Mi?rcoles, 14 de noviembre de 2007
Una reina andalusi

Sayyida al-Hurra bint Mawlay Ali ibn Rash?d, m?s conocida como Sitt al-Hurra m?s coloquialmente, fue, por s? misma y por lo que signific? en la historia del norte de Marruecos, una de las m?s importantes personalidades femeninas del occidente isl?mico, en la Edad Moderna, en cuya historia se resume, en cierta medida, la de toda la zona vinculada al Estrecho de Gibraltar, dentro de los complicados cambios y trasvases de intereses que se produjeron a finales del siglo XV y comienzos del XVI. Sitt al-Hurra pas? a ser una singularidad, una mezcla, un eje alrededor del cual puede moverse nuestro pensamiento cuando lo enfocamos sobre aquella involucrada sociedad que exist?a por entonces en las dos orillas del Estrecho. Su ?poca y su talante fueron los del Renacimiento.


En 1453, los turcos osmanl?es conquistaron Constantinopla, con lo que termin?. el Imperio Bizantino, heredero del Imperio Romano de Oriente, y comenz? el Imperio Osmanl? u otomana, que durar?a hasta el primer cuarto del pasado siglo XX. Hubo todo un cambio de actitudes, de medios e inversiones econ?micas, una alteraci?n del equilibrio pol?tico, cultural y comercial que hab?a existido hasta entonces.

A partir de 1487, los portugueses, que ya se hab?an asentado en el litoral marroqu? para sus navegaciones, descubrieron una ruta alternativa hacia la India que contorneaba el Cabo de Buena Esperanza, y abrieron un nuevo camino mercantil a las riquezas que hasta entonces hab?an discurrido por el Mar Rojo, Arabia y Medio Oriente. Fue el per?odo en el que empez? a forjarse Europa e, incluso, en el que comenzaron la expansi?n y el ideario coloniales modernos. Pero adem?s del camino oriental exist?a otro, que era la ruta occidental del oro y de la sal, el marfil y los esclavos, las plumas de avestruz, los productos manufacturados; v?a que arrancaba del Golfo de Guinea e iba rumbo a Marruecos y a al-Andalus; y de aqu? a Europa. La ruta discurr?a por tierra, mediante caravanas. Ambos mercados sufrieron el colapso causado por los descubrimientos mar?timos portugueses y naturalmente por el descubrimiento de Am?rica. Se produjo un cambio de rumbo de la situaci?n, como acabo de decir, al verificarse que las dos v?as pod?an hacerse navegando en r?gimen de monopolio -portugu?s durante un tiempo- y con mayores beneficios, puesto que el n?mero de intermediarios disminu?a considerablemente.

Los estados y territorios que hab?an sido los intermediarios habituales en ambas v?as experimentaron unos deterioros notables, tanto en sus haciendas como en sus culturas, sociedad y pol?tica, llegando varios de ellos a perder la independencia. Este fue el caso de Egipto y el caso de Granada, por ejemplo; uno en la v?a oriental y la otra, en la occidental. Egipto pas? a pertenecer al Imperio Otomana y Granada fue conquistada por Castilla y Arag?n.

Marruecos sufri? de todos estos est?mulos negativos exteriores, unidos a otros interiores, y el imperio merin?, implicado en la pol?tica granadina y en la de los reinos cristianos europeos durante la Guerra de los Cien A?os, vio desgastarse su capacidad pol?tica y su br?o; incluso su apolog?a como potencia isl?mica.

Bajo los visires wattas?es, los ataques portugueses en las costas marroqu?es progresaron, hasta que, en 1471, terminaron por expugnar Arcila. Hay que recordar que ya ten?an Ceuta desde 1415, no obstante haber fracasado en T?nger en 1437. Entonces, el que hasta hac?a poco hab?a sido se?or de Arcila se transform? en el primero de los sultanes wattas?es, inaugurando as? una dinast?a que se limit? a prolongar la inestabilidad interior y a aumentarla. Fueron en estas circunstancias en las que se produjeron los primeros resultados espec?ficos de la conquista de Constantinopla y de las navegaciones portuguesas, y ser? poco despu?s cuando los reinos de Castilla y Arag?n, unidos, emprendan la conquista del reino de Granada.

