Domingo, 16 de diciembre de 2007
EN BUSCA DE LA CULTURA "FUNDAMENTO DE ANDALUC?A"

Frente al "Principio de las Nacionalidades" (germ?nico, cartesiano, racionalista), Infante indaga cu?l puede ser el "Principio de las Culturas", "fundamento de la autarqu?a andaluza". Cultura, en un sentido dinamizador, revolucionario, incitante, "enriquecimiento de motivos para la voluntad de ser" (Manusc. AE, 37). La va a encontrar en Al-Andalus, una Andaluc?a isl?mica vista con ojos absolutamente nuevos y n?cleo de una s?ntesis hist?rico-socio-econ?mica de singular operatividad pol?tica: ?Trabajemos con suma cautela en estos momentos, para que Andaluc?a vuelva a ser inspirada por su propio genio, para que su Libro vuelva a ser AL-KORAN, le?do como dice el Ayat "Aquellos que leen el Libro como deben leerlo"? (Blas Infante en los Manuscritos in?ditos
).



En 1920, escribi? una obra teatral ampulosa sobre Motamid, ?ltimo rey de Sevilla (Biblioteca Avante, Sev., 1920, agotada). En fecha a?n no fijada produce un segundo drama de calidad y agilidad, hoy in?dito (Manusc. AAZ, 234 p?gs.) y tambi?n de tema andalus?: Almanzor en el que manifiesta un conocimiento exhaustivo de la Historia del Califato, su arquitectura, arte del mueble y vestido. Entre sus escritos es continua la presencia de la lengua y etimolog?a ?rabes. Sus intereses de escritor y estudiosos de Al-Andalus le movilizan hacia las dos ?nicas salidas al extranjero de su vida: en 1924 viaja como peregrino a Agmat, tumba de Motamid; en 1928 llega a Silves, Portugal, para un homenaje al mismo rey poeta, hijo de Al-Garbe.

La peregrinaci?n a Agmat, en plena guerra de Abd-el-Krim, va a significar un importante hito. En varios manuscritos (AAK, AAL, AAM, AAN, AAS) recoge la influencia inmediata de este curioso viaje. Y en la totalidad de su interpretaci?n de la cultura andaluza va a recibir un fuerte impacto iluminador. "Motamid fue ?dice Dozy- el ?ltimo rey ind?gena que represent? digna y brillantemente una nacionalidad y una cultura intelectual que sucumbieron bajo la denominaci?n de los b?rbaros invasores. Se le ech? de menos como a la ?ltima rosa de la Primavera" (AAK).

1). "Caminando hacia el Sur, en la desierta llanura mogrebina, se aparece la enorme ciudad de Merrakesch, como el centro de un oasis rodeado de palmeras, al pie del Alto Atlas (...) La Kutubia se adelanta en la visi?n brind?ndome una emoci?n de hogar (subrayado nuestro); anulando ante mi sensibilidad motivos o impresiones de extranjer?a... una asociaci?n de ideas: la pregunta de la gr?cil torre acerca de sus dos ?nicas gemelas: la sevillana Giralda cubierta con el gorro del cautiverio, la pesada c?pula cristiana que sustituye al air?n del minaret y la inconclusa, que parece mutilada, rabat? de Mulay Hassen. (...) Yo no soy forastero en Merrakesch. Los moros andaluces predominan en la constituci?n ?tnica de la medina musulmana. Presidiendo la soterrada construcci?n ps?quica, que mi recuerdo excava ahora, los esp?ritus de los andaluces ilustres inspiradores de los califas m?s cultos del Mogreb que aqu? tuvieron su centro imperial, la sombra acogedora de Tofail, el insuperado viviente hijo del vigilante, discierne a?n a los peregrinos que vienen de su tierra andaluza (...) El pensamiento de Averroes... la silueta dulce de Abenarab? musita esta inquietante plegaria en la Puerta de la Ciudad..." (AAK, 4-5-6).

?Todo el mundo ha despertado en la sensibilidad de Infante! Despu?s de su peregrinaci?n a Agmat, en la que recibi? el regalo de un alfanje, de manos de un descendiente de Boabdil, llega a Rabat. "Mi gu?a es Abdeljamid Er Rondi. Es mi paisano", escribe en el manuscrito AAN. Infante ha iniciado una Historia de Casares, su pueblo malague?o, historia desparramada en varios manuscritos por ahora. Aqu? los describe "mirando a Africa". Durante un t?, los marroqu?es reaccionan curiosamente interesados por este andaluz que ha incumplido la antigua tradici?n de peregrinar a el Kabbar o sepulcro del Rey Poeta, seg?n le informa el gu?a Er Rondi. Infante reflexiona: "Los moros andaluces viven en el destierro desde hace cuatro siglos" (AAN-5). Conviene retener en la memoria esta observaci?n de destierro que, pasado el tiempo, madurar? en su s?ntesis cultural. Y sigue: "Viven en un pa?s que les acogi? con frialdad... recel?ndoles como herejes... su esperanza cada vez m?s tenue de volver a la Patria" (Id.). Tras una p?ginas, surge de pronto, el tema de la tierra, del campesino sin tierra y, con ?l, la primera relaci?n en los escritos de Infante entre los moros andaluces y los jornaleros (AAN, 7-8) ?Se vislumbra su interpretaci?n futura de la Historia Andaluza...!.

Los moros andaluces son descritos escuch?ndole embobados; tres de ellos preguntan si en Andaluc?a quedan a?n familiares suyos porque ellos se apellidan Crespo, Vargas y Torres.

Despu?s, consideraciones sobre el tema religioso: "Los andaluces ?ramos mojazines, lo que vali? a nuestros pr?ncipes el ser combatidos y despose?dos" (atenci?n, de nuevo aflora el concepto de persecuci?n) "por las excomuniones de los imanes ortodoxos regentados por el fan?tico Jussuf ben Taschfin" (AAN-23-24). "Y aquella heterodoxia andaluza fue entonces, es y ser? en cuanto haya libertad en Andaluc?a, la virtud o el rango vital de la tolerancia" (Id.). Y la afirmaci?n tajante: "Ya va siendo para nosotros un honor el insulto de que el Africa empezaba en los Pirineos!" (Id.). "Seremos tambi?n en este empe?o ?el nacionalista-, mojazines, ni africanos ni europeos; espa?oles" (Id.). Es en este sentido en el que se entiende la citad?sima frase de Infante: "Andaluc?a es la esencia de Espa?a". S?, al rev?s de como se entiende superficialmente esta p?gina 61 del Tablada.
Pero la revelaci?n le llega al peregrino cuando empieza a sonar una Nuba. Ha llegado el cenit de la experiencia magreb? de Infante. Transcurridos cinco a?os, en 1929, nacer? de su pluma Or?genes de lo flamenco y secreto del cante jondo. Tal secreto, empieza a azuzarle en este Septiembre del 24. Dice: "La Nuba sigue melodiando la saudade l?rica de la Andaluc?a en el destierro" (Id., 26). Esta frase es la calve de futuros hallazgos que ahora ni sospecha. Y sigue reflexionando por el camino que tan lejos le llevar?: "Este canto es coral" (Id., 26). "En su patria de origen, en la Andaluc?a peninsular, el mismo m?dulo musical viene a realizarse en canciones individuales" (Id., 27). Queda perplejo por muchos a?os ante la diferencia. Adelanta una pista: "La m?sica andaluza, proscrita en la sociedad viene a refugiarse en el individuo: deja de ser coral, se torna secreta, inaccesible, pero al mismo tiempo se intensifica". "Es toda una intimidad tr?gica" (Id., 30). Insistencia en los conceptos de expulsi?n, persecuci?n, etc. Se le ha despertado la gran pregunta "escuchando la Nuba" (AAN, 2? serie, 1). Y se propone estudiar el "Origen hist?rico del cante hondo" (Id., 30). Pero confiesa no hallarse preparado en la materia pues la juzga a?n "capricho menospreciable, de decadencia, de juerga, de histriones, de juguete" (Id., 30).

