Jueves, 06 de diciembre de 2007
ACTUALIDAD Y CONTENIDOS

El Yihad -que es la movilizaci?n contra el mal, la injusticia y la opresi?n, contra el ego?smo y la barbarie, contra el imperialismo y la agresi?n- es una obligaci?n individual y comunitaria que pesa sobre los musulmanes. Es la guerra que debe entablar cada musulm?n y cada musulmana, enfrent?ndose a la mentira, los dioses y la miseria de los hombres. La eficacia de esa lucha tiene unas condiciones: firmeza, trascendencia, obediencia, unidad, paciencia y humildad.

Estas condiciones deben ser respetadas en el Yihad personal y en el colectivo, en conformidad a lo que ense?a Allah en el Cor?n
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?Creyentes! Cuando os enfrent?is a un ej?rcito, manteneos firmes y recordad mucho a Allah: tal vez triunf?is. Obedeced a Allah y a su Mensajero, no disput?is entre vosotros pues fracasar?ais y desaparecer?a vuestra fuerza. Tened paciencia, ciertamente Allah est? con los pacientes. No se?is como los que salen de sus hogares con pompa y ostentaci?n y apartan a las gentes del Camino de Allah. Allah rodea lo que hac?is... (Cor?n, VIII/45-47).

1- La firmeza (zab?t)

La firmeza es la clave para la victoria real. El m?s firme de los ej?rcitos enfrentados es el que al final triunfa. El dolor y el sufrimiento son los enemigos de la firmeza. Pero el musulm?n debe saber que si ?l sufre, tambi?n sufre su enemigo, y, adem?s, tiene que saber que ?l espera algo que su enemigo no espera. Su enemigo combate para obtener una victoria pronto, pero el musulm?n espera complacer a su Se?or y conquistar su Favor. El verdadero objetivo del musulm?n es el Ŷanna, el Jard?n eterno. Venza o bien sea derrotado en el campo de batalla, el musulm?n, si es sincero, obtiene siempre el inmenso bot?n tras el que ha salido a la guerra. Si vence, conquista dos cosas: el triunfo aqu? y junto a Allah; si muere, su destino es el infinito de una existencia en la exuberancia de su ?nico Se?or. Su enemigo, si logra la victoria, acabar? muriendo para pasar a la eternidad en un Fuego infinito en medio de un dolor que har? justicia a su perversidad.
Para alcanzar ese triunfo, el musulm?n (el m?min, el que ha abierto su coraz?n a Allah) s?lo tiene que ser firme hasta el final, hasta la muerte, que es la puerta hacia el Ŷanna. Nada hay m?s grande que morir f? sab?lill?h, mientras se combate sobre el Camino que lleva a Allah. Por tanto, tanto venza como si cae, tiene garantizada la victoria ante Allah, si es firme y decidido. La debilidad, el paso atr?s, la inconsistencia, todo ello lo devuelve a la mediocridad. La falta de seguridad lo condena al mismo estado de sus enemigos, a su realidad corta y a sus horizontes limitados.

Quien conf?a en Allah, en lugar de estar pendiente de estrategias, armas y habilidades, se aferra al cord?n umbilical que lo comunica con la fuente de su vida. Quien recoge sus fuerzas de Allah, no se tambalea, y se afirma con fuerza sobre la Verdad. Esa es la radicalidad de la firmeza del musulm?n en el campo de batalla, lo que hace de su Yihad una guerra capaz de trasformar el mundo.

El k?fir (el que se ha puesto al servicio del mal, de la mentira, del imperialismo, de los dioses que esclavizan al ser humano) s?lo espera triunfar en esta vida. El musulm?n quiere alcanzar la victoria en este mundo y m?s all? de ?l. El musulm?n sale a la guerra para alcanzar el triunfo aqu? o para que se abra la puerta que lo conduzca a la paz en su Se?or. ?C?mo habr?a de rendirse, y no obtener ni una cosa ni otra? Por todo esto, la firmeza forma parte necesaria del Yihad.

2- La trascendencia (dzikrull?h, el Recuerdo de Allah)

El Cor?n ordena al musulm?n intensificar la Evocaci?n del Nombre de Allah cuando est? frente a su enemigo. Allah es la ra?z de sus fuerzas, su verdadera arma. Al iniciar el combate, el Nombre de Allah debe estar en los labios y en el coraz?n del musulm?n, as? como cada vez que se encuentre ante el mal, la injusticia, la opresi?n, o cualquiera de sus enemigos. Al recordar a Allah, el musulm?n recuerda a quien es su ?nico Se?or, y entonces todo se evapora ante ?l. La victoria, la derrota, el dolor, todo se disipa ante el verdadero objetivo, la ra?z de los movimientos del musulm?n. Es as? como ?l mismo se diluye en la inmensidad de lo que rige el universo.

