S?bado, 17 de noviembre de 2007
Tartessos, la B?tica, la Turdetania, Al-Andalus, Andaluc?a, b?sicamente han ocupado un mismo territorio. En todas estas ?pocas la cultura ha sido eminentemente mediterr?nea, no ha habido grandes cambios de poblaci?n; por ello se han mantenido la arquitectura, las costumbres, una misma forma de sentir y actuar. Estos elementos sin ahondar m?s en la historia, definen por s? mismos una unidad, una misma inquietud, una misma Naci?n.

Desde Andaluc?a nos reconocemos muy diferentes unos andaluces de otros; los orientales de los occidentales, los del norte de los del sur. Encontramos muchas diferencias entre las formas de hablar (el habla andaluza) de un gaditano y un almeriense, ?pero hay tantas diferencias?. En Jerez se cecea, en Almer?a, Sevilla, M?laga, Granada, tambi?n; y en zonas de Granada se sesea y en otras muchas regiones de Al-Andalus, tambi?n.


La unidad como una misma Naci?n, nos viene dada por nuestra historia com?n, costumbres, territorio, cultura, etc., etc. y nos viene reconocida desde fuera. Si preguntamos a un gallego, franc?s o castellano, sabr? que su interlocutor es un andaluz, pero ser? incapaz de distinguir si es de Ja?n o Huelva.


El Pueblo Andaluz ha mantenido su beligerancia contra el Estado espa?ol, desde el momento mismo de nuestra derrota y colonizaci?n el 2 de enero de 1492.
Desde esa misma fecha los andaluces empezamos a organizarnos y prepararnos.
Lamentablemente a pesar de hechos tan significativos como la Guerra de Liberaci?n de Alpujarras, la revuelta del Pend?n Verde en Sevilla, la rebeli?n de Fuenteovejuna, el anticlericalismo vigente hasta hoy, los movimientos cantonalistas, la Mano Negra, el movimiento libertario, netamente andaluz y antiestatalista, los levantamientos del Marqu?s de Ayamonte, Duque de Medina Sidonia o de Tahir al-Hor, carecieron de una direcci?n y estrategia pol?tica capaces de aglutinar y organizar a todo un pueblo y conseguir su libertad, su INDEPENDENCIA.

Los andaluces a trav?s de la hostoria hemos preferido apoyar a todos los rebeldes con causa ("bandoleros", "perdios", en el lenguaje del Estado espa?ol); pero la copla y los romances han sido para ellos por mucho que haya molestado al poder colonial espa?ol.

El orgullo de ser herederos de ellos es lo que desde todas las instituciones pol?ticas, culturales e hist?ricas, se nos han ense?ado a rechazar, a ignorar, a no sentir el orgullo de estos hechos y de quienes los protagonizaron. No obstante la memoria hist?rica del pueblo andaluz est? aqu? entre nosotros.
El Estado ha trabajado intensamente durante siglos para que los andaluces interioricemos que no "hablamos bien", y as? nuestros ense?antes nos han castrado intentado, afortunadamente con poco exito, para que pronunciemos las "elles", las "jotas", las "eses" como en Vallodolid. Teniamos que ?"hablar bien". Qu? casualidad, los andaluces no hablamos bien pero los mejores poetas y escritores que ha tenido este Estado han nacido en Al-Andalus.
Estos hechos nos reafirman m?s si cabe en nuestra propia personalidad como Pueblo y como Naci?n, con una cultura e identidad reconocidas por otros pueblos desde hace miles de a?os, al menos desde Tartessos. Todo pueblo tiene derecho a determinar su destino, su futuro como libremente le apetezca. Al-Andalus, Andaluc?a, no tiene que inventarse nada, s?lo tiene que asumir nuestra historia.
Nuestro territorio, nuestras gentes, nuestra cultura, nuestra historia e incluso nuestra lengua, durante siglos est?n aqu?, son aut?ctonas. Algunos nacionalismos europeos a falta muchas veces de otros argumentos le han dado mucho valor a tener una lengua propia, como si de ello dependiera o fuera condici?n quasi ?nica para exigir sus derechos como pueblo. En diferentes momentos otras naciones sin estado han objetado para no reconocernos, como Naci?n colonizada, que no tenemos una lengua propia. La ?ltima vez fue en diciembre de 1.985 en Barcelona en una Asamblea de CONSEO (Consejo Europeo de Naciones sin Estado). En esta Asamblea se escuch? la voz de Andaluc?a pero como invitados. Pues bien los andaluces hemos tenido hist?ricamente nuestra lengua.