De esta primera impresi?n, despu?s de cinco a?os de paciencia investigadora que rompe con todos los precedentes de los flamenc?logos, nace Or?genes de lo flamenco y secreto del cante jondo, redactado de 1929 a 1931 y editado en su casi integridad por la Junta de Andaluc?a, recopilado por M. Barrios en 1980. En este libro, Infante deduce cient?ficamente su conclusi?n: el excepcional ay flamenco es el cante del fellahmengu, "Los ?ltimos descendientes de la cultura m?s bella del mundo, ahora labradores hu?dos, expulsados" (Or?genes de lo flamenco y secreto del cante jondo, ed. 1980, p. 166), "por las calles solitarias de los pueblos y por las ensombrecidas unidades" (p. 145) "atacados, menospreciados u oprimidos desde todas las cosas del mundo" (p. 149) que gritan el "retorcimiento de su propia entra?a" (p. 150) al vivir "temerosos de un poder extra?o, en prisi?n o pr?ximos a ella, desesperados como lo demuestran las protestas l?ricas que arrebatan las coplas" (p. 157) "que se arrimaban a las vallas de los cotos cerrados" (p. 48) y que "no cantan para agradarse a s? mismos, sino para liberar su pena prisionera" (p. 150). Por eso, nuestro cante es "m?sica democr?tica" (p. 150). Y, en su trance particularmente emotivo, Infante nos escribe desde entonces (1929 a 1933) un dato final que hoy sigue vigente: "V?anse los actuales jornaleros" (p. 164). Ya est? dicho todo. Aquellos atisbos escuchando la Nuba marroqu? son ya claridad y tesis.

Flamenco no es p?jaro fr?gil y equilibrista imitado en el talle de los bailaores, no es absurda importaci?n de gentes de Carlos V desde los Pa?ses Bajos (!). Flamenco es fellah-mengu, ?fellah-ga! Argelino, luchador argelino contra el colonialismo de los pieds-noirs y su Salan. Desde este momento, Infante halla el n?cleo de su s?ntesis cultural, de su "Principio de las culturas". El nacionalismo andaluz es espec?ficamente diverso del norte?o. La calse fellah-mengu, expulsada de su tierra, sin tierra, es su clase emergente. Estamos, dice, en "la edad flamenca de Andaluc?a" (La verdad sobre el complot de Tablada..., edic. 79, pp. 76-80).

LOS ?RABES NO INVADIERON ESPA?A

Recientemente, 1974, la Fundaci?n March public? en castellano una obra del historiador Ignacio Olag?e (Flammari?n, Par?s, 1969). La versi?n del t?tulo es sumamente libre: La Revoluci?n Isl?mica en Occidente, que pretende traducir Les arabes, n,ont jamais env?a l,Espagne. Los estudios de Olag?e se iniciaron en 1938. En 1974, Castalia publica por primera vez La velada de Benicarl? que Manuel Aza?a escribiera en 1937. En 1931 ?cuarenta y tres a?os antes-, Infante hab?a publicado su Tablada y en 1929 ?cuarenta y cinco a?os antes-, estaba redactando su Or?genes. Olag?e y Aza?a repiten las mismas tesis de Infante: "la pretendida invasi?n ?rabe no fue sino una conversi?n cultural de los ?hispanorromanos? andaluces de los siglos VII y VIII, civilizados y sabios, que se negaron a la influencia b?rbara del Norte europeo y pidieron ayuda a los vecinos musulmanes".
La aversi?n de Infante a la conquista ?que no Reconquista castellana- nace de tres hallazgos principales:
1? Los andaluces "hispanorromanos" llamaron a sus vecinos bereberes. "Legiones generosas corren el litoral africano predicando la unidad de Dios... Andaluc?a les llama. Ellos recelan. Vienen: reconocen la tierra y encuentran un pueblo culto atropellado, ansioso de liberaci?n. Acude entonces Tarik (?14.000 hombres solamente!). Pero Andaluc?a se levanta a su favor. Antes de un a?o, con el solo esfuerzo de Muza (20.000 hombres), puede llegar a operarse por esta causa la conquista de Espa?a. Concluye el r?gimen feudalista germano" (La verdad sobre el complot de Tablada..., edic. 79, pp. 74-75, passim), de "los b?rbaros germanos y su jerarca, Rodrigo" (Manusc. AA2-8, Almanzor).

2? La etapa de Al-Andalus fue de libertad y brillo cultural. "Por entonces, Andaluc?a era libre: hoy es esclava" (Tablada, p. 60). Pero Infante, en su coherencia m?s all? de toda visceralidad pro?rabe se mantiene cr?tico, juzga "rigor inexorable" el "de los primitivos juristas musulmanes" (Manuscrito 16). Si bien al decirles "primitivos", habr?a que dudar de su localizaci?n. Porque ?l, al tratar del per?odo andalus?, no duda: "Hay libertad cultural... ?Andaluc?a libre y hegem?nica del resto peninsular! ?L?mpara ?nica encendida en la noche del Medievo, al decir de la lejana poetisa sajona Howsrita! No hay manifestaci?n cultural que, en Andaluc?a libre o musulmana, no alcanzase su expresi?n suprema. No puede llegar a existir una econom?a social que asegure mayor fuente de bienandanza ?Y las artes! Andaluc?a, con nombre isl?mico es librepensadora" (Tablada, pp. 74-75, passim).

3? La conquista cristiana fue intolerante y uno de los or?genes del latifundio. "?Las cruzadas! El robo, el asesinato... presididos por la Cruz (...) Empiezan a quitarnos la tierra... distribuida en grandes porciones entre los capitanes de las huestes conquistadoras... Y los andaluces, que ten?an la tierra convertida en vergel, son condenados a esclavitud de los se?ores... Fueron y son las enormes falanges de esclavos jornaleros, de campesinos sin campos, campesinos expulsados" (Tablada, pp. 75-76, passim). "Pueblo conquistado, el pueblo andaluz (...) bastante ten?a con pla?ir (...) aquellos lamentos que expres? con palabras de Abu-Beka, de Ronda, "llorando al ver sus vergeles,/y al ver sus vegas lozanas/ ya marchitas, / y que afean los infieles / con cruces y con campanas / sus mezquitas..." (Or?genes, p. 47), "...el pueblo reci?n convertido por la presi?n de la intolerancia iniciada por Isabel, sometido a una persecuci?n que culmina despu?s del triunfo de Don Juan de Austria y de las terribles depredaciones que hicieron decir a M?rmol que los soldados del Rey eran tropas de delincuentes" (Or?genes, p. 163).
"Se encienden las hogueras de la Inquisici?n; millares de andaluces, moriscos y musulmanes, son quemados en las salvajes piras (...) Los Austrias contin?an la obra de Isabel" (Tablada, p. 76). As?, "la tiran?a eclesi?stica destruy? la cultura de Andaluc?a", declaraba Infante a Francisco Lucientes en El Sol (M-11-VI-31, p. 80). El ten?a raz?n: la identidad de Andaluc?a nace aqu?: "El fundamento de nuestra caracter?stica voluntad de ser el fundamento m?s pr?ximo de Andaluc?a est? en la Andaluc?a medieval (...) que la conquista vino a interrumpir" (Manuscrito AAN-7).

Con todo esto, ?rabes, anarquistas, pacifistas, gitanos, jornaleros, emigrantes, clases populares, despose?dos acaban relacionados en una s?ntesis operativa.

