Domingo, 16 de diciembre de 2007
FORO ABEN HUMEYA, quiere compartir esta carta de Blas Infante que a pesar de ser conocida y publicada hace bastantes a?os sin embargo es ignorada por muchos.

A la Junta Liberalista de Andalucia.(1)

Salud: En esta carta, por raz?n de orden, debiera tratar de la "nueva pol?tica". Redactada est? ya la comunicaci?n destinada a este asunto. Y, a?n, publicado hubiera sido ese escrito, de no haberse verificado la convocatoria para las elecciones. Este suceso ha determinado mi resoluci?n de dilatar, hasta tanto que concluya este periodo de lucha comicial, el daros a conocer, no mi invenci?n, sino la descripci?n perje?ada por m? y relativa a los anhelos populares expresivos de la pol?tica nueva y de su informaci?n o estructuraci?n correspondiente
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Considero que dada la proximidad de las elecciones y la ?ndole de la contradicci?n actualmente planteada entre fuerzas beligerantes, no hay tiempo para propagar el conocimiento de las normas impuestas con respecto a la conducta de cada elector por la "nueva forma pol?tica"; ni va a ser en esta contienda la ocasi?n m?s propicia para ensayarlas. Hay que esperar a que el per?odo electoral concluya. Para entonces, yo, que he dejado pasar tanta ocasi?n disfrazada de oportunidad pol?tica, seg?n la visi?n equivocada de quienes hubieron de reprocharme incomprendidas pasividades; para entonces, creo yo que el fracaso nivelador de todos los partidos que actualmente combaten, sea cual fuere el que llegase a triunfar, vendr? a ratificar el acierto del criterio con el cual hasta ahora hube de mirar estas cuestiones; reafirm?ndome en el pa?s, un ambiente propicio suscitador del momento que habr? que llamar con voz verdadera y no con espejismos de voces fingidas por laudables pero ciegos o sordos favores o entusiasmos, la actuaci?n abnegada de los liberalistas del autodenominado "grupo pol?tico".

Porque la crisis del Estado seguir? desarroll?ndose en una situaci?n social y pol?tica cada vez peor; consumidas o agotadas, como ya tiene aqu?l sus posibilidades vitales y solamente el criterio liberalista, es el que pudiera venir a abrazar el Estado nuevo o la nueva vida social en espa?a.
Aguardemos, un poco, todav?a. "No hay dificultad mayor que la de saber aguantar, en pol?tica". Este axioma, que no es m?o, sino de alguien que entend?a m?s de pol?tica que los pol?ticos que se han usado por ac?, quisiera yo apercibirlo inspirando siempre las determinaciones de los andalucistas de ese grupo.

Voten, pues, ahora los andalucistas, y voten en la forma acostumbrada; por las candidaturas que m?s simp?ticas les sean o que m?s esperanzas les lleguen a sugerir; aunque yo s? que la decisi?n de cada uno de ellos flotar? sobre la reserva de esta difusa convicci?n amarga. La de que, venza quien venza, el anhelo profundo de espa?a, de ser en la forma, lo que es, esencialmente, quedar? in?dito; porque ninguna de las fuerzas que van a la lucha es apta para sentir y para desarrollar el sentido de la Revoluci?n que en el fondo del alma del pa?s, alienta.

Voten, los andalucistas: Porque yo s? tambi?n, que la intervenci?n de estos hombres puros en la contienda, llevar? a ?sta un poco de esp?ritu; es decir, un poco de humanidad, a cuyo triunfo consagraron su vivir, mediante la ofrenda de sacrificios verdaderos. Que buena falta va a hacer un poco de esp?ritu entre estos beligerantes de hoy; energ?menos y no hombres; que se matan y no se escuchan; que son como balas o impulsividades uniteralistas, tomados por el sectarismo implacable de Europa, cuyo fanatismo de siempre ha culminado en el signo catastr?fico de dictaduras clasistas, desenmascaradas. Hasta un viejo escritor vasco, de quien unos se r?en y otros admiran, dec?a no hace mucho tiempo, que la "guerrra civil es sin?nima de civilizada".

Nosotros, sigamos siendo andaluces: esto es, no b?licos. La guerra civil ser?a "civilizada"...si no fuera guerra, sino agonal pugilato. La guerra civil ser?a "civilizada", si no fuera militar (en el sentido profesional que tiene esta palabra) como todas las guerras.

Nosotros, andaluces, antiguerreros: aunque no sea m?s que por repugnancia a esta palabra, una de las pocas que debemos a nuestros dominadores germ?nicos. Wher es la ra?z de las dos palabras, guerra y germano: wher-man, igual a "hombre de guerra". Nosotros, hijos de muchas razas, abierto el esp?ritu a la tolerancia para todas las cosotumbres y todas las religiones; nosotros, que como resumen de nuestra Historia, hubimos de escribir en nuestra Constituci?n de Ronda: " En Andaluc?a no hay extranjeros"; nosotros los nacionalistas-antinacionalistas (esta paradoja s? que no la podr? llegar a entender el escritor vasco); los que repugnamos el concepto europeo; sin realidad verdadera de naci?n pol?tica; entidad permanente unitarista, excluyente y eg?latra, mero m?teme en todo; instrumento de la dictadura m?s o menos encubierta de una clase o de una casta; nosotros los que creemos, siguiendo nuestra tradici?n, en la ?nica realidad de la Alomna (2), entidad constituida por la comunidad de Estilo, y formada por la por la confederaci?n espont?nea de pueblos libres; nosotros, los que hubimos de lograr durante siglos, la ?nica manera de fraternidad que es la pr?ctica de la tolerancia; s?lo con esp?ritu de paz podemos llegar a realizar la personalidad de nuestro pueblo.

