Mi?rcoles, 26 de diciembre de 2007
Ab? Bakr Mwhammad ibn Kuzm?n.

Poeta. Naci? en C?rdoba despu?s de 1086. Muri? en 1160.

Perteneci? a una noble familia cordobesa llamada de los Ban? Kuzm?n. Respecto a la fecha de su nacimiento, muy discutida por los bi?grafos e historiadores, tenemos una ?ltima referencia, probablemente la m?s certera, que es del arabista franc?s L?vi-Provenzal, Du nouveau Ibn Quzm?n, en "Al-Andalus", IX-2 (1944), pp. 347-369, que es la que damos en el enunciado de nuestro autor.


El se describe a s? mismo de muy buena imagen y figura, alto, rubio, de ojos azul claro, libertino y malcasado; igualmente se vanagloriaba de no saber nada y de no haber visto nunca el mar; podemos observar en su obra c?mo esta ?ltima aseveraci?n es dudosa, no obstante, es interesante personaje. De vast?sima cultura, conocer?a los mejores poetas de la revoluci?n andalus?, el ampl?simo abanico de escuelas de pensamiento y fil?sofos, la jurisprudencia y la ret?rica, adem?s de la historia, tradiciones y otros conocimientos cient?ficos. Ostent? el t?tulo de nobil?simo visir, cosa que, como veremos m?s adelante, hizo constar en todos sus escritos, m?s en un sentido ir?nico y con sorna, que realmente por el t?tulo como tal, que por aquella ?poca ya hab?a perdido la importancia que tuviera anta?o. Vivi? de sus canciones y antolog?as, viajando por numerosas ciudades y pueblos, y participando en cert?menes literarios y en toda clase de lances picarescos y libertinos. Es en su obra donde se refleja no s?lo su biograf?a personal, sino la mejor exposici?n de todo el conjunto social que convivi? y conform? la forma de ser y las relaciones sociales e individuales de la naci?n andalus?. M?s que un poeta a secas, nuestro zejelero supone todo un acopio de estilos, costumbres, formas de ser y sentir la vida, que constituyen el mejor exponente y testigo de lo que debi? ser aquella gran formaci?n hist?rica andalus?.

Uno de los grandes atractivos de Ibn Kuzm?n consistir? en la utilizaci?n de la lengua vulgar, mezcla del idioma romance andaluz (producto de la desmembraci?n del lat?n y su evoluci?n en Andaluc?a, conocido por aljam?a ? de la ra?z ?rabe al-?agam?yya, lengua extranjera, derivado de ??gam, b?rbaro, extrajero- y la vulgarizaci?n del ?rabe culto, marcado por un profundo estilo ind?gena-andaluz. A partir de estas dos formas ling?istas, de la cuales Ibn Kuzm?n es un aut?ntico maestro, podemos estudiar la evoluci?n ling??stica en Al-Andalus, que ya en el per?odo kuzm?n? da lugar, pr?cticamente, a la formaci?n de un idioma diferencial, que evoluciona con la acepci?n generalizada de aljam?a.

Ibn Kuzm?n es el exponente m?s preciso del sentimiento general de la sociedad andalus?: satirizar muy a menudo con los al-faqu?es (jueces) y beatos ?algo muy parecido y actual respecto a la conciencia religiosa y manifestaciones de religiosidad, hoy presentes en Andaluc?a-. S?lo en tres o cuatro serventesios pol?ticos, nos dice Ribera que nuestro zejelero alude seriamente a la tradici?n religiosa, y, en este caso, se ve muy claro que el autor m?s la siente como un movimiento de rabia contra los cristianos trinitarios del norte, con su dogmatismo religioso y estrecheces morales, que como un aut?ntico sentimiento, creencia y acto de fe.

Biograf?a y obra est?n estrechamente maritadas, en el caso de Ibn Kuzm?n. Nuestro autor es ?seg?n la interpretaci?n de E. Garc?a G?mez- uno de los poetas m?s musicales en cualquier lengua del mundo. Su m?trica es m?sica. Y su m?sica ?la m?sica exquisita de su lenguaje- es la m?trica. E. Garc?a G?mes es, para nuestro entender, el arabista que mejor conocimiento y percepci?n tiene de la obra kuzm?n?. Tras estudiar pormenorizadamente el Cancionero de Ibn Kuzm?n, tanto desde la perspectiva de la t?cnica literaria, como incluso de la biograf?a de nuestro autor y su entorno social, podemos decir que se ha convertido en la actualidad en el mejor zejelero del arabismo, o sea, en el interprete m?s heterodoxo del autor m?s heterodoxo: Ibn Kuzm?n. Muy pocos han tenido tanta lucidez interpretativa y tanto atrevimiento. EL logro nos merece tanto elogio, siendo Garc?a G?mez el autor que, a trav?s de su obra, conocida por Todo Ben Quzm?n va a convertirse en la espina dorsal de nuestra puesta en escena acerca de este poeta.

Garc?a G?mez estudia en su obra, con una metodolog?a globalizadora, dos aspectos fundamentales en Ibn Kuzm?n: la m?sica exquisita de su lenguaje a trav?s de la m?trica, de la que ya hemos hecho menci?n, donde prueba su tesis acerca de la estructura r?tmica de sus poemas; el otro aspecto estar?a en el estudio pormenorizado de romancismos que su obra conlleva.