INFANTE, ANTE LA REPUBLICA TOMA PARTIDO

Instaurada la II Rep?blica, Infante, deja Isla Cristina y es notario en Coria del R?o. Penetramos en los sesenta y cinco ?ltimos meses de su vida que van a ser una carrera impresionante. Durante la interinidad forzosa de la Dictadura, se ha pertrechado de contactos con los anarquistas, de reflexiones hist?ricas, pol?ticas, etc.
Los Centros Andaluces se constituyen en una nueva estructura "de car?cter m?s pol?tico, fundamentalmente, de izquierda" (O. Lanzagorta): "de liberaci?n", (La Voz, C?rdoba, 29-I-1933), y no liberales. "Liberadoras de injusticias econ?mico-sociales", las llama D?az del Moral... Se autotitulan "?rgano expresivo de los anhelos revolucionarios de Andaluc?a" (Pueblo Andaluz N? 1, 13-VI-31). Buscan "excitar al Gobierno y a la opini?n al aprovechamiento de unos instantes henchidos de fecundidades positivas" (Tablada, p. 13). Dir? Infante: "La Junta Liberalista de Andaluc?a tiene del obrerismo el concepto de que avanza para construir el esp?ritu renovador del mundo. Deseng??ese la denominada clase media. S?lo dos t?rminos existen en las modernas sociedades: trabajadores y explotadores" (Pueblo Andaluz, 13, V, 31). Eran "unos hombres modestos, profesionales, industriales, comerciantes, obreros y empleados... humildes. Ninguno rico. Los ricos no hu?an" (Tablada, pp. 67-69, passim). La acci?n de las Juntas se centr? desde su fundaci?n en campa?as por el Estatuto Andaluz. En 1978, se integraron en el P.S.A. (Andaluc?a Libre, Junio, 1978).

Una precipitada opini?n muy extendida pretende que "Blas Infante se neg? siempre a ser (sic) un partido (Cuatro textos pol?ticos andaluces (1883-1933), p. 101). Cierto que en 1917 afirmaba que "los partidos pol?ticos actuales no responden a las exigencias del pueblo" (Andaluc?a, N? 13) y en 1931, se manifest? contra "los partidos de uso" (Tablada, p.31). Llega la Rep?blica y a sus cuarenta y ocho horas, ingresa en el Partido Republicano Federal. El dato est? avalado por su carta a Justo Feria, presidente del P.R.F. en Sevilla, fechada el 17 y publicada el 21 de Abril de 1931 en la p. 9 de El Liberal. La noticia aparece tambi?n en La Voz, de C?rdoba (21-V-31). J. Fernando Bad?a titula as? un trabajo suyo: La masa federal: rom?nticos, regionalistas y proletarios (Historia pol?tica-parlamentaria de la Rep?blica de 1973, Edicusa, Madrid, 1973).

Seg?n Jutglar, el Partido Republicano Federal es "la m?xima manifestaci?n del radicalismo democr?tico liberal". Seg?n E. De Guzm?n, "se mantuvo en la oposici?n propugnando un mayor radicalismo en el texto constitucional, los m?ximos avances sociales y defensa sistem?tica de la Confederaci?n (C.N.T.)". Hennesy confirma que "en Andaluc?a era una reacci?n de la clase media y media inferior contra el predominio pol?tico y econ?mico de los terratenientes en el gobierno nacional y reflejo de las firmas regionales". Im?genes coincidentes con el juicio que el Partido merece para Infante. La carta a Ju. Feria es muy razonada: "Pido plaza en el partido republicano federal", por su "vieja tradici?n de austeridad coincidente con la nueva del Centro andaluz" y por "su doctrina siempre id?ntica a la nuestra para trabajar por la consolidaci?n de la Rep?blica, seguir laborando por la reconstrucci?n hist?rica de Andaluc?a y preparar en estas interesant?simas circunstancias interregionales, la intervenci?n de nuestro pueblo como t?rmino federativo en la constituci?n del nuevo ser de Espa?a". Y sigue: "Debo declarar: mi adhesi?n es meramente personal aunque ver?a con gusto que los liberalistas (subr. nuestro) andaluces vinieran a congregarse en el partido republicano federal". "En este sentido rectifico el consejo de Marzo de 1930 en circular que rogaba a los andalucistas que se abstuvieran de complicar, con la formaci?n de nuevos partidos, la preparaci?n de la nueva vida espa?ola y que cada uno ingresara en los partidos de su predilecci?n". Termina: "Ahora mi consejo es que, (si anhelan el cumplimiento del lema que hace veinticinco a?os nos congreg?: "Andaluc?a, por s?, para Espa?a y la Humanidad"), deben sumarse al partido republicano federal". Con este documento, cae por la base la afirmaci?n de "el repudio visceral de Infante a organizar su movimiento en partido" (Cuatro textos pol?ticos andaluces, p. 124).

EL PROCESO DE INFANTE ANTE LA ORGANIZACI?N POL?TICA

Las opciones de nuestro mentor ante el tema de la organizaci?n pol?tica son sucesivamente las siguientes:
1? Unidad de independientes y miembros de partidos en una plataforma interpartidista (1916 a 1931); Centros Andaluces, Juntas Liberalistas). Es preciso destacar que tan largo per?odo se reduce en realidad a siete a?os (de 1916 a 1923) puesto que la Dictadura congel? toda posibilidad de partidos. Sin duda, Primo de Rivera entorpeci? el proceso del andalucismo hacia su articulaci?n en partido.
2? Decisi?n: un partido andalucista (el P.R.F.): (1931 a 1936). Pero los liberalistas de las Juntas no siguen a Infante. Unos prosiguen sin definirse en las Juntas, otros, los cordobeses, principalmente, se integran en el partido Republicano Aut?nomo, en el Radical Dem?crata, incluso (!) D?az del Moral se presenta como independiente en las listas del P.S.O.E.

Despu?s, al tratar de la lucha por nuestros Estatutos, veremos los funestos resultados de esta dispersi?n. Infante acusa el golpe. En el in?dito Libro Nuevo, puntos 115 y 116 escribe:
"Dan ganas, como dec?a nuestro Mohid?n Ben Arab?, el gran m?stico andaluz, maestro de San Juan, de Santa Teresa y de todos los m?sticos espa?oles, de ausentarse del mundo, de situarse frente a Dios, coordinaci?n de todas las verdades". "Nos entran ganas de ... hacer en el alma la noche oscura (subraya ?l) y llegar a negar su espejo a la reflexi?n de todas esas lucecitas animales, exteriores e interiores, rojas, amarillas, verdes o moradas, para llegar a la unidad (subraya ?l) con Dios". Palabras llenas de alusiones-atenci?n a las lucecitas animales y a sus concretos colores, banderas, al ser de los colores, que ?l dice en Tablada.
Hasta ah? le llega el impacto, hasta su fondo religiosos que luego veremos riqu?simo y muy a su aire.