Los reinos marroqu? y granadino eran por entonces unos avisperos de luchas internas y de debiIidades y el Marruecos de los wattas?es no acudi? en ayuda de los granadinos cuando el ?ltimo Estado andalus? -anterior al de los moriscos de las Alpujarras un siglo despu?s fue siendo arruinado por Isabel de Castilla y Fernando de Arag?n. Mientras tanto, las plazas conquistadas por los portugueses se mantuvieron en un equilibrio oportuno, gracias a sus pactos con el entorno, hasta que los jefes de guerra musulmanes -como el granadino Sidi al-Mandri, en Tefu?n, o su suegro Mawlay Ali ibn Rash?d, en Chauen - no empezaron un acoso serio contra ellas. El pasado empe?o de los merin?es de pasar por campeones del Islam, unido a la anquilosada herencia wattas? fue lo que permiti? y potenci? el fen?meno de los jefes de guerra y el impulso de los morabitos. Los wattas?es dejaron la reconquista, el hostigamiento y la presi?n a los jefes perif?ricos que eran, en buena parte, andalus?es o marroqu?es fuertemente influenciados por el ?ltimo al-Andalus:

Y aqu? entra en la Historia la figura renacentista de Sitt al-Hurra como la de uno de los protagonistas de la resistencia y de la mezcla de culturas de la ?poca, y de sus formas de actuar

En realidad, es poco lo que sabemos de primera mano o documentalmente acerca de esta Noble Dama aunque haya bastantes referencias hist?ricas respecto a ella; muchas europeas. Conocida en la Historia como Sayyida al-Hurra, la Noble Dama pudo haber tenido el nombre propio de Aysha, en cuyo caso lo de al-Hurra, que significa la libre, ser?a un apelativo que le fue dado cuando asumi? el gobierno de Tetu?n. De todas formas, el apelativo de Sayyida al-Hurra viene a significar Noble Dama y lo llevaron antes y despu?s varias mujeres notables musulmanas. Lo cierto es que era hija de 'Mawlay Ali ibn Rash?d, sharit o noble descendiente del santo S?d? Abd al-Sal?m Ibn Mash?sh, y de Lalla Zuhra Fern?ndez, una mud?jar o morisca de Vejer de la Frontera, cerca de C?diz, o tal vez una Elche. El padre de Sitt al-Hurra se hab?a convertido en el pr?ncipe de un estado pr?cticamente independiente de los wattas?es, con capital en Chauen, ciudad que fund? pobl?ndola con gente de la comarca y con emigrados granadinos, o de otras partes, que escapaban del avance de los Reyes Cat?licos. Su madre ten?a un hermano, Mart?n Fern?ndez, igualmente islamizado, si es que no era ya musulm?n, tomando el nombre de Ali Fernando; persona que debi? tener puestos de responsabilidad en Tetu?n y en la cora de Arcila. Y del matrimonio entre el pr?ncipe Ibn Rash?d y Lalla Zuhra Fern?ndez hubo otro hijo, probablemente el primog?nito, Ilamado Mawlay Ibrah?m, que lleg? a la cumbre del poder sucediendo a su padre y siendo el valido del sult?n wattas? de Fez. Era un buen pol?tico, un excelente militar y un hombre de car?cter, siempre pendiente de su hermana Aysha, tan emprendedora y fuerte de temperamento como ?l. Siendo todav?a una adolescente, Aysha, la futura Sitt al-Hurra, se cas? con Aly Al-Mandri, arist?crata andalus? desplazado a Tetu?n y repoblador de esta ciudad.

Al-Manzari, fon?ticamente transformado en AI-Mandari, era procedente del reino de Granada, con cuya familia real estaba emparentado por un primer matrimonio, del que seguramente tuvo hijos que debieron luego formar parte de la aristocracia tetuan?. Cabe la posibilidad de que haya conocido a Ibn Rashid en la guerra de Granada, cuando ?l era alcaide d? Pi?ar, una fortaleza nazar? que se rindi? a los Reyes Cat?licos instigado por Boabdil, y que se haya trasladado al norte de Marruecos por invitaci?n de aqu?l. Lo cierto es que Tetu?n fue reconstruida por los granadinos alrededor de 1485 y, en ese momento, AI-Mandari estar?a entre Ios treinta y los cuarenta a?os, dada su trayectoria anterior y las responsabilidades que hab?a desempe?ado. De 1485 a 1510, o 1512, a?o en el que Sayyida al-Hurra se hizo cargo del poder en Tetu?n, en nombre de su marido y tal vez por incapacidad de ?ste, que se hab?a ido quedando progresivamente ciego por una herida de guerra, hay unos veinticinco a?os en los que deben haberse producido el nacimiento de la misma Aysha o Sayyida al- Hurra, su matrimonio, el nacimiento de sus hijos y su propio aprendizaje pol?tico. Podr?amos pensar, pues, que la Noble Dama naci? en torno a 1485, algo despu?s que su hermano Mawlay Ibrah?m, al mismo tiempo que nac?a Tetu?n, y que se cas? con. Al- Mandari en torno a 1500, con una diferencia de edad de unos treinta o cuarenta a?os entre ambos, lo que no parece haber afectado su entendimiento mutuo.