Respecto la m?trica musical, Garc?a G?mez no la entiende como una sucesi?n de sonidos armoniosos pero hueros. Estos sonidos transmiten una melod?a intelectual y un mensaje inteligible, compuesto de gracia, de sal, de donaire, de picard?a, de ternura, de cinismo, en dosis que no recetaron nunca los farmac?logos o ?ticos de ninguna cultura; tambi?n est?n compuestos de convencionalismos, de t?picos, de ca?das, de bajas pasiones, hasta de ocasionales blasfemias; pero todo de lo m?s interesante apasionante, a veces llegando incluso a los altos aires de la poes?a eterna, y en otras al nivel terreno del conocimiento acerca de una civilizaci?n supuestamente ya abolida, y de un determinado e hist?rico ambiente social y cultural. El primer autor que, con tan buena fortuna, e incluso ?mejor dir?amos- con la ?nica, por primera vez y de manera completa, ha descifrado la obra de Ibn Kuzm?n, ha logrado demostrar y fundamentar, con sus geniales intuiciones la versi?n m?s acertada de la t?cnica y el esp?ritu huzm?n?. El ?nico manuscrito de que han dispuesto los arabistas e historiadores acerca de nuestro autor es bastante malo y ha necesitado de correcciones constantes. Sufri? la traducci?n al ?rabe, o, mejor dicho, la interpretaci?n desde el idioma ?rabe, de tal forma que las consonantes van por un lado y las vocales (en el manuscrito las hay espor?dicamente, y, cuando las hay, casi siempre est?n mal puestas) por otro. Vitalizar un texto conson?ntico en ?rabe cl?sico es m?s o menos dif?cil, pero posible. Ahora bien, el texto de Ibn Kuzm?n, como ya se?alamos al principio, tiene la dificultad de que tan siquiera est? totalmente en la vulgarizaci?n que el andaluz hace del ?rabe; conlleva, de igual forma, importantes elementos del romance, no siendo entendido ni el uno ni el otro por el copista oriental. Todo ello quiere decir que a la fuerza, y a?n a pesar de poseer conocimientos filol?gicos, cada cual tiene que establecer su propio texto kuzm?n?, es decir, fabric?rselo. Para Garc?a G?mez es necesario traducir a caracteres latinos la graf?a ?rabe, ya que le resulta sensiblemente equ?voca para interpretar el sentido y la lengua de los andaluces, en este caso no sirve para nada, siendo necesario transliterarlo:

Me permito comparar la fijaci?n del texto de Ibn Kuzm?n, concebida as?, al de la construcci?n de un mu?eco anat?mico. Ha de tener un esqueleto (la m?trica). A este esqueleto ha de apeg?rsele la carne, con m?sculos (el sentido) y los nervios (la gracia). Todo hay que recubrirlo de una dermis (la gram?tica). Y sobre esta dermis va todav?a una epidermis (graf?a).

En la obra de Garc?a G?mez se editan y traducen todos los z?jeles kuzm?n?es ?enteros o fragmentados en cinco partes muy desiguales: la primera, los 149 z?jeles Cancionero, contenidos en el manuscrito de Leningrado, y estudiados sobre el facs?mile de Gunzburg; la segunda, 37 fragmentos no incluidos en el Cancionero, procedentes de Hill? y de Ibn Mwb?raks?h, y publicados por vez primera por Hoenerbach y Ritter; la tercera, dos fragmentos de z?jeles procedentes del Mugrib, de Ibn Sa??d, y que tampoco est?n incluidos en el Cancionero; la cuarta, un z?jel procedente de la Geniza del Cairo, y dos originarios de un manuscrito escurialense de Naw?g?, los tres desconocidos hasta que fueron publicados por S. M. Stern; y el quinto son dos breves fragmentos de z?jel, no incluidos en el Cancionero, y procedentes de los Proleg?menos de Ibn Jald?n.

El Cancionero de Ibn Kuzm?n ha llegado a nosotros a trav?s de un manuscrito ?nico del siglo XIII, copiado en Sadaf (Palestina), lo que prueba la difusi?n del arte kuzm?n? en Oriente, por alguien que entend?a muy poco, y en ocasiones nada de la lengua andaluza del poeta, y en ocasiones nada de la lengua andaluza del poeta, y probablemente poqu?simo, si es que algo entend?a, de la m?trica de sus composiciones. Pero como es el ?nico, se ha convertido en un c?dice precioso. Desde luego, ha sufrido mutilaciones patentes, aunque no parecen ser demasiadas. Fue adquirido en un principio por Rousseau, con cuya colecci?n de manuscritos ?rabes pasar?a a Rusia, quedando conservado en el Museo Asi?tico de San Petersburgo. Lo dar?a a conocer Rosen por el a?o 1881. El primero en hablar de ?l en forma amena y sabia ser?a el gran arabista ruso I. Kratchkovsky, en un art?culo de 1942 titulado La manuscrit unique et les savants des douze nations, inserto en las pp. 89-96, en una obra que citamos por su versi?n francesa: Avec les manuscrits arabes (Souvenir sur les livres et les hommes), traducci?n de M. Canard (Alger 1954, Publications de l?nstitud d??tudes Orientales de la Facult? des Lettres d?Alger, XIV). Acto seguido ofrecemos una breve selecci?n de z?jeles, que extraemos de la obra de Garc?a G?mez, Todo Ben Quzm?n, y que son partes explicativas de la personalidad de nuestro poeta y del contexto social al que antes nos refer?amos. Ibn Kuzm?n se resisti? a reunir todos sus z?jeles, hasta que encontr? un motivo fundamental por quien y a quien elaborar y dedicar su obra:

