Domingo, 25 de noviembre de 2007
(Art?culo reproducido del semanario EL REGIONALISTA, defensor de los intereses auton?micos de Andaluc?a. Editado por el Centro Andaluz de Sevilla, n? 63 de fecha 5 de febrero de 1.919).

El art?culo aparece en la portada a toda plana y sin firma, a modo de Editorial. En muchos conceptos, expresiones y motivaciones, desgraciadamente tiene actualidad en la Andaluc?a de abril de 2.006.


Nuestros correligionarios de Catalu?a se han detenido un tanto. La democracia trabajadora es una esperanza ardiente que incendia y conmociona a los obreros de la ciudad y del campo. ! Hasta Sevilla se levanta?. Han visto los obreros tangibilizados los principios de la democracia trabajadora en la Constituci?n votada por el Congreso Pan-Ruso de los Soviets. Perciben la agitaci?n que inestabiliza en Alemania toda Constituci?n de Gobierno popular. Observan que las nuevas nacionalidades liberadas en el Centro y Oriente europeo, se debaten en la vacilaci?n manifestada por las luchas internas orientadas hacia soluciones, m?s bien sociales que pol?ticas. Bulgaria mantiene con Alemania analog?as grandes en su actual situaci?n. En Ruman?a los campesinos se han apoderado de la tierra.

En cuanto a los triunfadores, el envanecimiento de la victoria en nada ha afirmado, como sucediera otras veces, los poderes que ci?eron las sienes de sus pueblos con el glorioso laurel. En Italia, el partido mejor organizado, el partido socialista, se pronuncia contra su representaci?n parlamentaria, y se orienta hacia el maximalismo. En Inglaterra, la voz de Irlanda no se oye entre el fragor imponente de sus huelgas ?ltimas, y el clamor de los laboristas ingleses. En Francia, el sindicalismo llega a coaccionar al desaprensivo Clemenceau. Hasta en Argentina, la aspiraci?n democr?tica trabajadora conmueve a las masas proletarias y llega a minar el esp?ritu de la fuerza p?blica.

Los obreros del todo el mundo se han dado cuenta de que este instante representa un puente giratorio que unir? dos eras diferentes, y quieren ordenar este puente en la direcci?n que conduce al mundo de su ideolog?a.

Barcelona y C?rdoba son hoy las dos provincias espa?olas en que el sindicalismo cuenta con fuerza mayor y con una organizaci?n m?s acabada. Y nuestros correligionarios catalanes dicen: Si llegamos a romper la clave de los Poderes actuales, los obreros penetrar?n por la brecha. Temen al tr?nsito: a la desorientaci?n. Y de aqu? que sea ?ste parecer que inspira a la Mancomunidad catalana. Resolver la cuesti?n social es hoy asunto m?s urgente y esencial que el mismo problema auton?mico.

Este es tambi?n nuestro criterio (el que viene a inspirar esa ?ltima f?rmula) con relaci?n al problema social que pudi?ramos calificar particular de Andaluc?a, por ser aqu? m?s bien que en otra parte alguna, realmente angustiosos los requerimientos que para su soluci?n hace la vida mis?rrima de nuestro pueblo andaluz, a los entendimientos rectos y a los corazones sensibles.

Pero estamos convencidos. Los poderes de Madrid no har?n nada por nosotros. Andaluc?a habr? de resolver, por s?, sus tremendos problemas. Por esto, si en nuestra mano estuviera la fuerza, estar?a tambi?n la libertad, a la orden de Andaluc?a.

Andaluces, sabedlo: El Estado espa?ol desprecia a nuestro pa?s, actual inerte e imbecilizado por el tormento de la larga tragedia, recibe los puntapi?s del se?or con inconsciencia, mansedumbre e indignidad esclavas. ?Pobre Andaluc?a ?. ? Ha perdido la dignidad y el valor que la libertad confiere?. Tiene la repugnante lealtad de un buf?n servil, ? Andaluc?a adula bajamente al Estado espa?ol, a la patria espa?olista ?.

Andaluces cobardes y encanallecidos, sabedlo: Si el Estado espa?ol es Espa?a, fue Espa?a la que vino a arrebataros vuestra tierra nacional sumi?ndoos en espantosa miseria: Fue ella quien vino a destruir aquellas arterias complicadas por donde discurr?a el agua que fecundaba vuestro suelo: fue ella la que arras? los vergeles que recreaban a nuestros padres: la que castr? nuestro esp?ritu, la que martiriz? nuestro genio, la que destruy? nuestra civilizaci?n, la que enterr? nuestra Historia. Fue ella la que expuls? de nuestro solar a millones de hermanos, d?ndoles a elegir en dilemas tremendos, entre el destino o el sometimiento a su baja moral: entre la muerte por inanici?n o la muerte por la espada, Andaluces: Si el Estado Centralista Espa?ol fue y es, como dicen sus sostenedores, la Espa?a viva, execrad esa sierpe de Espa?a. Renegad de ella. Ella apag? ese foco del Andalus cuya memoria es en nosotros, como el recuerdo nost?lgico y luminoso de una novia muy amada muerta: cuya resurrecci?n es esperanza de fuego que mantiene encendida nuestra eterna juventud en la peregrinaci?n de nuestros cuerpos ya envejecidos que atisbando la aparici?n avanzan firmes en su peregrinaci?n por la tierra: Renegad de esa Espa?a. Ella no resolver? el problema urgente de vuestra vida. Mantiene esclava vuestra tierra. Os niega el pan. En cuanto al esp?ritu, Espa?a no lo tiene. ?C?mo podr? infundiros esp?ritu de vida la que por no tenerlo, lo mat? en vosotros?. ? Espa?a, Espa?a ?...El extranjero lo dice. Espa?a es una negaci?n de muerte. Para auscultar en Espa?a el latir de un original esp?ritu, han de venir a buscarlo en el esp?ritu agonizante y estigmatizado que la dominaci?n de esa Espa?a dejara a Andaluc?a?.

Qu? tristeza ? ?Y a?n hay andaluces espa?olistas ?. Andaluces que ante las ansias libertadoras del pueblo catal?n, gritan con inconsciencia imb?cil ! La unidad de la patria. Nos dirigimos a vosotros, andaluces de verdad; andaluces de verdad porque es este t?tulo expresivo de agobiadores sufrimientos: Andaluces de verdad porque constitu?s las clases m?s numerosas de la sociedad andaluza: Andaluces de verdad porque en las clases plut?cratas e industriales andaluzas, la sangre de Andaluc?a no est? pura como en las venas nuestras, sino que fue mezclada con la de extra?a gente cuyos atavismos ?tnicos absorbieron la generosidad de la sangre nuestra.

Nos dirigimos a vosotros, andaluces de verdad; noventa y cinco por 100 de la poblaci?n de Andaluc?a: jornaleros, colonos, peque?os terratenientes, artesanos, sufrida clase media. ? Porqu? llam?is patria a esa Espa?a?. Qu? paternales desvelos ten?is a Espa?a que agradecer?.

Andaluc?a a 20 de abril de 2.005
Recopilado por JOSE MARIA LOPEZ BLANQUEZ.
Miembro de:
FORO ABEN HUMEYA y
CENTRO DE ESTUDIOS HISTORICOS DE ANDALUCIA (Ceha
).

Tags: Blas Infante, Centros Andaluces, Nacionalismo andaluz

Publicado por NASOINAN @ 19:46  | Colaboradores
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