S?bado, 17 de noviembre de 2007
Al-Andalus se extiende en el lugar m?s Occidental de Occidente. Las llanuras mesetarias de Castilla, al norte, el mar Mediterr?neo y el oc?ano Atl?ntico, junto con la Puerta de ?frica por el Estrecho, y el Valle del Guadalquivir, hacen de esta zona privilegiada un lugar de trascendencia hist?rica.

Su emplazamiento, su estructura, sus l?mites geogr?ficos, as? como su poblaci?n hist?rica, no determinan su destino; sino que crean las condiciones para asignar a Andaluc?a un papel especifico en el desarrollo espiritual e integral del hombre
.


Situar Andaluc?a en la historia, donde solo constituy? una entidad separada en funci?n de la codicia de sus conquistadores del exterior (conquista romana, invasi?n de los godos, y por ?ltimo la colonizaci?n castellano-espa?ola), es tomar conciencia de varias constantes milenarias.


Andaluc?a es un miembro m?s de una UNIDAD org?nica mucho mayor en geograf?a e historia: Es indivisible desde la prehistoria del conjunto del conjunto de los pueblos del ESTRECHO; es decir, de toda la regi?n donde a partir de la cantera ber?ber, se forma una identidad cultural civilizatoria. Tart?ssides, Turdetanos, Ib?ricos, Andalus?es o Andaluces como solemos llamarnos com?nmente, no designan etnias diferentes, sino ?pocas hist?ricas sucesivas en el seno de una misma poblaci?n ber?ber, que tiene su origen civilizador en la trascendencia y el pensamiento unitario como constante y modelo de sociedad abierta.

Esta UNIDAD se manifiesta tambi?n por medio de la complementariedad. Cooperaci?n de pueblos y estructuras semejantes, aunque con protagonismo hist?rico propio y orientaci?n diferente: C?rdoba era la capital del califato andalus?, y toda Berber?a hizo suyo ese Califato y capital. Todo el Maghreb (Berber?a en ?rabe) ten?a sus empresas comerciales en Al-Andalus, en C?rdoba; y los andalus?es sus sucursales y puertos en Berber?a. Relaciones an?logas exist?an entre C?rdoba con Kairwan y El Cairo; Sevilla, Marraquesch; Granada con Fez.

Esta unidad se expresa tambi?n en el plano de la cultura y de la inteligencia. Para empezar, el descubrimiento del Hom?nido de Orce nos vincula directamente con nuestra parentela ber?ber o norteafricana. La graf?a tart?sside y su abecedario son de origen ber?ber. Tartessos fue el centro m?s importante de los pueblos del ESTRECHO a partir del III milenio AD. En todos ellos se establecen centros comerciales con el oriente Mediterr?neo (Fenicios, asirios, egipcios, palestinos), logrando Tartessos su gran apogeo, - desde Cartagena (Murcia) a Huelva y Badajoz - con el establecimiento comercial de estos pueblos orientales que hablaban la antigua lengua ?rabe (sem?tica) . Andaluc?a viene a constituir uno de los principales puntos de encuentro de los pueblos y culturas.

Con el devenir de estos pueblos naci? una sedimentaci?n cultural - o mejor - , una evoluci?n org?nica de una misma cultura y una misma etnia. El car?cter abierto de estas sociedades y no por enfrentamiento o rechazo, la relaci?n y s?ntesis de experiencias sucesivas, da origen a nuestra IDENTIDAD. Un concierto de naciones fue instaurado con el esplendor de Cartago, cuna y parte de nuestra civilizaci?n original. El apoyo que obtuvo An?bal y anteriormente Amilcar Barca de nuestras tribus turdetanas contra la dominaci?n de Roma, es significativo de la solidaridad cultural y pol?tica, que caracteriza el concierto de los pueblos del ESTRECHO.

La organizaci?n cartaginesa no pretende llevar a cabo ninguna ruptura: sus c?digos integran las aportaciones de Tartessos y otros pueblos ber?beres del norte de Africa, as? como las aportaciones semitas (?rabes) de los fenicios. Se trata de c?digos para una sociedad talasocr?tica de mercaderes junto a la que conviven las otras tribus n?madas y semin?madas.