El musulm?n encuentra en el Nombre de Allah la puerta hacia una percepci?n de lo infinito. Al entrar por esa puerta, todos los miedos se desvanecen, y eso lo hace invulnerable. Cuando el Profeta (s.a.s.) entraba en batalla, iba acompa?ado de sus Compa?eros, que eran Rabb?niy?n, es decir, eran Se?oriales: mencionaban el Nombre de Allah, y se volv?an invencibles. Al musulm?n se le exige hacerse rabb?n?. Debe encontrar en la pronunciaci?n del Nombre lo que lo haga irreductible a sus enemigos.

El Nombre de Allah tiene la virtualidad de hacer imperturbable el ?nimo de quien lo repite con el coraz?n. Se hace as? inmune a las circunstancias que hacen fracasar al hombre com?n. Se puede decir que, con el Nombre de Allah en su boca, el musulm?n ya est? en el Ŷanna.

El Cor?n dice de los musulmanes:
Son aquellos que, cuando las gentes se re?nen y les dicen: ?Vuestros enemigos se han juntado contra vosotros, ?temedles!?, sus corazones se fortalecen y dicen: ?Nos basta Allah,...?. Musulmanes son los que dicen lo que el Cor?n les ense?a decir cuando se encuentran ante sus enemigos: ?Se?or nuestro, derrama paciencia en nosotros, afianza nuestros pies y danos la victoria sobre los k?fir?n?, ?Se?or nuestro, disculpa nuestros errores y nuestra insuficiencia, afianza nuestros pies, danos la victoria sobre los k?fir?n?...

La pronunciaci?n del Nombre de Allah al comienzo de la batalla sirve para abastecerse de fuerzas, para proclamar la confianza en Allah, para recordar la naturaleza de la guerra que se ha emprendido cuyo objetivo es la lucha contra los dioses de los hombres, contra la usurpaci?n, pues s?lo Allah es el Se?or de los Mundos. El objeto de la guerra de los musulmanes no es el dominio sobre otros, ni el orgullo, ni es para robar las riquezas de los pueblos, ni para imponer una ideolog?a, ni para extender la destrucci?n. Es una lucha en Allah, es un combate contra la perversidad.

3- La obediencia (t?atull?hi wa ras?lih, la obediencia a Allah y a su Mensajero)

Esta condici?n quiere decir que la guerra debe estar sujeta a la Shar?a. Tiene, por tanto, su Ley. No puede hacerse de cualquier manera, y no es, ni mucho menos, una invitaci?n a la barbarie, ni al suicidio, ni a la ostentaci?n, ni al desquite,... El Yihad es una lucha justa sobre una Senda y por eso tiene muchos l?mites que el musulm?n debe conocer antes de lanzarse al campo de batalla. Puesto que sus objetivos no son ego?stas, debe estar a salvo de las maquinaciones de los intereses y los arrebatos.

El musulm?n, al emprender el Yihad, debe tener en cuenta las condiciones que han impuesto Allah y su Mensajero, para no ser uno de los agresores (?...y Allah no ama a los agresores?), para que su lucha no sea como la de las gentes del kufr. En el Yihad no tiene lugar la devastaci?n, ni la crueldad, ni la venganza,... Esas ausencias son el signo de que es un combate f? sabilill?h, y no una guerra desencadenada por intereses depredadores o por resentimientos mezquinos.

4- La unidad (tark an-ni??, el abandono de la rivalidad)

Esta condici?n para la eficacia y validez del Yihad est? ?ntimamente relacionada con la anterior. El musulm?n, al emprender el Yihad, debe dejar atr?s todo lo que lo desintegra personal y colectivamente. Cuando se lucha dentro de uno mismo o contra un enemigo exterior, lo importante es la unidad que hace del ser y de la comunidad una sola cosa. Por tanto, olvidar las desavenencias, atenuar los conflictos, buscar la reconciliaci?n, son los caminos que deben preceder a la lucha y regir durante ella.

