Domingo, 02 de diciembre de 2007
CONSTRUCCION DE UNA IDENTIDAD ETNICA POR OPOSICION AL MORO

Construcci?n de una identidad etnica por oposici?n al moro, al jud?o, al indio en el teatro del Siglo de Oro


Por Yvette Cardaillac-Hermosilla
Universit? de Bordeaux III


Fuente: Identidad Andaluza


Introducci?n

Seg?n Christiane Stallaert, la consciencia ?tnica nace de la confrontaci?n con otro pueblo, el catolicismo afirmado de la confrontaci?n con el moro, el anti-espa?ol por antonomasia, la negaci?n de los valores ?tnicos propios. Sigue siendo la quinta esencia de lo extranjero. El indio, reci?n descubierto reviste las caracter?sticas moras y el jud?o las asume de forma a?n m?s aguda.

En expresiones y refranes, el mundo se sigue dividiendo en dos categor?as, los cristianos y los moros. Los que est?n en la norma son cristianos por excelencia, todo lo dem?s moro o algarab?a. El bautismo conserva un alto valor simb?lico de iniciaci?n a la comunidad cristiana y el matrimonio se opone al concubinato.

Hasta hoy en d?a la adscripci?n al grupo viene determinada por la ascendencia religiosa por eso se puede hablar de un cristianismo biol?gico. El estudio diacr?nico y sincr?nico del casticismo como eje vertebrador de la conciencia ?tnica en Espa?a pone al descubierto las fluctuaciones de la frontera ?tnica entre moros y cristianos, su maleabilidad su empleo simb?lico y metaf?rico y la consiguiente manipulaci?n de los par?metros culturales hist?ricos y geneal?gicos. Cuando el grupo ?tnico despliega una resistencia contra el proceso de asimilaci?n cabe hablar de etnicismo (movimiento de resistencia, regeneraci?n y reintegraci?n). Las estructuras mentales desarrolladas hacia los jud?os, hacia los moros, se va a repetir hacia el indio.

Oposici?n al moro

Los moriscos constituyen para el castellano una quinta columna dispuesta a asociarse con el turco, a asumir el poder y a profanar por todos los medios los s?mbolos de la religi?n cristiana: en ?rticumar en Los moriscos de Hornacho, atribuido a T?rrega, seg?n un mito que se desarrolla antes y despu?s de la expulsi?n a partir de hechos hist?ricos puntuales.

Esa oposici?n se desarrolla en la comedia que nos presenta a un rey morisco en un reino dentro del Reino. Nos da un cuadro de costumbres preciso, describe el centro de la resistencia morisca. Est? muy documentada, parece ser que el dramaturgo copia documentos del proceso que ponen de relieve el castigo frente al supuesto gobierno preparado para la rebeli?n:

?Condeno a Hernando Merino (rey morisco) y Alvaro Gonz?lez el viejo, que sean ahorcados y sus cabezas puestas en la picota por quanto se les prov? que eran juezes del govierno secreto y se carteavan con los moros del ?frica, Valencia y Arag?n y otros?.

Se justifica la condena con la declaraci?n de un testigo que afirma que han matado los del pueblo a diez y siete cristianos en un mes. Los encuentran mutilados y tirados en las minas vecinas. Esta obra destinada a la lectura privada ten?a como objetivo sostener a la coalici?n de los devotos que impuls? a la expulsi?n en contra de los intereses de las ?rdenes militares y de los se?ores de moriscos que se beneficiaban del trabajo de los siervos en las tierras. En ella, se utiliza un romance morisco idealizante en el principio que termina con una ca?da burlesca de rechazo del amor de la reina Jarifa, por parte del gal?n. La destrucci?n de la imagen del morisco caballero introduce en el espect?culo que desarrolla el anti-islamismo pues pone en escena adem?s diversas matanzas durante el espect?culo. La maurofilia desviada puede ser instrumento de anti-islamismo.

Tirso de Molina va m?s all? en el proceso de asimilaci?n del musulm?n al diablo. No olvidemos que pertenece al clero y que debe de conocer la literatura referente a demonolog?a. Habla de un rey moro en La reina de los Reyes y relaciona su alimentaci?n con la del macho cabr?o, representaci?n del demonio en los aquelarres, s?mbolo de reproducci?n y de vida sexual intensa:
?su ordinaria comida ha sido macho?

