Jueves, 15 de noviembre de 2007
LOS HIJOS DE AL ANDALUS


Tienen apellidos andaluces, hablan castellano y conservan la llave de la casa que dejaron en Granada. Cinco millones de marroqu?es, descendientes de los moriscos expulsados por los Reyes Cat?licos, piden que se les reconozca el derecho a la nacionalidad espa?ola. En el a?o de la memoria hist?rica, se sienten exiliados de otra guerra civil.

JUAN CARLOS DE LA CAL.
Fuente: Cr?nica de El Mundo



Unos trozos de madera, una cerradura y una llave. El viaje en el tiempo de Abdelghafar el Akel est? ahora colgado, en forma de mural, sobre la chimenea de su casa en Chefchaouen. Son los restos de la puerta de la casa que su familia ten?a en Granada pocos a?os antes de que el rey Boabdil, al salir para su exilio marroqu?.Durante 500 a?os estuvieron metidos en un viejo saco que acompa?? a todos sus ancestros como el m?s preciado de los tesoros. Han sobrevivido a guerras, emigraciones, pobrezas, historias de amores imposibles y odios irreversibles, pero siempre revestidos con el orgullo de ese recuerdo que sirve de cord?n umbilical con su origen. Porque el d?a que Abdelghafar decidi? sacarlos de aquel saco, limpiarlos y ordenarlos sobre un cuadro de madera consigui? exorcizar el pasado. No, ya no volver?a a Granada, el para?so perdido quedaba atr?s definitivamente, aquella llave ya no abrir?a ninguna puerta ni esa cerradura bloquear?a nuevos horizontes de futuro. Su reconquista se hab?a acabado...
El hombre que meti? esos s?mbolos en aquel saco se llamaba Ibrahim Ben Al? y fue uno de los 300.000 andalus?es que salieron del reino nazar? cuando los Reyes Cat?licos lo conquistaron. M?s tarde cogi? el sobrenombre de el Akel (mente l?cida) porque fue uno de los pocos que vio venir el fin que se avecinaba. En 1490 vendi? sus numerosas propiedades, cogi? a su familia y cruz? el Estrecho de Gibraltar para comenzar una nueva vida en estas severas monta?as del Rif. Varios lustros despu?s aquellos vecinos, tan ricos como ?l, que ten?a en el Albaic?n, llegaron empobrecidos a pedirle refugio tras ser expulsados de sus casas por aquel decreto, firmado el 14 de febrero de 1502 por la reina Isabel la Cat?lica, en el que se les ordenaba que se convirtiesen a la fe cristiana o que se marchasen para siempre dejando todo lo que ten?an. Ahora Abdelghafar, ya jubilado de su empleo de director de banco, tiene un coqueto hotel junto a una de las puertas de la muralla de Chefchaouen, una perrita que le regalaron en Granada y a sus hijos estudiando en aquella universidad. Ellos, por lo menos, s? han conseguido regresar.

No ya volver, como rezaban las profec?as o jofores andalus?es, sino una ?reparaci?n moral? es lo que buscan los descendientes de aquellos andalus?es -cinco millones s?lo en Marruecos, seg?n algunos historiadores- en esta ?poca donde las seculares instituciones empiezan a pedir perd?n por sus errores pasados. As?, el ?ltimo 24 de julio, el presidente de la Junta Isl?mica espa?ola, Mansur Escudero, present? en el Registro de la Consejer?a de Presidencia de la Junta de Andaluc?a una solicitud oficial para que se reconozca el derecho preferente a la nacionalidad espa?ola a todos los descendientes de estos moriscos expulsados. ?La Ley de Extranjer?a de 1985 ya hab?a otorgado ese tratamiento preferencial, a trav?s del art?culo 22.1 del C?digo Civil, a los jud?os sefard?es, equipar?ndolos a los iberoamericanos, portugueses, filipinos, andorranos, ecuatoguineanos y gibraltare?os. Es decir, a todos aquellos que hab?an tenido alguna relaci?n hist?rica o de sangre con Espa?a. Sin embargo, se olvidaron de los andalus?es, nacieron y vivieron durante ocho siglos en la Pen?nsula.Por eso consideramos que en este tiempo de alianza de civilizaciones ha llegado la hora de reparar este olvido hist?rico y ese agravio comparativo?, explica Mansur.

