Domingo, 25 de noviembre de 2007
Aquel 2 de enero de 1.492, se desencaden? una tragedia que habr?a de durar siglos. Con la ca?da de Granada, el pueblo andaluz perd?a el ?ltimo basti?n de soberan?a nacional.

Nuestros antepasados intentaron resistir in?tilmente en la Alpujarra y -finalmente- sobrevino lo inevitable, el peor castigo que se puede infligir a un pueblo: el ?xodo.

"Como el pueblo jud?o es el pueblo andaluz -dir?a Blas Infante - arrojado fue de su patria por el esp?ritu del Imperio Romano, representado por los reyes espa?oles, esparcido por la tierra como los hebreos por los vencedores de Andaluc?a, unos moran, todav?a en hermanos o extra?os pa?ses y otros, lo que quedaron y los que volvieron, los jornaleros moriscos que habitan el antiguo solar, son apartados inexorablemente de la tierra que ense?orean a?n sus conquistadores. Y es preciso -a?ad?a- unir a uno y a otros. En este aspecto hay un andalucismo como hay un sionismo. Nosotros tambi?n tenemos que reconstruir una Si?n, M?s de un mill?n de andaluces hay desterrados desde T?nger a Damasco".


S?lo un hombre con la sensibilidad y el rigor de Blas Infante, era capaz de entender la impresionante dimensi?n hist?rica del problema andaluz, y llegar a tales conclusiones. Blas Infante hab?a tocado fondo.

El texto que he citado pertenece al "Divan de peregrinaciones", un libro proyectado por Infante, despu?s de realizar varios viajes a Marruecos. Despu?s de visitar la tumba de Al-Mitamid, "rey verdadero de Sevilla, de C?rdoba, de M?laga y del Algarbe", que cuida uno de sus descendientes. Despu?s tambi?n de hablar, en Rabat, con un descendiente del rey Boadil. Un libro que nunca llag? a publicar. Cuyos textos son, incluso hoy, h?bilmente silenciados por determinadas instituciones andaluzas.

Sin duda el notario de Casares, hab?a ido demasiado lejos en sus investigaciones. Su af?n por descubrirla verdad sobre lo que hab?a sucedido en esta tierra, amenazaba con dar una s?lida base hist?rica al en aquel tiempo- incipiente movimiento nacionalista andaluz. Infante se hab?a convertido en un hombre extremadamente peligroso y ten?a que ser aniquilado. As? debieron considerarlo quienes los fusilaron hace 47 a?os.

Fueron precisamente ellos, herederos de los conquistadores de Andaluc?a, quienes all? por los a?os 60- provocaron un nuevo ?xodo de andaluces, esta vez a Europa. Quienes vendieron a los jornaleros moriscos de los que nos hablaba Blas Infante, quienes vendieron esa mano de obra barata arrancada de la tierra - de su tierra -, a cambio de divisas con las que engrosar sus fortunas.

Actualmente podemos encontrar andaluces en Marruecos y Argelia, en T?nez y Libia, e Egipto y Palestina, en L?bano y Siria. Tambi?n podemos encontrarlos en Alemania y Francia, en B?lgica y Suiza, en Inglaterra y Euzkadi, en Catalu?a y Castilla. ?Basta ya! Demasiados pa?ses. Demasiados andaluces en la di?spora.

En algunos casos son ya descendientes de los expulsados y tienen conciencia de serlo. Guardan celosamente tradiciones y certificados de origen que van pasando de unas generaciones a otras. Son los hijos del primer ?xodo. Los del segundo, conservan todav?a en el recuerdo el d?a que se echaron las maletas a cuesta y salieron de los pueblos empobrecidos en busca del asfalto y de la producci?n en serie.

Como dec?a Blas Infante, es necesario m?s que nunca unir a unos y a otros. Si los andaluces queremos realmente volver a ser los que fuimos, tal como reza la letra de nuestro himno, es necesario reconstruir Al-Andalus.

NOTA:

Este articulo de FRANCISCO VIGUERAS, publicado por los medios de comunicaci?n, fue, reproducido literalmente, al igual que hoy, en el mes de septiembre del 1985, en el n?m. 9, pagina 3 de "INDEPENDENCIA" ?rgano oficial del Sindicato Andaluz.

Tags: Al-Andalus, 2 de enero, Granada

Publicado por NASOINAN @ 13:50  | Historia
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