Ella aprendi? a su lado y estuvo colaborando con ?l y, luego, represent?ndolo y cuid?ndolo hasta su muerte; cosa que no se hubiera producido de no existir un consenso en la pareja y una adaptaci?n de sus caracteres, indudablemente recios. Lo cierto es que, en torno a 1510-1520, la pareja cas? a una hija de ambos con Ahmad, un hijo de Hasan H?sim o quiz?s Hashim, granadino inmigrado procedente de Baza y rival de Al-Mandari en el gobierno de la ciudad, y Sayyida al- Hurra estuvo apoy?ndose m?s o menos verbalmente en su yerno para regir Tetu?n, aunque su sost?n fundamental lo haya tenido en su hermano Mawlay Ibrah?m, que gobernaba Fez como fact?tum del sult?n Ahmad al-Wattasi. Probablemente fue en esos mismos a?os cuando otra hija de la pareja se cas? con un tal Abu Ali, asimismo de origen granadino.

La inmigraci?n granadina, como buena parte de la andalus? y de la morisca ulterior, se dedicaba de modo muy activo al corso, actividad oficialmente permitida y alentada por los Estados, con la que sacaba riqueza y mermaba la capacidad comercial, humana y militar de sus enemigos, en este caso los cristianos peninsulares. Al-Mandari y Sayyida al-Hurra sostuvieron y financiaron la navegaci?n corsaria, o la controlaron y abastecieron cuando no era propia, aprovechando el excelente caladero del r?o, que estaba resguardado. El empe?o que puso Sayyida al-Hurra en proteger esta actividad concit? en contra de ella muchas enemistades, tanto extranjeras como marroqu?es, que empezaron a pesar en su perjuicio, y en el del sult?n, que lo consent?a a pesar de los acuerdos internacionales. Esto, no pareci? importarle verdaderamente hasta 1539-1540.

Y es que, en 1539, muri? Mavylay Ibrah?m, su hermano uterino y protector, y se hizo cargo del gobierno de Chauen su hermanastro Sidi Muhammad, con quien no se llevaba bien y que, a partir de esa fecha, intent? intervenir en Tetu?n. AI-Mandari continu? en vida hasta 1540: "Todav?a suspiraba por Espa?a el viejo caudillo", viene a decir de ?l un testimonio contempor?neo... Muerto su marido, Sayyida al-Hurra continu? rigiendo la ciudad con su yerno Ahmad, probablemente con menoscabo para su otro yerno Abu Ali, lo que cre? rivalidades entre sus dos hijas. Sin embargo, dadas las dificultades que se le iban acumulando, la Noble Dama, en 1541 y con m?s de cincuenta a?os, dio un vuelco a la situaci?n logrando que el propio sult?n de todo Marruecos, Ahmad al-Wattasi,se casara con ella.

El sult?n viaj? de Fez a Tetu?n para desposarla, cosa que nunca hab?a ocurrido antes en el pa?s. Visto lo cual, la Dama desech? evidentemente todos los prejuicios y manej? a su antojo los asuntos de la regi?n, como dice el historiador Gozalbes Busto. As? fue, lo hizo intensa, abusivamente, pero por poco tiempo.

Porque, el 22 de octubre de 1542, Hasan H?sim o H?shim, consuegro de Sayyida al-Hurra, viniendo de Fez con un grupo de jinetes y en connivencia con su hijo Ahmad, entr? en Tetu?n y dio un golpe de poder destituyendo a Sayyida al- Hurra, expuls?ndola de la ciudad y arrebat?ndole los bienes. "Citalforra alcaidesa y senhora de dicha ciudad" -como dicen los Anais portugueses- hab?a ca?do. Este golpe de Estado queda muy oscuro. Parece ser que el sult?n avis? a la Noble Dama, pero desconocemos por qu?, ella no le, hizo caso, y no sabemos en qu? medida conspiraron las propias hijas de ?sta en contra de su madre y en favor de sus esposos, pero s? parece que lo hicieron. Tampoco sabemos si el sult?n qued? hasta cierto punto complacido con este final, puesto que talvez contara con que los sucesores de la Noble Dama iban a ser m?s f?ciles que ella misma, de cara a los problemas internacionales que le causaba la 'Granada tetuan?' se?era y aut?noma.