Porque la raz?n que me hab?a impedido reunirlos y escribirlos, y retenido de pulirlos y fijarlos era no haber encontrado un hombre generoso, cuyo nombre bordar encima de ellos y con cuya marca engalanarlos. Pero, al cabo, la suerte sac? afuera su tesoro, me mostr? lo m?s noble y mejor que ten?a, fue liberal con lo que antes era avara, y me hizo ver, despierto, lo que ni aun en sue?os habr?a tenido por verdad. Me dio, en efecto, a conocer a quien, teniendo figura humana, brilla como el sol; a quien re?ne la dulzura con el temperamento de Andaluc?a; a quien dice verdad cuando habla y pasma con su belleza cuando se lo ve; a quien, si hay un alma que yo rescatara con dinero, la suya ser?a; a quien, cuando promete, cumple sin dilaci?n, y, cuando se discute con ?l, no titubea en contestar ni se queda cortado, y, cuando da el am?n, engalana y adorna, pero de quien puede temerse todo lo malo cuando se irrita. Allah le dio cuanto pod?a apetecer; alcanz? y logr? todas las perfecciones, y, sin embargo, no se ha engre?do, cuando bien pod?a hacerlo. Su gloria se conoce en sus buenas prendas, y da, con su car?cter, pruebas de su noble condici?n: el alam?n Wask?.

El poeta se siente criado ante este efebo de ojos azules; pero no se averg?enza de ello. Las mujeres se lo disputaban maliciosamente, y estaban locas por el amor de Wask?. Ibn Kuzm?n dice que tiene pensado cambiarle un beso por un z?jel, y a?n brinca de gozo por haber bebido con ?l de noche en el soto de Ibn Ab?-l-Hazz:

Del zoco quiero a un chico.
De verlo, lo conoces.
Su nombre te dir?a;
Pero nombrarlo no oso.
T? que a la gente matas,
aunque otra cosa digas:
?Qu? almizcle es ?se, amigo?
?Ven, ven, ante el maestro!
?Por Dios, qu? presumido!
Saluda, por lo menos.
Conviene, si te entonas,
que el entonar te siente.
Yo callo y sufro, pero
lo quiero, pese a todo.
Con verlo ya me pasmo.
?Negar voy lo que es cierto?
De estar ello en mi mano,
lo que celar no puedo.
?Ay, t? el de los achares
y los celillos dulces!
?Por qu? me gusta hablarte,
cuando ese hablar me mata?
?Ay, coraz?n, aguanta.
No te escapes nunca!.
?Por Dios, bien sufre el pobre!
Vigor y ayuda dale.
El de los ojos garzos,
el de las cejas finas
me llama su criado:
verdad es lo que dice.
Mas, siendo sus esclavos
poetas y escritores,
ni va eso en mi desdoro suyo.
?Por qu? va a ser afable,
por qu? va a hacerme caso,
si al verlo dos mujeres,
y ver su airoso talle,
le dijo la una a la otra:
?Que el Allahl de amor te aqueje,
y que con ?l te acuestes!,
y ?S?, s?!, la otra dijo?
M?s S?na est? m?s cerca.
No esponjes, si saluda,
porque a la gente enga?a
con sus palabras dulces.
Par?cete inocente
si tira de las riendas,
y as?, su cepo tiende.
?Quien cae en ?l bien grita!
Por ?l ardo de d?a;
De ?l hablo por la noche.
Desde que di en amarlo
tan solo ech? una siesta.
Trocarle tengo urdido
un z?jel por un beso;
mas, si antes me lo diera
del trueque, ?mal habr?a?
Acorta tu poema;
dejarlo has terciadillo.
Besar tus dedos quiero,
ay hijo del m?s noble.
Mas no me gustar?a
que nadie se enterara.
Todo en mi contra sale:
lo que t? cueces, aso.
?Ay, d?jame esta noche
que goce y pegue brincos,
que de placer me embriague
y que amanezca turbio!
Soto de Ben Ab?-l-Hazz
Wask? bebi? conmigo.
Pegar no pude ojo,
sirvi?ndote y bebiendo
Completo queda el z?jel,
que me sali? del alma.
Babel me dio su magia,
Y es un mont?n de perlas.
Oir?s que dicen todos:
?Cosa es genial amigo!,
y se ha de alzar.....
...... cuando lo cante.

