Domingo, 16 de diciembre de 2007
BLAS INFANTE
Padre de la Patria andaluza.

Nace en Casares (M?laga) el 5 de Julio de 1885, en la calle Carrera, N? 46, fusilado sin juicio ni sentencia el 11 de Agosto de 1936 a consecuencia de la aplicaci?n de un Bando de Guerra
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1936. Dar-al-Farah, Casa de la Alegr?a, domicilio de Infante en Coria del R?o. Por la ladera, los olivos; en los t?piales blancos, geranios y jazmines. Sobre la puerta, el escudo que ha perseverado valiente hasta hoy. Dando la cara y comprometiendo a los hijos. Una mujer, la suya, vive la monoton?a de unos d?as m?s mientras anota la compra de la casa. Abrimos hoy la agenda dom?stica: "Agosto ?Domingo, 2- Nuestra Se?ora de los ?ngeles ? Gastos ?Carne- P...". Empezando a tomar la cuenta de la plaza estaba, cuando llamaron a la puerta principal. "El sargento Crespo, de Falange y otro, y la casa rodeada. Ll?vanse a Blas. Se lo llevaron, as? como al aparato de radio y el altavoz, a las 11 y ? de la ma?ana de hoy. Los aparatos volvieron, pero ?l no".


Infante hab?a venido al mundo 51 a?os antes. Ten?a un sonoro segundo apellido: P?rez de Vargas. El se firm? siempre P?rez. Este gesto resulta todo un s?mbolo de su vida de "identificado con el pueblo andaluz hasta sentirse fuera de las condiciones de la clase a la que pertenec?a, cualidad que no se encuentra en ninguno de los autonomistas o nacionalistas catalanes, vascos o gallegos de la misma ?poca" (Tierno Galv?n).

La investigaci?n sobre su compleja personalidad y su original teor?a pol?tica se halla, cuando escribimos, sin concluir. Sus obras editadas (14), hoy agotadas salvo La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado Libre de Andaluc?a, han de ser interpretadas con ayuda de las in?ditas (3). Y todo ello, comprendido desde la abundancia extraordinaria de sus manuscritos que alcanzan aproximadamente los 3.000. Infante, tras ser declarado Padre de la Patria Andaluza, exaltado mil veces por los pol?ticos actuales, no ha merecido a?n la edici?n completa, cr?tica y popular de su impresionante producci?n literaria.

Es que Infante es el s?mbolo de la mayor?a de los andaluces pero no de todos en batiburrillo. Una Andaluc?a con un 67% de clase trabajadora por niveles de ingresos sumados a un 30% de una clase media, colonizada y temida por el Centralismo y los oligarcas locales (sus legados, no pod?a tener como Padre aquel Infante desfigurado que ya va siendo descubierto en su aut?ntica imagen, la que le otorga esa paternidad popular.

PRIMEROS A?OS, PRIMERAS EXPERIENCIAS

"Yo, criado entre jornaleros, hijo de un pueblo jornalero, por excelencia morisco o andaluz, ten?a mi propia alma y el sentido tr?gico de la vida muy afirmado en m?, porque desde que nac? hab?a vivido su espantosa tragedia; la tragedia de la Andaluc?a secularmente martirizada, la irredenci?n que nuestro pueblo soportaba con musulmana resignaci?n, expresada con aristocr?tica mansedumbre. Y acicataba la labor de justicia universal en nombre de Andaluc?a". As? dice ?l mismo en este texto in?dito hasta ahora (Manuscrito AAY-2). Por encima de una forma literaria a veces enf?tica y propia de un estilo hoy ajado, Infante acierta siempre en s?ntesis densas y, realmente, heterodoxas en relaci?n con los colonizados bien pensantes. Este manuscrito in?dito es hermano de aquel otro ya cl?sico y publicado en las dos ediciones de El Ideal Andaluz (pp.122-123, edic. 1976):
"Yo tengo clavada en la conciencia, desde mi infancia, la visi?n sombr?a del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agon?a con la agon?a triste de las tardes invernales; he presenciado c?mo son repartidos entre los vecinos acomodados, para que ?stos les otorguen una limosna de trabajo, tan s?lo por fueros de caridad; los he contemplado en los cortijos, desarrollando una vida que se confunde con la de las bestias; les he visto dormir hacinados en sus sucias ga?an?as; comer el negro pan de los esclavos, esponjando en el gazpacho mal oliente, y servido, como a manadas de ciervos en el dornillo com?n; trabajar de sol a sol, empapados por la lluvia en el invierno, caldeados en la siega por los ardores de la can?cula; y he sentido indignaci?n al ver que sus mujeres se deforman consumidas por la miseria en las rudas faenas del campo; al contemplar c?mo sus hijos perecen faltos de higiene y de pan; c?mo sus inteligencias se pierden atrofiadas por la virtud de una b?rbara pedagog?a, que tiene un templo digno en escuelas como cuadras; o permaneciendo totalmente incultas, requerida toda la actividad, desde la m?s tierna ni?ez, por el cuidado de la propia subsistencia, al conocer todas, absolutamente todas, las estrecheces y miserias de sus hogares desolados. Y, despu?s, he sentido verg?enza al leer en escritos extranjeros que el esc?ndalo de su existencia miserable ha traspasado las fronteras, para verg?enza de Espa?a y de Andaluc?a". Ya ha entrado en su vida el jornalero. No lo dejar? nunca. Y un nuevo dato:
"Yo soy del pueblo. Mi padre tenia un compadre gitano, el comp? Jos? el Tuerto. Y los hijos de ?ste, Frasco, Sal?o, Rosca, Titaera eran compa?eros inseparables de mi hermano y m?os durante toda nuestra ni?ez. Tan estrechas eran nuestras relaciones, que s?lo se interrump?an durante los per?odos de expulsi?n en los cuales mi abuelo, que era el cacique, ten?a que desterrar a los gitanos del pueblo al cual volv?an con admirable tenacidad, la cual me ha servido despu?s para explicarme la historia de Espa?a. Y conste que mi abuelo no era malo ni ten?a el milagroso talento para las expulsiones al que se encomendaba el buen doctor Sancho Moncada con respecto a Felipe III" (Manusc. C-50 y 52).

La idea del sufrimiento y la expulsi?n de los moriscos est? tambi?n presente en sus primeros a?os, a prop?sito de la guerra de Cuba "Cuando yo era ni?o, los chiquillos..., precedidos por el lienzo amarillo y rojo ?bamos a despedir a los que part?an a Cuba, al son de una melod?a de aire guerrero, que el maestro, en virtud de ?rdenes superiores, nos hab?a hecho aprender. Cant?bamos que ?aquel hermoso pabell?n era el de la naci?n sin par que en valent?a y en hidalgu?a la primera fue, que aquella bandera, victoriosa en Santa Fe, conquist? Granada?. Mientras tanto, se pon?a a los cubanos de ingratos... Pero ni la bandera, que apenas contaba un siglo, hab?a ondeado en Santa Fe, ni nosotros, los hijos de aquel pueblo morisco, hab?amos conquistado Granda, sino al contrario, hab?amos sido conquistado con ella..." (Manusc. AAX).

De 1896 a 1900, es alumno interno en el Colegio de los Escolapios de Archidona. Pero a sus 15 a?os, el chiquillo ha de interrumpir sus estudios y trabajar como auxiliar en el Juzgado de su pueblo. El desastre de Cuba aprieta a la industria catalana y el Gobierno centralista refuerza sus colonias interiores como Andaluc?a y emprende su pol?tica de proteccionismo para Catalu?a que, seg?n Vicens Vives, contaba con una manufactura no competitiva con la extranjera. Hasta 1904, no puede proseguir sus estudios. El esfuerzo de sus padres ?peque?os labradores- por los dos hijos, les dejar? definitivamente empobrecidos y en la casa de Infante en Coria del R?o se conservan cartas de su madre que reflejan los trajines de la ya viuda para subsistir recibiendo ayuda de su Blas y enviando cajones de productos del campo a su hijo.