En t?rminos pr?cticos eso significa que, mientras que un marroqu?, por ejemplo, tiene que estar hasta 10 a?os residiendo en nuestro pa?s para obtener el pasaporte espa?ol, cualquier jud?o sefard? o ciudadano de esas naciones, podr?a conseguirlo en la tercera parte de tiempo. ?Pero que no se preocupen porque no pretendemos invadirles ni creo que se de el caso de una petici?n en masa de nacionalidad jur?dica. Afortunadamente, la mayor?a de los descendientes andalus?es viven pr?speramente y no necesitan emigrar para vivir mejor. S?lo pretendemos una satisfacci?n moral por el trauma que supuso la expulsi?n de los perdedores de aquella guerra. Porque los musulmanes de Granada lo eran tan andaluces tanto como los cristianos que vinieron de Castilla, eran castellanos?, asegura por su parte el historiador chefchouan? Al? Raisuni.

Este intento de reparaci?n hist?rica no es el primero. Otro historiador marroqu?, el tetuan? Mohamed Ibn Azuz Hakim -con 14 apellidos andaluces en su haber y cuya familia procede de la villa almeriense de Cariatiz- escribi? en enero de 2002 una carta abierta al rey Juan Carlos, coincidiendo con el quinto centenario del decreto de expulsi?n de Isabel la Cat?lica, en el que le ped?a ?la revocaci?n de todos los Edictos de expulsi?n y el reconocimiento p?blico de los viejos errores cometidos en la misma ciudad de Granada y en presencia del rey de Marruecos?.

En la misiva, Azuz le recriminaba al monarca espa?ol su petici?n de perd?n al presidente israel? mientras que se mostraba renuente a hacer lo mismo con los descendientes de los moriscos: ?En las capitulaciones de Granada se repite hasta diez veces la f?rmula para siempre jam?s a la hora de garantizar los derechos de estos andalus?es a permanecer en su tierra si entregaban la ciudad.Y una d?cada despu?s fueron expulsados y perseguidos por la Inquisici?n.Todos sabemos, Majestad, la nefasta influencia que tuvieron estos hechos sobre las relaciones hispano-marroqu?es durante cinco siglos y que, todav?a hoy, son causa de tensi?n, recelo y desconfianza entre los dos pa?ses. Y, encima, con el agravante de que los reyes sucesores de Isabel se ocuparon s?lo de ejecutar aquella cl?usula que trata de ?hacer la guerra al moro en sus propios lares?. El rey espa?ol nunca lleg? a leer esa carta -respaldada por historiadores como Ian Gibson y el escritor liban?s Am?n Maaluf- e incluso suspendi? la visita que ten?a prevista en aquel momento a Tetu?n.

CIUDAD ANDALUZA

Parece incre?ble contemplar como Granada y el pasado andalus? permanece vivo en el inconsciente colectivo de estos descendientes moriscos que hoy viven en Marruecos. Cualquiera de los turistas espa?oles que pasean por las calles de Chefchaouen pueden sentirlo.La ciudad fue fundada por un grupo de moriscos llegados de Andaluc?a a finales del siglo XV y su semejanza con algunos pueblos del sur de Andaluc?a es asombrosa. La propia Alcazaba parece una copia diminuta de la majestuosa Alhambra, hay una mezquita llamada ?de los andalus?es? y su laberinto de calles est? surcado de nombres en castellano que evocan la grandeza del ?para?so perdido?.

Las familias moriscas se identifican f?cilmente porque regentan los mejores negocios y mantienen la prosperidad con la que llegaron hace 500 a?os. Durante mucho tiempo fue ciudad santa, cerrada a los extranjeros, que s?lo entraban en ella para ser ajusticiados.Los espa?oles la conquistaron en 1920, despu?s de amenazar con arrasarla a ca?onazos si no se rend?a. Cuentan las cr?nicas que cuando los soldados avanzaban, fusil en mano, por el interior de la medina, sus habitantes los saludaban desde detr?s de las puertas con frases, en castellano antiguo, del tipo ?Dios os guarde?.

