Jueves, 15 de noviembre de 2007
LA NATURALEZA ANDALUS?

La vida de un pueblo no se mide s?lo a trav?s de sus logros art?sticos y cient?ficos, sino, sobre todo, desmenuzando el d?a a d?a, sus costumbres, estructuras sociales y organizaci?n. Al-Andalus fue tambi?n, en este terreno, una civilizaci?n avanzada y culta, tal y como se apreciar? a continuaci?n
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LA ENSE?ANZA

La educaci?n era un bien muy preciado por el pueblo musulm?n. El acceso en Al-Andalus a una educaci?n elemental estuvo al alcance de una buena parte de la poblaci?n a trav?s de las escuelas cor?nicas donde desde los seis o siete a?os se aprend?a a leer, escribir, recitar el Cor?n y nociones elementales de matem?ticas. El sistema de aprendizaje estaba basado en la transmisi?n oral y en la memoria, tanto por la escasez de libros como porque as? hab?an sido las primeras ense?anzas del Profeta.Estas escuelas, presentes tanto en ciudades como en pueblos, eran particulares, siendo las familias de los ni?os las que pagaban a los maestros. Las clases acomodadas dispon?an de tutores particulares.Mucho m?s restringido era el acceso a la madraza, verdadero embri?n de las universidades europeas. En ellas los maestros m?s reputados impart?an lecciones de gram?tica, poes?a ?rabe, matem?ticas, astronom?a, medicina y ciencias naturales, aunque lo m?s importante era el estudio del Cor?n y las tradiciones del Profeta. Al finalizar estos estudios se recib?a un diploma que autorizaba a transmitir el saber aprendido.De las grandes madrazas que se erigi? en Al-Andalus (1349) fue la de M?laga, a la que sigui? la de Granada. C?rdoba, centro mundial de la cultura, lleg? a tener tres universidades, 80 colegios y una biblioteca con 700.000 vol?menes manuscritos.

Sabemos que la mujer en Al-Andalus disfrut? de mayor libertad que en el resto del mundo de su ?poca. El acceso a la educaci?n permiti? que algunas de ellas destacaran en la cultura.

LA CIUDAD

El n?cleo urbano era la medina, de trazado apretado y denso. En general, presentaba las siguientes caracter?sticas:
Estaba amurallada.
Las puertas eran complejas estructuras arquitect?nicas, dobles o en recodo, que se cerraban por la noche.

Se organizaba en dos zonas: la comercial y la vecinal.

En el n?cleo principal, llamado Medina, se agrupaban la Mezquita Mayor (aljama), la Madraza, la Alcaicer?a, el zoco y las m?s importantes calles comerciales.

La alcazaba se situaba en la parte m?s alta de la ciudad.

Los arrabales aparecen al extenderse la ciudad extramuros. En ocasiones recib?an el nombre de la comunidad o gremio que los habitaba. Dispon?an de los servicios necesarios para su funcionamiento independiente (mezquita, ba?o, zoco...).

Calles estrechas (lo que ayudaba a combatir el calor) y sinuosas, con un trazado casi laber?ntico. Estaban empedradas y alumbradas de noche. Este alumbrado, al igual que el alcantarillado, se distribu?a mediante una red perfectamente organizada.

Frecuentes adarves o calles sin salida que se cerraban de noche aislando a los vecinos a cuyas viviendas daban acceso.

Caser?o compacto en el que la vida privada es impenetrable para el transe?nte.

Saledizos y voladizos que a veces llegan a cubrir las calles.

Cementerios situados extramuros, cerca de las principales puertas.

Explanadas, tambi?n extramuros, que se usaban como oratorios.

La mezquita era un lugar frecuentado, no s?lo para efectuar el salat (postraci?n del musulm?n cinco veces al d?a) comunitaria, sino para convocar distintas reuniones de tipo social y vecinal, o simplemente para estudiar con un poco de sosiego, o escapar a los calores estivales entre la umbr?a del bosque de columnas.

Seg?n las cr?nicas musulmanas, C?rdoba, en el siglo X, era una ciudad extraordinariamente civilizada. En esa ?poca hab?a una poblaci?n de casi un mill?n de almas encerradas en un per?metro que med?a doce kil?metros y en 21 arrabales; con 471 mezquitas, 600 ba?os p?blicos, 213.077 casas de clase media y obrera, 60.300 residencias de oficiales y arist?cratas, y 4.000 tiendas y comercios en una superficie de 2.690 Ha. Era famosa por sus jardines, alcantarillas, acueductos y paseos de recreo. A ambos lados del Guadalquivir (?uadi al-kabir?, el r?o grande) se extend?an los distintos barrios.

EL ZOCO

El zoco era un espacio de intercambio y compra-venta de mercanc?as y servicios, adem?s de un lugar de encuentro y de relaciones sociales, sobre todo masculinas, en el que, en medio de un fren?tico deambular, se suced?an las m?s diversas transacciones. Se situaba generalmente pr?ximo a la mezquita, aprovechando una plaza o espacio abierto. Pod?a estar cubierto o al aire libre.