El peligro aqu? es la multiplicaci?n de la poblaci?n musulmana, otra forma de invasi?n. Al peligro doctrinal se a?ade el peligro pol?tico en los textos literarios el moro se asimila al turco considerado como el mayor enemigo de la naci?n espa?ola, y as? en Viaje de Turqu?a se considera que:

?Aquel monstruo, vituperio de la naturaleza humana se ha destruido, no s?lo por el peligro del dominio de la media luna sobre la cruz, pero tambi?n por su crueldad: el af?n por la tortura y en particular por la crucifixi?n?.

Este ?ltimo punto nos acerca a la acusaci?n de deicida pero sin llegar a alcanzarla como es el caso de los judeo-conversos: la crucifixi?n es s?lo un medio para cumplir el castigo.

El teatro del Siglo de Oro refleja como el relato una imagen del moro-turco destructor del mundo cristiano en la vida cotidiana y en el mundo del poder.

La oposici?n al jud?o cobra otra dimensi?n

En la literatura espa?ola del Siglo de Oro, seg?n estos principios, se construye un mito que se desarrolla en particular en las obras teatrales de Lope y de Calder?n contra los jud?os que aparecen como una microsociedad secreta en lucha contra el poder por medios m?gicos, por la profanaci?n de las im?genes religiosas : El santo ni?o de la Guardia y Las paces de los reyes y jud?a de Toledo de Lope de Vega.

La jud?a hermosa y hechicera usurpadora del poder pol?tico y econ?mico:

"En las paces de los reyes y Jud?a de Toledo, tema tratado por otros muchos, (en esta obra y en otras del mismo tema producidas despu?s), se refiere Lope al mito de la mujer encantadora o hechicera. El rey se casa con Leonor de Inglaterra pero en Toledo ve a Raquel, joven y hermosa jud?a, que se ba?a. Se enamora al instante. Ya las circunstancias entroncan con el mito de la Cava al origen de la p?rdida de Espa?a. Durante siete a?os va a mantener con ella una relaci?n intensa que le aparta de la gesti?n del gobierno: se trata de un amor pecaminoso que aparta al rey de representaci?n del poder terrenal y divino".

En el acto III la reina pide venganza a los ricos hombres castellanos a causa del peligro musulm?n. El rey se ha marchado, Raquel y su hermana se encuentran solas en el palacio. Tienen miedo y llegan los nobles incitados por la reina y las matan. El rey furioso contra su mujer y su hijo llega a hacer las paces con su familia ante la imagen de la Virgen.

En esta obra se dibujan los retratos del moro y el anti-islamismo as? como el retrato de los personajes jud?os y el antisemitismo: Raquel y su hermana Sibila, el padre y el hermano sospechosos de hechicer?a: por su pecado el rey pierde el poder, no entra en el mito de las parejas famosas de enamorados, sino en ?l de las famosas hechiceras que por medios m?gicos conquistan el poder y reducen los hombres a su estado primitivo.

La fuente de esta comedia es la Cr?nica General de Alfonso X el Sabio, de redacci?n bastante inmediata a los sucesos. Lope altera los hechos para dar mayor inter?s y dramatismo a la obra, pues en la cr?nica, la hermosa jud?a fue matada por venganza de los ricoshombres castellanos, sin embargo en la comedia muere por celos de la reina hecho menos odioso y m?s humano. La jud?a se caracteriza por su singular belleza que le permiti? retener durante siete a?os o siete meses a su lado al monarca y poner por ello el estado en peligro. La matan por considerar que ella le ha hechizado y que el le dej? el poder mon?rquico. Al monarca anonadado, se le aparece un ?ngel para admonestarle. Existe una interacci?n entre la relaci?n del rey con una jud?a y la Reconquista sobre los musulmanes: Don Alfonso gana a los musulmanes en la batalla de las Navas se?al del perd?n de Dios cuando vuelve a su vida matrimonial y recibe el castigo por su pecado cuando pierde con deshonra la batalla de Alarcos. En este encadenamiento, el antisemitismo resulta m?s fuerte que el anti-islamismo. El primero es de entronque religioso (se les acusa de la muerte de Cristo) en el segundo domina la oposici?n guerrera, real de la Reconquista hasta atenuar el aspecto religioso. La jud?a Raquel de Lope, dulce y apasionada se vuelve cristiana antes de morir. La Raquel de Diamante[15] es hermosa, interesada y fr?a. La repetici?n del tema muestra su fuerza y el temor que infund?an los judeo-conversos por su posici?n social y financiera. Se cristaliza en el mito de Raquel, nueva Circe de otro Ulises, hechicera todopoderosa. El hechizo de la belleza de Raquel que llega a monopolizar el poder se transforma en otra comedia en pacto con el demonio para conseguir el amor deseado.

