Domingo, 16 de diciembre de 2007
Cartas a catalanistas presos en Andaluc?a

INTRODUCCI?N (1):

Algunos liberalistas se interesan acerca de la necesidad de mantener una relaci?n con los dem?s autonomistas peninsulares. Por lo que a m? respecta, aprovecho esta oportunidad que me depara el que la anterior carta electoral no viene a ocupar el espacio acostumbrado por las que hubieron de precederla, para tener el gusto de publicar la correspondencia que tuve, durante estos ?ltimos tiempos con hombres destacados en la pol?tica o en las letras catalanas.


1? Carta a los Se?ores Consejeros de la Generalidad, cuando llegaron al Penal del Puerto de Santa Mar?a.

Se?ores Luis Companys y compa?eros de la Generalidad Catalana en la C?rcel del Puerto de Santa Mar?a:La llegada de ustedes a Andaluc?a nos tiene impresionados profundamente. Y nuestra reacci?n fluye, desde que vinieron ustedes, en la tristeza de una pena grande; cual es la de considerar que la verdadera Andaluc?a, restaurada en nuestro esp?ritu, quisiera alojar en sus mejores palacios a los hermanos ilustres de Catalu?a; para quienes, por haber todav?a Andaluc?a irredenta, se ha dispuesto actualmente una prisi?n en una de nuestras infortunadas ciudades.

Creo, se?ores, expresar el sentir de la Junta Liberalista de Andaluc?a ofreci?ndoles con vehemencia cuantos servicios pudieran ustedes necesitar; esperando que con sencillez o libertad de hermanos dispongan ustedes de nosotros.
Les remito unos libros por si les distrajese leer cual fue el pensamiento de nuestra Andaluc?a cuando Espa?a dijo con su palabra Rep?blica, que quer?a llegar a se lo que fue y lo que realmente es a pesar del uniforme ex?tico con que la hubieron de vestir sus reyes, inspirados por normas extranjeras.Aquellos individuos del Gobierno Provisional no pagar?n nunca el mal que hicieron cuando llegaron a difamarnos y a perseguirnos con furia; preparando entre otros males este de que haya venido a abrirse en Andaluc?a una c?rcel en vez de un palacio para alojar a nuestros hermanos del generoso pa?s Catal?n.Salud y la Paz les desea respetuosamente su afect?simo.

2? Carta a los mismos se?ores don Lu?s Companys, etc.

Espero que dentro de unos d?as ir?n a visitarles algunos amigos del grupo gaditano. Yo tambi?n quiero ir a saludar a ustedes.Hablamos mucho de ustedes. Sufrir?n mucho en esa c?rcel, sobre todo con este horrible calor de Andaluc?a. Sufrimiento trascendente para la fecundidad catalana. La vida de Dios es el goce puro del sufrimiento por la fecundidad que es la alegr?a. El ?nico enemigo de Dios es el dolor est?ril de los que no sufren por ella.
Por tierras de Espa?a, ya lo sabr?n ustedes, cada vez m?s intensa la guerra civil o su alma latente; rec?proca e irreductible incomprensi?n. El infierno en Espa?a.

Ya lo dijo nuestro antiguo Profeta:

"El d?a en que un alma no comprenda a otra alma, este es el ?nico infierno" (2).
Cuando perdimos Granada, salmodiaban nuestros m?rtires esta profec?a que recoge el Cancionero de Palacio:
"Pobre Espa?a, sin ventura
Todos te deben llorar
Despoblada de alegr?a
Para nunca en t? tornar
".


Acaso la alegr?a de todas las espa?as, y por consiguiente de la inmortal Catalu?a, dependa de esa condici?n que, en relaci?n con aquella profec?a, se pudiera venir a simbolizar diciendo que la alegr?a o libertad de las espa?as, ha de ser coincidente con la resurrecci?n de Granada, es decir, de Andaluc?a. Es una clave extra?a, pero la fluencia de la Espa?a verdadera bajo capa de cinco siglos de historia fingida, de ser considerada con atenci?n, tal vez la viniera a justificar.

Acu?rdense, recuerden que hasta que no lleg? a derrumbarse con Granada el baluarte postrero del puro vivir andaluz; nuestro asidero ?ltimo a la libertad en el seno de la Patria com?n; hasta entonces no pudo comenzar a erigirse el estado pol?tico absolutista en Espa?a; y fue desde entonces, iniciado el proceso de la centralizaci?n determinante de una involuci?n hacia el desvivir en cuanto a la existencia de los pueblos espa?oles.
F?jense; est? muy claro. Ning?n pueblo espa?ol, muerta Granada, pudo evitar la vigencia en la pen?nsula de la f?rmula general renacentista Europea referente al absolutismo pol?tico: Del mismo modo; en la gran era hegem?nica de Andaluc?a sobre el resto Ib?rico. Tambi?n hubieron de impedir el que la Europa uniformista siempre, activista siempre, asimilista siempre, llegase a implantar en Espa?a su f?rmula pol?tica medievalista coincidente con el feudalismo.
Y es que para que Espa?a sea Espa?a, se precisa de que dentro de ella aliente un genio o un pueblo que por ser diferente de Europa, evite, la absorci?n por Europa de Espa?a.Y perdonen ustedes estas letras que acaso no sirvan para distraer ni para orientar. S?lo el fervor implica la alegr?a y excluye la necesidad de consuelo. All? va la fe nuestra a fundirse fraternalmente con la de ustedes por la libertad verdadera de Espa?a.Salud y la Paz les desea respetuosamente su afect?simo.

