Mi?rcoles, 28 de noviembre de 2007
La fuerza de la experiencia y la raz?n.
Sobre El fil?sofo autodidacto de Abentofail


por Enrique Cerd? Olmedo

Revista de Libros n? 131, Noviembre 2007

Un andaluz del siglo XII expres? clara y brillantemente que todo conocimiento puede adquirirse aplicando la raz?n a la experiencia.

Admiran a Abentofail los m?sticos y los fil?sofos dispuestos a aprender de sus predecesores, aunque fueran musulmanes y escribieran en ?rabe. Para los historiadores de la literatura es el precursor de Daniel Defoe, Rudyard Kipling y de todos los dem?s novelistas que imaginaron un hombre aislado.A m? no me atrae la m?stica, no quiero ser asceta, no me tienen por colega los historiadores ni los fil?sofos y no leo ?rabe. S?lo comparto con Abentofail la ciudad de nacimiento y quiz?s el sentimiento de ser un sofista entusiasta, ?uno que quisiera ser sabio?. Pero mi profesi?n de bi?logo e ingeniero a?ade una perspectiva nueva y actual a los comentarios de su libro.

Abentofail o Abentufayl en espa?ol, Abubacer en lat?n, Ibn Toufayl en franc?s, Ibn Tufayl y sus variaciones son formas habituales de referirse a Abu Bakr Muhammad ibn Abd al-Malik ibn Muhammad Ibn Tufayl al-Qaisi al-Andalusi. Naci?, no mucho antes de 1110, en Wadi-Ash, una ciudad antiqu?sima, que hab?a sido Acci y ahora es Guadix, en l?nea recta a s?lo cuarenta kil?metros de Granada, pero en vertientes opuestas de ?speras monta?as. La ciudad, en un valle estrecho excavado en una meseta entonces boscosa y ahora calva, al norte de Sierra Nevada, era y sigue siendo un centro de servicios para los agricultores y los ganaderos de la regi?n. El poder pol?tico estaba en manos de bereberes undamentalistas de ?frica del Norte, los almor?vides ( al-morabitun , ?los del convento fortificado?), que hacia la mitad del siglo XII fueron reemplazados por los almohades ( al-muwahhidun , ?los unitarios?).Ambos despreciaban a los andalus?es por d?biles, afeminados y esclavos del lujo y el placer, pero no pudieron sustraerse a la magia de su cultura. La transici?n entre los dos poderes fue un per?odo revuelto, en el que Guadix fue taifa independiente en 1151-1152. El rey castellano Alfonso VII atraves? la regi?n de Guadix en 1147 para conquistar Almer?a, que tuvo en su poder diez a?os. El obispado de Guadix, que dec?a tener once siglos siglos de antig?edad y ser el m?s antiguo de Espa?a, vio sus iglesias cerradas y a los cristianos expulsados como aliados potenciales de los reyes cristianos.

Abentofail tuvo una educaci?n excelente y una carrera brillante, como m?dico y secretario del gobernador almohade de Granada, de uno de los hijos del sult?n y, a partir de circa 1163, del propio sult?n,Abu Yaqub Yusuf. Fue m?dico personal del sult?n hasta 1182, cuando recomend? que lo sustituyera Averroes (Ibn Rush), pero sigui? siendo su visir. Muri? en Marrakech, la capital del reino, en 1185, poco despu?s de la muerte del sult?n en 1184.

Abentofail fue uno de los fal?sifa que florecieron en el mundo isl?mico cuando se tradujo la filosof?a griega al ?rabe.Admiraban a Arist?teles y ten?an intereses enciclop?dicos que inclu?an la pr?ctica de la medicina. Un problema fundamental para ellos y para los fil?sofos cristianos que les sucedieron fue la epistemolog?a, c?mo adquirir conocimiento, que en aquella ?poca implicaba conciliar la raz?n y la revelaci?n, una tarea peligrosa cuando la herej?a pod?a ser castigada con la muerte.