Corregir con aliento de paz las truculencias de la guerra civil, ya que no se pueda llegar a desvanecer; saludarla con el "es-selam", la paz, f?rmula la m?s querida por nuestros padres; rellenando este vac?o del actual desprecio europeo por las vidas y valores humanos, con nuestra avaricia de humanidad y de Esp?ritu; combatiendo al salvajismo presente con todas nuestras fuerzas, pero no suprimiendo al individuo que la conduzca, ?nico medio de matar al salvaje y de salvar al hombre.

Ya he comentado algunas veces la an?cdota representativa del esp?ritu de Andaluc?a, victoria blanca sobre negruras de rencores. Es la an?cdota del rosal de Seisdedos. Y, fue, el principio de la vida de este s?mbolo, en Casas Viejas, cuando el asesinato que recordaba aquellas razzias de las cuales hubimos de ser objeto, desarrolladas por las tropas cristianas contra nosotros, cuando nos llamaban moriscos. Ya s? que despu?s ha habido unos cuantos Casas Viejas en Asturias. Veis, pues, c?mo no podr?is poner ahora intenci?n pol?tica en mis palabras. Y fue all?, en Benalup, cuando yo ten?a desgarrada la sensibilidad, por todos los dolores y encendida el alma por todas las indignaciones que laceraban y conmov?an al genio andaluz, otra vez humillado, ensangrentado e intentando asesinar en los hermanos caudos de mi pueblo jornalero; cuando uno de los condenados a la matanza, a quien el milagro salv?, mi amigo, el jornalero Barber?, tuvo un gesto de elegancia suprema, viniendo a arrancar y a depositar en mis manos, el consuelo de un rosal, cubierto de barro sangriento, plantado en el arriate, junto al quicio de la casa de Seisdedos, ennegrecida por las llamas. Aquel rosal, sobre cuyo tallo hab?anse derrumbado los cuerpos de nuestros hermanos, fusilados en la corraleta que se abr?a delante de la pobre choza; era el ?nico ser vivo, ya muriente, que los vand?licos matadores, dejaron en aquel lugar. Yo, traje el rosal, y lo plante en mi huerto. Y, contaron, de ?l, los escritores, que cuando arraigara y llegara a florecer las rosas de su cosecha, ser?an rojas como la sangre que hubo de regarle a borbotones, manando de las fuentes abiertas por las balas en los cuerpos ca?dos durante la matanza. Y, hasta alguno de esos escritores hubo de nombrarle el Rosal de Andalucia, quien por el color grana de sus flores habr?a de servir para que hablase al Mundo, pidiendo por siempre venganza, al esp?ritu de Seisdedos.

Pues bien: lleg? la primavera; floreci? el Rosal de Andaluc?a: Deliciosas mosquetas blancas de aroma penetrante, aparecieron salpicando el verdor de las hojas y de las ramas, completando los colores suaves de nuestra bandera andaluza. Una eclosi?n de paz ser? la Primavera de nuestro triunfo, la nerg?a de nuestra Esperanza.
Habl? Seisdedos: el "felah mengu"; hablaron sus compa?eros los despreciables flamencos asesinados; los jornaleros andaluces atormentados en vida y matados como alima?as, tal como sus padres moriscos. Y, su palabra perfumada de blancas mosquetas, ungiendo y curando resquemores de venganza, viene dici?ndome, desde entonces, lo mismo desde el rosal arraigado en el huerto, que desde el b?caro puesto sobre la mesa de un Estudio; este Verbo Soberano de la Andaluc?a libre, Madre siempre fecunda de las culturas que encarnaron su Estilo en creaciones de humanidad intensa: Es Selam: Es Selam. La Paz: La palabra m?s divina entre los hombres. La palabra de venganza de Seisdedos, articulada con p?talos blancos sobre verdor de un Rosal, en el verbo fragante de una mosqueta...

As? se vengan los jornaleros andaluces; los conductores verdaderos de Al-Andalus, escarnecido por su historia heterodoxa. Con fin y como m?todo: La Paz. Triunfar?. Con este f?n y este m?todo habr? de triunfar sobre todos los pueblos, Andaluc?a. El Profeta de nuestra ?ltima Era de libertad, nombraba al Para?so Dar es-selam, Casa de la Paz. Ese es el Para?so al cual aspiran hasta despu?s de muertos, los jornaleros que antes de ser esclavos, fueron los hombres luminosos de Al-Andalus.

(1)
Del libro "Blas Infante: Perf?les de un Andaluz". pp.115-120., publicado por la Diputaci?n de M?laga en su Colecci?n Biblioteca Popular Malague?a n? 15, en 1.979?, por varios autores.

(2) ?Se refiere Blas Infante a Al-Umma, la Comunidad de Naciones Musulmanas? tal vez, casi seguro que s?.

Recopilado por:
Al-Mansur Castillo Mor?n
Secretario de FORO ABEN HUMEYA

Tags: Blas Infante, andalucistas, Andalucía, Al-Andalus

Publicado por NASOINAN @ 17:07  | Blas Infante
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