El sentimiento de formar un solo cuerpo para el Yihad va m?s all? de la obediencia a una jerarqu?a. No se trata, ni mucho menos, de las exigencias de la ?profesionalidad? de un ?soldado?, sino que es la profunda convicci?n de quien se propone la unidad como un valor que tiene un alcance trascendente. La unidad interior del musulm?n y de los musulmanes en su totalidad es un objetivo integrador en correspondencia con ?la verdad de las cosas?. Hay enormes diferencias entre un ?soldado? y un muŷ?hid. El muŷ?hid no es miembro de un ej?rcito deshumanizado sino el protagonista de una guerra en la que pone su existencia. Un muŷ?hid es un mundo en s? que se une a otros para crear el universo armonioso del Islam, en un movimiento c?smico que es pura vitalidad (Yihad) contra la muerte, la mentira, la opresi?n y el imperialismo.

5- La paciencia (sabr)

En ?rabe, sabr no es s?lo paciencia. Es tambi?n constancia, aguante, perseverancia, imperturbabilidad,.. Todo ello, junto. Esta noble cualidad es la constante que debe determinar todas las circunstancias en las que se vea envuelto el muŷ?hid. Es su m?ximo capital. No se trata de la simple firmeza en el momento del combate, sino que debe ser la naturaleza del que afronta el reto del Yihad. S?lo el s?bir, el constante, el paciente, el poderoso en medio de todos los reveses y todas las victorias, s?lo ?l goza de un extraordinario privilegio: la compa??a de Allah (?ciertamente, Allah est? con los pacientes?). Esa compa??a es su permanente triunfo sobre lo que com?nmente derrota a los hombres. El dolor, la derrota,... vencen al que no es paciente. La victoria vence y se apodera del que no es paciente, y entonces no es una puerta hacia Allah.

La paciencia es, pues, la verdadera provisi?n de quien se ha propuesto con su Yihad conquistar a Allah. La paciencia significa no dejarse arrastrar por las circunstancias, ya sean negativas o positivas. Es una constancia que hace del Yihad una forma de vivir y de morir.

6- La humildad (taw?du?)

En los vers?culos con los que hemos encabezado esta disertaci?n se colocaba al final una alusi?n a la humildad, que debe ser el estandarte del muŷ?hid. El significado de esta virtud en medio de la guerra ha quedado suficientemente explicado en nuestros comentarios al Cap?tulo del Auxilio (el 110 del Cor?n).

Con la humildad del musulm?n en medio de su combate, se restablece la Verdad, que es el imperio de Allah Uno en todas las cosas, por encima de todos los seres. S?lo as? el Yihad es manifestaci?n de una certeza profunda y de unos valores que trascienden los del mundo. Las consideraciones anteriores, en consonancia con las ?rdenes que aparecen en el vers?culo que nos ha servido de referencia, son imprescindibles para el que quiera afrontar el Yihad, la lucha contra el mal, tanto dentro de uno mismo como en la realidad inmediata. Ambos universos, el interior y el exterior, son los espacios sobre los que el musulm?n ejerce su acci?n trasformadora en busca siempre de lo mejor y m?s noble y contra todas las usurpaciones, contra todo oscurantismo.

EL YIHAD MAYOR Y EL YIHAD MENOR

En cierta ocasi?n, Ras?lull?h (s.a.s.) dijo a quienes volv?an de la guerra con los kuff?r: ?Ven?s del Yihad Menor al Yihad Mayor?.
El Yihad Menor es la lucha contra los hombres, y el Yihad Mayor es la lucha que cada musulm?n debe emprender contra el mal que hay en s? mismo, contra su ego y sus propias maquinaciones. El Profeta (s.a.s.) llam? Mayor al combate interior, no porque tenga un rango m?s elevado sino por su complejidad. Efectivamente, luchar contra el demonio que se lleva dentro requiere de una gran habilidad y se est? expuesto a unas trampas y enga?os que son m?s sutiles que los que tiende el enemigo humano.

Esta divisi?n del Yihad en Mayor y Menor no puede interpretarse como una oposici?n entre dos formas distintas de enfrentarse a la realidad para transformarla. Ambas son exigidas al musulm?n. Pero en la actualidad se ha querido extender la idea de que la ?nica lucha que verdaderamente el Islam exige es la interior, y se confunde el Yihad Menor con un belicismo contrario a una espiritualidad elevada. En ello no debemos ver m?s que la expresi?n de una cobard?a que busca justificaciones o el intento de apartar a los musulmanes de la poderosa arma que los ha hecho rechazar el colonialismo y el imperialismo y los hace insumisos ante la injusticia y la opresi?n.