S?lo uno de los libros de Abentofail ha llegado a nosotros. Su contenido resuena en los textos posteriores de Averroes y puede que ocurriera lo mismo con las ideas de Abentofail sobre astronom?a y medicina. El libro que nos queda es un tratado filos?fico disfrazado de novela, Risala Hayy ibn Yaqzan fi asrar al-hikmat al-mashriqiyya (Historia de Vivo, hijo de Despierto, sobre los secretos de la sabidur?a de Oriente) . La primera traducci?n, la latina de Oxford de 1671, cambi? el t?tulo a Philosophus Autodidactus , propuesta seguida en traducciones al espa?ol y a otras lenguas.

El libro es una sorpresa absoluta. Para Marcelino Men?ndez Pelayo, ?no hay obra m?s original y curiosa en toda la literatura ar?biga. Es m?s: pocas concepciones del ingenio humano tienen un valor tan sint?tico y profundo. Es, por decirlo as?, una fantas?a psicol?gica, un discurso sobre el m?todo, desarrollado en forma po?tica. [...] Apenas cabe m?s valent?a de pensamiento, m?s audacia especulativa que la que mostr? el creador del Autodid?ctico? . La idea de que el conocimiento se adquiere por observaci?n, experimentaci?n y pensamiento no era nueva, pero nunca hab?a sido expresada con tanta claridad y tanta fuerza.

El argumento de la novela es sencillo y lineal. Un beb?, que la novela llama Hayy, ?vivo?, es el ?nico habitante humano de una isla ecuatorial. Seg?n va creciendo, razona sobre sus observaciones y experiencias.As? adquiere no s?lo las ciencias naturales y las t?cnicas, sino tambi?n la filosof?a y la teolog?a. Por tanto, el conocimiento no precisa de ninguna autoridad, sea el magisterio de los viejos fil?sofos o la revelaci?n en libros sagrados.

Como en las monograf?as cient?ficas actuales, una introducci?n declara la intenci?n del autor y describe y critica las publicaciones previas que fueron sus fuentes. Cita cuatro precursores, tres de ellos persas de los siglos X y XI :Alfarabi (Abu Nasr Muhammad al-Farabi),Avicena (Abu Ali Ibn Sina) y Algazel (Abu Hamid Muhammad al-Gazali). El cuarto, Avempace (Abu Bakr Ibn al-Sayg Ibn Bayya), naci? en Zaragoza y vivi? en Granada y otras ciudades vecinas durante la juventud de Abentofail, pero nunca se encontraron.

Hay que saltar varios siglos en la historia de la literatura para encontrar algo comparable al comienzo de la novela, una discusi?n sobre c?mo se encontr? Hayy en la isla. ?Por generaci?n espont?nea? ?O era el hijo clandestino de una princesa? La historia sigue luego un sendero familiar para nosotros a trav?s del mito de la fundaci?n de Roma. El beb? es amamantado por una gacela que acaba de perder a su cr?a y se desarrolla completamente aislado de otros seres humanos y de sus culturas. El tema del libro es la cultura que puede crear ?l mismo.

El libro se convierte entonces en un tratado que recapitula en un solo hombre la historia de la ciencia y de la t?cnica hasta un nivel pr?ximo al de la ?poca de su autor. Las dificultades pr?cticas de esa propuesta did?ctica no preocupan al autor y, en cualquier caso, las ciencias no estaban entonces tan entretejidas como ahora.

El m?todo cient?fico aplicado se compone esencialmente de observaci?n y razonamiento. Hayy aplica dos formas de razonamiento. Uno abstracto, probablemente del tipo del que utilizamos para rellenar un sudoku o resolver una ecuaci?n. El otro es anal?gico, como asimilar el ?tomo a un sistema solar en miniatura y comprobar las deducciones resultantes. Muchos cient?ficos intuyen sus hip?tesis como analog?as visuales, incluso cuando los temas no parecen prestarse a ello.

Las analog?as son muy peligrosas, como todas las extrapolaciones, pero tambi?n lo son los razonamientos, como demuestran los errores de razonamiento que cualquier lector moderno encuentra en este libro, a pesar de haber sido escrito evidentemente por una mente brillant?sima. Hayy no comprueba sus conclusiones con pruebas independientes. Abentofail est? muy lejos de Rudolf Carnap y su punto de vista evolutivo de que las conclusiones se vuelven cada vez m?s fiables conforme se acumulan pruebas e indicios en su favor y se disipan las dudas.