ANDALUC?A Y LA II REPUBLICA

"Lleg? la Rep?blica y nos sentimos un poco defraudados. Hubi?ramos deseado un sistema de hechos revolucionarios. Uno de estos hechos, la abolici?n del latifundismo. Si las Cortes no responden, Andaluc?a proclamar?a su Rep?blica, con el mismo vigor con que lo hace Catalu?a". As? recibi? Infante la Rep?blica (La Voz, C?rd., cit. Por Lanzagorta, 19-VI-31). Su partido, el Republicano Federal, durante el bienio 31-33, se mantuvo en la oposici?n propugnando un mayor radicalismo constitucional, m?ximos avances sociales y defensa sistem?tica de los trabajadores de la C.N.T." (E. De Guzm?n), "militando en los sectores m?s radicales del republicanismo con Balbont?n, R. Franco..." (Gonzalo Santonja).
"La Rep?blica no fue otra cosa que el nombre dado al triunfo de los pol?ticos desplazados pero no substituidos por la acci?n de Primo de Rivera. Volvieron los pol?ticos exmon?rquicos y advinieron los pol?ticos republicanos a regir la cosa p?blica. ?Los pol?ticos republicanos, de igual animaci?n, con id?nticos m?todos que los mon?rquicos...! (...) Quienes nos hubimos de alzar contra ellos, estuvimos a punto de ser fusilados... ??Por traidores a la Rep?blica!! (v.g. Tablada: vean mi folleto El Complot de Tablada...). Claro. Yo era republicano no al estilo de los pol?ticos republicanos, mon?rquicos sin monarca (Tablada, p.32).
Con fecha 28-V-1934, Jes?s Mart?n Jim?nez escribe a Infante: "Parece que la Rep?blica se nos va; por no decir se nos marcho, pues esto que queda, maldito lo que tenga de esp?ritu republicano. Quien lea ahora tu obra sobre el complot de Tablada, te considerar? un profeta".
El calendario de Infante es veloz en este 1931. El 4 de Junio se convocan elecciones para las Constituyentes. En Sevilla se presentan cinco candidaturas: la gubernamental republicano-socialista (con Mart?nez Barrios), la radical-socialista (Albornoz, V. Kent, Rojo), Acci?n Nacional, comunistas (Bullejos, Adame, J. M? Osuna) y la Republicana Revolucionaria Federal Andalucista. Esta candidatura era el hecho nuevo que iba a complicar considerablemente la situaci?n (Tu??n). La encabezaban Ram?n Franco (aviador), Blas Infante, A. Rexach (aviador), P. Rada (mec?nico). P. Carri?n (agr?nomo), J. A. Balbont?n (abogado), Ignacio Infante (juez) y E. Castell (m?dico). ?En qu? sentido era algo nuevo que complicaba? Por federal, por andalucista, y por el apoyo de los campesinos y anarcosindicalistas. Romp?a el cuadro tradicional de una Andaluc?a, mercado colonial de votos y lo hacia desde la izquierda. "Fue organizada por Blas Infante, primera figura del andalucismo (Tu??n). El mismo escribi?: "M?a fue la iniciativa, porque yo la elabor? y redact? el manifiesto electoral y las hojas andalucistas que, sobre los campesinos encorvados, lanzaba la avioneta de Rexach, yo busqu? a Carri?n y a J.A. Balbont?n y hasta a mi propio hermano" (Tablada, p. 24 passim.). "Vallina, anarcosindicalista que gozaba de una inmensa popularidad en los medios campesinos, era por principio abstencionista, cambi? y se puso a defender por los pueblos la candidatura revolucionaria, diciendo: "Estos hombres no son pol?ticos de oficio sino hombres de verg?enza" (Tu??n).

La candidatura era de oposici?n al gobierno desde la izquierda, "anticentralista y anticaciquil" (Tu??n). Un gobierno Provisional que la revoluci?n viv?a" (Tablada, p. 23, ver pp. 25 y 41). "El programa electoral era, b?sicamente el de Ronda (1913) y C?rdoba (1919): autonom?a cantonal y municipal, cogesti?n de la empresa, abolici?n de los monopolios, Estado Federal Andaluz de la Confederaci?n ib?rica" (Ruiz Lagos).

El ministro de la Gobernaci?n, Miguel Maura, escribi? en 1916: "No era prudente dejar solas a las izquierdas en el campo republicano y mi prop?sito era defender, dentro de ?l, los principios conservadores leg?timos" (As? cay? Alfonso XIII, p. 50, ed. 66). Seg?n Amura, para las v?speras del 28 de Junio, d?a de las elecciones, se tramaba un complot de Franco-Infante-CNT-campesinos-comunistas y aviadores de la Base de Tablada para "la revoluci?n social y el Estado Libre de Andaluc?a" (ver Maura, idem, pp.282-283). El tema alarm? de manera extraordinaria. Crisol lo daba a toda p?gina (20-V-31). Esa era "la tesis oficial defendida por Maura" (Tu??n). Infante llam? a esa tesis, "tejido de pamplinas", "romanceado por el se?or Maura el joven" (Tablada, 24 y 41; ver pp. 59, 61, 62, 92, 115), "fantas?a" (Crisol, M., 1-VII-31, p. 12). ?Un libro entero dedic? Infante al affaire! Escrito en caliente, en un poco m?s de un mes (21-VII, 29-VIII-31: Tablada, p. 119), es una maravilla de cr?nica, con excursiones por la Historia, cultura y antropolog?a andaluzas, datos curiosos sobre el primer gobierno republicano y en estilo veloz, el mejor momento literario de Infante ?Por qu? este curioso invento de complot? Infante lo explica: "El Gobierno se ha sentido desenmascarado por primera vez mediante la candidatura (Tablada, p. 25). El Gobierno "calumniaba", porque es "la Espa?a tradicional, ahora representada por hombres republicanos" (Id., pr?logo de la Junta Liberacionista, p. 14), para ellos no ha cambiado el r?gimen (Tablada, p. 20), son "mon?rquicos sin monarca" (Id., p. 30).

Ram?n Franco, es verdad, hab?a dejado caer frases equ?vocas (El Sol, 17-VI-31 pp. 1 y 3), pero eso hubiera justificado, simplemente una investigaci?n sobre su persona. El entusiasmo que la candidatura levantaba en los pueblos era una amenaza para la habitual decantaci?n del electorado andaluz hacia Madrid. "El complot fue la ma?a para quitarnos un Acta, robo de votos" (Tablada p. 118), "sirvi? para que las fuerzas del Ej?rcito y de la Guardia Civil patrullaran ostensiblemente por todas partes el d?a de las elecciones" (Tu??n).
"En vista del ?complot?, dos d?as antes del se?alado para las elecciones... sin perder un minuto, orden? al General Sanjurjo que, en avi?n y cuanto antes, saliera para Sevilla y procediese a la detenci?n de Franco y sus amigos... Cuatro horas m?s tarde, me telefoneaba... misi?n cumplida perfectamente" (Maura). ?Cuatro horas bastaron para hundir tan poderosa conspiraci?n...! Los comentarios de Infante ironizan: "Sin aviones, sin municiones, sin soldados... No pudimos conseguir que nos fusilaran" (Tablada, pp. 116-119).
?Los resultados? Victoria de la candidatura gubernamental que tan bien apoyaron Maura, el ministro, y Sanjurjo, el general. Barridas las otras tres. Segundo lugar, pese al complot, para los andalucistas. "La masa de los barrios populares ?Macarena, El Fontanal, Camas, Triana... de indudable influencia anarcosindicalista, votaron la candidatura revolucionara de ?Andaluc?a Libre?" (Tu??n). Esto as?, pese al Manifiesto de la Federaci?n Andaluza de la C.N.T. en la v?spera electoral: "La C.N.T. no apoya ni directa ni indirectamente a ning?n partido por muy extremista y revolucionario que sea".

Franco y Balbot?n, ya diputados. Balbont?n presenta querella contra Maura por "coacci?n al cuerpo electoral" (Crisol, 1-VIII-31, p. 12). Franco impugna las actas en las nuevas Cortes (Diario de Sesinnes, 8-VIII-31) cuya "atm?sfera se caldea" (Crisol, 20-VII-31, p. 12). La historia continu? en un sumar?simo. El 26 de Abril de 1932, a?n coleaba se conserva en los archivos de Coria una carta de uno de los encartados, firma ilegible, que llama "gu?a completa" al proceso y "maniobra del actual jefe de Aviaci?n, Barr?n para quitar el mando a Franco y a m?". Luego, el procedimiento anduvo de mesa en mesa y, logrando su objetivo, el affaire nos dej? la herencia del gran libro de Infante.

