Viernes, 16 de noviembre de 2007
Publicado en La Vanguardia
Los ?ltimos de Al-Andalus


NOTA DE LA REDACCI?N

El reportaje que publicamos a continuaci?n, transcrito literalmente del original, fue publicado por el diario catal?n LAVANGUARDIA, en su suplemento Revista, en las p?ginas centrales 10 y 11, el d?a 12 de noviembre de 2.006.

Los andaluces de conciencia conocemos a muchos ciudadanos que viviendo en municipios fuera de los l?mites de la actual Comunidad Aut?noma de Andaluc?a, se sienten andaluces. En LIBERACI?N ANDALUZA, los conocemos y como a andaluces les consideramos. En el caso concreto de Juan Valero Valdelvira, es conocido desde muchos a?os atr?s. Nos consta su identidad andaluza y su preocupaci?n por todo lo que acontece en nuestra Naci?n.


Ser?a necesario que los poderes p?blicos, (Junta de Andaluc?a, Diputaciones, Universidades andaluzas, Cajas de Ahorro andaluzas), con sus muchos medios econ?micos, becasen a profesionales cualificados para conocer estos hechos y otros cientos de casos similares.

Desde estas p?ginas, nos limitamos a reproducir la informaci?n y nos congratulamos de que personas an?nimas de vez en cuando certifiquen lo que nosotros desde hace m?s de veinte a?os venimos diciendo: La Naci?n de Al-Andalus va desde Badajoz, el Valle de Alcudia y la Sierra de Segura a Gibraltar, desde Guardamar del Segura al Algarbe.

En la sierra del Segura se mantiene el recuerdo de descendientes de moriscos que practicaban costumbres musulmanas


Juan L?pez Gonz?lez se postraba de rodillas mirando al este y tocaba repetidamente con la frente en el suelo. Al sol le llamaba a veces Mahoma. A menudo recitaba unas salmodias incomprensibles con un libro viej?simo en las manos, con tapas negras de madera, que escond?a dentro de una talega en una viga. En Semana Santa, cuando por el pueblo desfilaban procesiones, ?l no probaba ning?n alimento mientras hubiese luz natural. Esos d?as, colocaba un plato vuelto del rev?s en el umbral de la puerta de su cortijo: Un d?a que un vecino le pregunt? porqu? lo hac?a, respondi? ruborizado que era para que el plato se secase. "Es que estaba muerto de miedo, siempre se escond?a y me ped?a a m? que no contase nada de lo que le ve?a hacer -explica hoy su hija Venerada-; ?l y su hermano sal?an a rezar al campo, para que nadie les viese". Antes de comer, inclinaba la cabeza y susurraba una salmodia en la que repet?a mucho Al?. Ten?a expresiones propias: dec?a arua jimena (ven aqu?) jarria (mierda), qu?m (perro)... "Es nuestra tradici?n -me contaba-pero eso no debes decirlo fuera de casa".


Juan L?pez muri? en 1986, cuando Vene, as? la llama todo el mundo-contaba 31 a?os. Ella se fue entonces a trabajar a Francia. En su pueblo, Ri?par, inmerso en la Sierra del Segura, se pasaban tiempos de estrechez. La mujer se llev? una sorpresa may?scula en su lugar de trabajo cuando oy? que un compa?ero marroqu? le dec?a arua jimena, como su padre. El marroqu? le ense?? un Cor?n y Vene lo asoci? inmediatamente con el librote que su padre bajaba con una p?rtiga de la viga. Llena de curiosidad, busc? el texto en espa?ol y comprob? que all? se citaban las ur?es, otra palabra de su padre. Vene duda de que su progenitor entendiese gran cosa: "Se pon?a las gafas y lo abr?a, pero yo le preguntaba cosas de ?l .y no sab?a responderlas".

Vene vive hoy en el cortijo de su padre, llamado Mart?nez Campos porque, dicen, fue del general. Su progenitor hab?a nacido en ?l. El padre de ?l era de Bogarra, un lugar vecino. Su bisabuelo proced?a de Las Casicas del Segura, otra aldea cercana. A pesar de ?ste pedigr?, su padre y su abuelo dec?an siempre que la familia era "de Granada", Y cuando precisaban m?s, de las Alpujarras y de Motril. Sin embargo se trataba de una especie de me memoria ancestral, porque no hab?a constancia de qu? antepasados se hab?an trasladado hasta la Sierra del Segura. Esa memoria tambi?n hab?a transportado a trav?s de los siglos el recuerdo de Ab?n Humeya, "que era nuestro rey, un santo var?n, un gran hombre", en palabras del padre.