?Qu? fue de Sayyida al-Hurra despu?s?.

No lo sabemos. ..

Parece que regres? a la casa paterna de Chauen, en donde se aisl? y en donde probablemente vivi? y muri?, ignoramos en qu?, fecha, en una habitaci?n que todav?a se conserva con sus cosas. Est? enterrada cerca de esa casa, en la zawiyya raisuniyya una. vez desaparecida de Tetu?n, I? ciudad fue gobernada por su yerno Ahmad y puede que por un hijo de ?ste, o sea, por un nieto de al-Mandari y de Sayyida al-Hurraa, que tal vez adopt? el apellido Al-Mandari, y en este tiempo hubo luchas entre los H?sim o H?shim y los Abu Ali, o sea guerras nobiliarias familiares que implicaban a los grupos granadinos, hasta que un nuevo sult?n hizo ocupar la ciudad, en 1562, por sus tropas, que eran en buena parte moriscas.

Resulta muy dif?cil meterse en la interpretaci?n de una persona coma Sayyida al-Hurra, as? de contrastada entre luces y sombras.

?Que fue de Sayyida al~Hurra despu?s.?. No lo sabemos tanto m?s cuanto que no disponemos, por, ahora, de m?s material hist?rico que el analizado, ni de m?s fuentes. Tal vez convenga repasar los datos subjetivamente, desde dentro, empezando por la etapa en que vivi? y fue protagonista de cosas.

Aquella fue una ?poca en la que se reequilibr? el mundo. Pr?cticamente todo: las v?as comerciales, la concepci?n y anchura del orbe, el concepto de Estado, la ciencia y la invenci?n, el ten con ten de las religiones, los bloques expansivos, la emigraci?n, el saber, los ?ndices demogr?ficos, la alimentaci?n, los ej?rcitos, el arte... La gente que particip?, dentro del ?rea siempre susceptible y m?ltiple del Estrecho de Gibraltar, lo hizo acomod?ndose a las nuevas dimensiones sobre un tejido social muchas veces antiguo o pasado, no pudiendo afirmarse de cara a la marejada por falta de un suelo estable. Es lo que probablemente le ocurri? a Sayyida al-Hurra. Pero ella tuvo el arrojo y la inteligencia de ser protagonista de la situaci?n.

Sus acciones fueron seguramente las convenientes dentro de su medio pol?tico y social, dentro de su paisaje. Gobern? porque era de una familia de gobernantes y estaba casada con un gran jefe. El gobierno y la directriz

eran su ambiente desde ni?a y, en cuanto tuvo que hacerlo, lo hizo, quiz?s con un endurecimiento progresivo que termin? por perjudicarle. Al morir su marido, no supo continuar siendo una mujer extraordinaria apoyada en un hombre dentro de una sociedad de hombres, y quiso ser ella misma el hombre con comportamiento de tal y con, desaf?o; lo cual, en aquella ?poca, era imposible de imponer y de mantener. El hecho de que nadie se opusiera abiertamente a su ca?da, lo prueba.

No debi? ser una mujer altiva, aunque s? convencida de poder superar a todos por lo que termin? pecando de confiada. Y, por lo tanto, es posible que haya cre?do mucho en s? misma, siendo tambi?n una buena creyente en Allah, que debi? aceptar, sobre todo en la etapa silenciosa y ?ltima de su vida, lo que 'el Alt?simo' le fue dando.

Ahora su cuerpo ocupa una peque?a tumba, en un rinc?n discreto de la zawiyya raysuniy ya, que dije antes. Hay una reducid?sima ventana que da al exterior y, por fuera, muchas mujeres de Chauen depositan flores en el alfeizar. Sitt al-Hurra, Sayyida al-Hurra nunca ha dejado de ser una Noble Dama y contin?a siendo un s?mbolo de libertad para muchos, y de esperanza.

Tags: Al Andalus, andalusíes

Publicado por NASOINAN @ 20:08  | Biografias
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