franquista, Cagigas logra sobrevivir hasta finales del a?o 1955 inmerso en sus estudios e investigaciones de temas arabistas. Su ?ltimo trabajo, Un hallazgo de monedas ?rabes, fue publicado poco despu?s de su fallecimiento, como homenaje p?stumo, en el volumen XXI de la prestigiosa revista Al-andalus. "Los que hacen Al-Andalus ?dice esta revista- se honran hoy en publicarlo, p?stumo, como homenaje a la memoria del que fue su querido amigo e ilustre colaborador, pero advierten a los lectores las desdichadas circunstancias por las que estas p?ginas aparecen sin la lima ni las posibles enmiendas de la mano que las traz?".



Biobrafias del Foro Aben Humeya

Tags: Andalucia, andalucista

Publicado por NASOINAN @ 19:54  | Biografias
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