Viernes, 16 de noviembre de 2007
Rodolfo Gil Benumeya
(1.901-1.975)


Rodolfo Gil Benumeya: periodista, ensayista e historiador andaluz nacido en And?jar (Ja?n) en 1901 y fallecido en Madrid en 1975.

Era miembro de una familia granadina de origen morisco, lo que quiz? influyera en la ideolog?a andalucista que defendi? en sus escritos, incluso dentro de los escasos m?rgenes permitidos por el franquismo.


En 1930 contrajo matrimonio con Emilia Grimau, hermana del dirigente comunista Juli?n Grimau, con la que tuvo un hijo. La guerra de 1.936, le sorprendi? en Egipto, lo que le libr? de la represi?n sufrida por otros nacionalistas andaluces, como su compa?ero Blas Infante, en quien influy? en los aspectos relacionados con la historia musulmana de Andaluc?a y la di?spora morisca, temas sobre los que investig? toda su vida. Criptomusulm?n y buen conocedor de la lengua ?rabe, vivi? tambi?n en Argelia y Marruecos. Defendi? el protectorado espa?ol sobre el Norte de Marruecos como veh?culo para lograr la uni?n entre ambas orillas del Estrecho, a las que consideraba como un todo geogr?fico y cultural, separado artificialmente tras la desaparici?n de Al-Andalus. Su tesis a este respecto era que, del mismo modo que en un periodo de decadencia en la Pen?nsula los habitantes del otro lado del Estrecho lo hab?an cruzado y hab?an ayudado a crear (y no importado) una cultura esplendorosa, ahora ocurr?a al rev?s: eran los habitantes del norte de ?frica quienes se encontraban en un impasse y sus primos de la Pen?nsula quienes deb?an ayudarles a recuperar (y no exportar) el esplendor cultural de anta?o. No era esta, obviamente, la idea que animaba a los art?fices de la ocupaci?n de Marruecos, pero el punto de vista de Gil Benumeya tuvo cierto calado en la ?poca.


Dec?a de ?l D. Blas Infante:

?M?s de un mill?n de hermanos nuestros, de andaluces expulsados inicuamente de su solar -las causas de los pueblos jam?s prescriben- hay esparcidos desde T?nger a Damasco, seg?n comunicaba hace un a?o uno de nuestros m?s esforzados paladines, el infatigable y culto Gil Benumeya. El recuerdo de la Patria (?) lejos de esfumarse, se aviva cada d?a. Ellos constituyen, con el reconocimiento de los pueblos fraternos, que los mantienen en su hospitalidad, la ?lite de la sangre y del esp?ritu de esos pa?ses. Yo he convivido con ellos, he sufrido con ellos, he aspirado con ellos la esperanza de nuestra com?n redenci?n porque esta redenci?n o ser? com?n o no ser? nunca.

Rodolfo Gil-Benumeya Grimau, hace unos meses escrib?a sobre su padre: (enlace)