La reina Isabel sigue en la misma l?nea del antisemitismo en el texto de la comedia del Ni?o inocente de la Guardia :
?Fernando, esta gente fiera,
que la fe y la paz altera;
desterradla a tierra extra?a.
Vayan al Africa viva,
al Asia; no les sustente
vuestra tierra, pues es gente
tan pertinaz y nociva
.?


Los jud?os est?n presentados como la esencia de lo salvaje y del mal. Lo que justifica que sean capaces de los peores pensamientos y hechos. Para matar los jud?os quieren recurrir a la hechicer?a de un rabino de Francia con una preparaci?n compuesta con el coraz?n de un ni?o y pan del altar cristiano, lo que significa profanaci?n de la hostia consagrada y muerte de un inocente, como lo fue Cristo lo que justifica el desenlace final. La asimilaci?n de la muerte del ni?o con la de Cristo se expresa en estas palabras de la madre:
?? Ay Virgen, con ojos tristes
os tengo yo de mirar!
Alegradlos, gran Se?ora;
mas no tra?is hijo agora,
para que os pueda obligar,
porque es hoy vuestra Asunci?n;
mas perd?stele tambi?n;
? Si vos en Jerusal?n,
yo en la Puerta del Perd?n!?


El ni?o es Jes?s perdido en el templo primero, luego muerto en el calvario. En la comedia van a cambiar el nombre del ni?o, pasan de Crist?bal a Juan que dicen adoran hasta los moros de Africa. En el acto tercero se multiplican los recuerdos b?blicos y las referencias a Cristo, el ni?o se resigna al sacrificio y aparece un ?ngel que afirma: ?has de servir de medalla como retrato de Cristo?. Entonces toma todos los atributos tradicionales con las manos atadas, una corona de espinas y una ca?a en la mano. Le quieren hacer vivir la pasi?n y termina la obra con un canto religioso que alaba la santidad del ni?o que accede al para?so:
?Seraf?n crucificado,
tened ?nimo, que ya
Cristo aguard?ndoos est?
para mirar su traslado.
En vos, como en cristal puro.
Se quiere Cristo mirar,
que le hab?is de retratar
limpio, inocente y seguro.
Tened ?nimo, clavel,
que, como la cruz os da,
Cristo aguard?ndoos est?
para mirar su translado
.?

Estos rechazos literarios del musulm?n y del jud?o que se sit?an a nivel m?tico a partir de recuerdos hist?ricos permiten construir y justificar por oposici?n el casticismo sostenido por el Estado con la expulsi?n de jud?os y moriscos, por el grupo social con las pol?micas religiosas de moros, jud?os, cristianos, y por el ejemplo individual de la conversi?n del pr?ncipe de Fez en Calder?n: un ser bueno no puede hacer m?s que convertirse al catolicismo.


Oposici?n al indio

Desde el principio, la pluralidad ?tnica que Occidente descubre va en contra del ideal de hombre universal cuando llega a Am?rica.. El otro es el indio es decir todo los ind?genas del Nuevo Mundo que entra en el proceso occidental de dominaci?n y de alienaci?n. Bajo el pretexto de cumplir con una misi?n civilizadora el occidental impone sus creencias religiosas para disimular la necesidad de mano de obra que tiene y la pol?tica de aculturaci?n y de hispanizaci?n del indio. Gracias a este proceso el conquistador se hace pasar por libertador, as? se puede medir el eurocentrismo del vencedor. La universalidad a la que pretende la cultura occidental vuelve la alteridad incongrua. No hay sitio en los primeros siglos de la conquista para la indianidad concepto din?mico que se ir? construyendo despu?s.

La oposici?n al indio se manifiesta hist?ricamente en las ordenanzas administrativas de los virreyes. En particular en Per?, Don Francisco de Toledo representa a Felipe Segundo entre 1569 y 1581. Se interesa por el indio que ha venido sublevando numeras pol?micas en Espa?a, pues los castellanos se interrogan sobre su naturaleza y sobre la legitimidad de la dominaci?n espa?ola. No corresponde a ning?n esquema mental del castellano, buen salvaje de la Edad de Oro para algunos, para otros cuestionamiento sobre su humanidad. En los siglos anteriores para el castellano el otro era el moro o el jud?o y despu?s el converso.