Wask? se convirti? en un amante esquivo para el poeta ?, que ha vuelto, dej?ndolo at?nito, y ante el cual se rinde sin condiciones, para que haga con ?l lo que quiera:

Me ech? un amigo que es
rubio, albo y alto.
?La luna ves salir?.
Pues m?s ?l brilla.
Despu?s de irse el traidor
ha vuelto al cabo,
por c?mo ando fisgar,
y de visita.
Al verlo enmudec?:
sell? mi boca.
Como una lima fue
para mi mente.

?Qu? dulce es este amor
y al par qu? amargo!
?Qu? feo es el desd?n
y qu? infamante!
Quien ama, triste est?,
y al par alegre.
?Por qu? al pobre infeliz
se le desaira?.
Wask?, te quiero igual
tirano o justo.
Me ves, siendo t? juez,
en tu presencia.
S? bravo, altivo, y haz
atrocidades;
s? blando, o duro se;
se claro o turbio.

Calumnia y chisme son
lo que me irrita:
dos cosas que jam?s
dir? un discreto
si bien no entra ese hablar
por mis o?dos.
?Contra ?l testigo es Allah
que no me altera!

Qu? es para m? este amor,
no lo sabr?as.
Un d?a, al entreabrir
Mi puerta, vilo.

?Qu? grande es Allah!, grit?
tan s?lo verlo:
tal, en la fiesta, al ver
la luna, dices.

Al a?o con las dos
Visitas cuento.
?Te puedo yo olvidar,
amigo m?o,
cuando en tus labios hay
lo que me gusta?
?Es tu saliva, ay Allah,
o agua y az?car?

Que siga tu salud,
y escucha, amigo:
pensar y redactar
quer?a verte,
hasta hacerte en saber
sobresaliente,
con loa y fama tal
como Ab? Y?nus.

Tan s?lo quiero ver
que te pareces
a ?l, a su parigual
en tantas partes,
pues dicen con verdad
de m? las gentes:
?hind?, e hijo de hind?,
Mask?l, marica?.

Puestos a elegir otro z?jel de Ibn Kuzm?n, deber?amos de rese?ar el que sigue. Desde luego, es una obra maestra por su ternura, al mismo tiempo apasionada e ir?nica, que subraya admirablemente el diminutivo que cierra cada estrofa, gozando de gran cantidad de piropos:

Ahora te amo a ti, estrellita,
Laleima.
?Qui?n te quiere y por ti muere?
Si me muero, es culpa tuya.
De poder dejarte mi alma,
no rimara esta estrofilla.

?Yo estoy, matrre, tan sil?to,
tan haz?mo, tan pen?to!
?Ves lo largo que es el d?a?
S?lo cato un bocadito.

Digo a todos: ?Allah es grande!
Ya no puedo m?s con ella;
si a la Aljama Verde corro,
vase al Pozo del Chopillo.

?Ay, adorno de tertulias,
guapa, s?, e inteligente!
?No mizcales, s? chinitas,
de volverte leprosilla!

Tus galanes desatinan.
De Babel juntas la magia.
Toda sal de ti se escucha,
si hablas una palabrita.

Y pechitos cual manzanas,
carrillitos como harina,
dientecillos como alj?far
y de az?car la boquita.
Si el ayuno nos vedases,
?Renegad? si nos dijeras,
hoy la puerta de la aljama
cerrar?a una soguilla.

Dulce m?s que el alfe?ique,
t? se?or eres, yo esclavo.
?Mi se?or, s?! A quien lo niegue,
en el cuello un cachetillo.

?Hasta cu?ndo m?s desdenes?
?Hasta cu?ndo m?s celillos?
?Haga Allah en casa sola
con los dos un acecillo!



Otro poema representativo de la sensibilidad y el estilo zejelesco de Ibn Kuzm?n ser?a el que podr?amos titular Poema b?quico-er?tico, en el que hace especial referencia al vino y sus placeres como hab?an hecho muchos otros poetas de ese periodo hac?endo de la embriague del vino, una alegor?a a la experiencia m?stica de los sufies. Ibn Kuzm?n es un poeta que vive al d?a, dedic?ndose a la b?squeda del placer, en todos los campos e la vida. Es un poeta que no duda en escoger entre el amor b?quico y el ?udr? (plat?nico), el primero. Todo ello lo expone de feliz manera en el z?jel que sigue, citando al amigo que se ha dormido borracho, con la cara encendida, como si le hubiesen pasado por ella un algodoncillo tinto en carm?n. En suma, Ibns Kuzm?n se siente feliz: No hay imperio como el m?o, despu?s del de Salom?n, ni como yo fueron m?s que los ?abb?s?es o los Omeyas. Pero realmente nuestro autor es aut?nticamente feliz? La respuesta ser?a: ?no! En todo caso, el tono anacre?ntico que aparece en la ?ltima estrofa, con ansias de perpetuidad, ser?a una muestra m?s de los continuos sinsabores y frustraciones: Ibn Kuzm?n desea que uno de sus hijos viva la vida en toda su intensidad, para que pueda decirse:

?De tal palo tal astilla!:
El quedarse sin vinillo
para m? es lo m?s odioso.
?Por Mohammad, encomedadme,
porque Allah perd?n me otorge!