Los oficios y los puestos se extend?an por ?reas especializadas. En ellos expon?an los distintos productos (especias, perfumes, tejidos, leche, huevos, frutas y hortalizas, pescado, carne, as? como objetos propios de orfebrer?a, cer?mica, esparter?a, calderer?a...); tambi?n ofrec?an sus servicios distintos trabajadores: carpinteros, aserradores, sastres, pintores, molineros, zurcidores, escribanos, m?dicos, sangradores, herreros, barberos, alba?iles, braceros..., por ?ltimo, los acr?batas, narradores, encantadores... proporcionaban divertimento a la muchedumbre que lo abarrotaba. Algunos oficios como curtidores y aceiteros se ve?an relegados a lugares alejados, fuera del zoco, por producir malos olores o sustancias insalubres.

Las tiendas eran muy peque?as y las dedicadas a la artesan?a sol?an tener incorporado el taller. El comerciante se situaba normalmente sobre una tarima.

La cocina se situaba cerca de la entrada y era normalmente de reducidas dimensiones. Los elementos b?sicos de la misma eran el atanor, peque?o horno tronco-c?nico o cil?ndrico excavado en la tierra que funcionaba con carb?n vegetal, y el fog?n para cocinar distintos platos cocidos o fritos. El menaje de cocina y la vajilla de loza se guardaban en arcones o alacenas. Junto a la cocina, en las casas de familias acomodadas, se situaba la despensa donde c?ntaros, orzas, odres y tinajas conten?an las provisiones alimenticias para todo el a?o.

El mobiliario era sencillo, apenas unos arcones, una mesa baja de taracea, y algunos altillos y hornacinas en los que depositar un libro o alg?n adorno de marfil. De dar calidez al entorno se encargaban las esteras y alfombras tupidas de lana, unos mullidos almohadones de seda o lana bordada y un buen brasero.

LA ALIMENTACI?N

Una de las herencias m?s importantes que el mundo andalus? ha dejado entre nosotros ha sido la de su gastronom?a. Tanto la corte como el pueblo eran amantes de los placeres que la imaginaci?n y los bienes de la tierra proporcionaban. Se preparaban riqu?simos alfajores y pesti?os, alb?ndigas con comino, gachas de carne y s?mola, cusc?s, empanadas de guisantes y merluza, pescado al cilantro verde o berenjenas rellenas. La abundancia de productos hortofrut?colas y cereales, el consumo de carnes y pescados variados, el uso de hierbas arom?ticas y especias, y el gusto por la reposter?a fueron sus principales caracter?sticas.

Los cereales eran la base de la alimentaci?n y fueron utilizados no s?lo en forma de pan, sino tambi?n de gachas, s?molas y sopas. El arroz se consum?a frecuentemente en las reuniones familiares. Las legumbres se usaron combinadas con carne y tambi?n en pur?.

Entre las verduras se introdujo la alcachofa, muy apreciada, el esp?rrago y la berenjena. Tan apreciada lleg? a ser esta ?ltima que a los almuerzos de mucho bullicio y gent?o se les llamaba ?berenjenales?. Adem?s de ?stas, otras hortalizas bastante cultivadas fueron la calabaza, los pepinos, las jud?as verdes, los ajos, la cebolla, la zanahoria, el nabo, las endibias, las acelgas, las habas, las espinacas...Y es que la huerta floreci? en aquellos tiempos como nunca antes lo hiciera, llen?ndose de nuevas hortalizas. Entre ellas, las flores rezumaban fragancia y color: Crec?an el alhel?, la rosa, la madreselva y el jazm?n.

El pescado se consum?a en las zonas cercanas a la costa, mientras que en el interior el uso del mismo ofrec?a evidentes problemas de conservaci?n por lo que se recurr?a a la t?cnica del salaz?n. En cuanto a la forma de prepararlos eran frecuentes los pescados al horno, en escabeche y algo parecido a las actuales empanadas, pero elaboradas con tortas de trigo.

La carne m?s com?n fue la de cordero, aunque tambi?n abundaron las de caza y ave. Las clases m?s humildes s?lo la com?an en d?as de fiesta, mientras que era un producto habitual en la dieta de las clases pudientes. Se sol?a comer asada en carb?n, rellena, en guisos y picada en alb?ndigas. Las salchichas, elaboradas entonces con cordero, eran ya famosas en la regi?n. La leche y los huevos constitu?an el aporte de prote?nas m?s habitual.

En cuanto a las grasas vegetales el aceite preferido era el de oliva, que se obten?a en almazaras mediante una gran prensa de tornillo de madera. El m?s reputado de todos era el del Aljarafe sevillano, lleg?ndose incluso a exportar. Tambi?n se hac?an aceitunas ali?adas.