Blas estudia en Granada en dos dur?simos intensivos cursos toda la carrera de Derecho y algo de Filosof?a. All? se encuentra con el tercer ingrediente de su futuro andalucismo: la cultura de Al-Andalus. Con el tiempo, la visi?n del jornalero, la obligada trashumancia gitana y la persecuci?n hacia los moriscos andalus?es, llegar? a su s?ntesis de colosal operatividad pol?tica. Un escrito posterior (Manuscrito AM, 2? serie, 22) nos descubre el idealismo del adolescente que persiste en ?l d?ndole impulso para su lucha entusiasta por Andaluc?a. Este texto, que se publica aqu? por primera vez, dice bellamente: "Disce: Beatrice, loda di Dio vera?Che non socorri quel che t?am? tanto?Ch`sucio per te della volgare schiera? Beatriz, c?ntico de alabanza a Dios, en ti hecho carne -- ?por qu? no acudes a salvar a quien tanto te ador? y a quien s?lo por ti sali? del vulgar reba?o? (Dante, Div. Comedia, Canto 2?, Infierno). Pues bien, yo he hecho de mi idea una bella amada, Beatriz de mis ensue?os que desde la adolescencia me enamor?. Es a ella, a su amor a quien debo haber salido del reba?o vulgar". Los subrayados del revelador texto tan confidencial, son del mismo Infante.

LA EXTRA?A ACTIVIDAD NOTARIAL DE BLAS INFANTE

Con 24 a?os es notario. Ha alcanzado un pedestal desde el que pod?a haber renegado de toda su obsesi?n por una Andaluc?a empobrecida. "Espa?a, que lo regatea todo a los investigadores profesionales, paga muy bien a unos funcionarios, que son los notarios, dej?ndoles mucho tiempo libre para que puedan investigar" (Manusc. C-31-32). Hasta el final de su vida, una abrumadora tarea de reflexivo estudio para aclarar su acci?n nos ha legado un mundo incre?ble de escritos, una complej?sima interpretaci?n de la historia, la pol?tica, la econom?a, la lengua ?rabe, psicolog?a, teolog?a, medicina, derecho, cultura popular, cante... Todo, con un exclusivo fin: transformar la situaci?n de Andaluc?a desde sus ra?ces y entrando en ellas con un sentido universalista y concret?simo.

Desde 1910, ejerce de notario en Cantillana. Viajando del campo a Sevilla asiste a los brotes andalucistas en su Ateneo. Cuando Infante hace cr?nica de los pasos dados por el andalucismo, se?ala una fecha: el discurso de Mario M?ndez Bejarano en los Juegos Florales de 1909 como "la primera y espont?nea manifestaci?n p?blica patentizadora de que el patriotismo andaluz no est? muerto": As? dice en El Ideal Andaluz (p. 349) en su primera edici?n. (Habr?a mucho que descubrir sobre la absoluta falta de rigor con que se han dado a luz dos de sus tres libros publicados ahora. El Ideal Andaluz est? falto de trece cap?tulos, 130 p?ginas cualitativamente importantes. Or?genes de lo flamenco y secreto del cante jondo, editado por primera vez en 1980, no abarca la totalidad del original y ha sufrido una peligrosa alteraci?n en dos de sus p?ginas m?s reveladoras ?(120-121)-, precisamente las ?nicas comentadas con nota de intencionalidad pol?tica). Esta ?poca de Infante ?d?as de Ateneo floreado y culturalista, de media burgues?a- va a durar poco. Unos tres a?os siempre dialectizados por la visi?n sombr?a del jornalero. Este per?odo va a ser, aunque breve y juvenil, el m?s venteado y amado por la derecha andaluza desde 1976. Infante vivir? veintid?s a?os m?s; escribir? y publicar?; actuar? p?blicamente cada vez m?s comprometido con el andalucismo y m?s radicalizado, pero de ello no se dar?n por enterados quienes lo utilizan violent?ndolo seg?n sus intereses.

GEORGISMO Y RUPTURA CON EL ATENEO

Cuando presenta una Memoria al Ateneo sevillano, estalla la crisis. Estamos en el 23 de Marzo de 1914 y Gastalver ataca en la revista atene?sta B?tica ese escrito de Infante. La tal Memoria ser? el primer libro de nuestro pol?tico. El Ideal Andaluz, a?n t?mido y mozo, a?n condicionado por la edad y el ambiente, para los intelectuales de la derecha es "el m?s destacado e interesante de Infante" (Cuenca Toribio). Si no fuera notoria la honradez de Cuenca Toribio, creer?amos en otra motivaci?n distinta del puro despiste al juzgar as? la obra primera de Infante. Porque el mismo Infante, en el mismo libro (p.39) lo llama "mal escrito, hecho de prisa, sin calma ni prolijo estudio". En tal juicio reincide el propio autor en los nn. 51 y 52 de B?tica. En el manuscrito AAY-5 (que se da la imprenta ahora por vez primera), cuando Infante recuerda estos a?os, dice: "Los tradicionalistas nos miraron con simpat?a atendiendo a nuestro nombre, pero en cuanto empezaban a penetrar nuestra doctrina hu?an desolados".
Todo el platillo y bombo con el que ha sido coreado un Infante inventado, han sido sordina y precauci?n frente al verdadero. A este ?ltimo no hay que buscarlo s?lo en ilegibles manuscritos in?ditos (que no est?n a mano de todos) sino en otra obra, reeditada dos veces desde 1979. La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado Libre de Andaluc?a, p?ginas de un radicalismo pleno de claridad y honradez, p?ginas jam?s citadas, libro tan vendido como maldito.
?ltimamente han pretendido reducir la doctrina de Infante a un georgismo o fisiocracia pura y simple, acr?ticamente aceptada. El tema merece detenimiento "Henry George, en medio de la desesperaci?n del campesinado norteamericano del Oeste a finales del siglo pasado, hab?a desenterrado del camposanto de la Econom?a francesa del s. XVIII, el llamado impuesto ?nico" (Acosta). Durante los a?os de Infante en Cantillana, el m?ximo georgista espa?ol, Antonio Albend?n, ingeniero agr?nomo, hab?a llegado a dicho pueblo interesando a nuestro notario en esta doctrina. Con ocasi?n del Congreso Internacional Georgista (Ronda, 1913) el mentor de la Patria Andaluza busca una primera s?ntesis socioecon?mica y dir?: "La tierra m?s f?rtil de Espa?a est? cerrada al trabajo", "los toros se engordan en las tierras que se niegan a los hombres forzados a emigrar". Y a?ade algo de color reconocible: "Ha llegado la hora en que el hombre se emancipe del yugo del hombre". La profunda inquietud social del georgismo, el prestigio de una izquierda americana que contaba con sus m?rtires, Sacco y Vanzetti, el punto c?ntrico que en la fisiocracia ocupa el problema de la tierra (secular espina andaluza) empujan a Infante a ingresar en la "Liga del Impuesto Unico". Ello le va a sellar para bien y para mal en estos primeros trances. Por ejemplo, en "el interclasismo inicial del regionalismo andaluz y su adscripci?n a las capas medias de la poblaci?n", (Arcas) su interpartidismo de entonces, su elitismo intelectualista.

Infante llega a creer que "la tiran?a va a concluir: los burgueses que antes eran enriquecidos por los obreros, se ven forzados a alimentarlos ahora. Juntos marchar?n, por tanto, a conquistar la tierra, los trabajadores y los capitalistas, guiados por los intelectuales" (revista El Impuesto Unico N? 19, dedicado al Congreso de Ronda). El estudio de F. Arcas sobre El Movimiento Georgista y los or?genes del Andalucismo (Caja Ahorros de Ronda, 1980) ya demuestra la lucha en el seno de la Liga entre dos corrientes. Infante se alinea con la menos idealista contra la que Joseph Fels (multimillonario ingl?s protector de la Liga) arremete "de manera casi violenta" defendiendo la "pureza religiosa del georgismo que no ha de mezclarse con la pol?tica actual" ni siquiera en lo municipal (Cf. El movimiento Georgista y los or?genes del Andalucismo, pp. 33, 48, 69; 40,45, 60, 64; 69).

