Viernes, 23 de noviembre de 2007
Mercedes Garc?a Arenal

Es Profesora de Investigaci?n del Consejo Superior de Investigaciones Cient?ficas, en su Departamento de Estudios Arabes, Madrid. Nacida en Madrid, 1950, realiz? sus estudios, hasta la tesis doctoral (1976) en la Universidad Complutense de Madrid, y post-doctorales en la London School of Oriental and African Studies.
Historiadora del Occidente musulman (es decir, del islam en la Pen?nsula Ib?rica y en Marruecos), entre otras l?neas de investigaci?n ha dedicado especial atenci?n a los problemas de minor?as, mud?jares y moriscos en Espa?a, jud?os y moriscos expulsados en el Norte de Africa. Adem?s de diversos art?culos en revistas especializadas, ha dedicado varios libros a estas cuestiones
.


La expulsi?n de los moriscos entre 1609-1614 es uno de los episodios m?s significativos y de mayores repercusiones (tanto demogr?ficas y econ?micas como ideol?gicas), de la Edad Moderna peninsular.

Desde el punto de vista estricto de movimientos de poblaci?n, de ?xodo de musulmanes de la Pen?nsula Ib?rica hacia otras riberas del Mediterr?neo, no es sino el ?ltimo y m?s espectacular cap?tulo de una larga serie que hab?a comenzado en el siglo XIII con las grandes conquistas territoriales cristianas del valle del Guadalquivir y de Valencia, continuado en el XV con la conquista del Reino de Granada, con un goteo continuo todo a lo largo delsiglo XVI y sobre todo en torno a la Guerra de las Alpujarras de 1568-71, para terminar en el doloroso episodio de la deportaci?n del siglo XVII. Todos estos emigrados y expulsados, incluidos los moriscos, son conocidos en sus pa?ses de acogida con el nombre de ?andalus?es?.

El resultado de las tremendas medidas adoptadas en 1609-14, fue arrojar a tierras del Islam norte-africano y otomano a la pr?ctica totalidad de los moriscos espa?oles, que se calcula en torno a las 300.000 personas. De estos, unos 70.000 a 100.000, procedentes de Andaluc?a y Extremadura, vino a instalarse en Marruecos.

El desembarco se realiz? por Ceuta y T?nger, pero tambi?n en Tetu?n y Alhucemas. En un primer momento, se instalan donde pudieron en las cercan?as de estos puntos, procurando evitar el adentrarse en el interior del pa?s, y muchos de ellos tratando de quedarse en las plazas espa?olas o intentando regresar a la Pen?nsula.

Para comprender la llegada e instalaci?n de estos moriscos en Marruecos, es necesario tener en cuenta algunas circunstancias del pa?s de acogida.
En primer lugar, Marruecos tiene la especificidad respecto al resto del Norte de ?frica, de haber mantenido su independencia respecto al Imperio Otomano. A principios del siglo XVII ocupaba pr?cticamente el mismo territorio que el actual reino, y que hab?a quedado esbozado ya en la Edad Media. Las distintas dinast?as que se ocuparon de su gobierno tuvieron siempre su centro decisor en Fez; los almor?vides y almohades, movimientos din?sticos procedentes del Sur del pa?s, crearon una nueva capital, Marrakech. Los ?ltimos almohades, conscientes de que esta capital quedaba demasiado alejada del centro de lo que era un gran imperio, comenzaron la construcci?n de la tercera capital, Rabat, que no pudieron concluir.

Comienzo por esta enumeraci?n de los centros urbanos ya que son ellas, las ciudades, las que significan el poder pol?tico musulm?n en el pa?s, y adem?s por que los moriscos se establecer?n en su mayor?a en las ciudades o en cualquier caso, en el espacio socio-pol?tico urbano.