?A pesar de la expulsi?n nuestros padres y abuelos nunca nos aleccionaron contra los espa?oles, sino todo lo contrario. Siempre nos dec?an que una parte nuestra era espa?ola. Mi familia, por ejemplo, eran constructores y hasta hoy mismo hemos mantenido esa tradici?n de generaci?n en generaci?n. Ellos fueron los que trajeron los conocimientos de alba?iler?a de Al Andalus aqu?. Nos ense?aban a hablar castellano desde peque?o y mi madre, por ejemplo, hac?a un tipo de arroz muy parecido a la paella que le ense?? su abuela. Vivimos bien aqu? pero, de todas formas, cambiar?a el 25% de un negocio en Granada por todos los m?os?, comenta entre risas Abdelghafar mientras nos ense?a unos cuadros que ha pintado sobre Federico Garc?a Lorca con la esperanza de exponerlos alg?n d?a en Granada.

LA HIJA DE GRANADA

Tetu?n es otro de los n?cleos urbanos donde viven muchos de los descendientes andalus?es. De hecho, la ciudad fue refundada por un grupo de moriscos comandados por el capit?n nazar? Al-Mandari -originario del pueblo granadino de Pi?ar- despu?s de que permaneciese deshabitada durante casi un siglo tras su destrucci?n por las tropas enviadas por Enrique III de Castilla, en 1399. Protegida por su distancia de la costa -unos 10 kil?metros- y con el refugio seguro de las monta?as rife?as a sus espaldas, los expulsados andaluces encontraron all? una posici?n cercana a su patria perdida, un lugar ideal para ?respirar los aires de Andaluc?a? y la llamaron la hija de Granada.

?Actualmente calculamos que, al menos, el 13% de sus 700.000 habitantes tiene origen andalus?. Y, seg?n un censo de principios del siglo XX, hay localizados 821 apellidos espa?oles que todav?a hoy permanecen. Algunos de ellos como Torres, Arag?n, Grande o Molina pertenecen a importantes familias de esta ciudad. Tenemos recogidos 5.000 refranes que se utilizan popularmente en la ciudad que son de origen espa?ol. Y tambi?n aqu? se da un fen?meno, casi ?nico en el mundo, gracias a que el destino quiso que Tetu?n fuese ocupada por los espa?oles dos veces consecutivas -en 1860 y durante el Protectorado (de 1912 a 1956)- lo que provoc? que cohabitasen familias musulmanas, cristianas y jud?as con el mismo apellido y con probabilidades de que desciendan de los mismos antecesores?, asegura Hasna Daoud, conservadora de la biblioteca particular Daoudia de Tetu?n, donde se guardan miles de documentos sobre la historia de los andalus?es en la ciudad.

La familia de Rachid Mostfa es una de ellas. Tambi?n historiador, y delegado de asuntos religiosos del Gobierno marroqu? en la provincia de T?nger, su familia viv?a entre Guadix y Granada donde fueron los pioneros en la fabricaci?n de azulejos, costumbre que luego importaron al norte de Africa. Una de sus antepasadas estuvo casada con el fundador de Tetu?n y nos muestra con orgullo su casa, de estilo andalus? -similar a cualquiera de las que existen en el casco viejo de C?rdoba o Sevilla- repleta de fotos de la Alhambra y el Albaic?n granadino.