Ya en 1511 el dominico Antonio de Montesinos afirma en una de sus predicaciones que el indio no es un animal sino un ser humano con alma y acusa a los espa?oles de abandono espiritual: ?? Y qu? cuidado ten?is de quien los doctrine y conozcan a su Dios y creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos??? ?Tened por cierto que en el estado que est?is no os pod?is m?s salvar que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jes?s Cristo. En efecto los indios se dedican a sacrificios humanos.

El debate instituido en la comisi?n de juristas y te?logos reunidos por el rey llega a afirmar que ?nicamente por la difusi?n del evangelio se pod?a justificar la presencia espa?ola en Am?rica que resulta ser un regalo divino como en otros tiempos lo hab?a sido la tierra prometida para los jud?os, recompensa por la unificaci?n religiosa de Espa?a.

El indio idolatra debe de ser convertido a la religi?n cat?lica por la fuerza si es necesario. El papado asiente y la bula Sublimus Deus de Pablo III en 1537 afirma que los indios son seres libres y que tienen derecho a la fe. La declaraci?n que corresponde a esta ideolog?a la hace Pedro de Cand?a en la comedia de Calder?n La aurora en Copacabana.

Calder?n recoge las ideas divulgadas de su tiempo:
?noble cacique
no de tus minas el oro,
no la plata de sus venas
me trae en su busca; el celo
si la religi?n suprema
de un solo dios,
y el sacarte de idolatr?a tan ciega
como padeces, a cuyo,
efeto esta es la bandera
de su cristiana milicia
la m?s estima prenda
(levanta en alto la cruz
).?

Se pretende que si los espa?oles guerrean es decir Francisoco Pizarro en 150 hombres liberan a los indios de la tiran?a y opresi?n en que estaban. As? cesaron los sacrificios de indios que se hac?an al demonio. Los Incas son acusados de la responsabilidad de la idolatr?a de los indios. Por eso mismo las leyes autorizan a que la corona se aproveche de los bienes que serv?an al culto de la idolatr?a. En las leyes hay un aspecto moral y religioso esencial al lado de otros pol?ticos y econ?micos que dice que hay que cristianizar a los indios y que hay que ense?arles a vivir como seres civilizados, pues se afirma que antes de la llegada de los espa?oles viv?an como b?rbaros. Los castellanos se consideran como modelos con una actitud etnocentrista que se elabora en funci?n de la tradici?n judeo-cristiana de la cual brotan las dicotom?as jud?o/gentil, cristiano/pagano. Se procede a una divisi?n dual de la humanidad entre cristianos civilizados frente a b?rbaros paganos. A los indios se les atribuyen las mismas caracter?sticas y no se salvan m?s que por su adhesi?n incondicional a la religi?n dominante.

A trav?s de la comedia de Calder?n no transparece lo que era y lo que es ser indio seg?n Eve Marie Fell:
?ser indio es disponer de un estatuto poco envidiable y el individuo tiende a dejarlo incluso si el medio ambiente le sit?a en ?l. Ser indio es situarse en lo bajo de la escala social, pero se modifica la herencia biol?gica con las condiciones socio-econ?micas. El indio Yupangui y Gualcola, aceptan su condici?n de indio convertido al catolicismo en la comedia".

Toledo pone de relieve en sus informaciones la aparente religiosidad de los indios que persisten en su idolatr?a. La evangelizaci?n es un deber que se cumple para su bien porque si no viven en la barbarie y bajo el dominio del demonio. De hecho la Conquista prolonga la Reconquista y se presenta como una nueva guerra santa. Par incitarlos a la conversi?n solo autorizan a ser caciques a los cristianos. Le impresionas con el fausto de la ceremonia religiosa si los indios son paganos, tienen que ser convertidos y si no renuncian a sus ritos son ap?statas como los jud?os y los moriscos conversos. Hay que salvar al indio por la fuerza y extirpar la idolatr?a como los antiguos ritos la adoraci?n de objetos y el culto de los muertos:
?Ordeno y mando que cada juez en su distrito haga que todas las sepulturas se derruequen y hagan a ser un hoyo grande donde se pongan revueltos todo los huesos de los difuntos que murieron en su gentilidad?.

Por el contrario en la comedia aparece la humilde veneraci?n de la Virgen y la terquedad en esculpir con pocas arte su estatua. A veces se asimila el indio con el negro y se les califica de gente ocioso, este ?ltimo considerado de car?cter infrahumano. Se considera que fueron nacidos para servir. Y por ser b?rbaros deben de ser educados por los espa?oles. El indio es el s?bdito de su majestad el rey de Espa?a, su se?or natural. Por ello en sus ordenanzas la meta de Toledo es persuadir a los indios de que vivir?n mejor bajo la dominaci?n espa?ola. Quiere afirmar que la colonizaci?n es necesaria y justa. En realidad los indios son el motor de la econom?a colonial, por eso es necesario protegerlos para que sobrevivan.