ANDALUC?A NO ERA AM?RICA

La publicaci?n de El Ideal Andaluz rompe la relaci?n con el andalucismo exquisito del atene?smo sevillano y ?pese al t?mido despegue que a?n supone respecto al georgismo puro-, provoca un enfrentamiento duro entre Antonio Albend?n, m?ximo l?der georgista espa?ol, y nuestro notario. "Efectivamente, si bien Blas Infante y el n?cleo sevillano hacen suyo el ideario de George y lo aplican a la realidad andaluza, en una fase posterior van a superarlo y a subordinarlo al ideal regionalista, incorporando nuevas ideas econ?micas" (Arcas, 137). Desde entonces, en la revista que dirige, y pr?cticamente escribe Albend?n "son abundantes las observaciones cr?ticas ante unas iniciativas que parec?an heterodoxas para el portavoz autorizado del georgismo" (Id., 137).
En el n?mero de El Impuesto Unico de Marzo de 1915, la "Secci?n de Sevilla" de la Liga afirma que "no admiten jefaturas ni pontificados" y que "estando de acuerdo en cuanto al fin, en cuanto a los medios se pondr?n circunstancialmente en relaci?n con el medio circunstancial que les rodea". La liga, en el mismo n?mero de la revista, "estima equivocado el camino de mezclar las miras fisiocr?ticas con las de reconstituci?n nacional". Es que ese "medio que les rodea" a los georgistas sevillanos es Andaluc?a y ello (como siempre) es el punto de gravedad de Infante y los suyos. No hay otro dogma que la realidad andaluza. Ni fisiocracia ni socialismo ortodoxo importado. Jam?s primar? la ideolog?a sobre los hechos y los datos andaluces.

Coincide el pronunciamiento de los Centros Andaluces por el "nuevo nacionalismo" (1916) con la visita a Sevilla de Albend?an para ver de corregir las desviaciones de "un grupo de Sevilla capitaneado por don Blas Infante" (El Impuesto Unico, Julio, 1917). A todos estos datos que Arcas aporta, a?adimos ahora dos manuscritos in?ditos de Infante que incluso desmienten la versi?n de Albend?n en el mismo ejemplar de la revista, seg?n la cual "reina entre los dos bandos la mayor cordialidad". Se trata de los manuscritos AAU y AAV. Son toda una revelaci?n. EN el AAU, se lee: "La conciencia de nuestra autonom?a nos releva de toda explicaci?n", "nuestra organizaci?n (de la Secci?n de Sevilla) es esencialmente democr?tica y no concedemos a los cargos de la Junta Directiva m?s valor que el meramente representativo y tomamos nuestros acuerdos por mayor?a de votos en secciones semanales", "no acatamos jefatura ni, mucho menos, pontificados", "la disciplina entre nosotros es perfecta, es decir, gozamos de la ?nica disciplina perfecta: la que es hija de una misma convicci?n y de una misma libertad".

Tras una definici?n de la disciplina de tan grueso calibre, leemos una advertencia atinad?sima: "Evitar incurrir en la monoton?a de repetir al pueblo los mismos conceptos con iguales palabras; estamos prontos a encarnar en la realidad de los hechos nuestra idea". Tras atacar "la intransigencia especulativa de un dogmatismo irreductible", pasa a exponer sus acciones ante el Ayuntamiento de Sevilla. Y es que una espoleta para la reacci?n inquisidora de Albend?n ha sido la "Moci?n dirigida al Ayuntamiento de Sevilla se?alando los recursos con los cuales deber? ser sustituido el impuesto de Consumos y satisfacerse las responsabilidades del Empr?stito para la Exposici?n Hispano Americana". Esta moci?n, junto con una serie de Informes de la Secci?n de Sevilla, y de su miembro Rafael Ochoa fue publicada con el t?tulo Remedios propuestos por la Liga Espa?ola para el Impuesto Unico (Secci?n de Sevilla) para resolver el problema actual de las Haciendas locales en Espa?a (Tipograf?a Jirones, Sevilla, 1914, 27 p?ginas). Frente a esta iniciativa, escribe Infante, "en el ?ltimo n?mero de la revista El impuesto Unico, el dogmatismo se revela". Pero, "conste que nosotros no aceptamos la doctrina de George por ser ?l quien la proclama sino en tanto en cuanto los Principios de esa doctrina traducen los postulados del sentido com?n". ?Ya est? aqu? el eterno cr?tico antidogm?tico que es Infante...! Con fina iron?a, ante los empecinados te?ricos, dir? el notario: "Los locos, entre s?, son cuerdos" (Manusc. AA?-27).

El manuscrito AAU ?que se alarga en cuestiones t?cnicas hacend?sticas concretas- parece destinado a la publicaci?n. Por eso, es prudente. Pero un peque?o papelillo tama?o octavo, fragmento de escrito m?s extenso entre los manuscritos mayores, entra con total audacia en el fondo de la controversia y nombra sin tapujo al mismo Albend?n. Se trata del AAV-1-2 que trascribimos en su zona m?s significativa: "?Qu? pierde la Liga para el Impuesto Unico con que la fuerza Regionalista tenga su dogma por contenido social de su programa? ?Qu? perder? si los partidos todos lo aceptasen? ?Ser?a mejor para su causa que el Regionalismo Andaluz se desarrollara sin defender esa doctrina? ?Ha hecho mal el Partido Liberal Ingl?s adopt?ndola en principio como suya? ?Es que la Liga aspira a concluir con los Partidos todos? Se dice que un programa de redenci?n regional no debe contener un dogma de justicia univeral. Pero, ?cu?l es la misi?n de la nueva pol?tica sino resolver cada una en el radio a que su acci?n se extiende el problema social? ?Es que es posible un acuerdo mundial para establecer la Justicia Universal? No tema el Sr. Albend?n (quien pone de falso al georgismo sevillano), no hay motivo para el empleo de sus palabras gruesas con que, siguiendo su m?todo, insulta con imputaci?n de falsedad a la Secci?n de Sevilla que dio pruebas de mejor o, por lo menos, de tan buena ley como el que m?s".

"A partir de 1917, apenas si el ?rgano de la "Liga Espa?ola" se ocupa del andalucismo. Nada se dice de la Asamblea de Ronda (y la revista se editaba en Ronda donde Albend?n resid?a) en 1918 y de la Asamblea Andalucista de C?rdoba se reproduce tan s?lo un fragmento de la ponencia de Pascual Carri?n sobre El problema agr?cola andaluz (Arcas, 141-142). Pero es que en C?rdoba, se llega al m?s claro nacionalismo andaluz y, manteniendo fuentes georgistas, se incorporan nuevas medidas porque "hasta el impuesto ?nico sobre la tierra desprovistas de mejoras, como lo propon?an los fisi?cratas y sobre todo el ilustre George y nuestro Fl?rez Estrada, que ser?a excelente soluci?n en una regi?n de propiedad por concentrada, no surtir?a aqu? sus beneficiosos efectos sino hasta pasados algunos a?os", dir?a Pascual Carri?n (Estudios sobre la Agricultura Espa?ola (1919-1971), Eds. de la Revista del Trabajo, M. 74, pp.36-7). En el Diario de Huelva, 8-III-1916, p.1, se lee en el programa del Centro Andaluz de Sevilla: "...el cultivo de la tierra con algo (subr. Nuestro) de impuesto ?nico".

En la Liga Espa?ola para el Impuesto ?nico coexist?an dos realidades: una doctrina econ?mica y una opci?n pol?tica. Infante y los suyos acometen la reforma de ese conjunto. Para ello, beber?n en la realidad concreta de Andaluc?a y en otra fuente (curiosamente tambi?n antipartidista), el anarquismo. Muy fuerte en Andaluc?a, es acogida con gran entusiasmo por Infante, "la l?gica anarquista actual es otra, como lo demuestra la desaparici?n de los atentados ?cratas, tan frecuentes en el principiar de nuestro siglo. Sindicatos para defender intereses pr?ximos y un anhelo firme de cultura emancipadora" (La verdad sobre el complot de Tablada... p. 119). Por otra parte, Bakunin, en el Congreso de la Internacional de 1868, se hab?a manifestado contrario a la propiedad individual de la tierra, de las minas y de los servicios sociales, cu?nto m?s del monopolio. Todas ellas, doctrinas tambi?n georgistas.