Tal es cual lo ves el mundo.
Gana tiempo, pues, y aviva.
No hay d?a ni hay noche
que tu fiesta no celebres.

Sacia en ?l tus apetitos
antes que la muerte llegue.
?No tendr?as por desgracia
tu morir, viendo el mundo?

A mi ver, rato sin vino
F?ltale gracia y salero.
?Qu? es un d?a sin descoco,
qu? es un d?a sin holgorio?

Por placer, placer no tengo
ni por huelgo doy al huelgo
si no me entra entre los labios
labio de copa con vino.

?Si las copas de mi casa
viese, cuando se echa vino!
?Qu? amiguito, si me amase!
?Qu? vinillo si durara!

Si vinieses, viera c?mo
las Cabrillas echan vino,
pues como ellas son los vasos
que te pasan por encima.

?Qu? vino hay a?n en mi casa!
?Qu? amigo hay a mi vera!
Si Allah verme te dejara
y a mi amor viese conmigo,
el taz?n lleno en mi mano
y el hermoso entre mis brazos,
al sol vieras en mis dedos
y en mis brazos una luna.

Porque Allah me ha concedido
lo que ha todos ha negado,
que como estas glorias m?as
ni la hubo ni ha de haberlas.
No hay imperio como el m?o,
Salom?n, tras de tu imperio.
Como yo lo ?Abb?s?es
Fueron s?lo, o los Omeyas.

Tras beber tu copa, amigo,
cuando duermes me parece
que con un algodoncito
pasan lacre por tu cara.

S?lo amarte me acomoda........
?Ea, ven! Conmigo acabas,

m?s te digo: <>

Si quisieras escucharme,
me quitar?as estas penas,
y mi mano si tomases
y me dieses un besito,
con dejarme para siempre
tu boquita entre la m?a,
volar vieras mi alma, alegre,
m?s all? de las Cabrillas.

Una cosa he de decirte;
Menester es que pregunte:
?Eso de tu boca es agua,
o es az?car desle?do?
Busco en Allah refugio, amigo,
de que te remontes, cuando
v?se a ti mi boca en busca
de una gota de esa ag?ita.

Mas cort? mis argumentos
con decirme: > Me da lo mismo
que est?s cerca o que est?s lejos.
Y es que voy con calzas rotas,
ra?do el manto de alfaneque,
y heme con el pelo en gre?as,
cual bandido es despoblado.

Largos haz, Se?or, mis d?as
hasta que de vivir me harte,
y haz que deje entre mis hijos
un borracho y un putero
para que de ?l y m? diga
quien lo vea y quien me vea:
?A su padre sali? el chico:
de tal palo, tal astilla?.

Otro de los temas convencionales, dentro del estilo zejelesco de Ibn Kuzm?n ser?a el que se refiere a las relaciones a veces tensas y fribolas del muchacho con su amante:

Pues me desde?a, no saluda
si me lo topo.

?Ay lo que Allah me ha echado encima
con tal cari?o!
Para el amor de estos hermosos
no hay medicina.
Da igual que ante ellos nos quejemos
o estemos mudos.
A Allah no temen cuando tratan
as? al amante.

Son genios bravos (?Allah nos libre
De genios tales!).
Piedad no tienen del amante,
con verlo triste,
ni saben cu?nto sufre el pobre
con lo que cata,
al menos que a catar lo mismo
des den a ellos.

No m?s favor me da que celos
y que congojas,
y a el no consigo unirme nunca
m?s que en deseos;
mas no deparan dicha a nadie
para a la m?a
cuando so?ando le doy besos
o si lo abrazo.

Otro poema de gran significaci?n para el conocimiento del contorno social en que se movi? Ibn Kuzm?n, y que expresamente aborda el contexto de la familia en Andaluc?a, es este z?jel, con un pr?logo que a muchos podr? parecer escandaloso, pero que refleja el ambiente liberal y tolerante respecto al matrimonio. Ibn Kuzm?n dice haberse casado y que hizo una boda de lo m?s rumbosa; pero que se hart? del matrimonio.

Las mujeres son muy gastadoras, y hay que sacar mucho aceite para alimentar un candil de dos luces:

Rumboso fui en mi boda y liberal;
mas v?nome el hast?o: me cans?.
Pues Allah me libert? de cavilar,
con ella nunca m?s he de volver,
que feo es el casorio de por s?.
No tengo en sus cuidados m?s que ver.
?Dos ojos en la cara tienes, y
te ciegan vanagloria y presunci?n?
?Ben usto est? el que aceite ha de sacar,
si tiene doble boca su candil!
Un cepo es la mujer de tu caudal.
?Bonito es ?a una dice- tu tapiz?.
Bonito, mas no es tuyo, y ?para qu?
te alegras de lo que otra tapiz??

Os quiero, amigos m?os, consultar:
igual que la cog?, la dejar?.
Lo tengo bien pensado. Ya me voy,
y ?qui?n, si ahora me voy, me har? volver?

?Te largas ?contestaron-; pero d?:
?la guarda, o, si no, qu? va a comer?
?Papeles vas a hacer??
?Claro que s?.?

