S?bado, 22 de diciembre de 2007

Más de dos década después de que el pueblo más vivaz del mundo contestase con un rotundo SÍ a la pregunta, inhábil, estúpida e ininteligible, de: ¿Da Ud. Su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el art. 151 de la Constitución a efectos de su tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?.

Más de dos década ya, de que el Pueblo andaluz arrancase literalmente del Estado español y de su torpe Gobierno de turno, el reconocimiento de nuestro derecho a la autonomía, primer pasó para la consecución, previo reconocimiento de nuestro inalienable Derecho a la Autodeterminación, de nuestra total autonomía política
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Después de algo más de dos década de lucha, de tantas ilusiones y tantas esperanzas depositadas en la autonomía andaluza, nos encontramos, hoy, a las puertas de un nuevo aniversario de aquel 28F, con una situación que no se corresponde en absoluto con las expectativas creadas; con un Estatuto caducado y con grandes lagunas competenciales, que le hacen que se convierta en un "escrito en el agua", inexistente, y burlado constantemente por los diferentes gobiernos de Madrid, sean cual sean su signo ideológico, y cuyas resoluciones son totalmente ineficaces.

A nivel político, los problemas existentes entonces, no han encontrado ninguna respuesta, a pesar de los discursos triunfalistas del Gobierno Andaluz. La tasa de desempleo continua siendo una de las más escandalosas, no ya del Estado español, si no lo que es peor, una de las más denigrantes de la Union Europea. Las infraestructuras en carreteras del interior, que unen nuestras comarcas y pueblos con las ciudades no han mejorado sustancialmente y seguimos ocupando el humillante primer puesto en el ranking de la miseria, de la Unión Europea. Es cierto que la Andalucía actual, es diferente a la de hace dos décadas. Seria de necios no reconocer que, pese a los políticos, y gracias a las fuertes inversiones de la UE, vía subvenciones, Andalucía no es lo que era, Pero lo que nadie puede negar, es que Andalucía, pese a todo, no ha avanzado, cuantitativamente, en la proporción, que por nuestra Historia, y por nuestro peso social y político, nos corresponde. Y por supuesto, nuestro avance, pese a lo espectacular que pueda parecer a los nostálgicos, siempre ha sido infinitamente inferior, a otros pueblos, lo que nos siguen situando en el vagón de cola de los Pueblos europeos.

Pero a parte de tan graves problemas, cuyo comentario es imposible abarcar en tampoco espacio, la cuestión, ciertamente preocupante, es el deterioro progresivo de las instituciones y de los políticos.

Durante estos años, hemos tenidos elecciones andaluzas para todos los gustos, separas y conjuntas. El debate ha sido el mismo; mirada puesta en la Moncloa y en los intereses de Estado, poco o muy poco de lo andaluz. En el fondo de la cuestión, lo que realmente nos ha preocupado y nos sigue preocupando es lo que significamos los andaluces y Andalucía para los partidos centralistas, y en menor medida para el PA, éste, preocupado, casi exclusivamente, en ser la bisagra que le permita, de esa forma, mantener estómagos agradecidos. La autonomía andaluza, al igual que el resto de las autonomías de Estado español, es una mera descentralización de los servicios, aunque siempre tutelados por el Estado, y por lo tanto, para estos partidos, lo verdaderamente importante, de estas próximas elecciones, como todas las anteriores, sólo significa el caldo de cultivo para sus "legitimas" aspiraciones de alcanzar el poder en Madrid.

Muchos y variados pueden ser los argumentos con los que se pueden defender unas elecciones conjuntas, aunque en el mejor de los casos, por su "sensibilidad social" dos son las de peso: ahorro económico y mayor participación ciudadana. Planteado de esta forma, es lógico y razonable pensar, que quienes aspiran a la gobernabilidad del Estado, defiendan unas elecciones conjuntas.