?Todav?a recuerdo a mi t?o abuelo llorando cuando evocaba lo que sus abuelos le contaban de Granada. Yo creo que aquella generaci?n s? habr?a vuelto. Tambi?n me acuerdo de mi padre repitiendo refranes del tipo las paredes oyen o lo que no mata, engorda, a la hora de la cena y que s?lo o? en mi ?poca de estudiante en Andaluc?a. Yo me siento marroqu? hasta la m?dula aunque soy consciente de que es como si tuviese dos madres: una que me ech? y otra que me adopt?. Algo que doli? mucho fue cuando asist? a un festival que se organiz? en Granada con motivo del quinto centenario de su capitulaci?n. Hicieron una gran fiesta y a m? me result? absurdo porque fue como si celebrasen la ca?da de ellos mismos porque aquello fue una guerra civil, la primera limpieza ?tnica de la era moderna?, afirma Rachid, que responde a ese estereotipo de andalus? culto, rico y muy apegado a sus tradiciones.

Las aportaciones de la cultura andalus? a la sociedad marroqu? son innumerables. ?El reino nazar? era el m?s avanzado del mundo en aquella ?poca. Y todo lo que perdieron los reyes espa?oles con la expulsi?n, lo ganaron aqu? en Marruecos al acogerlos.Eran refugiados que llegaron con dinero e ideas para impulsar una nueva sociedad: introdujeron el riego, nuevas formas de cultivo, avances incre?bles en el campo de la medicina, las t?cnicas de construcci?n, recetas de cocina, pusieron nombre a las flores, impusieron las armas de fuego en los ej?rcitos, fundaron bibliotecas, trajeron consigo la m?sica andalus?... Vamos a pedir a nuestro monarca que nos apoye en la misma medida que lo hace con la cultura amatzig (ber?ber) que es dominante en esta parte del pa?s?, asegura por su parte Al? Raisuni.

Pero no s?lo en esta zona de Marruecos se encuentra la influencia morisca. Uno de los tres barrios de Fez -la que fue capital del reino durante casi un milenio- lleva el nombre de los andalus?es y en la mism?sima capital, Rabat, no muchos saben que su esplendor deviene de la actividad pirata de moriscos originarios del pueblo pacense de Hornachos. Estos hornacheros, como se les lleg? a llamar, expulsados en 1609 por el decreto de Felipe III, establecieron lo que se ha llegado a llamar ?la rep?blica de Sale?, consiguiendo vivir casi de manera aut?noma al sult?n de entonces gracias a los ping?es beneficios que obten?an del saqueo de barcos espa?oles y portugueses. En venganza por la expulsi?n, se aliaron con pilotos holandeses para esta actividad corsaria que llamaron ?resistencia mar?tima de la Yihad isl?mica?.

Otra epopeya fue la protagonizada por el morisco originario del pueblo almeriense de Cuevas de la Almanzora, Jaudar Baxa, que, al mando de un Ej?rcito andalus?, se puso al servicio del sult?n de Marraquech tras su expulsi?n de la Pen?nsula y conquist? el reino negro del pa?s Dog?n -lo que hoy va desde Mal? a la curva del r?o N?ger, incluyendo el pa?s de este nombre y Ben?n- instalando su capital de Tombuct?. Fundaron un nuevo imperio y una nueva etnia, la de los arma, que sobrevivi? hasta 1741 cuando fue aniquilada por los europeos. Incluso una mujer morisca, natural de Alcal? de Henares, lleg? a ser la esposa del soberano de Marruecos Maul?i Zaid?n, seg?n escritos de 1648.

Por todos estos hechos, por la memoria de la llave de Abdelghafar y por la de los fundadores de estas ciudades, todav?a hoy los poetas siguen cantando la pena por el ?para?so perdido? de Granada y la alegr?a de poder seguir con sus tradiciones en este rinc?n de Africa. Uno de ellos, el liban?s Najib Abu Mulham, lleg? a escribir en un maravilloso poema sobre Tetu?n y los andalus?es donde se refleja ese cambio de situaci?n cuando el refugiado se convierte en profeta de la tierra que le acogi?: ?Amigo, yo soy aqu?l hu?sped que se ha convertido en anfitri?n, aquel visitante que se ha vuelto residente, aquel extra?o que ya es un familiar m?s... Amigo, yo soy cautivo del embrujo andalus?...?.

Tags: Moriscos, Al-Andalus

Publicado por NASOINAN @ 12:35  | Aben Humeya y Moriscos
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