??Rezaste por el N?bi??. ?Ya rec?.
?Tendr? sus alimentos. Mi deber
como un buen repudiante he de cumplir.
Que juzgue Ibn Mug?t, y lo har? bien;
que diga qu? he de dar, y lo har? as?.

Observamos a trav?s de este z?jel que, al igual que la pr?ctica habitual de la poligamia, poliandria, el divorcio dir?amos que se mov?a en un marco jur?dico ordenado. Estas pr?cticas eran criticadas por algunas corrientes ideol?gicas y m?sticas que se fundamentaban en la escuela malakita y en las escuela bereber, no obstante sus cr?ticas raras veces pasaron de los dichos y los alegatos morales. Otras escuelas ideol?gicas, como la suf?, aceptaban y eran tolerantes con ese tipo de pr?cticas tan usuales.

De la costumbre y gozo por las fiestas b?quicas, literatura tan tra?da y tan llevada por los autores cristianos y de la historia tradicional acerca de la tradici?n isl?mica que proh?be las bebidas alcoh?licas, y si en al-Andalus se faltaba o no a las purezas de la fe musulmana, la respuesta la tenemos en Ibn Kuzm?n, que a trav?s del z?jel que sigue, mediante el que recoge los ambientes populares en la Andaluc?a isl?mica, manifiesta el gusto e incluso la ostentaci?n que por el vino se hace, sin ning?n tipo de recato:

Gasto mi caudal y empe?o ropas
Por el vino a?ejo.
No te de cuidado que no beba,
pues tengo el beber por obligado.
Si alguien te cont? que me arrepiento,
cosa es que jam?s se me ha ocurrido.

?Genio he de mudar con penitencia?
No ser? yo, amigo, quien tal haga.
Arrepentimiento, ?vaya necio!
Iba a decir que... ?Mejor callarse!

Tiende el porr?n tu mano diestra,
Y, si uno rez? de tus censores:

??Tal, Ab? Fulano, es lo que haces??,
le has de decir: ?S?, tal es lo que hago?.

Temen al faqu? los inexpertos.
Yo, resp?tole, pero lo huyo.
?Puta la madre es de los abstemios,
aunque al frente lleven a Gazz?li!

Otro de sus z?jeles se convierte en una voz lastimera, melanc?lica y evocadora ?entre ruinas- de un pasado feliz. La vejez del poeta se una a la ruina de C?rdoba y de Andaluc?a, destrozadas por las invasiones almor?vides y almohades, tras las que aparece, como una pesadilla atormentadora, la presencia de los cristianos de los reinos del norte. Es una especie de preludio donde se ensalzan el pasado de Al-Andalus como pasado de florecimiento nacional. A continuaci?n Ibn Kuzm?n se sale del convencionalismo para hablar de las ruinas de Andaluc?a y de C?rdoba y de la collaci?n de la mezquita, convertida en un estepar. A nuestro poeta le parece mentira haber sido antes tan dichoso y haber conocido una Andaluc?a tan feliz, que le llega a parecer mentira lo que est? viendo. Ibn Kuzm?n se nos manifiesta como un nacionalista radical que teme al dogmatismo cristiano que, como un fantasma, se cierne desde la meseta como los cuervos, aves de mal ag?ero, y s?mbolo entre los arabizantes de la ruptura entre los amantes:

No queda nada en piel
de aquella casa;
Parti?se de ella quien
son? su hora,
y hoy es un ?liso hond?n?,
como es la arcada.
La llora, al zurear,
la tortolilla.
Su amigo quien perdi?,
?qu? bien espera?
Lo que hace es recorrer
llorando el rastro.

Sin alma me dej?:
mas las estrellas
podr?s tocar mejor
que su retorno.

La t?rtola por ?l,
como acostumbra,
?Adarve de Ibn Z?idi!
?Y tu bullicio?
?Tu brillo, collaci?n
de la Mezquita?
Encima os vino m?s
de lo llevable.
Ven y ver?s alfoz
que, arado, siembran,
y un estebb?r que m?s
creci? que un hombre.

?Pensara que yo que all?
fui a aquellas fiestas,
con tanto hombre gal?n,
gallardo, afable,
luciendo lo mejor
de mis vestidos,
en tanto que el la?d
rascaba el plectro,
y el grito del flaut?n
de fuera o?as?

De luto siempre va,
jam?s alegre.
?Feo de ver y o?r,
maldito cuervo!
?Qu? miedo das, fatal
p?jaro negro!

El z?jel anacre?ntico que a continuaci?n sigue, representa aun a pesar de su estilo convencional, el poco caso que nuestro autor y el pueblo andaluz en general hac?an del faqu?, cuando llamaba a la penitencia, algo parecido al caso que hoy d?a se le har?a a un cl?rigo. Se pregunta nuestro autor, ?por qu? se va a hacer caso al faqu? cuando llama a penitencia? En el mundo hay primavera, belleza, m?sica, amor, vino... ?por qu? hay que renunciar a todo ello?:

?Penitencia?, el faqu? dice.
?Vaya necio impertinente!
?Cu?ndo r?en los jardines
y la brisa huele a musco?