1931.HACIA EL ESTATUTO DE AUTONOMIA

La ?ltima gran operaci?n de Infante y los suyos ser? la acci?n hacia el Estatuto de Autonom?a Andaluz. La Confederaci?n del 31 inventa la palabra m?gica "integral" para desechar la Federaci?n y mantener un Estado Centralista en el que, "los Estatutos quedar?an supeditados a las espec?ficas y bastante estrechas normas, que fijaba el T?tulo I, art. 8-22" (Lacomba). "El debate del Estatuto Catal?n, puso de manifiesto la dura oposici?n al hecho auton?mico por parte de todos los grupos a excepci?n de los partidos regionalistas" (Lacomba).
Pero "son los que se lanzan con todo entusiasmo a la campa?a pro Estatuto" (Lacomba). Infante escribe: "Nosotros aspir?bamos a un Estatuto Libre en Andaluc?a" (Tablada, 60). Est? refiri?ndose a lejanos antecedentes. Hab?a afirmado en 1919: "La Asamblea Regionalista de Ronda (1918) proclam? a Andaluc?a como una realidad nacional, como una patria","declar?monos separatistas de este Estado que nos descalifica" y "los verdaderos separatistas son ellos", "los Poderes Centralistas, depredadores, caciquistas, que deber?n ser abolidos" (Manif. C?rd., ed. 79, pp. 56-59 passim). "S?, nosotros aspir?bamos y aspiramos y seguiremos aspirando a un Estado Libre en Andaluc?a" (Tablada, p. 60).
"?No proclam? su Rep?blica Catalu?a?. Pues, ?c?mo va a ser delito en el Sur, un hecho l?cito en el Norte, acatado por el poder p?blico?" (Tablada, p. 60), dice agudamente.

Planteado di?fanamente el tema, las Juntas Liberalistas, al mes de proclamada la Rep?blica, piden a la Diputaci?n de Sevilla una asamblea de las Diputaciones andaluzas para que elaboren un proyecto de Estatuto. El 6 de Julio de 1931, se celebra con urgencia para adelantarse a la acci?n constitucional restrictiva de las Constituyentes (Crisol, M., 18-VII-31). Las Bases para el Estatuto se acuerdan por fin en nueva reuni?n de las Diputaciones de Sevilla el 26 de Febrero de 1932. Del 29 al 31 de Enero de 1933, se celebra en C?rdoba por iniciativa de los liberalistas La Asamblea de las ocho Diputaciones, diputados andaluces en Cortes, 507 Ayuntamientos y 78 entidades obreras y culturales de toda Andaluc?a. Comenzada ya, la controversia sobre su propia oportunidad est? a punto de su disoluci?n y aplazamiento. Infante reacciona h?bilmente llevando el tema a otro plano: propone la inmediata erecci?n de una Junta Regional para modificar la Ley Agraria y crear centros culturales en todo el Pa?s Andaluz. Sorpresa de los asamble?stas. Unidad final: acuerdan el Anteproyecto de Bases para el Estatuto.

El 12 de Enero, una aldea andaluza ?Casas Viejas- proclama el comunismo libertario. La represi?n es dur?sima. El 2 de Febrero, Eduardo Ortega y Gasset plantea en las Cortes el tema Casas Viejas. En Septiembre, cae el Gobierno Aza?a. Las elecciones de Noviembre traen el triunfo de las derechas con Lerroux, que detiene todo el proceso auton?mico.
?C?mo era el documento aprobado en C?rdoba? Lacomba lo llama "difuso, poco elaborado, falto de Mancomunidad que a un Estatuto". El texto arrastraba un mal de origen (la ponencia de la Diputaci?n de Sevilla" (Tablada, p. 94). Y tambi?n: "Como dice la nota a nuestro delegado en Granada, nosotros, los liberalistas, no hemos tenido arte ni parte en la redacci?n de esa ponencia... La Junta no fue citada, no obstante que el que esto escribe hab?a sido nombrado delegado por la Diputaci?n de Ja?n" (Tabalada, pp.94-95 passim).
Cas?s-Carb? escribir?a "a Blas Infante i als seus deixebles abnegats: L,Estatut d,Autonom?a de l?Andalus?a est? en marxa. Aquest Estatut no pot ser similar a l?Estatu Catal?. A Catalunya, totes les ciutats, viles i comarques senten como capital propia, Barcelona. A Andalus?a, el cas ?s ben diferent, car dins la unitat geogr?fica, hist?rica i actual del pa?s andaluz, hi ha modalitats distintes" (cita de O. Lanzagorta, p. 32, passim). No pod?a ser igual al Estatuto Catal?n, "salvo en una soberan?a igual en intensidad", (Manif. ?rd., p. 60).

Result? "muy alejado a las Bases de las Diputaciones y del esquema de Blas Infante y bastante pr?ximo a la l?nea del de Catalu?a de 1932" (Lacomba). Las prolijas determinaciones de Infante para el Estatuto aparecen en Tablada, pp. 94-98.

El documento era lo opuesto a la constante postura de Infante municipalista, social, descentralizadora en la misma Andaluc?a, etc. Porque "Andaluc?a no puede hacer un Estatuto al modo catal?n" (declaraciones de Infante, El Liberal, 21-I-33, p. 6) "Andaluc?a no ha copiado ni copiar? jam?s a ning?n otro pueblo. Sabe crear originalmente" (Tablada, p. 62). "Catalu?a es m?s Europa que Andaluc?a" (Id., p. 63). "A Andaluc?a corresponde un Estatuto verdaderamente federalista, es decir, de abajo a arriba y no de arriba abajo, como el Catal?n" (Tabada, p. 97).
"Pese a ello, Blas Infante y las Juntas Liberalistas, lo apoyar?an decididamente" (Lacomba). La llamada Revoluci?n de Octubre en Asturias y la declaraci?n por Companys de la independencia catalana provocan nueva congelaci?n del proceso estatutario.

EL NUEVO INTENTO, 1933

En Junio de 1933, "patrocinado por la Junta Liberalista" se crea "el organismo Acci?n Pro-Estatuto. Est? formado por uno de los Consejos de la Junta Liberalista con la colaboraci?n de elementos pertenecientes a sindicales obreras, partidos pol?ticos de ideolog?as diferentes y entidades econ?micas y culturales". Observa Alvarez Osorio: "Toda la persecuci?n difamatoria sobre el andalucismo se derivaba del firme prop?sito de la Junta Liberalista, de llevar a cabo la difusi?n del anteproyecto de Estatuto por sus propios medios" (cita Lanzagorta).

Infante, por mandato de Acci?n Pro Estatuto Andaluz, firma su Manifiesto a todos los andaluces. Lo fecha el 15 de Junio de 1936. "Es el ?ltimo y dram?tico documento escrito por ?l" (O. Lanzagorta). Merece un detenido estudio.
Se trata de una llamada a "los andaluces de todas las ideolog?as". Insiste en la movilizaci?n unitaria del Manifiesto cordob?s de 1919. En aquel, de su unitarismo, vimos que s?lo exclu?a a la "pseudointelectualidad" mientras apelaba "principalmente a las clases obreras". En este Junio del 36, el car?cter unitario aparece mucho m?s matizado:

1? "Por la convivencia com?n de la empresa autonomista", no excluye "programa religioso, pol?tico o societario alguno", pero la acci?n unitaria queda limitada a "unos d?as", "sin perjuicio de que, una vez conseguida la autarqu?a de nuestro pueblo, cada uno de los andaluces o cada grupo pol?tico u obrerista mantengan sus particulares puntos de vista". Con ello, quedan excluidos los amigos de una ingenua unidad permanente.

2? Se dirige tambi?n a "los nacidos en cualquier pa?s y que viv?is en Andaluc?a" porque "en Andaluc?a no hay extranjeros". As?, quedan fuera de la convocatoria los chovinistas.