Frente al apoliticismo de la Liga, politizaci?n a trav?s del municipio; frente a las invocaciones a una justicia universal directa con la consiguiente abstracci?n, concreci?n regionalista andaluza; frente al elitismo intelectualista, despu?s de una inicial esperanza en que "los intelectuales y los artistas andaluces" "dirijan espiritualmente al pueblo" y "acabe su literatura est?ril, decadente, mon?tona canci?n de grillos" (El Ideal Andaluz, pp.294-5, 1? Ed.). Infante les apostrofa con dureza en el Manifiesto Nacionalista del a?o 1918 al hablar de "la pseudointelectualidad andaluza y espa?ola de esp?ritu castrado y alma cobarde". La fundaci?n en 1931 de las Juntas Liberalistas rompe con el apoliticismo inicial, la invitaci?n a los liberalistas a que se concreten en el Partido Republicano Federal (en que ?l ha ingresado) acaba de aclarar su reforma de la opci?n pol?tica del georgismo oficial.

En cuanto a la doctrina econ?mica, pensamos que la reforma de los andalucistas es m?s matizada que la acometida con la postura pol?tica de la Liga. Ciertamente, la adecuaci?n al momento andaluz radicaliza las medidas que van m?s all? del Impuesto Unico. En esta campo, Infante va a hallar dos principales colaboradores de primera fila: Juan D?az del Moral y Pascual Carri?n. Y va a tener una ocasi?n important?sima de lograr la implantaci?n por Ley de Cortes de su soluci?n al problema de la tierra, del latifundio.

LA REPUBLICA Y EL PROBLEMA DE LA TIERRA EN ANDALUC?A

En Mayo de 1931, el Gobierno estableci? la "Comisi?n T?cnica Agraria para la soluci?n del problema de los latifundios". En ella, figuraban los andalucistas D?az del Moral, Pascual Carri?n, B. de Quir?s y Blas Infante como primero de ocho juristas. En Julio, presentaba ya un proyecto que Tamames califica "de gran lucidez, profundo y simple, de soluciones reales", Malefakis ve en ?l "la propuesta agraria m?s prometedora de la Rep?blica", "medida revolucionaria, t?cnicamente excelente". El mismo Infante, entrevistado en Nuevo Mundo (19-VI-31) dice: "Se impone la restituci?n al pueblo andaluz inmediatamente, de la tierra que le fue sustra?da. La medida reparadora ha de ser originariamente simplista, como lo fue el despojo", "sin burocracias y est?pidos y complejos expedientes". Y en El Sol (11-VI-31) declara: "Todo latifundio andaluz es ilegal en su origen", "hay que devolver al campesino andaluz la tierra que le fue arrebatada por derecho de conquista", "mire a Europa: en el siglo XIX, quince naciones mon?rquicas hicieron la reforma territorial y no sucedi? nada".

El proyecto de la Comisi?n "posibilitaba arraigar en tres meses un n?mero de familias campesinas no inferior a 60.000", dice Malefakis. Este era el plan:
- Limitar la reforma a las zonas verdaderamente latifundistas (Andaluc?a, Extremadura, Ciudad Real y Toledo), con extensi?n posterior a otros territorios.
- Propugnar la ocupaci?n de duraci?n determinada, sin expropiaci?n (imposible entonces de financiar).
- Explotaci?n diferenciada seg?n secano o regad?o, extensi?n, etc., en r?gimen individual o colectivo que respeta arrendamientos de peque?os propietarios y abre un proceso de socializaci?n.
- Financiaci?n de la reforma por impuesto sobre las rentas de la tierra superiores a las 10.000 pesetas.
- Simplificaci?n de tr?mites y burocracias al m?ximo, autogesti?n.

Pero, en la v?spera del pleno de Cortes que hab?a de discutir el Proyecto, Lucio Mart?nez (Secretario de la Federaci?n Nacional de los Obreros del Campo de la U.G.T.), en la p?gina 12 del diario Crisol, (M., 21-VIII-31; ver tambi?n El Sol, 1-VI-31, p. 1), contraataca: "El proyecto pretende dar tierra a 75.000 familias antes del 1 de Octubre" y "la necesidad acucia a 200.000", (el Proyecto empezaba por esas 75.000), "no estoy de acuerdo con que s?lo comprenda diez provincias, debe de hacerse para toda Espa?a", (la base segunda determinaba extenderla por Decreto al resto del Estado), aunque reconoce "el esfuerzo de organizaci?n" y el medio de recaudaci?n financiera "como el mayor acierto". Curiosamente, en la misma p?gina de Crisol, aparecen los ataques al Proyecto por parte del Partido agrario (cat?licos), radicales y radicales-socialistas. Y ?la "detenci?n en la Cruz del Campo de Sevilla de los campesinos andaluces capitaneados por el doctor Vallina"!. Al siguiente d?a, 22, se declaraba en Sevilla el estado de guerra.

Seguimos en plena tarea de la Comisi?n. Lucientes entrevista en El Sol a D. Miguel S?nchez Dalp (12-VI-31, pp 1 y 8), "cuya existencia discurre en un palacio de Sevilla, lujoso alc?zar del Renacimiento andaluz". Don Miguel declara: "En 1900, era una delicia: el campesino, dichoso con tres reales de jornal y los ?av?os?: aceite, sal, ajo y vinagre para el gazpacho. Trabajaba sin tregua... Ahora, todo est? imposible. Los decretos de Largo Caballero han sujetado un poco". A los tres d?as, en el mismo diario, entrevista a E. Fern?ndez Egocheaga (U.G.T.), dice: "La obra de Largo Caballero rinde por d?as resultados magn?ficos". Lucientes recoge en el C?rculo de Labradores el 9 de igual mes y a?o, esta indicaci?n: "Visite al doctor Vallina. Es un tigre que anda suelto" (pp. 1 y 3, El Sol, 9-VI-31). Le visita: Vallina declara: "El campesino, hoy, conf?a en la Rep?blica ?Ma?ana? La Rep?blica dir?" (El Sol, 9-VI-31, pp. 1 y 3). Vallina, "el tigre, como los privilegiados le denominan" -dice Infante- merece ocho p?ginas entusiastas suyas (Tablada, pp. 105 a 112). Infante, ante la inoperancia gubernamental, quer?a "la reforma de la agricultura por decreto" porque "mientras los conejos discuten, llegan los perros". Y termina: "Acuso al Gobierno de estar elaborando los elementos de una guerra civil" (Tablada, pp. 50 y 103).

La oposici?n de fuerzas reformistas de izquierda y los partidos de derecha, sumada a la ausencia de un partido fuerte que lo apoyara, provoc? el boicot a este esperanzador proyecto.

EL FONDO DE LA CUESTI?N

Detr?s de las disposiciones jur?dicas y t?cnicas hab?a una mentalidad que conviene resumir porque es de una gran riqueza: como lo fue en un principio (antes del ejercicio del llamado "derecho del primero que lo coge", ius primi capientis), la tierra ser? un bien com?n. Como el aire y el sol, ser? un bien p?blico. Con la tierra ha sucedido lo que puede ocurrir ya con el sol al empezar a explotarse como fuente alternativa de energ?a. Hagamos una excursi?n al futuro. Imaginemos que la rentabilidad del sol como origen de nueva energ?a es tal que el Gobierno (?o la Junta de Andaluc?a...!) cede a una compa??a americana la explotaci?n en monopolio de planchas solares en Ecija. La ciudad del sol, hasta hoy gloriosa de luz y calor, acabar?a en perpetua niebla; de sart?n pasar?a a frigor?fico; cambiando el clima, cambiar?a la flora, la vida entera de los ecijanos, vueltos lapones repentinos. Un bien com?n habr?a sido acaparado. El destino de un pueblo alterado. As? fue con la tierra. Por ello, Andaluc?a ha visto cambiada su historia desde los repartimientos de la conquista castellana y las desamortizaciones del siglo pasado. Un problema econ?mico, un may?sculo problema humano, que ha configurado un pueblo hasta violentarlo secularmente sobre una tierra feraz, exigen un tratamiento radical de fondo aunque pueda ir por pasos medidos tal como los concretados en la reforma de la Comisi?n antedicha.