Calder?n se preocupa por el ideal cristiano y deja de lado las preocupaciones pol?ticas pero hereda de la problem?tica. Para ?l, como para los contempor?neos la civilizaci?n occidental es la mejor y de ese sentimiento de superioridad brota un comportamiento proteccionista del que sale el casticismo. El indio igual al castellano desde el punto de vista divino, resulta inferior como hombre.

La religi?n que venera al sol como en La Aurora en Copacabana forma parte de los mitos vinculados por los textos sagrados como el Popol Vuh:
?Y estaban esperando mirar el nacimiento del sol y miraban Iqoquih o lucero de la ma?ana?.

?Y tambi?n estaban con ellos los de Yaqui Viniac, o la gente sacrificadora, que son dignos de respeto y veneraci?n?.

?El primer que sali? cargado en ondas fue el ?dolo Tohil que lo llevaba Balam Quitz? bajo su cuidado. Y luego sali? al ?dolo Avilix
?.


Nos hallamos frente a los sacrificios que le corresponde en la comedia de Calder?n:
"Los sacerdotes del sol
que sus sacros ritos mandan
que en ech?ndose una vez
la suerte porque no haya
favor o pasi?n que escuse
aquella sobre quien caiga
no pueda, hasta que ella mesma
se haya sacrificado.
echarse otra suerte
?.


Sacar a los indios de la idolatr?a es un pretexto c?modo ya que los objetos de oro abundan en los templos dichos del demonio. Pero Calder?n en su obra no mienta ni siquiera la esclavitud, el trabajo forzosa, la encomienda, el servicio personal, el repartimiento, en los que igualdad y dignidad del indio desaparecen. Al contrario el muestra los progresos religiosos humanos y sociales realizados:
?Que el que pone en Mar?a,
las esperanzas,
de mayores incendios
no s?lo salva
riesgos de la vida,
pero del alma
?.


Ya Las Casas hab?a denunciado la miseria moral y f?sica de los indios:
?Iban desnudos sin tener siquiera lo necesario para esconder las partes mas vergonzas?.

Los indios de Calder?n se construyen a partir de la ideolog?a castellana y en funci?n de los debates teol?gicos hisp?nicos como nos lo demuestra el exotismo salpicado para dar color de autenticidad con el chocolate o el maguey presentado como madera preciosa para realizar al estatua cuando en realidad es un planto de hojas fibrosas.

En Espa?a algunos se preguntan si los indios son jud?os, lo cual hace brotar odios, ya que tienen que soportan el anti-judaismo ambiente. Pero tambi?n hereden del anti-islamismo y en 1610 se desarrolla una campa?a extirpadora de la idolatr?a en el virreinato con virrey marqu?s de Montesclaro y el arzobispo Lobo Guerrero a ra?z de la denuncia en 1609 del cura Francisco de Avila de la idolatr?a en la doctrina de Huarochiri, de la doble actividad de los indios cristianizados que se ven?a denunciando desde los a?os 1550. Recuerda la doble religiosidad aparente y oculta de los moriscos.

Los espa?oles y los mestizos viv?an a menudo con varias indias y les fue prohibido convivir en los mismos pueblos. A causa de estas uniones se dejar? por fin de asimilar el indio al jud?os pues entonces dejar?a de ser un infiel privilegiado.

Seg?n Arguedas el indio de los Andes nunca consigue ser cat?lico y poco a poco se crea el mito de Inkarri dios ind?gena martirado por los mistis y que volver? alg?n d?a para volver a instaurar las antiguas estructuras que hace eco al mito de Quetzacoalt que iba a venir barbudo y con ropa larga a liberar a su pueblo. Otros paralelismos literarios se puede concebir, la defensa de los moriscos por Francisco N??ez Muley, la de los indios de Felipe Guam?n Poma de Ayal estudiados por Rolena Adorno.

Se comprende por esta semejanzas que no quisieran las autoridades que llegaran a Hispano-am?rica jud?os, moros y conversos para que no se reforzaran los problemas planteados por los indios.