Juan L?pez fue quiz?s el ?ltimo, pero no el ?nico. Aurelio Amores, que naci? en 1918, recuerda que en su juventud los m?s mayores de Ri?par Viejo (el n?cleo original del pueblo), donde ?l viv?a, "adoraban al sol" al amanecer. "Se asomaban a los riscos de levante y se hincaban de rodillas y hac?an reverencias", asegura. "No eran pocos; hab?a, al menos, una docena", y repet?an jati mali. Aurelio tiene bien claro porqu? los viejos ejecutaban este ritual: "Era su religi?n, adoraban al sol como nosotros lo hacemos con Jesucristo". En ning?n momento se le ocurre vincular estos actos con el Islam, del que ?l no tiene noticias. Dos generaciones anteriores a la suya estas pr?cticas estaban generalizadas en su vall?. "Mis abuelos me contaban que cuando ellos eran j?venes hab?a muchos viejos que se postraban mirando al levante varias veces al d?a", explica.

Ri?par est? situado en el sur de la provincia de Albacete, tocando a la de Ja?n, en un valle cerrado al que s?lo puede accederse a trav?s de tres puertos situados entre los 1.100 y los 1.400 metros de altitud, nevados en invierno: "Hasta hace muy poco esto estaba perdido de la mano de Dios", explica Juan Valero Valdelvira, un empresario de 50 a?os que tiene una empresa de producci?n de maderas nobles. "Cuando yo era peque?o a?n no hab?a carreteras y la poblaci?n viv?a en cortijos diseminados por el monte; est? claro qu? aqu? no lleg? la inquisici?n y en el momento de la expulsi?n en 1609 los musulmanes nativos no fueron molestados".

El padre de Juan Valero era matarife y ?l le acompa?aba por los cortijos de la sierra a hacer su trabajo. ?Estuviera donde estuviera la casa siempre situaban la mesa de la matanza encarada al este, con una desviaci?n de cinco grados hacia el sur, exactamente la direcci?n de La Meca. Yo me di cuenta de eso hace diez a?os y pregunt? a diferentes cortijeros porqu? pon?an la mesa en esa posici?n. La respuesta invariable era que siempre hab?a puesto as?".Valero cuenta que las costumbres de su abuelo eran de musulm?n, por su austeridad, por su visi?n de la vida?aunque ?l mismo no lo sab?a. El le llamaba "hermano", un apelativo que se daba a la gente mayor y respetada, como se hace en ?rabe. Su abuelo que no se movi? nunca del pueblo hablaba siempre con nostalgia de Granada e indicaba el camino por el que se va a la vieja capital nazar?. ?l todav?a celebraba la vieja costumbre moruna de dar de comer a los animales lo mismo que a las personas un d?a al a?o, y para matar una bestia ped?a permiso a las alturas. Pensaba, como hoy todos los viejos del valle, que una mujer no puede subir a un ?rbol cuando menstr?a, porque ?ste se secar? seg?n anuncia el Cor?n.

Indumentarias caracter?sticas

En las familias de tradici?n musulmana a?n hay recuerdos de la indumentaria caracter?stica. Vene hab?a o?do en casa que el abuelo de su albuelo llevaba siempre "una bata" encima de los pantalones y la camisa, "una chilaba?. Su abuelo le contaba que iba a trabajar al campo con ella. El ?ltimo de Ri?par en llevar bata fue el llamado t?o Sayas por su atuendo. Muri? en 1971 y su recuerdo sigue muy vivo. "Dicen que llevaba la saya porque tenia incontinencia urinaria, pero es obvio que ?l no 1a hab?a improvisado"; comenta Juan Valero. Su propio bisabuelo llevaba un pa?uelo envuelto en la cabeza; "al estilo morisco".

La madre de Juan Valero, Aurora Valdelvira, todav?a sabe anudar el pa?uelo de esa manera y tiene recuerdos tambi?n de una persona que se arrodillaba y hac?a reverencias: "Yo ve?a hacer eso a un labrador, Lorenzo Castillo Peinado, har? unos sesenta a?os. Dejaba el tiro del arado a un lado y se agachaba y se levantaba en direcci?n al Collado de la Rambla, -la direcci?n de La Meca-. ?Qu? hace ?ste?, me preguntaba yo".