?C?st vrai que je ne suis pas marocain. Mais je suis musulman (...). Je suis avant tout andalous. C?est ? dire arabe et je travaille pour l?Espagne parce que mon pays y forme maintenant partie, avec l?espoir de faire rena?tre l?Espagne arabe?. Esto escribe en una carta un morisco en 1933. Se trata de una carta a m?quina, fechada el 7 de julio de ese a?o, de Rodolfo Gil Benumeya, mi padre, a Ahmed Balafrej, conocido jefe y combatiente pol?tico marroqu? perteneciente al partido del Istiqlal, que una vez alcanzada la independencia de Marruecos fue ministro y primer ministro. La carta se refiere a la pol?tica francesa y a la espa?ola, y a la actitud de los jefes nacionalistas sure?os respecto a ellas; lo que no es de este lugar. Por cierto que el apellido Balafrej es morisco, procedente de Palafresa, uno de de los dirigentes de los emigrados de Hornachos a su establecimiento de Sal? la Nueva, o sea a Rabat. La firma de Palafresa aparece en varios documentos de la nueva rep?blica corsaria marroqu? de los hornacheros y andaluces estudiada por Guillermo Gozalbes.Un escrito del influyente y activo personaje que fue el Emir Chequib Arslan, en los a?os mil novecientos treinta, como difusor del renacer ?rabe e impulsor viajero de muchas cosas, escrito dirigido al dirigente nacionalista del norte de Marruecos Abdeljalak Torres, habla igualmente del morisco Tayeb Bennuna y de Sidi Muhammad Ibn ?Azzuz Hakim. El origen de esta rama de los Benumeya -Ibn Ummayya- proviene tambi?n de Mawlay ?Abd Al.lah el Valor?.Mi padre en su juventud se mov?a mucho entre Marruecos y Espa?a, como antes lo hab?a hecho Rodolfo Gil Benumeya; texto que ya ha sido reproducido en obras de con T?nez. Junto con esto, participaba de las ideas y actividades de Blas Infante, el ide?logo de la nueva Andaluc?a, a quien respetaba y apreciaba, si bien es cierto que despu?s de la guerra civil manifestara en alg?n libro su desacuerdo con la postura, indecisa seg?n ?l, que llevar?a al pensador a la muerte. En ese entorno se mov?a alg?n otro morisco andaluz, como G. Izquierdo, Ben Kutayr, que escribi? durante 1928 una serie de art?culos sobre ?tradiciones de la algarab?a? en la revista La Raza, de Madrid. No estoy seguro si era a Izquierdo o a alg?n otro morisco a quien pertenec?a una casa de dos o tres pisos, en la calle Lope de Rueda de Madrid, esquina a Menorca o a Dr. Castelo, en donde encima de la puerta de entrada estaba grabado en letra occidental ?rabe el lema Al.lahu qalby -Dios es mi coraz?n- que fue la consigna de los monf?es durante la guerra de Las Alpujarras y que est? en relaci?n con el qalby ?arabi de la canci?n medieval y con los posibles signos secretos de reconocimiento morisco. Yo he pasado por delante de ese portal, que ya no existe, durante a?os porque estaba casi en un punto de intersecci?n entre mi casa y mi colegio.Al cabo del tiempo, conoc? en Casablanca a la hija del Sr.Izquierdo, casada con el entonces director de la Fosforera Marroqu?, una de las m?s antiguas empresas hispano-marroqu?es en todo el pa?s. Le pregunt? sobre el morisquismo de su progenitor e impl?citamente por el suyo, que me confirm?, y estuvimos hablando de los recuerdos al respecto que hab?amos heredado de nuestros mayores.En uno de sus viajes a Marruecos mi padre se desplaz? a la residencia de Thami El Glaui en el Atlas y lo entrevist?. El Glaui era por entonces el jefe efectivo de los bereberes del Atlas, bacha de Marrakesh y en apariencia el m?s firme sost?n de los franceses en su Protectorado. Entrevistarlo no era f?cil. La ayuda para hacerlo le vino a mi padre a trav?s de un morisco espa?ol que era el ingeniero el?ctrico de El Glaoui para todas sus posesiones. Viv?a desde hac?a a?os en Casablanca y estaba plenamente identificado con el pa?s, aunque, como siempre parece haber sido el caso de los moriscos, incluso de los ?de ida y vuelta? en un sentido y otro, como ?ste, la tierra propia la ten?a bien agarrada por la nostalgia y el deseo de libertad religiosa del que, por lo visto, hablaba siempre.El hecho de que las autoridades civiles y eclesi?sticas, luego de la conquista de Granada, utilizaran los servicios de t?cnicos y artesanos moriscos para sus edificaciones y para la fabricaci?n de m?ltiples objetos, dio v?a a que se produjeran penetraciones de elementos puramente isl?micos en productos a veces emblem?ticos del cristianismo cat?lico. Cabe suponer que, en algunos o bastantes casos, esas incursiones fueran deliberadas, formando parte de la resistencia del morisco contra el medio que trataba de anular su cultura. Y si nos fijamos en adornos, arabescos y entrelazados de cosas y paneles de estilo digamos que mud?jar hasta ?pocas bien avanzadas, vemos el resultado de tales irrupciones, unas veces sin duda voluntarias y otras no.Recuerdo la sorpresa que tuve, siendo estudiante, al visitar el tesoro de la catedral de Granada. Muchos objetos ten?an frases y palabras en ?rabe. Pero sobre todo me fij? en uno de ellos, que el gu?a mostraba con orgullo como ejemplo del arte menor mud?jar del XVII. Era un sagrario taraceado de importantes dimensiones y bella composici?n. S?lo que en ?sta, no recuerdo si en la tapa o en los lados llevaba escrito dentro de la filigrana: La ilaha il.la Al.lah wa Muhammad rasulu Al.lahi con la suficiente claridad como para que alguien que conociera el ?rabe pudiera leerlo. ?Cu?ntas muestras m?s de este tipo debe haber en muchas regiones, museos y colecciones espa?olas!.La propia revista Al-Andalus de tan grata memoria y eficacia, fundada por el sacerdote arabista Miguel As?n Palacios, mostr? a lo largo de