Domingo, 25 de noviembre de 2007
Es ya casi reiterativo, pesado incluso, aunque no menos necesario, el hablar de Blas Infante como esa figura clave dentro de la liberaci?n social y pol?tica de Andaluc?a, que durante casi 70 a?os se nos ha estado ocultando, tergiversando y, podr?amos decir, expropiando.

La derecha lo mat?, f?sicamente, es cierto, pero hay muchas maneras de matarlo. Baste recordar c?mo el PSOE le neg? toda ayuda tanto a ?l, como a su movimiento en apoyo al Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Autonom?a de Andaluc?a
.


El centralismo espa?olista lo enterr?, y lo sigue haciendo cada 10 de Agosto, asegur?ndose de que no se levante de debajo de la fr?a losa pol?tica e ideol?gica que durante los a?os ochenta le pusieron sobre la cabeza.

Finalmente, el seudo-regionalismo, el andalucismo conscientemente descafeinado, el rojasmarquismo orteguista, o como le queramos llamar, lo ha embalsamado al m?s puro estilo sovi?tico, como si del cuerpo de V.I.U. Lenin se tratara, conden?ndolo al museismo m?s aburrido.

De entre todo este batiburrillo, en mi opini?n, la peor parte se la llevan estos ?ltimos, puesto que adem?s de hacer lo mismo que los espa?olistas, adem?s, lo hace en el mismo nombre de Blas Infante. Lo han enterrado y encerrado a ?l mismo en un estrecho cors? inmovilista, folcl?rico, estereotipado, culturalista, en una faceta incluso pesada e intragable para su mismo pueblo; lo han convertido en lo que ?l nunca quiso ser: un est?tico cuadro academicista colgado de una pared para ser contemplado como cientos otros m?s.

A Blas Infante se le ha encuadrado por parte de las instituciones en un papel de pura an?cdota, de hombre bonach?n y simpl?n que muri? por el simple hecho de darle a Andaluc?a unos s?mbolos, vac?os y pintorescos, que hoy vemos en los membretes de los sobres, en las puertas de algunos organismos oficiales, y en los colegios una vez al a?o (el 28-F adem?s, ya podr?a ser el 4-D).

Blas Infante habl?, vivi? y reivindic? su en su ?poca, pero no quiso quedarse ah?, sino que fue un aut?ntico estadista que ya hubieran querido para si vascos, corsos o irlandeses. De hecho, si hubiese nacido en otra parte del globo seguro que compartir?a glorias y escenarios pol?ticos con personajes como Malcolm X, Sandino, Eamon de Valera o Ho Chi Min, y creo no estar pas?ndome con lo que digo. Pero tuvo la mala suerte de nacer aqu?, y como somos as? de ?universalistas?, tomamos la parte por el todo, donde dije digo, y la casa sin barrer, y nos entregamos de pleno a la Segunda Modernizaci?n chavista de la sacrosanta globalizaci?n.

Hay que saber leer entre l?neas a don Blas: el cacique de hoy no lleva bigote y bast?n, pero s? sigue explotando a sus semejantes por el mero lucro, por mucho que se disfrace con teor?as posfordistas; el campesino de hoy no lleva sombreros de paja, pero sigue trabajando de sol a sol y absolutamente en precario, sigue donde estaba hace doscientos a?os, por muchas comodidades con las que el sistema intente distraer sus aut?nticas necesidades; el ?Libre? de nuestro grito nacional no significa libre de cafe?na o materia grasa, ni del destape de los a?os 70, ni de la ?libertad? para ?elegir? entre una marca u otra a la hora de consumir, sino que significa que los andaluces y andaluzas seamos libres como quer?a Blas Infante, libres de esp?ritu, libres para sumar las libertades individuales de y en cada ciudadano para crear as? la aut?ntica Andaluc?a Libre a la que aspiraba, en un mundo igualmente libre e igualitario; los jornaleros de hoy no son los que dicen los ?entendidos? en historia, sino que son los marginados, los sin-papeles, los sin-techo, los perseguidos por inclinarse mirando hacia el este, los frustrados ciegos con ojos que no ven m?s all? de su pantalla de televisi?n, los que ven sus vidas reventadas por el sistema con c?rceles, drogas y adocenamiento, los que creen que la vida perfecta es la de las teleseries de sobremesa,... si Blas Infante viviera hoy, seguro que lo ver?amos caminar por los suburbios de las ciudades andaluzas como si de su propia casa se tratara... ?no ser?a entonces mejor seguir su ejemplo antes que escondernos y mirar para otro lado?.

Hay que conocer el pasado ?el nuestro, no el que nos imponen desde el poder-, es cierto, pero no para inmovilizarlo con formol, sino para actuar en el presente modelando el futuro digno al que aspiramos. Esa es la gran ense?anza de Blas Infante.

J. Pedro Vergara

Recopilado de:
http://www.musulmanesandaluces.org/

Tags: Blas Infante, Andalucía, nacionalismo

Publicado por NASOINAN @ 12:33  | Blas Infante
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