Aurora coincide con su hijo en que su suegro "ten?a muchas cosas de moro". Recuerda su petici?n de mano y su boda, en que los padres del novio adornaron caballer?as con colchas de cama y fueron hasta su cortijo, donde se hizo una fiesta con vino azucarado y dulces. A ella le pusieron un delantal y todos le tiraban dinero en ?l. Cuando muri? la hermana de su padre la amortajaron de blanco y le pusieron un ramo de flores en las manos, y la velaron durante toda la noche. Juan Valero explica que casi todas estas costumbres y muchas otras de Ri?par se ven reflejadas en el libro de Gerald Brenan "Al sur de Granada". El escritor ingl?s vivi? en la d?cada de 1920 en un pueblo de Las Alpujarras, Yegen, y describi? el car?cter y las costumbres de sus gentes.

La cocina es otro elemento muy particular en las familias tradicionales de Ri?par. El padre de Vene preparaba cuscus ("?l lo llamaba as?"), con cordero, patatas, garbanzos Y harina tostada, con un sofrito de cebolla, tomate y perejil. Pero lo que m?s recuerda son las almuj?benas, unos dulces que se hacen en distintos lugares, que su padre ense?? a preparar a su madre -que no compart?a sus tradiciones- y que se com?an durante la Semana Santa, con harina, huevos, agua y az?car. Aurora Valdelvira prepara, por su parte, nu?gadas, unas bolas he?chas con nuez y az?car tostado.

El padre, cuyo oficio era resinero de monte y apenas sali? de Ri?par, dec?a a Vene que los ?rabes gustaban mucho de los dulces y que los hac?an con miel. Luego de muchos a?os, ella ha vuelto a preparar almuj?benas y otra reposter?a de la que se hac?a en su casa, y ha empezado a servirla a sus hu?spedes, porque, tiene habitaciones, de turismo rural.

Cuando Juan L?pez y su hermano ayunaban por Semana Santa, hac?an un preparado con harina, que com?an antes del amanecer y al anochecer, pero Vene no sabe exactamente qu? era. En esos d?as no fumaban ni tomaban vino. Su padre tambi?n com?a cerdo aunque a menudo comentaba que no deber?a hacerlo: Juan Valero explica que el cerdo es fundamental en la alimentaci?n del valle "pero le a?aden tantas especias y lo hacen hervir tanto que su sabor queda totalmente desfigurado; el embutido se conserva en aceite de oliva o se mezcla con arroz y pi?ones". El padre de Juan mataba cerdos, pero en su casa jam?s se prob? una morcilla; ?se embutido era tab?. Vene explica que una tarta hecha con manteca de cerdo tradicional en Ri?par en su casa se hac?a siempre con manteca de vaca.?

Mahoma debe estar radiante

Vene tuvo que hacer la comuni?n como todas los ni?os del pueblo y su padre se llev? un disgusto; "?l jam?s entraba en la iglesia". "Mi madre insisti? en que la hiciera porque `?si no, nos iban a se?alar?, pero yo fui la ?nica que no fue a la catequesis". Con el matrimonio, muerto ya Franco, ya no tuvieron reparos. "Yo no me cas? por Iglesia: mi padre no quer?a", explica. Aunque s? tuvo una peque?a ceremonia casera: Su progenitor hizo unas se?as con la mano delante de ella y le dijo: "Salte de la casa y echa el pie derecho hacia delante, y ya ser?s para ?l el resto de la vida". Antes le hab?a a advertido: "No te has de casar un d?a de lluvia o nublado, tiene que estar el cielo claro; Mahoma debe estar radiante?.

Juan L?pez explicaba a su hija que su identidad era postiza. "Nosotros venimos de la raza de los Caravavantes y de los Naval?n; perdimos el nombre y nos pusieron otro". En este sentido, Juan Valero tiene muy claro de d?nde vienen muchos de los apellidos del valle y la trayectoria que han seguido. "Mi segundo apellido, Valdelvira, es bab elvira (puerta bella) -es famosa la de Granada-, y los que se llamaban as? jam?s fueron bautizados, lo mismo que los Banegas a los Alarc?n, es decir, nunca hicieron la conversi?n oficial al cristianismo, y eso se sabe en las familias". En Ri?par se han conservado tambi?n algunos t?rminos ?rabes particulares ?Valero ha recogido m?s de 200- como aljuma (hoja de pino) y estar en f?rfaras (sin vigor).