Sus banderas abril alza,
Como rey que vuelve en triunfo;
Se enjoyaron los frutales;
Cantan p?jaros encima;
Los arriales visten rica
Vestidura de esmeralda;
Los junquillos y violetas
Lindos son: ?sobre azul, blanco!

?Alhel?, array?n, roc?o,
sombras, auras y regatos!,
un esbelto guapo, afable,
y un esp?a sordo y ciego,
el tocar de un buen flautista
y, al cantar, la voz de Selm?,
cielo puro, como esmalte,
vino claro como el oro.

El placer cual aastro en orto
O un capullo cuando rompe,
M?s cantar ?dina, dan, DINA-,
M?s retozo ?kah, kah, kaha-,
Y de lo de ?Qu?tate, ansioso,
Que los pechos me lastimas?,
Y ?Este cruel me asusta, madre,
Mira el bakbak que me haces?.

?Qu? dir?s del vino, mientras
a tu amado das un beso,
a tu par sentado el guapo,
y el tocar de los la?des,
y un perol hirviendo cerca,
y asador que gira al fuego?
?Qu? dir?s de lo que digo?
?No raz?n y dicha tengo?
?Ay licor, b?no, qu? dulce! Mi confite eres y az?car.
Por El que tu amor me inspira,
?qui?n regado te ha de alj?far?
Pero di: ?por qu? te dueles
Y andas p?lido y delgado?
Sin dudar, pesares sufres,
O prendado est?s de un guapo.
Vida tal me place, gentes.
?Qu? donoda es y qu? buena!
Si a dejarla hay quien me invita,
F?jate lo que le digo:
?Nada temo, amigo m?o.
No me aburro, amigo, nunca.
Di: ?por qu? dejar todo esto?
?Hablas de verdad y en serio??.

Como Ibn Kuzm?n me llamo,
Que la magia diga es justo.
Si a uno as?stele la suerte,
Se le viene todo a mano,
Y su mismo nombre ayuda:
Ka?b ahb?r es un ejemplo.
Y un refr?n antiguo dice:
?No hay caballo como al-Ablak.?

Hablando de composiciones anacre?nticas nos llama la atenci?n la frecuencia con que Ibn Kuzm?n en su Cancionero dice de s? mismo para enaltecerse, que era alto, rubio y con los ojos azules. Simonet ?acaso el primer orientalista de Europa que se ocup? de Ibn Kuzm?n- dedic?ndole un art?culo titulado Las anecre?nticas de Ibn Kuzm?n, dice de ?l que era un goso rezagado; de igual forma, en su famosa Historia de los moz?rabes, incluye el nombre de Ibn Kuzm?n entre los numerosos apellidos latinizantes que suenan entre literatos y otros personajes de Al-Andalus; todo ello es l?gico en Simonet, dado que en su an?lisis hist?rico desde una concepci?n tradicional, se olvida de que la revoluci?n isl?mica y ?rabe en Andaluc?a no consisti? en el cambio de un pueblo por otro pueblo, en la expulsi?n de toda la poblaci?n andaluza turdetana y la repoblaci?n de nuestra geograf?a por ?rabes y bereberes. Ibn Kuzm?n era un ind?gena, como lo fue ?Abd al-Rahm?n I, o Ibn al-Jat?b, o Ibn Gabirol o Ibn R?shd (Averroes). De igual forma estamos convencidos que muy pocos de ellos eran de origen godo, dado que el asentamiento de n?cleos de poblaci?n g?tica en andaluc?a fue apenas perceptible. ?Kuzm?n de origen o genealog?a ?rabe, origen o genealog?a goda o turdetana?... ?no importa! Dependi? todo ello de los diferentes momentos culturales, sociales y pol?ticos. Lo cierto es que se puede hablar de toda una estructura geneal?gica de los cordobeses Ban? Kuzm?n, que, de acuerdo con la costumbre de la ?poca, la tomar?an de alguna estirpe ?rabe conocida. Pero en fin, tampoco es cuesti?n de enumerar todo su ?rbol geneal?gico; no obstante, y ya que hemos tocado el tema, simplemente resaltar, como bien se?ala Dozy al igual que Garc?a G?mez, que en su obra (fundamentalmente basada en la Ih?ta de Ibn al-Jat?h) se han mezclado dos biograf?as en una, y dos obras en una, d?ndole a todo ello el nombre gen?rico de cancionero de Ibn Kuzm?n. La confusi?n viene producida por la simbiosis que numerosos orientalistas hacen de la biograf?a y obra de su t?o y de nuestro zejelero. Todo ello hace que en numerosas ocasiones Ibn Kuzm?n se vea desfigurado y envejecido por la adici?n irregular de datos biogr?ficos y obras del otro. Igualmente, la confusi?n entre los dos Kuzm?n se produce a partir de que ambos ostentaron el t?tulo de visir, rango que estaba totalmente desacreditado. De todos modos, ya hemos observado c?mo procura cuidar e incluso mimar su figura, aunque otros textos nos pinten las cosas de forma muy distinta. Por ejemplo: nada resulta m?s triste y desolador como la escena que nos describe en la Ih?ta de Ibn al-Jat?b y luego Al-Makkar?, en sus Analectes, en la que se presenta a Ibn Kuzm?n en una casa totalmente embriagado; los comensales lo tiran a una alberca, y al salir de ella chorreando, improvisa dos versos, en los que manifiesta su ofensa hacia los de la casa y hace un elogio del dinero. No obstante, y como ya con frecuencia hemos se?alado, nuestro autor gusta de presentarse muy bien vestido, pulqu?rrimo y perfectamente aseado, aunque en ocasiones se muestre su indumentaria totalmente maltrecha. Gusta de las artes cosm?ticas, y de los buenos ung?entos. Pero lo que no dice es que era muy feo. Hay una an?cdota que lo deja entrever. La hallamos en Al-Makkar?, en el apartado 636 de sus Analectes. Dice que en uno de sus viajes a Granada estuvo una tarde en la huerta de la familia que los Ban? Sa`?d ten?an en Al-Zawiya, y que all? coincidi? con la famosa, bell?sima, y desvergonzada poetisa Nazh?n al-Kala?iyya. Ibn Kuzm?n, que ese d?a vest?a una gifara amarilla, a la manera de las que llevaban por entonces los faqu?es, improvis? muy bien unos versos, y a continuaci?n Nazh?n le dijo: Lo has hecho muy bien, oh vaca de los Ban? Isr??l, salvo que t? no regocijas la vista de los que te contemplan (se refiere a un pasaje b?blico de N?meros, en el que el Se?or dice que ha de ser una vaca amarilla ?rojiza clara- o de color puro, la que alegre la vista de los que la contemplan). A lo que Ibn Kuzm?n replic?: Yo alegro a los que me oyen. La alegr?a de los que contemplan s?lo hay que buscarla en ti, puta redomada.