En los pueblos del estrecho maduraron tambi?n, lentamente, los temas capitales de la espiritualidad ulterior: trascendencia y el sentido del mas all? de la vida, la unidad y unicidad del Creador, el Unico, el... profetismo revelando la voluntad de El, y la ley, cuyo prototipo es el c?digo de Hammurabi, transmitido al Norte de ?frica y a Tartessos gracias a las relaciones comerciales y culturales con los fenicios, junto al impulso que dar?a Akhenat?n hacia el 1.350 AD, en la difusi?n de la gran visi?n sem?tica del mundo y la trascendencia que hab?a penetrado ya en Egipto desde el siglo XVI antes del calendario cristiano, gracias a los pueblos Hycksos.

A este respecto tanto en lo que se refiere a los fenicios, como despu?s de estos a los egipcios o a los cartagineses, que administran Tartessos despu?s de la batalla de Alalia, conviene rectificar, a la luz de los datos y mejores an?lisis recientes, respecto a una perspectiva hist?rica largo tiempo desvirtuada; no se trata en ninguno de estos casos, de una oleada de b?rbaros que destru?an a su paso las civilizaciones anteriores. Todo lo contrario: cuando se pasa de la Talasocracia fenicia a la cartaginesa, por ejemplo, no se trata de lucha ?tnicas diferentes, sino de cambios de dinast?as y centros de administraci?n. Los pueblos del ESTRECHO cambian de administradores, pero la continuidad de la civilizaci?n com?n se afirma; pues se trata de mantener el control y la seguridad de la inmensa red vial de dichos pueblos, puesto en peligro por las incursiones n?madas y romanas. El mantenimiento de las posibilidades de intercambio comercial y cultural entre Oriente y los pueblos del ESTRECHO, provocaban el expansionismo romano, ?nico y real peligro para la supervivencia de aquella extraordinaria civilizaci?n.

Cuando Cartago controla todas las tierras y la red vial de la regi?n del estrecho (Norte de ?frica, Mediterr?neo y el Atl?ntico), no solamente no hay destrucci?n sino que conservan su unidad y seguridad; no solo no arruinan la cultura tart?side cuando administran nuestro pa?s, a partir del 500 AD, sino que, por el contrario, la protegen: v?ase el primer tratado con Roma del 509, prohibiendo Cartago a los romanos y sus aliados la navegaci?n y cualquier ataque a Tartessos.

Dicen ( Olimp.3,44): " El mundo allende Las Columnas de H?rcules es inaccesible"; Erat?stenes (Estrab?n, pag. 802) testimonia el hecho: "Los cartagineses mantuvieron el monopolio sobre el estrecho incluso despu?s de la primera guerra p?nica, que pr?cticamente acab? con el poder?o mar?timo de Cartago en el Mediterr?neo".

Impulsaron la civilizaci?n berebo-semita heredada por la inmensa regi?n que controlan, asimilan la cultura de los tart?ssos y les conf?a con Asdr?bal la capitalidad en Cartago-Nova (Cartagena), adem?s de desempe?ar los tart?sides tareas de ministros, educadores, administradores... Se habla en los manuales de historia con exageraci?n de crueldades, de enemigos sometidos, que por desgracia, son acciones que caracterizan todas las guerras y enfrentamientos; sin ir m?s lejos, Fernando III llamado El Santo lleva a cabo matanza de poblaci?n civil (mujeres y ni?os) en pueblos y ciudades de Al-Andalus y sin embargo es exaltado por los mismos historiadores. A pesar de eso, apenas se habla de la indudable influencia cartaginesa en el terreno de la integraci?n cultural y defensa de los pueblos del ESTRECHO. Es cierto que los cartagineses destruyeron algunas fortalezas de los vencidos, pero no sus templos, ni su lengua, ni su cultura; antes bien, recogieron su herencia y la propagaron por el Mediterr?neo.

La Unidad de civilizaci?n y de creencias de los Pueblos del Estrecho no admite comparaci?n con las de un imperio, como el romano; encerrado en el interior de sus l?mites, defendiendo por sus propias legiones, y considerando, a la manera de los griegos, que todo aquel que no hablase su lengua y compartiese su cultura era un B?rbaro, alguien que no podr?a ser otra cosa que un esclavo.