Poco despu?s, adem?s de los liberalistas del grupo gaditano, fuimos a entrevistarnos con los prisioneros del Puerto de Santa Mar?a, una representaci?n de los liberalistas de Sevilla. Tuvimos la alegr?a de distraerles un poco, departiendo con ellos, a trav?s de las rejas y de explicarles las especiales caracter?sticas de nuestra empresa, o lo que es igual, las particularidades de la inspiraci?n andalucista, as? como las de nuestros m?todos o modos de nuestra acci?n.

3? Carta al escritor catalanista se?or Cases-Carb?
16-1-36. Don Joaquin Cases-Carb?
.


Mi querido se?or:

El goce de ser en los dem?s se experimenta al saber que vive en los dem?s el pensamiento propio. Sea para usted ese goce por esta carta mediante la cual le comunico que ha llegado a vivir en m? su pensamiento, en correspondencia agradecida a la amabilidad que tuvo conmigo remiti?ndome su libro admirable, el cual, cap?tulo tras cap?tulo, he aprendido con lectura seguida; sobre todo, los dos estudios que usted hubo de se?alar, en su grata, a la preferencia de mi atenci?n.
Nosotros, hemos practicado la t?ctica pol?tica. No hay m?s que una t?ctica: acomodaci?n de la conducta pol?tica ( u ordenada al beneficio de la Comunidad), seg?n las exigencias o permisiones de las circunstancias vigentes. Durante un cuarto de siglo hubimos de dirigirnos atentos a un aprovechamiento completo o exhaustivo de aquellas permisiones, elaboradas por nosotros mismos, o suscitadas por el azar, que a nuestra acci?n se iban ofreciendo. Pero, con qu? taca?er?a nos proporcion? el trabajo los medios de preparar las ocasiones, y la suerte nos brind? las oportunidades de avanzar sobre la tierra a nuestros anhelos de restauraci?n!.
Adem?s: A todos los autonomistas peninsulares, sali? al paso solamente una dificultad o prejuicio: el espa?olista. Contra nosotros, a m?s de este obst?culo, otros tres enemigos llegaron a oponerse, con tenacidad desesperante intentando obstruirnos definitivamente la posibilidad de abrir camino para nuestra marcha:

Primer enemigo:

El prejuicio europe?sta, contrario al devenir y, por consiguiente, a la acci?n pol?tica, referidos a la Andaluc?a aut?ntica.

Hablar de restaurar, adecu?ndolas a las condiciones de los tiempos actuales, nuestras instituciones liberalistas de Al-Andalus, su ambiente cultural, su pensamiento acerca del mundo; su sentido de orientaci?n vital; los ?nicos que pueden llegar a formalizar y a satisfacer, y a ordenar por cauces propios, el alma original de este pueblo. Esta pretensi?n ten?a caracteres de sacrificio y, nuestras evocaciones, resonancias de blasfemia hasta para los mismos pseudo-andaluces creyentes todav?a en la m?tica creaci?n de Europa-Arquetipo; modelo mesi?nico o salvador de todos los pueblos de la tierra.
!Con cu?nto sigilo tuvimos que deslizarnos en el desarrollo vigilante de una inspiraci?n de complot siempre enmascarados con la careta pragmatista, midiendo palabras, disfrazando acciones, hasta llegar a preparar alma tras alma, para llegar a recibir sin esc?ndalo, nuestras revelaciones, casi inici?ticas o comunicadas en tono de misterio!. (3)

Segundo enemigo:

Depresi?n de la psiquis andaluza:Vosotros sois un pueblo de se?ores con relaci?n a nosotros, pobre pueblo conquistado; estilo no europeo, a quien la dureza de la acci?n conquistadora asimilista, lleg? a sugerir un concepto de s? mismo, coincidente con la creencia en la propia espureidad o en una inferioridad racial dimanante de un inexorable Destino; procedente de una fatalidad ineludible, escrita, para siempre y desde siempre, en un Decreto ineludible de la Naturaleza, ordenada por una necesidad del Cosmos o para el Cosmos.!Si, hasta nuestra historia llegaron a enterrar con sa?a u odio jam?s igualados por alguna empresa de coloniaje!. Como que nuestro mayor crimen era para Europa y, para Espa?a (triste instrumento de Europa, contra nosotros) precisamente nuestra gran Historia.