3? "Este llamamiento es espa?olista" porque "Andaluc?a es esencia de Espa?a" y "tanto necesita Espa?a como Andaluc?a, el que esta ?ltima llegue a autarqu?a". Por eso, no cuenta con separatistas si los hubiere.

4? Pero no se invoca un espa?olismo irreal, que es en verdad "com?n esclavitud de todas las Regiones de Espa?a vencidas por la influencia extranjera, uniformante y centralista". "Caben en la Acci?n Pro-Estatuto" "los movimientos autonomistas m?s o menos vehementes". Y afirma audazmente: "Espa?olista fue el gesto, acaso violento, de Catalu?a en 1931 cuando lleg? a arrogarse o decretarse a s? misma un r?gimen auton?mico". Al momento, califica de espa?olista "la aspiraci?n aquel mismo a?o a establecer el Estaado Libre de Andaluc?a", "como espa?olista ha sido tambi?n el plebiscito vasco", "la preparaci?n del gallego", "las inquietudes de Valencia", "la preocupaci?n de castellanos y leoneses".

5? Acci?n unitaria, s?, pero limitada a los que "acaten ineludiblemente la Constituci?n de 1931. De entrada, quedan as? fuera, todos los antirrepublicanos.

6? La interpretaci?n de la Constituci?n cuyo texto es ambiguo sostenida por el Manifiesto es la de "Espa?a, Rep?blica federable", "Estado Federativo por esa angustiosa necesidad de un Estado Federalista". "Es imposible restaurar el Estado centralista", "causa principal del fracaso de todos los gobiernos espa?oles en lo que va de siglo". Republicanos unitarios, centralistas de todo color, regionalistas falsos (que s?lo pretenden descentralizaci?n administrativa), no entran en el unitarismo a que convoca.

7? "Todas las Regiones deben ser aut?nomas", "por evitar el privilegio" y defender la "igualdad de todos los pueblos", sin que ninguno "siga vergonzosamente como colonia". El llamamiento se limita a los defensores de generalizaci?n del proceso de federaci?n. Tan dialectizado Manifiesto incluye una ?ltima urgencia: "Desde?asteis el grito de la Asamblea Andalucista de Ronda el a?o 18. No desatend?is ahora nuestra voz", "vosotros, acostumbrados a servir de espect?culo ?como aquel hijo robado a sus padres nobles? por los titiriteros al que, mutil?ndole los labios con una cuchilla, condenaron a reir en el Circo eternamente, forzada, tr?gicamente, en grotesca caricatura. Concluy? el Circo".

OBRAS DE INFANTE

Entre editadas (14) e in?ditas (3, m?s 3.000 manuscritos de variada tem?tica), Infante escribi? 17 obras. De las publicadas, 8 est?n agotadas en 1980. Aparecen aqu? seg?n la cronolog?a de su redacci?n. No se incluyen los art?culos en revistas o peri?dicos.
1914 Moci?n al Ayuntamiento de Sevilla, Tipograf?a Jirones, Sevilla, 27 p?gs.
1915 El Ideal Andaluz, Ed. Biblioteca Avante, Sev., 1915. Reeditado por T?car, 1976, mutilado en 13 cap?tulos, con introducciones de E. Tierno Galv?n y Juan A. Lacomba. Agotado.
1916 La Obra de Costa, Ed. Biblioteca Avante, Sev., 16. Agotado.
1917 La Sociedad de Naciones, en colaboraci?n con J. Andr?s V?zquez, Ed. Biblioteca Avante, Sev., 17. Agotado.
1919 Manifiesto Andalucista de C?rdoba 1919 ? Ideario de la Nacionalidad, Ed. Centro Andaluz, C?rd., 19. reeditado por P.S.A.-P.A., Sev., 79, con comentarios de J. Aumente, M. Ruiz Lagos y J. M? de los Santos.
1920 Motamid, ?ltimo rey de Sevilla, Ed. Biblioteca Avante, Sev., 20. Agotado.
1921 Cuentos de Animales, Ed. Biblioteca Avante, Sev., 21. Agotado.
Los Mandamientos de Dios a favor de los animales, Imprenta V?zquez, Sev., 21, Agotado.
La Dictadura pedag?gica, Ed. Biblioteca Avante, Sev., 21. Agotado.
Reelecci?n Fundamental ?Primer Volumen- La Religi?n y la Moral, Ed. Biblioteca Avante, Sev. 21. Agotado. Abreviatura: Reelecc.
1929 Fundamentos de Andaluc?a- 1? serie de Cartas Andalucistas. In?dito.
1929-31 Or?genes de lo flamenco y secreto del cante jondo, recopilado por M. Barrios. Ed. Junta de Andaluc?a, Sev., 80.
1931 La verdad sobre el complot de tablada y el Estado libre de Andaluc?a, Ed. Juntas Liberalistas, Sev., 31. Reeditado por Aljibe, Granada 79.
1935 Cartas Andalucistas de Septiembre de 1935, Ed. Juntas Liberalistas, Sev., 35. Agotado. Recogido por J.L.O. de Lanzagorta en B. Infante Vida y muerte de un hombre andaluz, Ed. Fern?ndez Narbona, Sev., 79, pp. 237 y 245.
1936 Manifiesto a todos los andaluces, Imprenta Municipal, Sev., 36. Agotado. Recogido por O. De Lanzagorta en igual obra, pp. 251-254.
? El libro Nuevo, in?dito.
? Almanzor, drama in?dito.


EL ROSAL DE ?SEISDEDOS?

(de la obra del doctor Vallina Mis memorias)
A la memoria de Blas Infante

En aquel corral?n de Seisdedos, en Casas Viejas, en donde fueron sacrificados muchos jornaleros andaluces en aras de una Rep?blica macabra, fue arrancado de cuajo en la refriega un rosal an?nimo, que rodaba por los suelos cubierto de lodo y sangre.
Mi gran amigo Blas Infante fue en peregrinaci?n a Casas Viejas, contempl? la casita en ruinas de Seisdedos, con sus ojos cegados por las l?grimas, y recogi? condolido aquel rosal profanado por las bestias sanguinarias del Poder.
Lo llev? piadosamente a Sevilla y lo plant? en el m?s f?rtil suelo de su jard?n, y lo reg? con la m?s cristalina agua. El rosal se visti? pomposamente de verde y se cubri? de capullos prometedores de las m?s bellas rosas.
Y fueron objeto constante de especulaci?n por parte de los visitantes del jard?n las flores rojas que un d?a brotar?an de aquel rosal cogido en la casita del crimen, rojas como el color de la sangre derramada por los campesinos m?rtires; rojas como el color de la bandera de la rebeli?n de los esclavos.
Pero una esplendorosa ma?ana de primavera, en que la naturaleza renac?a en un ambiente de luz y p?jaros, al toque del alba dado por las campa?as de la torre morisca, cambi? el rosal sus capullos por unas hermosas flores, no rojas, como se esperaba, sino bancas como el color de la nieve y el armi?o.
?C?mo se regocijaba Blas Infante de la ocurrencia del rosal, burlando nuestras esperanzas y ajeno al furioso batallar de los hombres! Para nosotros, el rosal, agradecido, reflejaba en aquellas rosas blancas y puras la conciencia inmaculada de Blas Infante, que lo hab?a devuelto a la vida.
Otros b?rbaros como los asesinos de Casas Viejas, esta vez no disfrazados con el gorro frigio, sino llevando por ense?a la cruz gamada, aparecieron en Sevilla de improviso y dieron muerte al m?s ilustre de sus hijos: a Blas Infante.
El duelo tendi? su manto sobre la viuda y hu?rfanos del ca?do, y el jard?n, no regado m?s que con l?grimas de dolor, se convirti? en campo yermo. El rosal perdi? su lozan?a, dej? caer, como l?grimas, las hojas mustias de sus rosas; se despoj? de su ropaje verde y se visti? con otro gris, de luto; y por ?ltimo, la savia dej? de correr por sus venas. Y en una oscura noche sin luna y sin estrellas, exhal? su ?ltimo suspiro el rosal de Seisdedos. Unico superviviente de las m?s inicua de las tragedias, digna de la pluma del gran Esquilo.