Cuando fueron expulsados, portugueses y espa?oles ocupaban las ciudades costeras marroqu?es de Ceuta, Melilla, T?nger, Arcila, La Mamora y Larache. Marruecos, pues, ten?a que defenderse de espa?oles y portugueses por un lado, y por otro, de los Otomanos, instalados en T?nez y Argel. Pol?ticamente, el pa?s se hallaba dividido, en estos principios del siglo XVII, en luchas civiles encabezadas por los diversos hijos aspirantes al trono dejado vacante por la muerte, en 1603, de Ahmad al-Mansur, perteneciente a la dinast?a Sa'd?, el sult?n que hab?a derrotado a los portugueses en la batalla de Alcazarquivir en 1578, y hab?a
conquistado el Sudan en 1591. Seg?n el sistema tradicional de gobierno, el poder de esta dinast?a sa'd?, los detentares del ?poder central?, gobernaba directamente sobre las capitales y sus aleda?os e indirectamente sobre las confederaciones tribales de las zonas rurales. Este dominio indirecto se ejerc?a por las expediciones regulares del ej?rcito que tiene por lo tanto unas funciones pol?ticas y fiscales muy importantes. Los moriscos se integrar?n en el espacio pol?tico de las ciudades y tambi?n como elementos de ese ej?rcito interior que es instrumento del gobierno de los sultanes, y que en este momento mantiene una guerra civil entrecandidatos al trono.

Los moriscos formar?n cuerpos especiales del ej?rcito marroqu? junto a otros elementos de origen for?neo como renegados o abid (en general, negros procedentes del ?frica sub-sahariana). De la misma manera, la necesidad de defenderse de otomanos y espa?oles, lleva a insertar a los moriscos en las zonas costeras de primera fila de peligro: Marruecos confiar? a los moriscos gran parte de su acci?n mar?tima exterior.
Su papel es, manifiestamente, de ?hombres de frontera?.

Al llegar los moriscos a Marruecos, se insertaron sobre todo al principio, como una categor?a social de origen for?neo, uni?ndose principalmente con los europeos islamizados , o ?renegados?. Estos formaban en el Magreb una clase social muy importante que pr?cticamente ostentaba el poder pol?tico en nombre de los turcos en las regencias de Argel, T?nez y Tr?poli. En Marruecos constitu?an una casta militar extremadamente importante por su presencia en el ej?rcito, en el comercio exterior y en todos los aspectos del corso, incluido captura y venta de cautivos, lo que supon?a un control de riquezas muy considerable.
A todo ello se asimilaron los moriscos.

Como a los renegados, los vemos en el ej?rcito, en el corso, como embajadores y traductores. Tambi?n estuvieron estrechamente relacionados con otros grupos for?neos, como extranjeros de paso y jud?os. Con los jud?os marroqu?es los moriscos ten?an en com?n la inserci?n urbana, las actividades comerciales y sobre todo el rescate de cautivos, el hecho de ser diferentes y hasta su origen hisp?nico.
Pero as? como los jud?os se mantuvieron como grupo a parte de la sociedad musulmana por su religi?n y los renegados se mantienen como grupo espec?fico de origen extranjero y cultura europea, los moriscos se van asimilando cada vez m?s, ayudados por los precedentes de las emigraciones medievales, perfectamente marroquinizados aunque muy conscientes y orgullosos de su origen.

Como hemos dicho, la inserci?n de los moriscos en Marruecos se realiza sobre todo a trav?s de las estructuras urbanas del pa?s y en las ?reas bajo control del poder central. Pero hay al menos dos casos en los que esta inserci?n se realiza en ciudades en las que los andalus?es llegan a ser mayor?a absoluta y a independizarse virtualmente de las propias estructuras pol?ticas de Marruecos. Son los casos de Tetu?n y sus alrededores y del conjunto de Rabat-Sal?. Ambos n?cleos urbanos son puertos (los m?s importantes de los que quedaban en manos marroqu?es), abocados a la actividad mar?tima porque estaban aislados del resto del territorio marroqu? por su situaci?n geogr?fica -recu?rdese, en el caso de Tetu?n, que
esta ciudad tiene la barrera del Rif a su espalda- y por las guerras que ten?an lugar en su entorno, y , en cualquier caso, lejanas de las dos capitales de Fez y Marrakech.