La tierra desempe?a una funci?n social de primer orden en zonas como Andaluc?a. Su cultivo es un servicio p?blico, un "bien nacional que ha ido a manos de propietarios territoriales que, en general, han buscado la tierra no para cultivarla, sino para hacerse con m?s seguras rentas", dec?a Pi y Margall. La tierra es un instrumento de trabajo y nunca puede ser un origen de renta. Sin necesidad de mejorar una finca r?stica o un solar, con s?lo ponerla en coto con un guarda jurado o cercar el suelo urbano y esperar pasivamente las mejoras forzosas de la urbanizaci?n en torno que la sociedad introduce, las rentas crecen. Es la sociedad la ?nica leg?tima propietaria de la tierra. A ella debe volver. Pese a que los campesinos hab?an identificado Rep?blica con reparto de las tierras, el andalucismo hist?rico es partidario de la imposici?n de un fuerte tributo sobre las grandes fincas que obligue a ponerlas al m?ximo grado de explotaci?n para poderlo satisfacer, de la socializaci?n de las tierras cuyos propietarios no satisfagan tal tributo, de la propiedad municipal de tales fincas y su explotaci?n por sociedades obreras asesoradas y financiadas por un Banco de Cr?dito Agr?cola. Reparto, nunca: la historia ense?a que, a la tercera generaci?n, el intrigante, el prestamista, el listo de turno, acaba ensanchando su dominio qued?ndose con las parcelas lim?trofes y vuelve a recomenzar el proceso.

EL NACIONALISMO ANDALUZ

Hemos visto la radicalizaci?n que Infante a?ade al georgismo inicial de 1913 y al andalucismo medioburgu?s de 1910. Es hora de matizar otra radicalizaci?n: su nacionalismo. Ser? ello, a partir de la fundaci?n de los Centros Andaluces y llegar? a una primera cumbre en las Asambleas de Ronda (1918) y C?rdoba (1919).
Antes de nada, es preciso aportar nuevos datos que aclaran los titubeos de Infante hasta decidirse por el t?rmino nacionalismo. Para ello, acudimos a un manuscrito in?dito que ilumina zonas hasta hoy desconocidas de su pensamiento. El valor de este escrito es especial por estar destinado a sus m?s inmediatos colaboradores y no a la publicidad. As? dir? ?l en el libro sobre el pretendido complot de Tablada (p. 188): "Destino de un peque?o grupo de amigos con car?cter de intimidad"). Infante lo tir? a multicopia durante la Dictadura de Primo de Ribera, con los Centros Andaluces clausurados "por la barbarie dictatorial" (Infante, El Liberal, Sev., 21-IV-31). Del documento se va a ofrecer una larga cita que sea muestra de la minuciosidad, rigor y originalidad de nuestro autor. Conviene aclarar que, aunque redactado despu?s del a?o 23, se refiere a los a?os 13 y 17 y aporta datos del despegue andalucista que se oper? en ellos. Por otra parte, es muy representativo de toda su actuaci?n y literatura, y explica cuatro claves constantes en ?l: 1? Su af?n investigador de la cultura espec?fica de Andaluc?a; 2? Sus titubeos frente a los moldes usuales del organigrama pol?tico (partidos, elecciones, gobierno, terminolog?a...), reservas que mantiene al menos hasta 1931; 3? Su fondo anarquista pacifista; 4? Su especial internacionalismo equilibrado por la concreci?n andaluza. Sin mayor introducci?n, vaya la cita (Manusc. AAY):
"Si hubi?ramos querido, habr?amos identificado a Andaluc?a como una naci?n y a?n llegado a confundir su inter?s nacional con las acostumbradas reivindicaciones, que denominan realidades, (subr. ?l) los pol?ticos; v.gr. con el proteccionismo a ultranza de los trigos, de los vinos y de los aceites y con el mantenimiento del r?gimen (subr. e ironiza ?l aludiendo al proteccionismo catal?n y su imitaci?n castellana y andaluza por los terratenientes) territorial consagrado por la conquista, incluso llegando a probar, como algunos lo intentaron, que en Andaluc?a ?no hab?a latifundios! (...) Los latifundistas, los especuladores de tierras y frutos, los asesinos de la agricultura y del verdadero agricultor andaluz (mendigo de tierra, pegujalero o jornalero), ?c?mo se hubieran apresurado a formar en nuestras huestes con sus c?maras de dinero...! Buenos Centros Andaluces, de cajas repletas y no sempiternamente vac?as (...) ?C?mo hubieran prosperado, adem?s, nuestras profesiones e industrias...!".
"Los pueblos del Norte, sobre todo, aspiraban tenazmente a recobrar su personalidad negada poco a poco por los herederos y disc?pulos de la Reina Cat?lica (cuya personalidad y cuyo reinado se encuentran en trance de revisi?n). Aquellos pueblos, para poder llegar a expresarse actualmente, hab?anse llegado a definir conforme al Principio de las Nacionalidades. Y Naci?n y regi?n eran categor?as correspondientes a una mayor o menor vehemencia, en cuanto a la aspiraci?n o sentimiento que condicionaban el anhelo de una autarqu?a correspondiente a aquella personalidad (...) El Regionalismo estaba en el ambiente. Entonces, (...) nosotros vinimos a acordar que defender la Tierra de Andaluc?a es defender la base de su libertad, es expresar su primaria aspiraci?n a ser. Antes de que otros vengan a enarbolar su bandera regionalista, hag?moslo nosotros, aunque nos repugne ese nombre; y, de este modo, impediremos que los intereses contrarios se apoderen de esta bandera procurando que los est?mulos que ella despierte, en vez de venir, como suceder?a si aquellos intereses la tomaran, a apoyar un nacionalismo o regionalismo al uso, sirvan para la obra efectiva de liberar espiritual y econ?micamente a los individuos (subr. Infante) que componen el pueblo andaluz. (...) Y nos llamamos regionalistas o nacionalistas, (subr. Infante) pero como la Andaluc?a que viv?a en nosotros no era la artificiosa que hubiera resultado de una elaboraci?n verificada seg?n las normas del Principio de las Nacionalidades sino su ser verdadero (...), nuestro regionalismo o nacionalismo apareci? como algo extra?o que se apartaba del concepto corriente, como una aspiraci?n o una doctrina que poco o nada ten?a que ver con los dem?s regionalismos o nacionalismos peninsulares. Como que Andaluc?a hab?a influido en nosotros libremente sin ser deformada por el instrumento de interpretaci?n implicado por aquella teor?a europea o Principio de las Nacionalidades".
(Recordemos que el Principio de las Nacionalidades fue uno de los "catorce puntos" del Presidente de E.E.U.U. Wilson (8-I-1918) acabada la Guerra Europea, entonces juzgada trance de giro hist?rico).
"Los tradicionalistas nos miraron con simpat?a atendiendo a nuestro nombre, pero en cuanto empezaban a penetrar nuestra doctrina, hu?an desolados. (...) A medida que nos iban descubriendo, ?ramos excomulgados y puestos en un Indice de los ilusos y los idealistas".
"Tuvimos que fundamentas doblemente a Andaluc?a: como Naci?n o Regi?n, conforme el Principio de las Nacionalidades; como ser o genio (subr. Infante), t?rmino que llegamos a emplear entonces demostrando, mediante revelaciones culturales de id?ntica inspiraci?n la existencia continuada a trav?s de milenios de un mismo Estilo (subr. Infante) en Andaluc?a. Estilo tan diferente del resto peninsular, que bien podr? aparecer cierto el dicho de Ganivet: M?s bien hay en la pen?nsula dos naciones: una, al Norte, Espa?a; otra al Sur, Andaluc?a".
(Este ?ltimo "fundamento de Andaluc?a" -el ser, genio, estilo- ser? el que Infante acu?ar? como aut?ntico. No se trata de un elemento abstracto, culturalista o idealista. Todo lo contrario. V?ase la aclaraci?n siguiente).