Entre los pueblos del estrecho al igual que entre los pueblos ?rabes no existe esa segregaci?n. La Gran civilizaci?n UNITARIA no es defendida solo por ej?rcitos, sino tambi?n por una cultura que permite civilizar incluso a sus vencedores y asimilarlos. Las relaciones entre ciudadanos y n?madas, y esa capacidad de apertura en integraci?n, se expresa en la Epopeya de Gilgam?st (El No? sumerio), patrimonio com?n, durante siglos, de los pueblos del Creciente F?rtil as? como de los pueblos del Estrecho, pues no podemos olvidar que Uta Nastipun, el No? sumerio, es originario de nuestras tierras, el h?roe de Gilgamesh, pr?ncipe de la ciudad, se enfrenta en combate singular al n?mada Enkid?: El triunfo corresponde al pr?ncipe, pero el enfrentamiento no termina con la destrucci?n del contrario. Antes bien, entre los dos h?roes , una vez que Enkid? ha asimilado la cultura urbana, nace una amistad y una fraternidad profunda; y juntos emprenden la extraordinaria aventura de la conquista de la inmortalidad, del m?s all? expres?ndote la angustia de la trascendencia en lo cotidiano. Y cuando Enkid? muere para proteger a su amigo, la desesperaci?n de Gilgamesh, es la mejor prueba del sentido de la interioridad alcanzada por esa cultura.

Es significativo que la versi?n siria, muy anterior a la de la Biblia jud?a, donde se evoca la lucha entre Ca?n y Abel, la confrontaci?n no termina con el asesinato de Abel, sino con una reconciliaci?n. La versi?n b?blica ser? escrita mucho despu?s, cuando la casta sacerdotal jud?a, rompiendo con la tradici?n prof?tica, rechaza la asimilaci?n y busca el racismo, el aislamiento tribal para la eliminaci?n de otro, como podemos comprobar en el libro de Josu?, el de las exterminaciones sagradas, pol?tica que ser? igualmente desarrollada posteriormente por la ideolog?a de la cristiandad.

No obstante, el prejuicio religioso no ha sido el ?nico en hipotecar la historia.

Existe tambi?n en Occidente un prejuicio cultural, hondamente arraigado desde el Renacimiento; el excepcionalismo griego y romano, el milagro griego.
Lo mismo que el prejuicio religioso de excepcionalismo jud?o ha presentado el monote?smo como algo propio, traicionando la universalidad prof?tica y a todos los pueblos sem?ticos, que se extienden desde el Tigris y el Eufrates hasta Egipto, depositarios todos y cada uno de ellos de esa tradici?n; el prejuicio cultural del excepcionalismo griego, ha hecho de Europa y de Occidente, un lugar de continuos enfrentamientos y posiciones dogm?ticas.

Se llaman, por ejemplo, fil?sofos griegos presocr?ticos , a una pl?yade de pensadores geniales entre los que no se encuentra ni un solo griego: Tales, Anax?menes, Anaximandro, Parm?nides, Her?clito, Jen?fanes, Zen?n, etc. ; todos ellos, han nacido, vivido y trabajado en una satrap?a del Imperio Persa, en Asia Menor; en Mileto, Elea, Efeso, etc; su pensamiento se nutre de toda la cultura de Asia, de Persia, del Creciente F?rtil, del Norte de ?frica y por a?adidura de la India. De esta forma se atribuye a Grecia algo que no deriva, en absoluto, del pasado griego, sino que constituye, por el contrario, las evidencias de su origen asi?tico y norteafricano.

As? mismo, se llaman Padres Griegos en la historia cristiana trinitaria al florecimiento teol?gico y escritur?stico nacido en suelo asi?tico y norteafricano. Sus principales centros fueron: Antioquia (Actual Syria), Capadocia (Turqu?a), Alejandr?a (Egipto); desde Ignacio de Antioquia, Policarpo de Esmirna, Justino nacido en Naplouse (Palestina), Tertuliano nacido en Cartago (T?nez), todos ellos de tradici?n prof?tica UNITARIA , formados algunos de ellos en la escuela del ?Montanismo? de Asia Menor; desde Clemente de Alejandr?a y el egipcio Or?genes; los padres de Capadocia (Turqu?a), como Gregorio Nacianceno y Gregorio de Nicea, Juan Cris?stomo de Antioquia, Efran el sirio, Cirilo de Jerusal?n, Cirilo de Alejandr?a, Juan Damasceno (Siria), Agust?n de Hipona (T?nez). Las joyas espirituales del pensamiento cristiano nacieron y vivieron de un lado en Asia Menor, son pues originarios del gran tronco de tribus semitas o ?rabes y de los pueblos del ESTRECHO, los grandes marcos civilizadores de las cuencas fluviales del Tigris y el Eufrates, el Nilo y el Guadalquivir.