Sorprende el orden de las investigaciones. Abentofail parece experimentado en disecciones y Hayy empieza disecando el cad?ver de la gacela que lo amamant? y, posteriormente, los de otros animales. Concluye que el principio vital es material, reside en el coraz?n, vivifica todos los ?rganos sensoriales y motores y abandona el cuerpo tras la muerte. Esta conclusi?n no ser?a apoyada por quien haya sufrido que su autom?vil deje de funcionar sin haber perdido ninguna pieza, porque basta que falle un componente esencial.

Hayy interviene en su ambiente por razones pr?cticas. Muchos de sus descubrimientos se basan en la imita- ci?n de animales y plantas; otros se deben a casualidades. El libro no menciona experimentos testigo, pero tienen que haber existido por lo menos en forma de fracasos. Hayy desarrolla por s? mismo herramientas, vestidos, vivienda y armas sencillas, enciende fuego, cocina sus alimentos y domestica animales. No s? si el autor sab?a que ninguna isla contiene los antepasados naturales de todos los animales dom?sticos, desde las gallinas a los caballos y los halcones, y de todas las plantas ?tiles, del esparto al c??amo y el manzano, pero no creo que le hubiera importado, porque el libro no pretende ser tan realista.

El autor no aborda la controversia sobre si el conocimiento precede e induce las aplicaciones pr?cticas o si es posterior y depende de ellas. En la novela la ciencia m?s especulativa aparece despu?s de las aplicaciones pr?cticas e independientemente de ellas. El conocimiento avanza de lo particular a lo general, de lo concreto a lo abstracto, del accidente a la sustancia.As? re?ne a muchos animales concretos y semejantes para llegar al concepto de especie animal; su proceder es esencialmente el de la taxonom?a cuantitativa moderna, que se basa en reconocer grupos de individuos que se parecen m?s entre s? que a los individuos de otros grupos. No aparecen las barreras reproductivas como criterio para la definici?n de especies, aunque hace miles de a?os que las conocen los ganaderos. Aplica el mismo proceso a las plantas y lo generaliza para agrupar a todas las especies de animales en lo que nuestros libros llaman el reino animal y las de las plantas en el vegetal.

Nota entonces que las plantas y los animales comparten dos propiedades b?sicas, la nutrici?n y el crecimiento, lo que le pemite reconocer la unidad de la vida, y que incluso las propiedades que parecen m?s caracter?sticas de los animales -la sensibilidad, la percepci?n y el movimiento- est?n presentes en las plantas de manera limitada. Menciona en particular la orientaci?n de algunas flores hacia la luz, lo que ahora se denomina fototropismo. Curiosamente, no cita la reproducci?n como propiedad com?n de plantas y animales. Quiz? le parec?a muy distinta, porque todav?a no se hab?a descubierto la reproducci?n sexual en las plantas.

Los objetos vivos y los inertes comparten la ?corporeidad?: ocupan un lugar en el espacio tridimensional. Pueden cambiar de temperatura, forma, color y otras propiedades y sufrir transformaciones extremas, como la conversi?n de un s?lido en cenizas, llamas y humo. Estas observaciones lo llevan a concebir un grupo de orden superior que incluye todos los objetos, independientemente de sus propiedades concretas.Todos los objetos tienen tendencia a moverse, sea hacia abajo, como las piedras, o hacia arriba, como el aire en el agua y el humo en el aire. No puede decir mucho sobre la naturaleza de todos los objetos. La corporeidad se entiende bastante bien en la ciencia moderna, pero la gravedad, una fuerza d?bil que act?a a distancia entre todo tipo de objetos, sigue siendo un misterio profundo. Entendemos, por lo menos, la diferencia entre los objetos que se mueven hacia arriba y hacia abajo.