"No se nos oculta la falsedad del Principio de las Nacionalidades. S?lo circunstancialmente acudimos a ?l. (...) El Principio es un comod?n y a ?l acudimos nosotros para defender en su nombre la libertad andaluza".
"La reflexi?n sobre las vagas figuras l?gicas, aisladas o sustra?das de la consideraci?n del fen?meno, hab?a motivado el descubrimiento de un Principio o una Teor?a de validez universas, criterio o instrumento natural (quiere decir objetivo, materialista o cient?fico) para discernir la individualidad de los pueblos, y por consiguiente, de las autarqu?as. Sin casi pensarlo hab?amos llegado a alcanzar un substituto verdadero del falso Principio de las Nacionalidades. Lo denominamos Principio de las Culturas, en oposici?n al de las Naciones".
"La Teor?a de las Naciones fue originariamente una reacci?n de los intereses pol?ticos tradicionales contra la Francia de Napole?n. El Congreso de Viena vino a ser su consagraci?n primera". Era "artificio o construcci?n aparte de lo natural".
Infante es consciente del simplismo con que se han aceptado ideol?gicamente unas fronteras trazadas por los Metternich o los Talleyrand -"ese b?rbaro principio europeo de las naciones"-, que dir? en su Carta Andalucista de Septiembre de 1935. Simplismo, que, no exigiendo partidos "europeos" unitarios, impide "partidos andaluces" tachados de ruptura de la clase obrera (!). Para el esclarecimiento del asunto, Infante trae luces importantes. El ide?logo del andalucismo es consciente de que "los nacionalistas norte?os peninsulares quedaban desconcertados, confusos", "al tratarse de un regionalismo o nacionalismo no exclusivista, universalista, antinacionalista", "parad?jico" (Tablada, pp.68-70, passim). Desconcierto que prosigue en 1980, cuando periodistas de la talla de Calvo Hernando en el coloquio con Rojas Marcos del "Club Siglo XXI, improvisaba hablando de "esa cosa extra?a del andalucismo".
- "No hab?an sido las naciones quienes hab?an constituido los Estados, sino ?stos los que hab?an constituido las naciones, la ambici?n de los Estados, mejor dicho, de los personificadores del Estado, legitimada en Occidente por el hecho-fuerza de la Roma imperialista".
- "Nos convencimos de que la naci?n no era una realidad del orden natural o vivo, sino una pseudo-realidad, una realidad sofista".
- "La Historia pol?tica no puede llegar a explicarse por la Naci?n sino las naciones quienes hab?an constituido los Estados (ni un solo ejemplo en la Historia) sino los Estados quienes hab?an venido a constituir las naciones", (AAY-20).
- "Un m?todo seguro para averiguar a qu? orden de realidades corresponden las actuales naciones, ser?a el experimentar su consistencia, su realidad en s?. Para ello ser?a preciso desintegrarlas previamente de sus respectivos Estados. Si la naci?n fuese una realidad natural y, por consiguiente, primaria, y el Estado fuera la representaci?n natural de las naciones y si las actuales formaciones nacionales, fueses organismos vivos, ellas vendr?an a definir por s? mismas su objetividad y a expresarse por s? mismas sin sus respectivos Estados y el n?mero de ?stos llegar?a a coincidir aproximadamente con los que hoy constituyen la Magna Civitas. "Practiquemos estas instrucciones con respecto a todas las de Europa ?Cu?l ser?a el resultado? ?Volver?an a reconstruirse las naciones actuales o las previstas buscando cada una de ellas una expresi?n en el Estado presente o en el pasado? Indudablemente, no ?Qu? ocurrir?a entonces? Avanzando el desarrollo extensivo o intensivo de la conciencia social y contando como cuenta actualmente este desarrollo con grandes recursos t?cnicos (en definitiva, medios de comunicaci?n), lo natural ser?a la producci?n de este fen?meno: los n?cleos ciudadanos m?s pr?ximos, la ciudad, ser?a la ?nica infraestructura que resistir?a a la prueba".

"Lo que fraterna (sic) y acerca a los individuos entre s? es la identidad (de) educaci?n, la cual aproxima m?s que la misma igualdad de sangre ?No es natural (subrayados de Infante) respecto a los n?cleos primarios de las gentes? Ahora bien, esas estructuras cuya figura vemos surgir tras la sustracci?n de los estados y de su recuerdo en las actuales naciones de Europa, ?son naciones? Sus elementos determinantes ?son las naciones? No. Esas formas espont?neas, vivas en la consciencia individual, no son naciones, son culturas" (Subrayado nuestro).
"Lo que ocurre es que inmediatamente que el Estado fuerza a una vida en com?n, a una conglomeraci?n (subr. ?l) de pueblos o de gentes (Laurent) aisl?ndola de los dem?s, se establece entre los t?rminos de este conglomerado un v?nculo social (subr. ?l) resultante de una vida en com?n o sujeta al imperio de ciertas necesidades comunes. Y de aqu?, reacciones comunes que pueden llegar a perseguir incluso finalidades pol?ticas, ordenadas al mejoramiento de las condiciones sociales; pero esta actividad es meramente social y se operar? siempre que existan reunidos dos hombres aislados en cualquier lugar de la tierra aunque sean de las razas m?s opuestas y de los genios m?s distintos. Esto es Sociedad y no Naci?n (subr. ?l). Es decir, este accidental elaborado por un instinto universal, el de sociabilidad, y no particularmente (el constitutivo de naci?n). Este accidente durar?a tanto como persistan las condiciones determinantes del forzoso aislamiento. Desaparecidas estas condiciones, cada hombre o cada grupo en contacto libre, con todos los dem?s, se insertar?a en aquel compuesto social cuyo pensamiento (genio, ser, estilo, lo llama Infante en otros pasajes del mismo escrito) le fuera m?s pr?ximo. Este es el sentido de profundo de la vieja m?xima Patria est ubicumque est bene, la Patria est? donde est? mi bien. Es decir, ir?a a buscar la complementaci?n (fin de la sociedad) de la cultura o de la inspiraci?n cultural (subr. ?l) que m?s completo responda a su propia inspiraci?n".

Las profundas simpat?as Infante-Bakunin ?que se ver?n refrendadas por el apoyo de los anarquistas andaluces a la Candidatura de Infante a las Cortes en 1931-, se ratifican como en otro lugar (Enciclopedia de Andaluc?a, art?culo Infante), hemos estudiado el tema m?s a fondo. Sirva esta ?nica cita de Bakunin (Revista Askatasuna, Abril, 1980, n? 9. p. 22):
"El estado no es la patria, es la abstracci?n, la ficci?n metaf?sica, m?stica, pol?tica, jur?dica de la patria. Las masas populares de todos los pa?ses quieren profundamente a su patria, pero esto es un amor natural. No se trata de una idea, se trata de un hecho. Por ?l yo me siento francamente y sin cesar, patriota de todas las patrias oprimidas" (Mijail Bakunin).
"A la actividad social particularizada por la fuerza del Estado, el Estado la denomina actividad nacional (subr. Infante). Y es m?s a?n: despu?s de erigirla de este modo en una substancia distinta, act?a sobre ella infundi?ndole motivos en inspiraciones particularistas que no favorecen a la sociedad sino exclusivamente a las miras del Estado (religi?n particular, econom?a particular ?proteccionismo-, ?tica particular, historia particular), en una palabra, patriotismo, nacionalismo. Y as?, el Estado, trabajando sobre la realidad social, fragua un fantasma, La Naci?n. La Naci?n no es m?s que una mentira del Estado. Un medio, una materia, un apoyo a los intereses, que personifican al Estado Pol?tico (subr. ?l). Porque este Estado no es una abstracci?n. Es la forma de concretos intereses que, para nutrirse arbitrariamente de los jugos sociales, han inventado una justificaci?n fingiendo la existencia de una realidad viva y palpitante cuya representaci?n se arroga: la Naci?n".
"Esta operaci?n la viene realizando el Estado desde que, mediante la Revoluci?n, la sociedad lleg? a apercibir que el pueblo (la junta concordada y un?nime de la multitud; Escipi?n, seg?n San Agust?n) se defini? como una soberan?a (subrayados todos de Infante) sobre la del Estado de derecho divino, denominado naci?n a este aspecto de su existencia. El Estado pol?tico tuvo que apoyarse entonces sobre este aspecto de la existencia popular; lo estatific? (subr. ?l); lo erigi? en substancia viva permanente, en una palabra, cre? la naci?n y en su nombre sigui? ejerciendo el Poder social. Es decir, el Estado no se transform? esencialmente. Sigui? personificando los mismos intereses. Fue una nueva vestidura o un trance m?s de una nueva justificaci?n. Primer trance: Derecho Divino de los Reyes. Segundo trance: Derecho Divino de Reino. Tercer trance: Derecho Divino de la Naci?n. Tres derechos distintos y uno solo en realidad: la arbitrariedad de los intereses que personifica el Estado sofista impidiendo as? el advenimiento del Estado natural".
El an?lisis de Infante ?en una prosa dif?cil- es agud?simo. Desde ahora y ya, pueden ser juzgadas algunas afirmaciones sobre Infante como estas:
"Es in?til buscar caminos de soluciones para los problemas andaluces en la obra escrita de D. Blas": "Fue un so?ador para un pueblo", sin "t?tulos id?neos para colocarle en el pante?n de hombres ilustres por la fuerza del pensamiento", "por el escaso vigor de su planteamiento", "por la min?scula irradiaci?n de su peque?a cruzada" (Combates para Andaluc?a, Cuenca Toribio, C?rd., 78, pp. 142-144, passim). Afirmando esto y llam?ndole "abnegado, noble, suced?neo de georgista", etc. (Andaluc?a, una introducci?n hist?rica, C?rdoba, 79, pp.86-87), parece que no nos encontramos ante el Padre de la Patria Andaluza, y se comprueba c?mo por mucho tiempo, hemos ca?do en incompletas, injustas, precipitadas, etc. s?ntesis del pensamiento infantiano.