Ya en el jard?n no hay amores, ni hay ni?os juguetones, ni p?jaros cantores, ni flores blancas ni rojas, ni aguas cristalinas, ni por all? cruzan como otras veces visitantes so?adores. El desastre cobija aqu?lla tierra del crimen, en la que no crecen, como en el corral?n de Seisdedos m?s que cardos y espinas.
Como no hay noche sin aurora, esperemos un alba roja, tan encendida que todo lo revestir? de color de fuego, como el que arde imperedecero en nuestros corazones de revolucionarios andaluces, espa?oles e internacionales.

?POR QU? FRACASO EL ESTATUTO?

Una labor tan entusiasta por el Estatuto, fracas? ?Cu?l fue la causa? Infante (Manusc. C-17) escribe que "es algo dif?cil de expresar o que es causa en Historia". "Causa, en Filosof?a, es un principio motor; en F?sica, una ley; en Historia, un organismo". "De mismo modo que la M?sica se constituye por sonidos de mutua evocaci?n, que giran alrededor de un sonido principal, la t?nica, causa hist?rica, es la fuerza de un complejo de hechos progenitores-condicionamientos que se organizan articulados en torno al n?cleo de un suceso principal. Tal suceso, integrando todos esos hechos condicionantes y condensando su energ?a, tiende a perpetuarse".

?Cu?l fue ese suceso principal que n?cleo cada uno de los hechos de 1931-36, hasta perpetuar la falta de un Estatuto Andaluz? Los conocemos ?Cu?l destaca entre ellos con fuerza de t?nica dominante? Sin pretender un orden valorativo, aparecen los siguientes: 1?, Ausencia de, al menos un fuerte partido autonomista; 2?, Desinter?s, m?s bien, oposici?n de los partidos de derecha e izquierda; 3?, Absentismo de los partidos pol?ticos andaluces; 4?, Debilidad de la conciencia andalucista; 5?, Levantamiento militar del 18 de Julio.

El intento de Infante por "agrupar en el Partido Republicano Federal" a los andalucistas hist?ricos no tuvo ?xito. "Empe?ada la Junta Liberalista desde hace mucho tiempo, en una paciente y oscura labor integral andalucista" (A todos los andaluces, 15-VI-36), este unitario dio resultados contrarios al propuesto.
Los especialistas de m?s variadas tendencias coinciden en afirmar la ausencia de grupos andalucistas: "Juan Antonio Lacomba, en las III Jornadas de Estudios Andaluces en Granada, suscit? una gran pol?mica cuando afirm?, en el caso auton?mico andaluz, que el retraso que sufri? Andaluc?a en la II Rep?blica fue debido a falta de un partido de exclusiva obediencia andaluza. Algo que no sucede hoy" (Cambio 16, 28-X-1979). Falt? "un partido pol?tico regionalista que fuera soporte y veh?culo del problema andalucista" (Lacomba, Cuatro textos pol?ticos andaluces (1883-1933), Granada, 79, p. 124); "que asumiese el Estatuto como bandera" (Lacomba, Aproximaci?n a la Historia de Andaluc?a, Laia 79, pp. 325-326). "En Catalu?a, en el Pa?s Vasco, incluso en Galicia, fue un partido el que aglutin? en torno al Estatuto las dem?s fuerzas sociales" (Lacomba, La lucha por la autonom?a andaluza, Ja?n, 78, p. 21). "En el fondo, el problema del Estatuto durante la Segunda Rep?blica, fue la ausencia de una organizaci?n pol?tica aut?nticamente andaluza" (A. Burgos, rev. Triunfo, 17-I-76). Porque "no bastan los programas, los manifiestos, las soluciones por perfectas que sean, si no se cuenta con la fuerza social y pol?tica imprescindible para llevarlos a la pr?ctica (J. Aumente, Comentario al Manifiesto Andalucista de C?rdoba de 1919, Sev. 79. p. 51).

El mismo Infante hab?a profetizado inconscientemente esta situaci?n cuando comentaba el caso de Joaqu?n Costa en 1916: "Ning?n grupo organizado de hombres hay que, continuando la obra de Costa, renueve las siempre vivas en su tumba" (La obra de Costa, Sevilla, 1916, p. 8).

Seg?n recoge Ideal (29-I-33), reunidas en la Diputaci?n granadina "las fuerzas vivas de la ciudad", "el se?or Carre?o dice que la Agrupaci?n Socialista de Granada acord? por unanimidad manifestarse contra el Estatuto". ABC de Sevilla (1-II-33, p. 12) refiri?ndose a la Asamblea colaboradora del Proyecto de Estatuto, titula "Vivo incidente en C?rdoba entre el diputado se?or Garc?a Hidalgo y don Blas Infante" y recoge: "Escuchamos el singular di?logo (entre ambos): -El Sr. Infante: ?Qu? quiere Ud. que dijera, viva Andaluc?a esclavizada?, -El Sr. Garc?a Hidalgo: "Bastaba con haber dicho viva Andaluc?a, o viva Andaluc?a espa?ola; porque con este viva Andaluc?a libre, no veo posibilidad de Estatuto Andaluz".

De entre los Diputados del P.S.O.E., emerge Hermenegildo Casas, Presidente de la Agrupaci?n Socialista de Sevilla, que presidi? la Asamblea a t?tulo de Presidente de la Diputaci?n de Sevilla porque "?l ten?a que hacer constar que su partido estaba ausente y su intervenci?n s?lo la hac?a como presidente de la Diputaci?n de Sevilla" (La Voz, C?rdoba, 31-I-33). En el Noticiero Sevillano (2-II-33) dicen de ?l: "Ese regionalismo de laboratorio que andan predicando por ah? Blas Infante y sus amigos, ha sido ahora tomado en serio por Hermenegildo Casas, que se imagina ser el Maci? Andaluz". Casas batall? como gran andalucista. En la Asamblea de C?rdoba dijo: "No tienen derecho algunos a hablar de broma del movimiento andalucista y no es bien nacido el que as? lo interprete. Es una obra met?dica, razonada y serena. Estamos a tiempo de la reorganizaci?n de Andaluc?a (ABC, Sevilla, I-II-33, p. 21). "El Se?or Casas, concejal y diputado a Cortes en las Constituyentes y en las actuales, hoy separado del partido Socialista y afiliado al Radical Dem?crata...", se lee en la revista Reforma Social, n? 4, Julio 1934. En la escriban?a de Infante, en su villa de Coria, se conservan dos cartas de Casas desde el exilio mejicano interes?ndose por libros del mentor del andalucismo. "Las reservas del P.O.S.E. ?dice Lacomba- (Revista de Estudios Regionales. Extra, Vol. II, 1980, p?g. 82. nota, 28). Se comprueban leyendo El Socialista de los meses que dur? el debate o en el libro de L. Jim?nez de Asua, La Constituci?n de la democracia espa?ola y el problema regional, B. Aires, Losada, 1946". V?anse tambi?n los n?meros de La Voz, C?rdoba, correspondiente a los d?as 7, 16, 18 y 26 de Noviembre de 1932 y 27 de Enero de 1933.

La desuni?n entre las provincias.

Puede afirmarse, al menos, a nivel de buen n?mero de los representantes en la Asamblea Estatutaria del 33. All? se insisti? por delegados pertenecientes a partidos y Administraci?n en que sus prudencias autonomistas se deb?an a la falta de conciencia andalucista en parte de las provincias. Los dem?s asamble?stas respond?an dando la vuelta al argumento: en los casos en que tal conciencia no se manifestaba, se deb?a a la ausencia de "aut?ntica voluntad estatutaria" (Lacomba).