El sufismo (Tasawwuf) es la v?a de la lucha interior, y siempre se ha conjugado con la necesaria lucha exterior. Los suf?es han estado al frente de los combates de los musulmanes. Es m?s, una de las formas m?s nobles del sufismo es la del rib?t, que consiste en apostarse en las fronteras del Islam para defender a los musulmanes. El suf?, a la vez que agiganta su esp?ritu en las grandes ense?anzas de los maestros, templa su ?nimo en el Yihad que lo enfrenta a peligros y riesgos donde su sinceridad y entrega son cuestionadas por el poder de la realidad m?s abrumadora.
El sufismo sospechoso, pasivo, pol?ticamente correcto, domesticado por d?cadas de adocenamiento, es una novedad sin precedentes en los anales del Islam. Por el contrario, el sufismo combativo, del que afortunadamente en la actualidad existen numerosos ejemplos, es la continuaci?n de un Islam tradicional y eficaz con ra?ces en Sidn? Muhammad (s.a.s.).

El sufismo como moda espiritual merece toda la reprobaci?n. Luchar contra el Nafs (el ego) buscando una perfecci?n abstracta o una sabidur?a esot?rica al margen de la realidad es el delirio del mismo Nafs. Y es una aberraci?n reducir las ense?anzas de los Maestros a esas alucinaciones modernas. El Yihad Menor, al lado del Yihad Mayor, coloca las cosas en su sitio y reunifica al ser.

El Fiqh ense?a que cuando el enemigo ataca las tierras del Islam, el Yihad se convierte en una obligaci?n que incumbe a todos los musulmanes: hombres, mujeres, ni?os, ancianos,... Todos deben coger las armas para una defensa inmediata y repeler a los agresores. Nadie debe esperar ninguna autorizaci?n para ello, e incluso las mujeres deben desobedecer a sus maridos y los hijos a sus padres, si les ordenan que no participen en la lucha. A esto se le llama estar a la altura de las circunstancias. De igual manera, la obediencia debida a un maestro suf? queda abolida si ?ste ordena a su disc?pulo abstenerse de la lucha que le incumbe como musulm?n. Lo que cabr?a esperar de ese maestro es que estuviera entre los primeros en enfrentarse a los peligros y riesgos que el Islam ordena afrontar a los musulmanes en defensa de su dignidad y de su condici?n de seres humanos.

En el Islam, es inconcebible que los suf?es se queden atr?s mientras la naci?n se ve atacada. Pero eso sucede a veces en la actualidad dentro del complejo sistema de perversiones al que ha sido sometido el Islam durante el ?ltimo siglo. Se nos ha impuesto la discordia (Fitna), y en tiempos de Fitna, lo que salva al hombre de la miseria del ego es el sentido com?n y su intuici?n m?s profunda, la resoluci?n, la solidaridad con los suyos y con los oprimidos, y su valor y su audacia.

LLAMAMIENTO AL YIHAD

El Yihad es la movilizaci?n urgente, eficaz y comprometida de todas las capacidades del Islam en favor de los inocentes y en contra de los criminales. Ahora, es la obligaci?n que pesa sobre todo musulm?n y toda musulmana de auxiliar a los irak?es y oponerse a los yanquis, poniendo en el asunto sus fuerzas, su inteligencia y los medios de los que disponga. El Yihad, que nace de la ?ntima convicci?n de que hay que oponerse de forma activa a la mentira, la injusticia y el crimen es la poderosa arma del Islam para la resistencia y la victoria sobre el mal. El Yihad se ha convertido en un w?ŷib, en una obligaci?n, en una prescripci?n que afecta a cada miembro de la Umma (ha pasado a ser, por la gravedad de la situaci?n actual, un fard ??in, como lo son el Sal?t, el Zak?t o el ayuno en Ramad?n).

Adem?s de las grandes y numerosas desgracias que afectan al Islam, calamidades a cuya cabeza est? la ocupaci?n sionista de Palestina, otra viene a sumarse a las tragedias que viven los musulmanes, y es la agresi?n imperialista contra el pueblo de Irak. Todas esas sumas hacen del Yihad una necesidad ineludible.