Un tonillo caracter?stico

El pueblo murciano de Albudeite es quiz?s el ?nico lugar del antiguo Al Andalus donde hapermanecido el acento propio de los ?rabes. Sus habitantes conservan una cantinela peculiar que llaman tonillo y, adem?s, no usan el pret?rito indefinido (no dicen, por ejemplo, ?he estado ?sino ?estuve?), un tiempo verbal inexistente en la lengua ?rabe de sus antepasados. El alcalde la poblaci?n, Joaqu?n Mart?nez, explica que en la tradici?n local se ha conservado que ?vienen de moros? y, por supuesto, en los pueblos vecinos se han encargadote record?rselo con motes y chirigotas, en los cuales siempre figura el mismo gentilicio: moro. La memoria popular vino a confirmarse cunado el historiador Juan Gonz?lez Casta?o dio con un documento que probaba que Albudeite fue respetado en la expulsi?n general de los moriscos. ?No se sabe por qu? raz?n, pero la cuesti?n es que aqu? se qued? el pueblo entero?, explica el estudioso, que especifica que esto no sucedi? en ning?n otro lugar de la Pen?nsula.
Murcia fue el ?ltimo lugar en expulsar a sus moriscos. La conquista se hab?a producido en 1.252 y los descendientes de musulmanes estaban muy asimilados. Ello hizo que desde los estamentos del reino se mandaran s?plicas a Felipe II para que les permitiera quedarse, porque la mayor?a eran cat?licos practicantes y ten?an buena vecindad con los llamados cristianos viejos. Por esta raz?n, la expulsi?n general de 1.609 y 1.610 los respet?, pero el rey, presionado por una parte de los intransigentes del Consejo Real y, de otra, por los defensores de los moriscos, mand? en 1.612 a un dominico (la orden de la Inquisici?n), Juan de Pereda, para que informara sobre la conducta de los descendientes de musulmanes. El fraile recorri? durante dos meses muchos de los pueblos donde hab?a mud?jares y entrevist? a centenares de personas. Comenz? en el Valle de Ricote (1), poblado casi enteramente por antiguos musulmanes (Cervantes llama, justamente, Ricote al morisco que aparece en el Quijote), y sigui? el curso del Segura hasta Murcia. El dominico contabiliza que en Albudeite hab?a 312 mud?jares y s?lo seis cristianos viejos. El fraile se?ala tonillo en los habitantes de Priego ??donde hay 935 mud?jares y 59 cristianos viejos?-, Fortuna ??684 mud?jares y 54 cristianos viejos?-; ?en este lugar se conoce algo m?s el tonillo de moriscos y tambi?n retienen el modo de llorar a los muertos? (otro signo musulm?n) y en el Valle de Ricote encuentra el tonillo en todos los pueblos. Concretamente en Ricote y en Oj?s ?dicese desta gente que tienen m?s tonillo que otros y que en el comer tocino se excusan m?s que en otras partes?. A pesar de estas reminiscencias, el dominico concluy? que ?a mi parecer hay bastantisimo testimonio para darlos por buenos cristianos y fieles vasallos de Su Majestad?. Con todo, los moriscos murcianos fueron expulsados a principios de 1.614. Juan Gonz?lez Casta?o, que ha publicado el informe de Juan de Pereda explica que ?muchos se quedaron camuflados; otros, protegidos por se?ores y convecinos; otros profesando en conventos deprisa y corriendo?y otros volvieron al cabo del tiempo y reclamaron sus tierras y dem?s posesiones?. Una mayor?a se refugi? en el reino de Valencia y luego regresaron a Murcia, donde un informe de agosto de 1.615 explicaba que ?hay tantos que parece que no se ha hecho la expulsi?n?. Esto fue general en todos los reinos peninsulares, donde, sumados a los convertidos de antiguo, se quedaron muchos m?s de los que se fueron.En lugares como las Alpujarras, Gerald Brenan constat? que a principios del siglo XX conservaban muchas de sus viejas tradiciones.

(1) Aconsejamos leer el art?culo El Valle de Ricote

Tags: Moriscos, Sierra de Segura

Publicado por NASOINAN @ 16:41  | Aben Humeya y Moriscos
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