S?bado, 22 de diciembre de 2007

Los que hacen de la política una profesión exclusiva y excluyente (como una propiedad) hablan de conflictos entre ideas y realidades. La diferencia entre ellos y nosotros es esta: para ellos, las realidades de un país son los "intereses creados", para nosotros, los dolores creados por esos intereses".
Blas Infante

El cuatro de Diciembre del 77, todo un pueblo, el andaluz, se puso a caminar. Más de un millón y medio de andaluces y andaluzas salió a la calle reivindicado dignidad para Andalucía, incluidos los andaluces y andaluzas de la llamada novena provincia
.


En Málaga, la manifestación partió desde la plaza del Hospital Noble. Miles, ciento de miles de malagueños, con paso lento pero con decisión y firmeza, recorrían los metros de calle previstos en el recorrido oficial. Cuando los manifestantes pasaban por la puerta de la Diputación provincial, se paraban y se gritaban consignas contra dicho organismo y sus representantes, que se negaron a que nuestra bandera, colgara de su balcón principal. La manifestación finalizaba en el Puente de las Américas.

Media manifestación había pasado ya por delante de la fachada de la diputación malagueña, cundo en una de esa paradas, los trabajadores de Málaga Palacio, desde un balcón de dicho establecimiento, mostraban banderas andaluzas, que confeccionaban con servilletas y manteles blancos y verdes; en ese momento un joven, que salía entre la multitud, inicia el camino de trepar por las paredes de la Diputación hasta alcanzar el balcón principal de la Diputación y acto seguido izó la bandera andaluza.
Fue el principio de tres largos días de pesadilla y ocupación. Las fuerzas represivas que se encontraban en el interior del edificio y en los aledaños, iniciaron una autentica cacería, al más puro etilo de la época.

Otros cientos de miles de malagueños, ajenos a lo que ocurría, se dirigían, finalizada la manifestación oficial, al centro de la ciudad. A un lado del puente de Tetuán, junto al edificio que ocupaba el diario SUR, se parapetaba la Policía franquista, y cuando los manifestantes se encontraban a su altura, ajenos a lo que ocurría en la otra parte de la ciudad, la policía disolvía a los ciudadanos, y como dice una canción de la época, una mano asesina, disparo fuego real y alcanzo al joven José Manuel García Caparros, militante del Partido Comunista y de Comisiones Obreras. Aún hoy, nadie ha pagado por aquel crimen.

Hoy, veinticinco años después de las movilizaciones más importante de la época moderna, el Pueblo andaluz sigue estando en mano de los partidos centralista, que lamentablemente, utilizan nuestra tierra como trampolín para sus exclusivos intereses partidistas en la "gobernabilidad" del Estado. La política andaluza se sigue moviendo, como históricamente, en función de dos parámetros fundamentales, por un lado, cuando vascos y catalanes plantean sus reivindicaciones, en distintas vertientes, y por otra, cuando se aproxima unas elecciones para el gobierno central, como arma arrojadiza contra ese gobierno o su sustituto.

Sólo desde la legitima y exclusiva obediencia a la defensa de los intereses del pueblo andaluz, tanto en su la lucha por la soberanía nacional como en la de situar a nuestro pueblo fuera de ese vagón de cola, del tren europeo, en el que nos encontramos, permitirá que las próximas efemérides andaluzas podamos celebrarlas con la dignidad que nos merecemos. Para ello, es necesario que los andaluces y andaluzas de conciencia, sin exclusiones de ningún tipo, como ocurriera en los anteriores cuatro de diciembre, pongamos las bases necesarias para un pacto por y para Andalucía.
Un Pacto Por Andalucía que permita dotar a nuestra tierra de todas las competencias estatutarias, que posibilite nuestro legitimo y necesario derecho a tener voz y voto, en los foros europeos, en defensa del campo y la pesca andaluza, dos sectores con profunda incidencia en nuestra maltrecha economía.
Un pacto por Andalucía, donde las políticas activas de empleo se encuentren en nuestras manos, para que podamos resolver, de una vez, el drama del paro, al tiempo que rompamos la dependencia económica de nuestra tierra, y nos permita dejar de estar preocupados por los acuerdos de la UE, en relación a las subvenciones que otorgan a Andalucía.
En definitiva, un Pacto por Andalucía, que nos permita no perder, nuevamente, el tren de los acontecimientos y la historia. Solo entonces podremos ser dignos hijos de esta hermosa tierra. Andalucía y nuestros hijos se lo merecen.

Un pacto en definitiva, que nos permitiría reivindicar, con garantías de éxito, que el Gobierno central cumpla íntegramente con actual marco estatutario de Andalucía, traspasando todas las competencias establecidas en el estatuto. Un pacto, que garantice un amplio debate de la sociedad andaluza en torno a la reforma del estatuto de Andalucía promovida por el presidente de la Junta, y que dicha reforma, sea en beneficio de Andalucía y los andaluces.

Andalucía, diciembre de 2.002
Antonio L. Calderón Díaz.
Coordinador Nacional de LIBERACION ANDALUZA
.


Tags: 4 diciembre, Andalucía, Nacionalistas, andaluces, soberanistas

Publicado por NASOINAN @ 12:02  | 4 de Diciembre
 | Enviar