El exclusivismo occidentalista ha conducido al Gran Cisma de la Humanidad. Para entender la historia de Andaluc?a, as? como la de estos grandes centros civilizadores, tenemos que romper con ese etnocentrismo occidental, sin dejar de se los m?s occidentales de Occidente.

Otro terrible prejuicio ha pesado y pesa como una losa sobre nuestra historia de andaluces o andalus?es: el prejuicio pol?tico-militar del Imperio y el Estado modernos.
En el Occidente europeo, al igual que el ?judeo-cristianismo? permanece como prototipo de la ideolog?a religiosa, el ?milagro griego? lo es, como prototipo de cultura y el pensamiento; y el Imperio romano, reflejo del Estado moderno, se mantienen como prototipo de unidad pol?tica: Un territorio encerrado en fronteras exclusivistas, protegido por sistemas polic?acos y ej?rcitos agresivos, expansionistas, de profesionales, encargados de preservar de los b?rbaros , es decir , de todos los dem?s (La concepci?n Trinitaria del concilio de Nicea, llevada a la pr?ctica pol?tica). Muchos pueblos sometidos contra su voluntad a una misma ley del Imperio y del Estado, de la que el derecho romano actualizado por el C?digo Napole?nico, es asu vez, un paradigma. Junto con una organizaci?n ideol?gica y burocr?tica jerarquizada, son la esencia de las sociedades estatales europeas, sociedades cerradas y en gran medida racistas. Todo ello acarrea graves da?os materiales y culturales, al prohibir la compensaci?n de lo que pueden ser las culturas y sociedades abiertas, como por ejemplo Al-Andalus, junto a la de otros pueblos del estrecho, la ?rabe en todo el Creciente F?rtil, as? como el desarrollo del Islam: Una red articulada de Civilizaci?n, en cuyo interior no solo se afirman las diferentes identidades de cada uno de los pueblos, sino que adem?s se fecundan mutuamente como unidades solidarias e interrelacionadas.

El proyecto del Islam, tal y como aparece en sus textos, es significativo por su respeto a las peculiaridades, de todos los pueblos, a todos los niveles: administrativo, ling??stico, legislativo y religioso. Esto es: el polo opuesto a la estructura del Imperio Romano y al modelo de Estado impuesto por la ideolog?a sionista y la cristiandad.

Este proyecto isl?mico de respeto a las diferencias, de intercambio y s?ntesis, de comunicaci?n y asimilaci?n, se crea org?nicamente un mundo, un universo, y no Imperios. Una civilizaci?n abierta, que intercambia, que recibe y da hospitalidad, apegada a su suelo, consciente de su identidad, herencia hist?rica y a la vez atra?da por lo lejano.

La Historia de Andaluc?a, es la de una epopeya aut?nticamente humana: La maduraci?n milenaria mediante una revoluci?n continua, de dimensiones humanas de comunidad, que no puede reducirse, menos que cualquier otra, a una historia de conquistas y reconquistas, no puede ser una historia de dominaciones como pretenden hacernos creer.

Como occidentales que somos, no podemos seguir manteniendo al modelo de las sociedades cerradas estatales, creando ayer un presente o un pasado de bloques; hoy convertido en pura entelequia como movimiento globalizador, insolidario y t?trico, que nos hace creer en invisibles enemigos del terror, aplicando medidas a?n m?s si cabe con m?s terror. Por el contrario hemos de esforzarnos y escoger un modelo de sociedad abierta, edificar para nuestra tierra y las dem?s un mundo de tolerancia y de fecundaci?n mutua; en el que la creatividad especifica de cada cual se afirme por la originalidad , no por el rechazo del otro, ni por agravio comparativo alguno, sino por solidaridad, integraci?n, la asimilaci?n que de lo humano y lo divino del que el otro es portador.

Nuestro proyecto contempla un primordial impulso trascendente, No se trata de un solo bien soberano, ni tan siquiera la uni?n personal y social de la felicidad y la virtud, es decir, del total cumplimiento de los deseos en el respeto a una armon?a social y una justicia humanizada, somos un proyecto de mujeres y de hombres enfrentados incesantemente a lo absoluto...