El libro presenta propuestas concretas, tomadas de Arist?teles, sobre el alma vegetativa que confiere a todos los seres vivos la capacidad de nutrirse y crecer, y sobre el alma sensitiva de los animales. Aunque estas propuestas pueden parecer abstractas y distantes a primera vista, se dejan reconciliar hasta cierto punto con la biolog?a moderna y particularmente con el ADN, el portador de la informaci?n gen?tica. Las almas, seg?n Abentofail, sean vegetativas o sensitivas, como el ADN de los seres vivos, son objetos que ocupan lugar en el espacio y su actividad es conferir ?forma? a sustancias amorfas e inespec?ficas para que el ser vivo pueda adquirir y desarrollar su aspecto y sus funciones caracter?sticas. El concepto actual ? informaci?n gen?tica? se vale de la palabra ?forma?, que fue la versi?n latina de la griega ???.? ( morphe ), utilizada por Arist?teles y sus seguidores. Por supuesto, nadie pod?a haber sospechado que cada animal y cada planta es una comunidad de muchos seres vivos, sus c?lulas, cada una con su ?alma?.

Cuando Hayy se encuentra con un problema que puede estudiarse en varios sujetos, elige el m?s sencillo. As?, se ocupa con detenimiento particular del agua, que considera el m?s sencillo de los cuatro elementos. Los cambios que admite una cierta cantidad de agua, no s?lo adaptando su forma a la del recipiente, sino tambi?n convirti?ndose en hielo o vapor, le ayudan a presentar los conceptos de materia y forma. La recomendaci?n de concentrarse en lo que ahora se llama ?sistema modelo? fue particularmente ?til cuando Max Delbr?ck se fij? en los virus bacteri?fagos para estudiar la reproducci?n y la herencia y revolucion? con ellos la biolog?a moderna. La generaci?n de los animales, que no atrae la atenci?n de Hayy, es el t?tulo bajo el que se agrup? una gran parte de la obra de Arist?teles como zo?logo y Averroes escribi? un tratado sobre la fecundaci?n y el semen.

Hayy es muy inteligente y la novela contiene muchos ejemplos de su brillantez, no siempre libres de error.A partir de buenas observaciones astron?micas deduce que el universo tiene que ser esf?rico. Ignoro la forma del universo, pero s? que ?l tambi?n la ignoraba. Concluye la inexistencia de cuerpos infinitos a partir de un argumento sobre si los conjuntos infinitos pueden ser de distinto tama?o.Admiro que abordara un problema tan dif?cil, pero no me extra?a que no lo resolviera, porque la soluci?n tuvo que esperar otros siete siglos.

Hacia la mitad del libro y de la vida de Hayy, sus intereses cambian del mundo sensible, abordable con los sentidos y la raz?n, al mundo ?inteligible?. Hayy redescubre los argumentos de Arist?teles sobre el Creador y el Primer Motor para llegar a Aquel cuya existencia es su esencia. Hayy atribuye este ?xito a que posee un alma inmaterial y eterna que lo hace superior a los animales y a las plantas, pero se siente inferior a los astros, porque ?stos conocen al Ser Supremo sin tener un cuerpo animal y corruptible.

La decisi?n de Hayy de imitar a los astros en todo lo posible lo convierte en un asceta en el camino de la m?stica. No puede llevar su imitaci?n a quedarse sin comer, porque admite que sobrevivir es una obligaci?n en el plan divino, pero come lo menos posible, s?lo cuando se siente d?bil y siguiendo unas reglas que lo convierten en un precursor de la ?tica ecol?gica. Prefiere los alimentos que no limitan la supervivencia de las especies que los producen, como la pulpa de la fruta, y no olvida poner las semillas donde puedan germinar. Cuando no puede evitarlo, mata para comer, pero elige las especies m?s abundantes y, por tanto, en menor peligro de extinci?n.

Hayy imita los movimientos circulares de los astros corriendo alrededor de su isla y de su choza y girando sobre s? mismo hasta desvanecerse. Renuncia todo lo posible a su cuerpo y a sus percepciones sensoriales para concentrarse s?lo en pensar sobre el Ser Supremo y no come, ni se mueve, ni siquiera abre los ojos durante d?as enteros.