Nos encontramos frente a la misma asimilacion moro / indio en el lenguaje de Cort?s cuando escribe desde M?xico:

?No hay a?o que no sacrifiquen cincuenta ?nimas en cada mezquita que se plasma en la asimilaci?n moro/mezquita.?

Para Cort?s suprimir esos sacrificios humanos a dioses paganos es una prioridad as? como la destrucci?n de los ?dolos, situaci?n inicial que incluye Calder?n en su comedia. Adem?s los m?todos de evangelizaci?n aplicados en Granada se utilizan con los aztecas.

Calder?n lleva a cabo esta transformaci?n, expresada en boca de la idolatr?a:
?en el ara de la cruz
ces? todo lo cruento,
pues desde ah? fueron
todas hostias pacificas
?.



Conclusi?n

El teatro del Siglo de Oro pone en escenas al jud?o al moro al indio en el cruce de las ideas del tiempo que tienden a formar una identidad ?tnica, individual, colectiva o estatal condicionada por castas o razas.


Espa?a completa su unidad expulsando a los jud?os su recompensa es el descubrimiento de Am?rica. El propio Fernando el Cat?lico une los dos hechos y piensa que Dios otorga una misi?n a Espa?a: el hacer reinar la verdadera fe y el orden divino. Teolog?a e historia se confunden y esta ?ltima no es m?s que una serie de sucesos humanos. Pero si se expuls? a moros y a jud?os se necesita conservar a los indios para la explotaci?n de las tierras de ultramar.

Por eso mismo Espa?a aspira a la paz: en un acuerdo entre ciudadanos obedientes a los mandamientos para vivir con tranquilidad y orden, cada uno en su sitio. Se niega a dejarse contaminar. La mentalidad del espa?ol cat?lico le empuja a creer que el es quien posee la verdad.

La etnicidad de cada grupo tiene que volver a fabricar ra?ces buscar en la memoria colectiva restos de antiguas formas de solidaridad, vestigios de antiguos rituales y de antiguas pr?cticas y volver a hallar s?mbolos olvidados.


Sinopsis

Jornada primera: Celebran los indios a sus dioses, Guasca el inca en la tierra y el Sol en el cielo. El indio Yupangui est? enamorada de la sacerdotiza del sol Gualcola. Llegan los conquistadores y para aplacar el peligro los ind?genas quieren sacrificar primero a fieras luego a Gualcola. Los espa?oles apresan a Tucapel y Pedro de Cand?a declara su misi?n. Sale la idolatr?a en traje de india, negro y salpicado de estrellas con bengala y plumas. Los indios piden sacrificios humanos ante el peligro. Gualcola confiesa su amor por Yupangui pero el inca tambi?n quiere salvarla y da este encargo al gal?n. La idolatr?a defiende su culto. Gualcola quiere huir. La idolatr?a sigue la evoluci?n de las practicas religiosas: Tiene que desaparecer el culto al sol. El inca tiene remordimiento y desea sacrificar a Gualcola.

Jornada segunda: Los espa?oles consideran a los indios como b?rbaros Tucapel con Yupangui tienen que buscar a Gualcola. El inca habla de los ritos de sacrificio:

Tucapel informa al indio de las haza?as espa?olas. En el Cuzco, tiene lugar la destrucci?n del palacio pero la Virgen sale intacta, se?al del favor divino. Los indios ven al milagro y los ?ngeles alaban la fe cristiana:

La idolatr?a pide el sacrificio de Gualcola. Esta ?ltima y Glauca est?n en una alquer?a. Llega Tucapel, esposo pesado de Glauca. Descubre a la sacerdotisa que solicita al inca Yucapel que confiesa su traici?n, a parte. Guascar permanece fiel. Gualcola siente repugnancia por el paganismo. La acusa el inca, llega y explica su amor por el gal?n. El inca les condena a los dos.

Jornada tercera: Los espa?olas hacen la cr?nica de la conquista: entre indios hubo divisiones, en el templo del sol de Copacabana se celebran abominables ritos, humanos sacrificios de v?rgenes sacerdotisas. Se destruye la idolatr?a para imponer la fe. Construyen una capilla y no tienen imagen de Mar?a. Yupangi intenta esculpirla y Gualcola cierra la puerta. Pero ri?en Glauca y Tucapel. Este ?ltimo rompe la estatua y es lo que ven los dos bandos de indios re?idos. Un dorador iba a preparar nueva imagen tosca pero un milagro transforma la estatua de la Virgen.

Tags: Moriscos, Judios, conversos, Identidad

Publicado por NASOINAN @ 12:47  | Colaboradores
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