NACIONALISMO CATAL?N Y NACIONALISMO ANDALUZ

En 1913 Francesc Camb?, l?der de la Lliga catalana, representante de uno de los nacionalismos del Norte, visita el ateneo Sevillano. De ?l vendr? una propuesta de alianza que reportar?a apoyo econ?mico. Infante tuvo en sus manos la soluci?n para las arcas vac?as de los Centros Andaluces cuando Camb? volvi? de nuevo en 1917. Porque "para costear cualquier labor pro-Andaluc?a, ten?amos que acudir a imponer contribuci?n sobre nuestros bolsillos escu?lidos" (AAY, 1). Pero rompe con el tipo de nacionalismo que Camb? importaba a Andaluc?a al verle comer con "gente burguesa de tripa ecu?nime" (J. Andr?s V?zquez, El Imparcial, 7-XII-17)... Infante est? ya encarando el tema de la Revoluci?n sovi?tica al ver el inter?s que ha despertado en el campesino andaluz. En 1921, sus estudios dar?n el fruto de un libro (La Dictadura Pedag?gica) que analizaremos.

LA ASAMBLEA DE RONDA, 1918

En Junio de 1916, los m?s inquietos colaboradores de B?tica, con Blas Infante y Garc?a Nielfa a la cabeza, se desgajan de la revista y fundan otra, Andaluc?a, "s?lo, para los aspectos pol?ticos y econ?micos del regionalismo" (Soriano D?az), "plataforma del movimiento obrero del anarquismo", "con escritos de Pablo Iglesias y F. de los R?os" (Acosta), "combativa, con una m?s clara libertad" (O. Lanzagorta). Es el ?rgano de los Centros Andaluces, acabados de organizar y que se extender?n por Andaluc?a y la emigraci?n (Madrid ?Casa de Andaluc?a-, Buenos Aires, Santiago de Cuba y Nueva York). Con ellos, Infante pasa a la acci?n andalucista, el "nuevo nacionalismo" que dir? en su conferencia el 16 de Junio de 191, publicada en El Liberal, de Sevilla, y repetir? en el Manifiesto de los Centros Andaluces (Andalucismo militante, Ruiz Lagos, p. 148), donde llama "Naci?n" a Andaluc?a. En Agosto, habla a los socialistas, anarquistas y comunistas del Centro Obrero Cruz Verde, de Sevilla, y les invita a dialectizar su internacionalismo con su andalucismo a trav?s de la socializaci?n de la Tierra (Andaluc?a, N? 3, 1916), tema candente: "Pertenec?is ?les dice- a este lugar de la Tierra y a este grupo de la Humanidad; comenzad por su redenci?n. As?, impulsar?is las de los dem?s". Y tambi?n: "Vosotros que aspir?is al comunismo integral, a socializarlo todo, ?por qu? no empez?is por socializar la tierra?"

"La mezcla Camb?-Rusia resulta trilita. El Ateneo es v?ctima de mucho tira y afloja pol?tico" (J.A. V?zquez, El Imparcial, 7-XII-1). B?tica desaparece. Si, en el a?o 13, Infante estuvo a punto de caer en la oferta Camb?, ahora ya no duda. Se reafirma en el car?cter popular del andalucismo. Los Centros Andaluces convocan la Asamblea de las provincias andaluzas en Ronda con un manifiesto "que plantea cuestiones poco intelectuales" (O. Lanzagorta): fueron municipales, centralismos, caciquismos, hambre y pan. Sucede todo ello durante la crisis estatal del 17 y la suspensi?n de las garant?as constitucionales. Al restablecerse, en Enero de 1918, se re?nen los asamble?stas. En Ronda, estructuran un programa pol?tico, social y econ?mico, s?ntesis de las experiencias habidas y de la herencia de la Constituci?n Cantonal Andaluza de 1883, a la que actualizan con disposiciones sobre la crisis del campo y hacienda municipal que absorba el valor social del suelo; llaman a Andaluc?a "pa?s" y "nacionalidad"; asumen la reclamaci?n de Infante y V?zquez a favor de la autonom?a "de la Patria Andaluza" ante la Sociedad de Naciones; determinan "la bandera nacional de Andaluc?a, su Himno, y su escudo". La letra del Himno incorpora el binomio "Tierra y Libertad", nombre del m?s representativo lema y peri?dico anarquista le?do en nuestras ga?an?as cortijeras.

"Andaluces: levantaos ?pedid tierra y libertad-" es una tremenda e inusual frase en los himnos de este tipo. Sin otra intenci?n que la del ejemplo pedag?gico del car?cter diferencial del nacionalismo andaluz, veamos los versos que compuso Sabino Arana en 1902 (pese a sufrir entonces c?rcel) para el himno de Euskadi: "Viva, viva Euskadi, -gloria y gloria a su se?or". Despu?s de le?do el himno de los hermanos vascos con solidario respeto, pensemos que sus comentaristas no llegan a acuerdo sobre qui?n sea el se?or de su letra: ?el Rey de Espa?a? ?Dios mismo? Nuestro himno, indudablemente es "natural", "verdadero", "vivo", "con realidad en s?", "para la junta concordada y un?nime de la multitud", que Infante vimos escrib?a en su in?dito manuscrito AAY.

En el escudo, herencia ajustable a her?ldica pero sin castillo alguno ni m?s leones que los gaditanos, campea el lema: "Andaluc?a por s?, los pueblos y la Humanidad". El mismo Infante comentar? en 1921: "El fin de la existencia de un pueblo es engrandecerse por s?, por el propio esfuerzo y el propio dolor, pero no para s?, sino para la solidaridad entre los hombres, entre los dem?s pueblos. Estas ideas fueron conscientemente aplicadas en Andaluc?a al constituirse la organizaci?n nacionalista andaluza" (Dic. Ped., pp. 230-31, passim).
En Noviembre, el patriota andaluz "grita por primera vez la aspiraci?n viril de nuestro pueblo: ?Andaluc?a libre!" (Andaluc?a, N? 118), que ser? "?Viva Andaluc?a Libre!" en C?rdoba, a los tres meses, con esc?ndalo de un gobernador llamado Conesa (Tablada, p.67). Era "el grito de las gargantas jornaleras" (Id. 67).

Infante ?con nuestros otros s?mbolos- es nuestra expresi?n. El s?n griego significa unidad y el ballo, lanzar. Etimol?gicamente, s?mbolo es los que junta en la acci?n, la expresi?n conjunta de una fuerza que se mueve. Por eso, el s?mbolo tiene una utilidad, una funci?n social. No hay s?mbolo abstracto. El que lo es m?s (la bandera) encierra concreciones: las defendidas por quien la enarbola. La mutua relaci?n entre los s?mbolos (bandera, escudo, grito, lema, Infante) son progresivas concreciones de un cada vez mayor nacionalismo. Si Blas Infante P?rez es llamado Padre de la Patria Andaluza no se trata de un trasnochado culto. Es un dato para la gratitud y el olfato operativo. Quiere decir que fue el primero que enunci? Andaluc?a como Pueblo, Patria, formaci?n socioecon?mica espec?fica, Historia y sujeto de ella. Quiere decir que en esta tarea se dej? jirones (dinero, trabajos, amarguras y la propia vida al ser asesinado). Que lo hizo el primero y solidario con nuestra gente m?s representativa en cantidad y en clase, singularmente el jornalero. Y que suya fue la primera s?ntesis andalucista que provoc? la primera acci?n en busca de soluciones andaluzas para los problemas andaluces. Eso quiere decir: Padre de la Patria Andaluza. Y nada m?s. Y nada menos. Ni un ?dolo indiscutible ni un hombre y pensamiento que puedan olvidarse sin que sufra seriamente nuestra eficacia revolucionaria.