Los Estados Unidos de Norteam?rica han puesto al servicio de sus mezquinos intereses una fuerza descomunal que han dirigido contra un pueblo indefenso, y ello es suficiente para que todos seamos concientes de la urgencia de una amplia movilizaci?n contra esa agresi?n cobarde. Desde el aire, y por mar y tierra, un ej?rcito inmenso ataca para desbastar una tierra noble, para despu?s ocuparla y saquearla como hacen los asesinos y ladrones, a la vez que todo ello se ofrece como un espect?culo a la humanidad, que la denigra en su totalidad.

El Yihad es obligatorio y urgente, y todos los musulmanes estamos comprometidos a ello, cada uno seg?n sus capacidades y utilizando los medios de los que disponga. El car?cter obligatorio de combatir a los criminales y sus aliados est? claramente expresado en el Cor?n y en la Sunna. Con el Yihad respondemos a un imperativo que no nace simplemente de nosotros mismos en tanto que seres humanos, sino que nos viene de lo m?s profundo de la existencia. Realizar el Yihad en las condiciones actuales es lo que exige la Verdad que est? en la ra?z de todas las cosas.

Allah nos dice en su Libro:
?Luchad por Allah combatiendo a los que os combatan. No se?is vosotros los agresores. Allah no ama a los agresores?.

En este noble vers?culo se nos dice claramente que debemos luchar contra los que nos han declarado la guerra, que no tenemos derecho a dejarnos aplastar. La agresi?n contra Irak es una guerra declarada a nuestros hermanos ?que somos nosotros mismos?. Ellos, los kuff?r, los yanquis, han venido a nuestras casas para destruirlas, matar a nuestra gente y robarles. Allah, en el Cor?n, nos dice ?luchad?, que es una orden. No es un consejo, no es una recomendaci?n, no nos deja elegir. Luchar contra los agresores es una obligaci?n, un w?ŷib inapelable, un fard ??in que incumbe a cada musulm?n y musulmana en concreto. Y musulmanes son los que responden al imperativo de Allah, son los que responden a lo que hace ser las cosas, por tanto, en el Yihad est? la vida, mientras que echarse atr?s es humillaci?n, vileza y muerte...

Allah dice en su Libro:
?Vosotros, los que asent?s y me abr?s vuestros corazones, no tom?is como aliados a mis enemigos y vuestros enemigos, no vay?is a su encuentro present?ndoles vuestro amor?.

En este vers?culo, Allah nos proh?be categ?ricamente considerar amigos o aliados a sus enemigos y a nuestros enemigos. Los que agreden a los musulmanes son enemigos de Allah y enemigos de los musulmanes. Por tanto, los yanquis son nuestros enemigos, los agresores que nos han atacada en nuestras casas, y estamos en guerra con ellos. No es leg?tima ninguna alianza con ellos, ni el Islam nos permite ninguna relaci?n amistosa hasta que no depongan las armas.

Allah tambi?n dice en el Cor?n:
?Que los musulmanes no hagan de los kuff?r sus aliados al margen de otros musulmanes. Quien lo haga, nada tiene que ver con Allah...?.

Seg?n esto, ning?n musulm?n est? autorizado a prestar ayuda a los yanquis, al contrario, debe ponerse inmediatamente del lado de sus hermanos irak?es contra los kuff?r, es decir, contra los enemigos, los yanquis.

En su Sunna, Sidn? Muhammad (s.a.s.) nos dice:

?El musulm?n es hermano del musulm?n, y ni lo maltrata ni lo vende?, es decir, Ras?lull?h (s.a.s.) nos proh?be traicionar o abandonar a su suerte a todo musulm?n que se encuentre en apuros. ?Qu? mayor apuro que el que est? sufriendo desde hace muchos a?os todo el pueblo irak? a causa de Estados Unidos, que es el mayor c?ncer del mundo?.
Obligaci?n de todo musulm?n es ayudar a los irak?es, socorrerles en su lucha, defenderlos contra los agresores, luchar por ellos en todos los frentes hasta derrotar tarde o temprano a sus enemigos, los enemigos de toda la humanidad.

Sidn? Muhammad (s.a.s.) tambi?n dijo:
?Ayuda a tu hermano musulm?n, ya sea un oprimido o un opresor?,
y se le pregunt? al Profeta (s.a.s.):
??C?mo vamos a ayudar al opresor??,
y respondi?: ?Impidi?ndole ser opresor?.