Tan arduos esfuerzos lo llevan finalmente a la disoluci?n de s? mismo en la alegr?a y la felicidad de la visi?n ext?tica del Ser Supremo. La experiencia es tal que Hayy se dedica incansablemente a repetirla tantas veces y por tanto tiempo como le es posible.Abentofail se queda sin palabras y se limita a algunas analog?as que sabe inadecuadas. Antecede as? al famoso aforismo ? de lo que no se puede hablar hay que callarse ? , con el que Wittgenstein se refer?a precisamente a la experiencia m?stica.

No tenemos ning?n motivo para dudar de la veracidad de Hayy, es decir, de Abentofail.Todas las etapas del proceso intelectual son plausibles. Ha habido m?sticos de diferentes ?pocas, culturas, pa?ses y religiones que han descrito sus experiencias de manera parecida. Tengo un amigo -un cient?fico muy capaz- que dedica mucho tiempo a la experiencia m?stica.

El lector, por supuesto, puede tener por defectuosos algunos razonamientos y rechazar sus conclusiones. Incluso si acepta que el ?xtasis m?stico es una experiencia real, puede atribuirla no a la uni?n con Dios, sino a que el cerebro funciona mal en circunstancias extremas.

Cuando Hayy tiene cincuenta a?os, llega a su isla Asal, un hombre muy religioso de una isla vecina que quiere vivir como ermita?o. El encuentro es memorable. Asal ense?a a Hayy a hablar y as? pueden confrontar los conocimientos que ha adquirido ?ste por s? mismo y aqu?l por aprendizaje de maestros y predicadores. Resulta que ambos han llegado a las mismas verdades, pero Hayy est? m?s avanzado en la v?a m?stica que Asal.

Aprovechando un barco extraviado viajan a la isla habitada para predicar, pero tienen muy poco ?xito y regresan a sus vidas solitarias. Ni el conocimiento ni la trascendencia interesan a la gran mayor?a de la gente, ni hacen falta para practicar una religi?n revelada a la que reconocen la funci?n ?til de proveer cohesi?n social.

Tres culturas se dice que convivieron y cooperaron en la Espa?a medieval. Veo pocos indicios de esas tres culturas, y menos a?n de su convivencia pac?fica. No veo tr?os de lenguas, de grupos sociales, ni de entidades pol?ticas. En cuanto a las religiones, la mayor?a de los habitantes del mundo, entonces y ahora, ven al juda?smo, al cristianismo y al islam como relacionadas y parecidas, como las versiones sucesivas de una aplicaci?n inform?tica, cada una de las cuales a?ade relativamente poco a la anterior. El Antiguo Testamento de Creyentes.1 contiene aproximadamente el 64% del total de los textos revelados de las tres, cuya versi?n espa?ola suma m?s de cinco millones de caracteres; el Nuevo Testamento de Creyentes. 2 le a?ade el 20% y el Cor?n de Creyentes.3 el 16% restante. Las estad?sticas de seguidores nunca fueron muy seguras, pero Creyentes.1 tuvo siempre una porci?n muy peque?a del mercado, ahora menos del 1%, mientras que las otras dos representan bloques similares, pero con din?micas actuales muy diferentes. El grupo alternativo real se ha compuesto siempre de incr?dulos y agn?sticos y el libro de Abentofail da unos detalles interesantes sobre la situaci?n en su ?poca.

