S?bado, 17 de noviembre de 2007
Con los tratados de Berl?n, las potencias imperialistas occidentales comienzan a despedazar ?frica en su reparto administrativo completamente inhumano. Lo mismo ocurre en Oriente con los restos del que fuera el Imperio turco-otomano.
El estado Espa?ol lleva a cabo algo parecido con los territorios de los diferentes pueblos que domina tanto en la Pen?nsula Ib?rica como en las Islas.

El descalabro hist?rico y econ?mico supone al imperio espa?ol, las p?rdidas de los territorios que colonizaba en Ultramar (p?rdidas en las colonias americanas), desencadena una mayor centralizaci?n administrativa de los territorios peninsulares y los archipi?lagos Balear y canario
.


El en ?apuntamiento a la Corona de Castilla? de Alfonso de Quintanilla, Contador Mayor de los reyes cat?licos (1482), hay ya una constancia escrita del expansionismo militarista que el sionismo cristiano despliega sobre Al-Andalus. Aparecen 19 provincias castellanas: ?vila, Burgos, Le?n, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid, Zamora, Toro, Cuenca, Guadalajara, Madrid, Toledo, C?rdoba, Granada, Ja?n, Murcia, Badajoz, Sevilla, ( En la de Granada se incluye Almer?a y M?laga; en la de Sevilla se incluye C?diz y Huelva, as? como en la de Murcia, se incluye La sierra de Alcaraz, Hell?n, Orihuela y Torrevieja). En dicho apuntamiento a la corona de Castilla, aparecen al completo las lindes hist?ricas de Al-Andalus, cuyos territorios son conquistados e integrados al completo por el expansionismo castellano: C?rdoba, Granada ? Almer?a y M?laga - , Ja?n, Murcia - Sierra de Alcaraz, Hell?n, Orihuela y Torrevieja- Badajoz ? que junt? a C?rdoba comprender?a el Valle de Alcudia-, y Sevilla ? abarcando las actuales provincias de C?diz y Huelva - . Aparecen tambi?n incluidas en este Ayuntamiento las provincias y territorios que formaron la Marca fronteriza andalus? de Al-Musat o Marca de la Meseta con capital en Toledo.
Este cupo de provincias castellanas se sumar?n cinco provincias peninsulares m?s en el siglo XVIII: La Galicia, que se integra con el partido del Conde de Benavente, y despu?s, Jurisdicci?n de Viana del Bollo, segregados de la provincia de Valladolid, y los zamoranos partidos de Santiago, Mondo?edo, Orense, Lugo, La Coru?a-Betanzos, y Tuy; Palencia formada con los sectores de la provincia de Burgos y Valladolid, sitos a Oriente y Occidente del r?o Pisuerga; la de Extremadura, constituida, principalmente, por el partido de Trujillo, pertenencia a la provincia de Salamanca; la de Mancha o Ciudad real, formada a costa de la provincia de Toledo; y la de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andaluc?a, resultado de la colonizaci?n interior de Olavide sobre algunas zonas de las provincias de Ja?n, C?rdoba y Sevilla.

Cuando a finales del siglo XVIII se fija oficialmente y en detalle el mapa pol?tico administrativo del Estado espa?ol ( en Espa?a dividida en Provincias e Intendencias . Nomenclator. Imprenta Real,1.789); obra planteada por el Conde de Floridablanca, el ?mbito de Castilla, La Marca de Toledo ( Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Madrid) y Al-Andalus aparecen divididos en las 23 provincias citadas, a?adidas a ?stas, las cinco de la llamada entonces Cantabria, las provincias de ?lava, Encartaciones de Vizcaya (del siglo XVII), Guip?zcoa, Navarra y Vizcaya, y las tres de la Corona de Arag?n, provincias de Arag?n, Catalu?a y Valencia, componen las 31 provincias del estado espa?ol de fines del siglo XVIII. La divisi?n de Floridablanca, es poco m?s o menos, an?loga a la que consta en los censos 1.594 y 1.717, el uno publicado por Tom?s Gonz?lez y el otro en manuscrito por la Biblioteca Nacional.

El proyecto de los reyes sionistas, preve?a expropiar a los campesinos andalus?es de sus tierras, sus enseres y casas a sus ciudadanos, de sus propiedades y medios; arrinconar a los aguerridos combatientes en reservas, al igual que ahora hace el estado sionista de Israel con los palestinos. El proyecto administrativo de Javier de Burgos en 1.833, es el resultado de un movimiento centralista de uniformalizaci?n y desmembraci?n m?s definitivo de todos los territorios hist?ricos. La legislaci?n colonialista expresa con medina claridad su exclusivismo racista. Esta reforma administrativa ratifica y separa las expropiaciones de la tierra que se llevaron a cabo de forma sucesiva a lo largo de la conquista de Al-Andalus.

El problema de ayer - y que llega hasta nuestros d?as- , tiene su origen, principalmente, en la expropiaci?n de extensas superficies de terreno que fueron donadas a destacados miembros del sionismo cristiano. Una condici?n habitual para efectuar estas expropiaciones, fue la expulsi?n de sus ocupantes; gentes que se hab?an ganado su vida a lo largo de numeros?simas generaciones con el trabajo de aquella tierra , y que fueron arrancados de ella, privados de la misma sin recibir compensaci?n alguna como ?nico medio de subsistencia. Los andalus?es expoliados - los jornaleros de hoy -, siguen siendo las verdaderas v?ctimas de aquellas acciones colonizadoras, y que son una parte muy importante del problema andalus?. Id?ntica situaci?n padece el resto de los sectores sociales.

Javier de Burgos pretende dar por finalizada la consolidaci?n del Estado espa?ol, y en lo que respecta a Al-Andalus merma su territorio hist?rico privilegiando al reino de Valencia a costa de algunos territorios de la antigua provincia andalus? de Murcia, expropia la zona de Hell?n y la Sierra de Alcaraz en la nueva provincia de Albacete; transfiere el Valle de Alcudia a Ciudad Real; y constituye la provincia de Extremadura, que con peque?os recortes por el norte y el sur, y en direcci?n a la provincia de C?rdoba, la establece en las provincias de C?ceres y Badajoz, un de otra separadas grosso modo por la l?nea divisoria entre los r?os Tajo y Guadiana. Con zonas de la antigua Sevilla, forma las modernas de Huelva y C?diz; con otras de la antigua provincia de Granada, se crea casi la totalidad de M?laga ? adem?s de algunas tierras de la antigua administraci?n Sevillana - , y Almer?a.

La divisi?n administrativa espa?olista practicada por Javier de Burgos, nos parece un credo pol?tico nefasto, inadmisible para cualquier ciudadano de conciencia. Afirmamos que no hay una naci?n espa?ola. No se puede decir que un ciudadano vasco y un ciudadano andaluz son de la misma naci?n e identidad, porque no se puede destruir moral y f?sicamente a los pueblos.


Mesa nacional de Liberaci?n Andaluza

Tags: Andalucía, Koras, Comarcas

Publicado por NASOINAN @ 18:40  | Liberaci?n Andaluza
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