Mi?rcoles, 14 de noviembre de 2007
Su nombre era Abu l-'Abbas Ahmad ibn Muhammad ibn 'Umar al-Ansari al-Andalus?.Sufi de la ?poca mar?n?, enterrado en Sal? donde muri? en el 764 o 765, correspondientes al 1362/3. Era originario de Jimena de la Frontera. Por razones desconocidas, abandon? su ciudad natal y se instal? en Algeciras.

Ah? se gan? la vida ense?ando el Cor?n. Un sabio personaje de la ciudad al que frecuentaba y con el que ten?a plena confianza le aconsej? abandonar al-Andalus antes de que se apoderaran de ella los cristianos. Emprendi? entonces la peregrinaci?n a Meca. A su vuelta de Oriente, se detuvo en Fez y despu?s se traslad? a Meknes donde viv?a una de sus hermanas. Sinti?ndose inc?modo en la ciudad retom? su camino y fij? su nueva residencia en Sh?lla sobre la orilla izquierda de Bu Regreg.


Un sufi, Abu 'Abdallah Muhammad al-Y?bur?, del que se hizo disc?pulo, le ofreci? una jalwa en la zawiya que hab?a fundado en el interior de un cementerio. A la muerte de su maestro, abandon? ese lugar tranquilo y tan propicio para la meditaci?n, por otra zawiya que se encontraba en Sal?, sobre la orilla derecha del r?o, cerca de la gran mezquita. M?s tarde, con algunos ahorros duramente amasados, adquiri? una casa modesta situada en la parte oeste de la ciudad, frente a la puerta al-Mu'allaqa que se abre sobre el cementerio donde fue edificado posteriormente su actual mausoleo.

Ibn 'Ashir, a pesar de su saber, no era un intelectual, ni era tenido por 'alim (sabio). Sobretodo ense?aba Cor?n y s?lo, con el objeto de poder subsistir, pues siempre se impuso a s? mismo como regla inquebrantable, vivir del trabajo de sus manos.

Un historiador, Ibn Qunfudz de Constantina relata que en la ?poca en que se encontr? con ?l (1361/2), alrededor de dos a?os aproximadamente antes de su muerte, se procuraba el alimento cotidiano copiando una obra de hadiz, la 'Umda, uno de sus libros preferidos. Rele?a cada copia que hac?a y la vend?a exactamente por el precio del trabajo. Su aversi?n hacia el mundo le vali? reputaci?n de solitario y malhumorado.

El a?o 1356, el Sult?n de Marruecos Abu 'Inan al-M?rin? intent? vanamente atraerlo hacia su corte. Es por lo que los modos atentos y amables con los que acogi? al historiador Ibn Qunfudz fueron objeto de sorpresa general entre sus disc?pulos.

Su propensi?n hacia la soledad, el gusto por el silencio y la meditaci?n se fueron acentuando en ?l con la edad. No amaba en absoluto la pr?ctica del sam?'. Soportaba lo justo las reuniones con los fuqar? que siempre rehusaba presidir y durante las cuales raramente tomaba la palabra y aun con mucha reserva cuando lo hac?a. Vest?a muy sencillamente, era dif?cil de abordar, sombr?o, amante de la compa??a de los muertos, as? era Ibn 'Ashir en su ?ltima ?poca.

No pertenec?a a ninguna hermandad sufi. Su tariqa se fundaba, seg?n Ibn Qunfudz, en la observaci?n estricta y celosa, sincere y sin reservas, en la ense?anza contenida en el Ihya de al-Ga??ali. Ansioso de hacer siempre una exacta distinci?n entre lo halal y lo haram, cuidaba en extremo el no aceptar de nadie nada y se somet?a cotidianamente a un severo examen de conciencia. Otro de sus bi?grafos, al-Hadrami, asegura que la Ri'?ya de al-Muh?sibi era uno de sus libros de cabecera.

Ibn 'Ashir atrajo a muchos sufies a Sal?. El lugar, propicio al recogimiento, era, en su ?poca, un refugio de paz para todos los aspirantes a la ciencia de los sufies. Ibn 'Abbad de Ronda, otro de los grandes maestros sufis de esa ?poca, fue uno de los que pas? a?os en compa??a de Ibn 'Ashir, del que fue el disc?pulo m?s prestigioso.

Texto recopilado de:
Fuente: Musulmanes Andaluces

Tags: Al-Andalus, andalusíes

Publicado por NASOINAN @ 20:18  | Biografias
 | Enviar