Una peque?a aventura electoral por el distrito Gauc?n-Casares en Enero y una gran aventura vital cierran este a?o 18: Infante tiene novia, Angustias Garc?a Parias, rica heredera de Pe?aflor, mujer entre el desconcierto de su clase familiar y un dolor m?s all? de la ejecuci?n y el olvido de todos. La boda ser? muy pronto, el 19 de Febrero de 1919. La casa de nuestro andalucista se traslada de Cantillana a Sevilla.
El matrimonio se celebra entre dos fechas claves en la trayectoria de Infante: 1 de Enero de 1919 (Manifiesto Nacionalista). Parte de los Parias no encajan la postura pol?tica del nuevo pariente.

El 1 de Enero de 1919, Infante redacta y firma primero y destacado el Manifiesto Andalucista de C?rdoba, es el "ideario de la Nacionalidad". Se enmarca en el final de la Guerra Europea y la enunciaci?n por Wilson, presidente de los E.E.U.U.., de sus "Catorce puntos" con "El Principio de las Nacionalidades" y su autodeterminaci?n, (8-I-18). El Alegato de Infante-V?zquez, recogido por la Asamblea ronde?a de las provincias andaluzas, ya se apoyaba en los puntos de Wilson. No se quedan en ?l sino que avanza a objetivos socialistas-andalucistas con los que matizan a Lenin. En esta doble fuente est? la m?dula del documento "que el mismo Infante redact?, de tonos extremadamente duros y posiciones muy radicales" (Lacomba). B?sicamente, el contenido es la autodeterminaci?n de la "patria" y "nacionalidad" andaluza hacia "la futura federaci?n hisp?nica" o "Estados Unidos de Espa?a", la municipalidad del valor social del suelo y "un grito verdaderamente impresionante" (Aumente): "?Andaluces!: ?No emigr?is, combatid! La tierra de Andaluc?a es vuestra, recobradla".
"El Manifiesto va dirigido a los andaluces en general, "de todos los campos, y partidos", ?de ideas m?s opuestas, unidos en una Andaluc?a libre y redimida?, si bien, con mayor ?nfasis a los obreros y, sobre todo, a los campesinos". "Cuando la confrontaci?n era total... falta un claro y abierto planteamiento de clases" (Aumente). Este juicio nos plantea la grave pregunta:
?Era entonces interclasista Infante? En aquel momento, daba un paso m?s hacia un andalucismo de clase: reniega de un sector que ?l llama "la pseudo-intelectualidad andaluza y espa?ola de esp?ritu castrado y alma cobarde". Y advierte a las clases acomodadas: "El hambre del pueblo ruge..., si no os apresur?is a hacer justicia, llegar? el d?a de rencores liberados en venganzas". En este texto a nuestro ide?logo tambi?n se le agota el aguante. La vieja tensi?n con los atene?stas sevillanos y la permanencia de "la visi?n sombr?a del jornalero" -omnipresente en todo el Manifiesto-, son ya un revulsivo para los proyectos de este hombre. El encontronazo Gastalver ?Infante llega a la ruptura atene?sta con la Asamblea de C?rdoba cuyos documentos Gastalver se negar? a firmar.

EN LA ASAMBLEA DE C?RDOBA

Pascual Carri?n informa con su total prestigio y deduce una grave amonestaci?n que recoge la cr?nica de la revista Andaluc?a (N? 134): "Inclin?monos siempre a la izquierda, junto con los trabajadores, nunca al lado de los explotadores". Tras las intervenciones de Infante y Ochoa ?sigue la cr?nica-, "Gastalver precis? su disconformidad con la orientaci?n expresada y dio por terminada su intervenci?n en la Asamblea". Naturalmente, ni firm? las conclusiones. Pero se a?ade un nuevo sujeto activo: la emigraci?n andaluza, a trav?s de la "Uni?n Regional de Barcelona".

BLAS INFANTE Y LA REVOLUCI?N RUSA

En 1920, cargado con su entusiasmo granadino por lo ?rabe, escribe un ampuloso drama: Motamid, ?ltimo rey de Sevilla. Angustias, la esposa, se alegra; prefiere un Blas notario y literato que pol?tico. Por eso, apunta tambi?n en sus preferencias, otra obra menos y de intento pedag?gico: Cuentos de animales, (1921), franciscanista. En Noviembre del 17, se hab?a establecido en Rusia el primer gobierno obrero y campesino de la Historia. El hecho conmueve durante cuatro a?os al movimiento obrero espa?ol. Escindir? al P.S.O.E.; har? nacer el P.C.E.; radicalizar? el anarcosindicalismo.
"1919 y 1920 conocer?n el mayor n?mero de conflictos sociales hasta entonces" (Tu??n). Ya en el Manifiesto de C?rdoba, se motiva a partir de "la democracia trabajadora de Oriente que organiza la Rep?blica Federal rusa, constituida sobre la libre federaci?n de las regiones o nacionalidades, organizadas en soviets regionales o locales" (p. 65).
En La Dictadura Pedag?gica, 1921, matiza sobre el tema de forma clarividente. Fernando de los R?os escribe a Infante subray?ndole la dificultad de enjuiciar la Revoluci?n Rusa, (Dict. Ped., pp. 26-27). Infante, ya que en los pueblos andaluces no se habla de otra cosa, asume el riesgo. Manifest?ndose "amigo de todas las Revoluciones, enemigo de la Dictadura Burguesa (Id. P. 11), pasa al an?lisis de "la Dictadura del Proletariado en los comienzos de su actuaci?n", (Dict. Ped., p. 37). Su compa?ero de candidatura en el 31, Balbont?n, dir? "nosotros somos comunistas oficiales, no aceptamos la dictadura del proletariado porque ir?a contra las masas libertarias de la C.N.T." cita Tu??n y comenta que "este era el punto de Balbont?n y sus amigos". Efectivamente, Infante se declara comunista (Dic. Ped., p.6), en un sentido que luego precisa, pero rechaza esa dictadura porque "reprime el comunismo libertario y fraternal" (Id., p. 45), "desacreditando el comunismo, (Id., p. 64). Centra su cr?tica en el papel excluyente y d?spota de la burocracia y del ej?rcito: "La revoluci?n rusa est? degenerando en un comunismo de cuartel que toma las peores formas del burocratismo" (citado por Ruiz Lagos, Pa?s Andaluz, p. 135). Dice tambi?n: "?Qui?nes son los qe gobiernan y comen en Rusia? Los bur?cratas y el ej?rcito. Y ?desde cu?ndo los proletarios, que antes ten?an al bur?crata y al militar como z?nganos de la colmena social, les han elevado sobre los verdaderos trabajadores, al rango director?" (Dict. Ped., p. 44). Adelant?ndose en soledad veintis?is a?os a Milovan Djilas (La Nueva clase, pp. 51-4; 58-9; 61, 83, 101, 117, ed. 57), Infante se alarga en este asunto (ver tambi?n Dict. Ped., pp. 36-37 y 44-45). Como medio para superar la contradicci?n de un gobierno popular antipopular por la presi?n de "la nueva clase", propone la educaci?n, La Dictadura Pedag?gica, ?prolekultur?, que ?l dice.
En ninguna de sus obras o manuscritos se ha encontrado una sola cita de Antonio Gransci, pero Infante suena a ?l (ver pp. 60-66; 88-90; 145-146; 167-186 y 191-203 de Dict. Ped.). Aqu?, en Or?genes (pp. 91-97) y en sus manuscritos (Manusc. B-212, pp. 7-9, Manusc. C-212, pp. 48-53) avanza veintinueve a?os antes, ideas de Lorenzo Milani. Incluso, hace sus apuntes anticonsumistas (Dict. Ped., pp. 82-83) y ecologistas (Id., p. 235).

Verdaderamente "entre El Ideal Andaluz (1915) y La Dictadura Pedag?gica, se abr?a un foso profundo que afectaba a dial?ctica y praxis" (Ruiz Lagos).
Publicado por NASOINAN @ 12:50  | Blas Infante
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