Es obligaci?n de los musulmanes socorrer a los oprimidos, y luchar contra los opresores, aunque sean musulmanes (y con ello se les hace un bien). Seg?n esto, es absolutamente obligatorio socorrer a los irak?es en la agresi?n que est?n sufriendo a manos de los opresores yanquis, utilizando en su favor y contra sus enemigos todos los medios posibles, empezando con una ruptura total con los criminales, boicote?ndolos, denunci?ndolos, manifest?ndonos contra ellos, avergonz?ndoles ante el mundo, y todo lo que los medios permitan.

Nuestros alfaqu?es han dicho:
?El Yihad es la lucha contra los kuff?r agresores cuando ocupen cualquier pa?s del Islam, o lo pretenden y hacen avanzar sus vanguardias. En ese caso, el Yihad es obligatorio para todo musulm?n con fuerzas para combatir. En esas condiciones, el Yihad es un fard ??in, una obligaci?n personal ineludible?.

Los alfaqu?es a?aden:
?Incluso la mujer est? obligada a salir a luchar, aunque su marido se oponga a ello, y hasta los hijos deben prescindir en ese caso de la autorizaci?n de sus padres, y hasta el esclavo tiene la obligaci?n de luchar abandonando a su due?o?.

Puesto que los yanquis est?n decididos a ocupar Irak y han puesto en marcha sus ej?rcitos y han lanzado contra el pa?s sus vanguardias, es obligaci?n de todos los irak?es luchar contra esa agresi?n. Esa guerra impuesta al pueblo irak? no puede ser eludida por ning?n miembro del pueblo.

Nuestros alfaqu?es han dicho:
?Si el pa?s musulm?n invadido no tiene capacidad para repeler por s? mismo la agresi?n de los kuff?r, sus vecinos musulmanes est?n obligados a entrar en esa lucha, y si juntos a?n no son capaces, la obligaci?n se traslada a todos los musulmanes del mundo?.

Es evidente que los irak?es por s? solos no pueden oponerse a la agresi?n yanqui si tenemos en cuenta el poderoso ej?rcito que los criminales y sus miserables aliados han puesto en movimiento. Por tanto, es nuestra obligaci?n participar en esa lucha al lado de los inocentes hasta que Allah decida qui?n tenga que vencer. Adem?s, todas estas consideraciones denuncian el papel rastrero que est?n jugando los Estados vecinos de Irak.

Por ?ltimo, nuestros alfaqu?es han dicho:
?Ayudar a los kuff?r contra los musulmanes es kufr?.
En esto hay una terrible advertencia: ponernos del lado de los yanquis nos excluir?a del Islam.

En resumen, el musulm?n que desee en su coraz?n que los yanquis ocupen Irak, como quiera que justifique en sus adentros esa ocupaci?n, por aparentemente noble que sea el objetivo que crea que hay en esa ocupaci?n, es vil y miserable. Al contrario, hay que desear que triunfe el pueblo de Irak y que los yanquis vuelvan a su pa?s derrotados y humillados, y hacer todo lo posible para que ello sea as?. Y junto a ello, luchar contra todas las tiran?as, esforzarnos por liberar a los musulmanes de todas las opresiones, ya sean los dictadores musulmanes o no lo sean.

Especialmente, los musulmanes debemos dirigir cr?ticas severas a los gobernadores musulmanes que intentan complacer a los yanquis y se justifican detr?s de las resoluciones de las Naciones Unidas para seguir siendo perros al servicio de los yanquis y de los sionistas.

Por ?ltimo, nos dirigimos a los ?ulam? de toda la Umma record?ndole sus obligaciones para con los musulmanes. No pueden ser tibios en estos momentos, ni abstenerse de expresar y hacer p?blico con un acento rotundo todo lo que hemos dicho en este llamamiento, que forma parte de las ense?anzas m?s b?sicas del Islam. Es obligaci?n de los ?ulam? animar a los musulmanes en el Yihad contra los yanquis.

Allah dice en el Cor?n:
?La obligaci?n de un trasmisor es la de comunicar?, y los ?ulam? son los que cumplen con esa funci?n, que han heredado de Sidn? Muhammad (s.a.s.).

Al final de este llamamiento, pedimos a Allah que nos gu?a a todos, que de fuerzas a los ?ulam? e ilumine a los gobernantes, que de la victoria a los oprimidos y destruya a los asesinos y a sus aliados.

Asociaci?n Isl?mica MUSULMANES ANDALUCES

Tags: Al-Andalus, Islam, andalusíes, Corán

Publicado por NASOINAN @ 18:11  | Colaboradores
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