El Presidente de la Asamblea, Casas, afirm?: "A pesar de que se diga que en Andaluc?a no existe ambiente andalucista, el archivo de la Comisi?n organizadora, registra pruebas fehacientes de un hondo anhelo descentralizador" (La Voz, C?rdoba, 31-I-33). "El Secretario, Andr?s V?zquez, dio cuenta de las representaciones que asisten: Diputaciones, 68 de entidades y sociedades, 507 Ayuntamientos, 16 diputados en Cortes". Casas hace ver a la Prensa que, con el n?mero de adhesiones, se llega a las 729 representaciones.
En el transcurso de la Asamblea hubo un total de 19 oradores; de ellos 10 decididos partidarios de una autonom?a inmediata y 9 retardarios "hasta que aumente la conciencia regionalista del pueblo". Esta lucha, unida "al dif?cil trance del llamado ?bienio negro?, preponderantemente derechista, gener? el desencanto pol?tico en muchos que hab?an seguido al andalucismo" (Ruiz Lagos). Infante acus? tambi?n el golpe. Su tan citada carta Andalucista de Septiembre de 1935 es un texto dolorido, hasta despechado: Ortiz de Lanzagorta parece acertar mejor cuando escribe que este documento "no era m?s que un gesto de rabia producido por su crisis de reflexi?n y soledad", que al calificarlo "testimonio postrero de un pensamiento desenga?ado", "ep?logo ideol?gico de su vida". No hay tal cuando asistamos a?n, y a pesar de todo, a la fren?tica actuaci?n de Infante en los once meses que le quedan de vida, cuando leamos el Manifiesto a todos los andaluces y escuchemos su gallardo grito muriendo.

Si es un texto "dolorido", hasta despechado ("Ese pueblo tiene ahora lo que se merece. Es quien elige ahora, pues bien: que sepa elegir". "Nada debo a ese pueblo. Ning?n liberalista, tampoco. Nada nos dio ?l; nosotros todo se lo dimos. All? ese pueblo con sus representantes"). El 29 de Agosto de 1931 hab?a deseado decir lo que ahora ha dicho: "?Qui?n pudiera decir a la muchedumbre: all? t? con tus policastros! Pero, dentro de ella y cerc?ndola, est? el caos" (Tablada, p. 119). Hay un formidable alegato s?lo posible desde la ?tica pol?tica que sabe nadie capaz de negarle: "Esto es soberbia ?ya lo creo!, pero soberbia de humildad sin destaque de cargos pol?ticos, los cuales no ocup? jam?s (...) en esta desventurada Rep?blica de trabajadores parados".

La ocasi?n estatutaria del 33-36, con Alcal? Zamora, Fernando de los R?os, etc. en la Administraci?n Central, fue otra comprobaci?n hist?rica con datos hasta pintorescos: en la reuni?n preparatoria para la Asamblea de C?rdoba (en Ganada, el 28 de Enero de 1933, v. Ideal, 29-I-33), "el se?or Leyva lee un acuerdo de la C?mara de Comercio: afirma que Andaluc?a no siente el impulso del regionalismo sino el de una Espa?a grande y ?nica". "El Se?or Carre?o cree que debe llamarse por tel?fono al Ministerio de Instrucci?n P?blica que indique el criterio a seguir". (Ideal, 29-I-33).
Infante hab?a dicho: "He visto esta tierra entregada a los aventureros de la pol?tica, advenedizos que vinieron de fuera que han convertido sus pueblos en granjas explotables por Madrid (ver Andaluc?a n? 3, Agosto, 1916). Y en Septiembre del 35: "A un pol?tico de los m?s destacados de esta desventurada pol?tica, humilde siervo de Robespierre y Saint Just, contest? que estaba impedido a colaborar con quienes han producido la perdici?n de mi pa?s". (Cartas Andalucistas).
"Parece ser que, cesado Pascual Carri?n el 6 de Junio de 1932, como Secretario de la Junta Central Agraria, ofrecieron a Infante la cartera de Agricultura" (Lacomba) ?Se estar?a refiriendo nuestro bi?grafo en este texto a su negativa a tal cargo en Madrid?.

EL LEVANTAMIENTO MILITAR DEL 18 DE JULIO

El tiempo juega contra Andaluc?a. La actividad de Infante en los d?as 5, 12, 13 y 14 de ese mes, es tal que parece emplazado por lo que acabar?a ocurriendo el 18. El 5, en la Diputaci?n de Sevilla se celebra una gran Asamblea en la que es elegido "Presidente de honor de la Junta Regional Pro Estatuto, acord?ndose entre grandes aplausos" (El Liberal, lo recoge as?, en la primera p?gina, a todo ancho de plana, en cabecera y con fotograf?a a cuatro columnas, al d?a siguiente). El 12, Infante est? en C?diz dando una conferencia en su Conservatorio. El 13, reuni?n en la Diputaci?n con los alcaldes de aquella Provincia. En los pueblos del itinerario, banderas andaluzas y vecinos que le vitorean. "Cre?a que lo v?tores eran para otra persona" y comentaba: "Yo, libertador de Andaluc?a, que vengo con poco tabaco y menos dinero...". J. Alvarez Osorio testifica todos estos ?ltimos acontecimientos. Se iza la bandera en todos los municipios gaditanos. Mientras flamea en el de C?diz, Infante grita: "Tengamos cuidado no vaya a venir un hurac?n y se lleve, no s?lo la bandera, sino a nosotros". Aquel mismo 13 de Julio, tras un mitin en el C?rculo Radical en Jerez, su emisora trasmite un llamamiento a Infante. El 14 en Sevilla, izan nuestra bandera en el Ayuntamiento y celebran su confianza en la ratificaci?n del Estatuto con un viaje por el Guadalquivir en el remolcador Pastor y Landero.

A las setenta y dos horas, el general Franco se alza en Africa. No fue Infante el ?nico de las Juntas Liberalistas que cay? abatido por los disparos. En Ja?n mataron a Pedro Pino. En M?laga, a Fernando Estrada. En Granada, a Enr?quez de Salamanca. En Jerez, a Chac?n Ferrant y a Adolfo Santib??ez. En Utrera, a Antonio Rufino y a Julio Tirado. En Algeciras a Enrique Su?rez. En Ecija, a Manuel Lucero. En Sevilla, a Ariza, a Puelles y a P?rez Jirones. El resto de los andalucistas se escondieron o se exiliaron. Juan Alvarez Osorio, Emilio Lemos Ortega y Jos? Rodr?guez Escobar han llegado a nuestros d?as como testimonios de aquellas Juntas Liberalistas, desde el 21 de Mayo de 1978, integradas en el P.S.A.

El 11 de Agosto una bala seg? su vida, "porque form? parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y en los a?os sucesivos hasta 1936 se signific? como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz". As? declara un documento tr?gico y pintoresco fechado el 4 de Mayo de 1940 en Sevilla y formado por el "Tribunal Regional de Responsabilidades Pol?ticas" que le condenaba cuatro a?os despu?s de muerto.

La "sentencia" del "Tribunal" que condena a muerte al patriota andaluz le impone una "sanci?n de 2.000 Pts." que recae sobre "una finca con 138 Pts. con 85 c?ntimos de l?quido imponible, donde existe una casa con valor aproximado de 30.000 Pts.". Esta es la situaci?n econ?mica en que todo un notario deja a su viuda y cuatro hijos a?n ni?os, despu?s de veintis?is a?os de profesi?n.

La muerte ha llegado. La vida sigue.

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Publicado por NASOINAN @ 12:53  | Blas Infante
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