En cualquier caso, conjuntas o separadas, como ocurre con la declaración de la renta, nos tocará pagar, pues los auténticos problemas de los andaluces seguirán ocultos y sin debate, algo por otro lado lógico, pues por mucho que nos quieran vender los políticos españoles, sobre la globalización de la economía, o que en un estado de derecho todos tenemos las mismas oportunidades, siempre en función de la de representación, ¿Qué fue primero el huevo o la gallina?. La pura y triste realidad, es que en las elecciones andaluzas no se hablará de un autentico Poder Andaluz, mecanismo que nos permitiría, a los andaluces, poder hablar de tú a tú con la UE y de esa forma poder resolver, en clave andaluza, problemas como los de la pesca, la emigración, la agricultura, la ciencia, la cultura, etc. o incluso, por que no, replantearnos si es lógico seguir perteneciendo a la Europa de la Guerra.
En definitiva, si en las elecciones andaluza no se habla en andaluz, no se apuesta por Andalucía, nos da igual que sean conjuntas o separadas.


Una vez más, a los andaluces se nos niega el derecho al debate de nuestros problemas. ¿Sería posible esta dualidad de elecciones en otras comunidades?, ¿se atreverían los partidos centralistas a proponerlas en comunidades como Euskal Herria o Catalunya?, ¿lo permitirían sus ciudadanos, y sus políticos?. Queda claro que para los partidos centralistas y españolistas, los andaluces no merecemos el mismo trato, la misma consideración.

Para poder acabar con toda esta situación, sólo cabe una alternativa; profundizar en las competencias y en la capacidad legislativa de nuestro Parlamento, de manera que progresivamente se asuma el único status posible en el que el Parlamento Andaluz y Andalucía en conjunto puedan ostentar una situación de dignidad nacional, ante los constantes abusos de que son objeto, tanto desde dentro, como desde fuera de ella misma. Ese único status posible es la soberanía nacional, referida, tanto con respecto al Parlamento, como con respecto a la Nación Andaluza.

Estamos a las puertas de unas elecciones que podrían y deberían ser el inicio de un profundo proceso de transformación social y política de Andalucía. Por eso, ha llegado el momento de que los andaluces y andaluzas intentemos recuperar el protagonismo de nuestras vidas, nuestro propio destino, los sentidos, el arte, la emoción y la valentía.
Los andaluces de conciencia, codo con codo, debemos demostrar que somos un Pueblo, cuya cultura es milenaria y por tanto nada ni nadie puede hacernos sentir inferiores a nadie.

Por todo ello, debemos exigir a los responsables políticos de todos y cada uno de los partidos que se presenten a las próximas elecciones andaluzas, su firme compromiso para con la modificación del actual marco autonómico andaluz, que se comprometan con nuestro Pueblo, con nuestra Historia y cómo no, sin falsas y electorales promesas, con nuestro Futuro.

Una modificación estatutaria en el que se contemple, entre otras muchas reivindicaciones, la total y absoluta competencia en la gestión del rió Guadalquivir y toda su cuenca, que permita la gestión directa de Sierra Nevada, la Alhambra de Granada, sobre nuestra Mezquita de Córdoba, y el Coto de Doñana. La Comarcalización de Andalucía, y la desaparición de las Diputaciones.

Estas señas de identidad son auténticamente andaluzas, y por tanto no deben ser compartidas con ninguna otra administración. Sierra Nevada, la Alhambra, la Mezquita de Córdoba, el Coto de Doñana, además son auténticas fuentes de ingresos, que generan nuevas fuentes de financiación, por lo que deben ser administradas y gestionadas SOLO POR ANDALUCES Y PARA ANDALUCIA. ¿Podemos imaginar un Patronato que gestionara Montserrat o el Árbol de Gernika, con representantes del Estado?, creo que no; pues todos estos Monumentos andaluces, lo son.

Por todo ello, los andaluces y andaluzas de conciencia debemos exigir nuestros derechos como pueblo. El pasado ya no existe.

¡Viva Andalucía Libre y Soberana!

Andalucía, Enero de 2004
Antonio Luis Calderón Díaz
Coordinador y Portavoz Nacional de LIBERACION ANDALUZA


Tags: Andalucía, Estatuto, Reforma, Andaluz, Soberanistas, Nacionalismo

Publicado por NASOINAN @ 14:22  | 28 de Febrero
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