?nico pueblo peninsular a quien le fue interdicto hasta el goce del recuerdo.

?nico pueblo peninsular que tuvo que hablar un idioma cuya prosodia repugnaba a su garganta y a quien proscribieron hasta el alfabeto que contiene las graf?as propias para representar los sonidos correspondientes a la constituci?n particular de su laringe, conden?ndole a usar un alfabeto extra?o con el cual le privaron a?n de la dicha de ver fotografiada su palabra verbal, en la escrita: ?nico pueblo que no sabe nombrar a sus antepasados ilustres
.


Todav?a, el nombre de andaluces, nos lo hubieron de conservar con repugnancia; gracias a que los europeos llegaron a encontrar para este nombre una germana o vand?lica etimolog?a: (Vandalus?a) que viniera a desplazar, aunque disparatadamente, el idioma odiado.
Vosotros conserv?is la altivez de los pueblos vencedores porque en la anfiction?a de esos pueblos hubisteis de formar contra nosotros. Y pudisteis, por esto, obrar con la seguridad de se?ores y con la firmeza de quien llega a actuar en su propio mundo, el cual, para vosotros, es el de Europa. Nosotros, sumidos en un mundo extra?o, aherrojados secularmente, malditos y despreciados por la ortodoxia (no solamente religiosa) europea; castigados desde siempre, primero con hogueras, despu?s con el hambre eterna, y siempre vejados, injuriados o escarnecidos; a contar desde aquellos tiempos de las pretendidas expulsiones, en las cuales nos cazaban como los espartanos a los ilotas; hemos tenido que avanzar, cautelosamente, despu?s de asomar a la superficie con la timidez correspondiente al ?nimo desconfiado, de quien, durante siglos, estuvo condenado a morar en escondrijos y a deslizarse por subterr?neos.

Tercer enemigo:

La pobreza del pueblo andaluz. El verdadero pueblo andaluz es muy pobre. Nada tiene: Ni a?n su tierra por donde vaga como un ciego. Nos lo quitaron. El pueblo andaluz, aut?ntico, es el pueblo jornalero o campesino peque?o terrateniente o colono de nuestros distritos rurales. Los pudientes, los amos de la tierra o los due?os de la industria o del gran comercio, son los descendientes de los capitanes de las mesnadas conquistadoras; o los inmigrantes de las monta?as de Castilla o de Asturias, o de otras regiones espa?olas o del extranjero. ?Qui?n de entre estos se?ores iba a sentir simpat?a por nuestra empresa?. Al contrario; odio o desd?n; !no nos iban a facilitar medios econ?micos para una labor contraria a sus intereses!. Y, as?, sin m?s recursos que los que pudieron proporcionar con su trabajo, y sustray?ndolos a necesidades apremiantes de los propios hogares, profesionales liberales, empleados, industriales o artesanos y obreros modest?simos, poco pudimos caminar; aunque a nuestro entender, dado lo que esper?bamos, hayamos avanzado mucho. Abrazados al jornalero, que es ir abrazados a Andaluc?a, ya sab?amos que habr?amos de adelantar muy poco. El pudiente, nos ve marchar, lacerados por el dolor de conducir a nuestra madre hambrienta y atormentada; y como hoy dicen proletarios y obreros a los jornaleros que personifican la pureza de nuestra raza y la esperanza de nuestra Historia, creen que nos movemos, no impulsados por el anhelo restaurador de un pueblo que fue muy grande cuando era libre; sino por credos, sistemas o sectarismos de redenci?n y tiran?a de los pudientes.

Y, perdone se?or Carb?, que sin pensar se corri? el escribir. Dije que le remitieran algunos testimonios de nuestra t?ctica; correspondiente a los diferentes momentos de nuestra actuaci?n; y, le agradecer? me diga, para mi tranquilidad, si los lleg? a recibir, tal como yo lo encargu?.
La Paz, y un saludo de su aftmo.
Blas Infante
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(1) Del libro "Blas Infante: Perfiles de un Andaluz". pp.120-128, por los andalucistas Juan Antonio Lacomba, J.L. Ort?z de Lanzagorta y Jos? Acosta S?nchez publicado por la Diputaci?n de M?laga en su Colecci?n Biblioteca Popular Malague?a n? 15, en 1.979?.

(2) Infante hace referencia a un Hadiz de los considerados aut?nticos; evidentemente Infante conoc?a bien el Islam y lo que es m?s en muchos escritos lo acepta como propio.

(3) Infante, vuelve a deslizar un concepto t?pico morisco la "Taqiya" o autorizaci?n que tienen los musulmanes y muy especialmente los morisco para no hacer p?blico su sentido de la Trascendencia mientras viven sociedades donde peligrar?a su vida.

Recopilado por:
Al-Mansur Castillo Mor?n
FORO ABEN HUMEYA

Tags: Blas Infante, nacionalistas, Andalucía, Al-Andalus

Publicado por NASOINAN @ 17:13  | Blas Infante
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