Tetu?n era uno de los pocos puertos que hab?a quedado sin ocupar por portugueses o espa?oles, probablemente porque Enrique III de Castilla la destruy? en 1399. Qued? pr?cticamente deshabitada durante m?s de un siglo, hasta principios del siglo XVI en que la reconstruyeron y fortificaron granadinos emigrados a ra?z de la Guerra de Granada y de los decretos de conversi?n de 1502. Bajo el caudillaje de un famoso granadino, al-Mandan, aliado
y protegido de un personaje local, Ibn Rashid, de Xauen, Tetu?n se iba a convertir en lugar de refugio y asentamiento de moriscos que funcion? de manera pr?cticamente aut?rquica,
dedicada sobre todo a la guerra del corso, al comercio y a la venta de cautivos.

Es en Tetu?n, primera l?nea del enfrentamiento entre Espa?a y el Islam, donde es m?s manifiesto el papel de hombres de frontera de los moriscos, y donde las alineaciones religiosas
son m?s enconadas. De este lugar tenemos los testimonios de ataques contra las costas y naves de la Pen?nsula Ib?rica y de moriscos cristianos que son atacados y muertos en Tetu?n, generalmente a manos de otros moriscos. El grado de aculturaci?n a la sociedad cristiana y de islamizaci?n de los moriscos, es muy variable, y estas diferencias a menudo entran en conflicto en sus lugares de acogida.

Completamente aut?rquico del poder central se mantuvo tambi?n el complejo urbano en torno a la desembocadura del Bu-Regreg, en las ciudades de Rabat-Sal?, Rabat a la orilla en la orilla izquierda y Tremec?n, Cherchel, Mostaganem y Arzew, todos locales costeros donde ocuparon barrios a ellos exclusivamente dedicados.
Pero la mayor parte de los moriscos acab? en Argel, la capital, una ciudad rica, cosmopolita y bulliciosa, de extraordinaria importancia en el Mediterr?neo del siglo XVII, cuyo per?metro urbano hicieron crecer, y en las zonas agr?colas circundantes de la ciudad. Formaron un grupo social estructurado y distinto, organizado como tal.

El grupo m?s compacto, y de mejor inclusi?n en su pa?s de origen, lo constituyen los alrededor de 100.000 moriscos llegados a T?nez, un grupo principalmente de aragoneses, aunque tambi?n hab?a valencianos y castellanos . Fueron muy bien acogidos por el dey turco Utman, que vio las ventajas que pod?an suponerle desde el punto de vista econ?mico pero tambi?n pol?tico. Las regencias turcas, una casta militar extranjera sobre una poblaci?n nativa a la que resultaban for?neos, los necesitaba como bisagra o grupo intermedio entre ellos y la poblaci?n local, as? como una manera de dotarse de la legitimidad que les daba el ejercicio de la guerra santa contra el infiel y la protecci?n de los musulmanes frente a ?ste. Los moriscos fueron instalados en determinados barrios de la capital, T?nez, especialmente asignados a ellos.

Tambi?n se crearon o agrandaron pueblos en zonas agr?colas, donde se establecieron como campesinos y hortelanos.
Es el caso de toda la regi?n del cabo Bon y del valle de la M e y e r d a donde ocuparon pueblos que aun hoy se conocen como de andalus?es:
Testur, Chalet al-Andalus, Solim?n , Grombalia, Bizerta, etc.

En T?nez los moriscos supusieron un auge y un renuevo de la agricultura y de las artesan?as urbanas. En T?nez es el pa?s en el que los andalus?es conservaron, hasta fechas recientes, una identidad definida y separada.

Para terminar, hay que tener en cuenta que un contingente menor num?ricamente se dispers? por todas las regiones otomanas del Mediterr?neo, (Siria, Egipto, Yugoslavia), y en particular en su capital, Istanbul. Sin embargo en ninguno de estos lugares tuvieron n?mero como para integrar un grupo cohesionado y diferenciado, por lo cual son mucho menos conocidos y m?s dif?ciles de localizar.

Tags: Diáspora Morisca, Túnez, Magreb, Andaluces

Publicado por NASOINAN @ 12:46  | Aben Humeya y Moriscos
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