Las frutas, muy variadas, se consum?an frescas en su ?poca de recolecci?n, bien como postre o en zumo. T?cnicas de conservaci?n como la confitura o el secado hicieron que durante todo el a?o pudieran incluirse en la dieta.Las m?s consumidas eran la sand?a, el mel?n y la granada. El higo lleg? a exportarse a Oriente. Los c?tricos, como el lim?n, el pomelo, el toronjo y la naranja amarga, eran utilizados para conservar los alimentos, pero tambi?n se extra?a de ellos para la elaboraci?n de zumos y de sus flores, esencias para la elaboraci?n de perfumes. Se aclimataron tambi?n, procedentes de otros lugares, el membrillo, el albaricoque y un sinf?n de frutos m?s.

En Europa hicieron fortuna las combinaciones de az?car y frutas, en formas de jaleas, mermeladas, refrescos... que fueron recibiendo curiosos nombres de sabor oriental, como arropes (jarabe de mosto con trozos de fruta), jarabes y siropes, o sorbetes.

Tambi?n les debemos a la cultura andalus? la introducci?n de la ca?a de az?car, que vino a sustituir a la miel como edulcorante, aunque ?sta continu? siendo siempre muy valorada. El az?car, que durante siglos s?lo se conoc?a en forma de jarabe, pas? a consumirse como lo conocemos hoy gracias a que inventaron la manera de cristalizarlo.Pero donde realmente brillaban la inventiva y el buen hacer andalus?es fue en los dulces (tanto fritos como horneados): bu?uelos de varias clases, pasteles de almendra, pastelillos de miel, arroz con leche, confituras de frutas... y casi todo aderezado abundantemente con agua de rosas. En la composici?n de los mismos predomina la harina de trigo, los frutos secos, el az?car y la miel.

En los largos y calurosos veranos de Al-Andalus se mitigaban los rigores del sol con esencias de flores y frutos, mezclados con agua fr?a o con hielo. Para ello (especialmente en el reino de Granada) se excavaban pozos de diez metros de profundidad, donde met?an la nieve de Sierra Nevada, que les duraba hasta el mes de julio. Si el pozo era de veinte metros, el dep?sito de hielo duraba todo el a?o.

En cuanto a las especias, muy utilizadas en la cocina de Al-Andalus, se introdujo la canela (que ejerc?a de reina de toda esa perfumada corte), as? como el azafr?n, el comino, la alcaravea, el jengibre, el s?samo o ajonjol?, el cilantro, la nuez moscada y el an?s. En las mesas de cualquier celebraci?n tambi?n se daban cita el laurel, el ajo, el clavo, el cardamomo, la mostaza, el comino y la pimienta, sin desde?ar las hierbas arom?ticas como el hinojo, la hierbabuena, el tomillo y el romero.

PERFUMES Y PRODUCTOS DE EMBELLECIMIENTO

En Al-Andalus, al igual que en el resto del mundo isl?mico, los perfumes y ung?entos corporales tuvieron una presencia importante. Eran de uso general en todas las clases sociales, y tanto hombres como mujeres los usaban en gran cantidad, sinti?ndose predilecci?n por las esencias a base de lim?n, de agua de rosas y de violetas, por los perfumes de azafr?n, almizcle, jazm?n, ?mbar de distintos tipos (gris, natural, desmenuzado o molido, o negro), aceite de violetas, jabones arom?ticos... Todo ello se conservaba en frascos de vidrio y cristales.

Pasta depilatoria, alhe?a (henna) para te?ir el cabello o decorar manos y pies, sulfuro de antimonio para el perfilado de ojos y as? realzar la mirada, corteza de nuez para tintar labios y enc?as... constitu?an un aut?ntico arsenal cosm?tico para el cuidado y la belleza de la mujer andalus?. Ibn Hazm nos cuenta que las cordobesas de su tiempo pasaban largo tiempo mascando goma para perfumar su aliento.

Otras materias arom?ticas empleadas para la ambientaci?n de lugares eran el ?loe, el incienso y el s?ndalo.

VESTIDO

En el reinado de Abd Al-Rahman II la influencia oriental hizo que la poblaci?n andalus? adaptara su vestuario a los cambios estacionarios, vistiendo los tres meses de verano con zarag?elles (calzones amplios) y camisas blancas de lino o algod?n y el resto del a?o con ropas de color abrig?ndose con zamarras y chalecos de piel. La seda el brocado, el raso y el terciopelo se hicieron frecuentes en la corte y fueron solicitados por altos dignatarios de los reinos cristianos. El color del luto, que en Oriente era negro, fue blanco entre la poblaci?n andalus?.

El tocado masculino era un casquete de fieltro o un gorro de lana; el femenino, un pa?uelo que les cubr?a todo el rostro (a excepci?n de los ojos) y sobre el que se colocaba la toca.

El influjo de Bagdad introdujo el gorro alto y derecho y las mitras de terciopelo bordado con pedrer?a, as? como el uso de las toquillas de brocado para las mujeres.

El turbante estuvo durante alg?n tiempo restringido a hombres de leyes, pero se fue popularizando a partir del siglo XI, llegando a ser com?n en la Granada nazar?.

Texto publicado en la web de
Yama?a Isl?mica de Al-Andalus - Liga Morisca

Tags: Al-Andalus, andalusí

Publicado por NASOINAN @ 12:27  | Aben Humeya y Moriscos
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