toda su existencia una portada, que fue su divisa en verde, con unas torres disimilares que encerraban un dibujo en supuesto c?fico. El dibujo, a lo vertical, muestra una cara que aparentemente se refleja en su paralela, lo que no es verdad porque la de la izquierda contiene la frase La ilaha il.la Al.lah wa Muhammad rasulu Al.lah, y la derecha no; de aqu? la disimilitud. Esta especie de acr?stico ilustra lo que quiero decir acerca de las claves y se?as ocultas que los moriscos debieron usar y de hecho usaron para manifestarse y reconocerse. En una intervenci?n dentro del Encuentro "La pol?tica y los moriscos en la ?poca de los Austria" hablo del posible significado que representa la mano izquierda abierta de determinada manera sobre el coraz?n, que aparece en muchos cuadros de El Greco y que significar?a el Nombre de Dios en ?rabe, Al.lah. Despu?s de haber adelantado esta hip?tesis aventurada, al presentar las Actas del Encuentro en T?nez dos tunecinos de origen morisco me comentaron animadamente que sab?an de este signo por tradici?n familiar, y fue uno de ellos el que lo relacion? con el qalby ?arabi que dec?a m?s arriba. M?s tarde, en Marruecos, el Dr. Outmani de los Archivos Reales me habl? de los mismo.La ocultaci?n de la l?nea morisca en la Pen?nsula Ib?rica ha sido un hecho que ha pasado tan desapercibido, y seguramente mucho m?s descuidado, que el de la ocultaci?n jud?a de los conversos. Julio Caro Baroja manifest? en varias ocasiones, algunas de ellas a mi padre, que pose?a un amplio fichero sobre l?neas de conversos y judaizantes en Espa?a hasta ?pocas muy recientes. El caso del pueblo de Belmonte y aleda?os, en Portugal, que siguieron siendo jud?os ocultos hasta el siglo XX, cuando volvieron p?blicamente al mosaismo, es un ejemplo notable pero probablemente no ?nico. Yo he conocido de estudiante universitario tres casos de judaizantes de M?ntrida. Y me acuerdo que, en Rabat, el sefard? tangerino Alberto Pimienta me cont? como ?l y un amigo suyo conocieron a una familia judaizante en Toledo, que guardaba el ?abat y otras costumbres. Pues bien, lo mismo o parecido ha venido sucediendo con el fen?meno morisco en la di?spora interior, s?lo que seguramente de modo m?s disperso o contagiado por las relaciones dial?cticas con la costa norteafricana y las guerras hispano-marroqu?es.Recuerdo que respecto a la ocultaci?n morisca, simult?nea con la transmisi?n de una herencia isl?mica, dos personas muy diferentes, en tiempos muy dispares, pero ambas nacidas en la regi?n de Valencia, me refirieron hechos de ese entronque. La primera persona fue una compa?era ocasional de bachillerato, a la que luego encontr? regularmente en la carrera y en el Ateneo de Madrid. Termin? sincer?ndose conmigo al decirme que tanto su familia como ella eran musulmanes por tradici?n, aunque sab?an poco del Islam y guardaban muy discretamente su procedencia. La segunda persona ha sido una colaboradora m?a en el Instituto Cervantes en Lisboa. No me ha dicho que fuera musulmana, pero s? que conoc?a el dato de que algunas familias de las sierras cercanas a Valencia transmit?an el ?secreto? de su filiaci?n morisca a un s?lo miembro de cada generaci?n. Las familias no quer?an que se difundiera el hecho pero tampoco quer?an que se perdiera. Entre 1989 y 1992 Granada y Tetu?n se hermanaron como ciudades, la Junta de Andaluc?a comenz? sus intervenciones arquitect?nicas en el norte de Marruecos y la ciudad de Almu?ecar organiz? varios Encuentros de tipo ?rabe. Con motivo de todo esto hubo un cierto flujo mutuo de responsables pol?ticos, personalidades culturales o sociales y arquitectos de un lado a otro. En dos de esos viajes coincidimos varias personas en un bar gitano del Albayz?n y en una cafeter?a de la Carrera del Darro, los dos frente a La Alhambra. Como se hablase tanto en espa?ol como en ?rabe, el propietario del bar se dio a conocer como musulm?n, pero no convertido recientemente, sino de antes, de familia. Lo mismo ocurri? con el encargado o due?o de la cafeter?a, igualmente gitano, que insisti? en esto ?ltimo a ra?z de una peque?a discusi?n que se hab?a producido. Entre las personas asistentes a una u otra de las veces estaban la Dra. Erzini, el cardi?logo Sr. Da?ud, el entonces concejal de cultura Sr. Muhammad Agzul, todos tetuan?es, y alg?n arquitecto granadino. Esto ?ltimo, el Islam morisco mezclado con la cultura gitana, ya aparece en los escritores cl?sicos espa?oles; por ejemplo, en el Guzm?n de Alfarache de Mateo Alem?n, como es sabido. Y hasta cierto punto, aunque no dentro de la cultura gitana pero s? entre los grupos semi-n?madas de la geograf?a peninsular que tienen mucho de esa cultura, en la atribuci?n que a veces se hace a los mercheros o ?quinquis? de tener un origen morisco oculto precisamente por su acotaci?n de la sociedad oficial y su semi-nomadismo?

Adolfo Gil Benumeya, public? entre entre otras obras:

 Almor?vides y almohades, Madrid: Comisar?a de Extensi?n Cultural, 1962 ([Raycor])
 Andalucismo africano, Madrid: [s.n.], 1953 ([Fenix, imp.])
 Claroscuro andaluz, Madrid: Editora Nacional, 1966  Diana Montemayor, Madrid: Compa??a Ibero-Americana de Publicaciones, [entre 1927-1930] (Compa?ia General de Artes Gr?ficas)
 Espa?a dentro de lo ?rabe, Madrid: Ed. Nacional, 1964
 Espa?a Tingitana, Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, Madrid: [s.n.], 1955 ([Gr?f. Ruan])
 Espa?a y el mundo ?rabe, Madrid: Edic. del Movimiento ,
1955

Tags: Políticos, Moriscos

Publicado por NASOINAN @ 17:59  | Aben Humeya y Moriscos
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