Nos dice que ?los que investigan la verdad por las solas fuerzas de la raz?n [...] s?lo alg?n individuo aislado [...] no lo comunica a la gente sino por medio de alegor?as, porque la religi?n musulmana y la ley verdadera proh?ben dedicarse a su estudio y ponen en guardia contra ?l?. Esta frase arroja dudas sobre sus repetidas confesiones religiosas, que de otra manera parecer?an sinceras. El libro, aunque rico en expresiones piadosas y coronado por el acuerdo de la raz?n y la revelaci?n, caus? a su autor serias dificultades, que hubieran hundido a otros m?s d?biles y no tan bien relacionados. ?Qu? pasar?a si su propio pensamiento, o el de otro, entrara en contradicci?n con la ense?anza religiosa? Abentofail evita esta pregunta, pero su contestaci?n est? impl?cita al recomendar con la mayor energ?a el pensamiento independiente y exhortar al lector a que ?te cerciores por ti mismo de todo lo que nosotros nos hemos cerciorado, y no tengas necesidad de atar tu ciencia a lo que nosotros hemos conocido?.Y al citar a Algazel: ?Y aunque estas palabras no tuviesen otra virtud que la de hacerte dudar de tus convicciones heredadas, tendr?an ya utilidad suficiente; porque el que no duda, no mira; el que no mira, no ve; y el que no ve, permanece en la ceguera y en la perplejidad?. El libro contiene otras citas llamativas de sus predecesores. Dice que, para Alfarabi, la felicidad humana ?s?lo se halla en esta vida y en este mundo?, que ?todo lo que se diga, fuera de esto, son chocheces y cuentos de viejas? y que la profec?a es un producto natural de la imaginaci?n y, por tanto, inferior a la filosof?a.Abentofail declara inmediatamente que ?esta doctrina hace desesperar a los hombres de la misericordia de Dios, pues pone al bueno y al malo en el mismo nivel, al afirmar que el fin de todos es la nada.Tal aserto es un error que no tiene nombre y una falta que no tiene perd?n?. Esto me recuerda a los que intentaban transmitir ciertas ideas a trav?s de la censura neg?ndolas y escrib?an, por ejemplo: ?Algunos malvados dicen que la religi?n es el opio del pueblo?. Por algo recomienda recomienda Abentofail un esp?ritu despierto, preparado para la m?s ligera alusi?n.

Abentofail encuentra que Algazel se contradice de un libro a otro, pero lo cita al se?alar que ?hay tres clases de opini?n: la que uno profesa acomod?ndose a la que el vulgo sigue; la que se acomoda a la consulta hecha por el que pregunta y desea ser dirigido; y, finalmente, finalmente, la que tiene el hombre para s? mismo y que no manifiesta sino a quien comparte sus convicciones?. No hay que reprochar a Algazel que diera primac?a a su propia supervivencia, como hace Hayy en la novela.

El renacimiento iniciado por Abentofail y sus compa?eros fal?sifa fue extinguido por sus enemigos.Para los escol?sticos que leyeron a los ?rabes, la filosof?a es s?lo una sirvienta de la teolog?a. En Espa?a la Inquisici?n sigui? activa hasta 1834. Es curioso comparar El fil?sofo autodidacto con El critic?n, de Baltasar Graci?n. Ambos comienzan con un hombre que ha crecido solo en una isla remota, pero Graci?n no se f?a de lo que pueda aprender por s? mismo: una tormenta arroja a la isla a un hombre culto que ense?a al salvaje todo lo que hay que saber, incluida la religi?n, y lo acompa?a en un recorrido ingenioso y pesimista por la civilizaci?n. No es probable que Graci?n conociera el precedente de Abentofail, que no hab?a sido publicado en ninguna lengua cuando apareci? El critic?n.

En la Edad Media hubo dos culturas, como en la nuestra. La distinci?n principal no es entre los Creyentes.1, .2, o .3, y ahora tambi?n .4 (los mormones), sino entre ellos y los racionalistas.Y problema principal de entonces y de ahora es la tolerancia, de modo que nadie tenga necesidad de disimular para ser aceptado, o simplemente para sobrevivir.

Nota:
Cito a Abentofail por la traducci?n de ?ngel Gonz?lez Palencia, publicada inicialmente en Madrid en 1934, reeditada en varias ocasi?nes y disponible en la red: http://www.filosofia.org/cla/isl/hayy.htm. Estoy en deuda con los comentaristas precedentes, y muy especialmente con Miguel Cruz Hern?ndez. Debo a Max Delbr?ck la analog?a entre el ADN y la forma aristot?lica.

Tags: Ibn Tufail, Aben Tofail, Al-Andalus, andalusí

Publicado por NASOINAN @ 18:41  | Biografias
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