En la ?poca de Tartessos nuestra lengua, casi con seguridad fue el Tama?igh, que hoy en sus diferentes formas la habla toda la Naci?n Bereber. Nombres tan normales y de uso cotidiano provienen del tama?igh: Sevilla, C?rdoba, Granada, M?laga, etc. (Ishbilya, Qurtuba, Garnata, Malaqa). Estos nombres no significan nada en lengua ?rabe. Estas ciudades l?gicamente son muy anteriores a la Civilizaci?n andalus? aunque los andaluces las hemos adaptado fon?ticamente en cada momento a la lengua que ha prevalecido.

Otro error es la llamada lengua castellana. Seg?n los ?ltimos avances no naci? en San Mill?n (La Rioja), esta lengua - romance, alyam?a - es la hablada por todos los andaluces desde la ?poca de la B?tica.
En romance aunque con grafia ?rabe se Ibn Quzman Al-Balut?, Mokaddam Al-Kab?, etc., etexpresaron poetas andaluces tan importantes como c. Para profundizar m?s en este elemento de nuestra lengua romance, la que hablamos hoy, no es una casualidad que la primera gram?tica de la lengua "castellana" la escribiese un andaluz ELIO ANTONIO DE NEBRIXA (Lebrija). Pues bien, no siendo determinante para nosotros el tener una lengua propia, diferenciada de otras, tambi?n las tenemos: la lengua ?rabe como lengua culta actual donde est? escrita la historia y cultura de nuestra Naci?n por un periodo m?s largo y el romance andaluz que hablamos y escibimos a diario.

Un Pueblo est? conformado por lo anteriomente descrito y por otros m?ltiples aspectos y caracter?sticas; pero un Pueblo se conciencia, se reconcilia consigo mismo y asume su personalidad y se moviliza con proyectos ilusionantes. La conciencia de andalusidad est? presente en nuestras calles, pueblos y gentes, pero no est? presente en t?rminos de expresi?n p?blica y pol?tica ni el orgullo de serlo y de sentirlo.
Es urgente que respetando los or?genes, proyectos y modo de organizarse de cada colectivo, que creemos un PROYECTO COMUN que nos identifique como andaluces de conciencia y enorgullezca e ilusione al mayor n?mero de nuestros compatriotas andaluces.

Este proyecto con unos puntos m?nimos debe ser el de reivindicar y asumir el DERECHO DE AUTODETERMINACION, como punto de partida para conseguir nuestra SOBERANIA e INDEPENDENCIA. La libre determinaci?n es la expresi?n m?nima a la que un Pueblo debe aspirar. Es un derecho recogido en la Carta de las Naciones Unidas y que cualquier dem?crata tiene la obligaci?n de acatar y respetar. A partir de este punto m?nimo que tiene diferentes formas de concreci?n: Federaci?n, Confederaci?n, Independencia e incluso de Uni?n, debemos empezar a trabajar ya con la experiencia, proyectos y aspiraciones que cada uno tenga.

Al-Andalus, junio 1.992

Este Documento fue presentado a la fenecida MESA POR LA AUTODETERMINACION DE ANDALUCIA en la reuni?n celebrada por diferentes Partidos, Sindicatos y Asociaciones en Marinaleda por LIBERACION ANDALUZA, en Junio del a?o 1.992
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Tags: Andalucía, Nación, Al-Andalus

Publicado por NASOINAN @ 14:11  | Liberaci?n Andaluza
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