La irrupci?n del Islam en la historia es SUBVERSIVA, puesto que rompe la continuidad de cualquier orden, la estabilidad de las morales y de las razones, como se advierte de manera ejemplar en la comunidad prof?tica de ?Meditat al- Munawara?, prototipo de la irrupci?n de las transcendencias en la historia. Incluso en Al-Andalus, lugar privilegiado donde se plantean las cuestiones transcendentales y ?ltimas como jam?s se hab?an suscitado con anterioridad, introduciendo una ruptura madura y creativa en Occidente, un aut?ntico renacimiento, repleto de orientaci?n Universalista.

El proyecto de LIBERACI?N ANDALUZA subraya su interioridad e identidad singular y su apertura a lo Universal. Tenemos conciencia que el centro de nosotros mismos no solo est? en nosotros, sino inseparablemente en los otros, en todos los dem?s, y queremos actuar seg?n esta ley fundamental en la unidad de la vida; por ello, nuestro proyecto hist?rico proclama la Unidad y Unicidad de la trascendencia, proclamamos tambi?n, que solo desde la critica intransigente al desorden establecido, es posible una administraci?n sin Estado, ni mecanismos de poder.

La historia no comienza por s? misma, ni podemos concebir el pasado en t?rminos de preparaci?n, de expectaci?n de este advenimiento en s?.
Una concepci?n de la historia concebida en futuro perfecto llevar?a a que cada cual pudiera considerarse a la vez como resultado de toda la epopeya humana, el fin de la historia, una especie de acontecimiento o advenimiento absoluto.

Los jud?os, atribuy?ndose el privilegio exclusivo de la promesa y la elecci?n divina, los griegos con su desprecio soberbio por los ?b?rbaros? - esto es, aquellos que no fueran ellos - ; los romanos con el complejo esclavista de superioridad, de su excepcionalismo ? y la iglesia que le suceder? apropi?ndose de la verdad y lo universal como ?cat?lico? - . Todos se consideran el centro del mundo... tanto, que hasta ingenuamente los emperadores chinos pretend?an reinar en el ?Imperio de Enmedio?.

Los occidentalistas han hipertrofiado esta tendencia dando car?cter laico a las antiguas ?providencias? bajo el falso ep?teto de ?progreso? y situ?ndose, naturalmente, en los mismos t?rminos de Condorcet; luego, bajo una forma de soberbia con la filosof?a de la historia de Hegel, y bajo una forma caricaturesca, con la ?Ley de los tres Estados?, de Augusto Compte. Se ha de procurar el mayor esfuerzo por ser la mejor comunidad, el mejor pueblo, pero con una exhortaci?n y una exigencia; no como un privilegio adquirido que se recrea en un esp?ritu de suficiencia triunfalista. La cuesti?n andaluza, el problema andalus?, hay que plantearlos en t?rminos de humanismo y trascendencia , hay que exigir poner fin a toda discriminaci?n, toda persecuci?n, y todo destierro hist?rico de Andaluc?a . La reconstrucci?n y liberaci?n de Al-Andalus, es todo lo contrario a la pretensi?n de excepcionalismo o exclusivismo tribal o nacionalista, que pretende el Estado espa?ol.

Para los historiadores y arque?logos ?Espa?a? tiene mucho de mito, y poco o nada de veracidad.Para muchos este mito ha servido y sirve para cubrir una pol?tica nacionalista-colonialista, de discriminaci?n racial y genocida ( Al-Andalus, Canarias, El Continente Americano), de agresiones y expansionismo sin fin. La invitaci?n de Al-Andalus al Universalismo y a la tolerancia, reserva todav?a en toda Europa, por oposici?n a la exclusividad clerical cristiana y su oscurantismo religioso, fraternalista y arcaico.

Por desgracia, los andaluces, los andalus?es, hemos padecido el yugo de la intolerancia. Los conquistadores cristiano-espa?oles, se han equivocado con la idea, de que el pensamiento ?nico puede ser impuesto y mantenido con mano de hierro, atropellando los mas elementales derechos de las persona y de los pueblos. Bastante hemos sufrido y estamos sufriendo por esta causa, como para no sentirnos inclinados a pensar as?, a exhortar a la apertura y al respeto por la identidad y cultura de los dem?s. Quinientos a?os despu?s, tal vez un milenio, somos nosotros quienes afirmamos: debe preocuparnos lo que fueron nuestros ancestros, y preocuparnos por lo que ser?n nuestros descendientes.

Mesa Nacional de Liberaci?n Andaluza

Tags: Andalucía, Al-Andalus, Geografía andaluza

Publicado por NASOINAN @ 18:49  | Liberaci?n Andaluza
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