Suponemos que esta fealdad a la que se refiere al-Makkar? no debi? ser tan exagerada como la an?cdota nuestra; entendemos que al igual que en la sociedad griega, y en las sociedades orientalizantes, en general, el culto y veneraci?n por la belleza excelsa, manifestado en los rasgos f?sicos perfectos, motivar?a el que en el caso de Ibn Kuzm?n fuera repudiado por esta mujer de extraordinaria belleza. En efecto, m?s tarde se cura en salud Al-Makkar? dando dos versiones, y diciendo de la primera acaso se trata de otro. De todas formas, es interesante la an?cdota, desde el punto de vista de la presentaci?n del personaje, que resulta de lo m?s proverbial y divertido en ocasiones.

Como al principio se?alamos, una de las facetas m?s interesantes de Ibn Kuzm?n es la que se refiere a la arabizaci?n de romancismos y a la vulgarizaci?n del ?rabe culto. Ibn Kuzm?n es una pieza maestra en cuesti?n de hibridaciones ling??sticas, y un testigo ejemplar de la formaci?n del idioma aljamiado andalus?. Ser?a un gran artista culto y consciente que, lo mismo que Francisco de As?s, en su obra en romance El c?ntico de las criaturas, en el a?o 1224, introducir?a el nuevo idioma andaluz, simbiosis evolucionada y madurada de la arabizaci?n del romance y la vulgarizaci?n del ?rabe cl?sico. Limit?ndonos estrictamente a la lengua, llegamos a la conclusi?n de un lado, de que la obra de Ibn Kuzm?n, que goza de un virtuosismo ir?nico y de un gran estilo que sit?a al poeta en el empleo de una gran particularidad idiom?tica de forma literaria, y de otra parte en que la obra kuzm?n? es el m?s perfecto y largo documento de esa lengua vulgar ar?bigo-andaluza, con gran identidad, que supone uno de los logros m?s acabados del aljam?a. El idioma andaluz, alejado del doctrinario dirigismo estatal, del que se ve?a presa la lengua cl?sica o el ?rabe cl?sico, fue constituy?ndose como un habla libre, que se colaba por todos los poros, que se alimentaba donde hab?a cebo, y que importaba y exportaba con el m?s desenfadado liberalismo ling??stico. El idioma andaluz, la aljam?a, no era un habla de ambiente cerrado, reconocida en su propio jugo; tampoco entendemos que fuera una jerga, como algunos autores han dado en llamar; no era una lengua reclusa, sino un idioma libre y en continua formaci?n. Ten?a las ventanas abiertas de par en par a todo polen fecundador, y la puerta por donde hab?a entrado se correspond?a con el romance surgido a partir de la desmembraci?n del lat?n. Con estos romancismos, y la vulgarizaci?n del ?rabe se pasar?a a la formaci?n del idioma andaluz.

He aqu? una muestra del aljam?a o aquel lenguaje h?brido, mezcla de romance y ?rabe vulgar:

Ye muterneni, Salvato,
tu-n sa?n, tu-n penato,
tara-alyum guastato:
Lam taad?c fih gair locaima
?Oh! mi inconstante Salvato,
t? est?s triste y apenado;
?S?lo hay un bocadillo!

No obstante, y al juicio de Garc?a G?mez, la traducci?n de esta estrofa aljamiada ser?a la que sigue:

?Yo estoy, matre, tan silbato,
tan ahz?no, tan penato!
?Ves lo largo que es el d?a?
S?lo cato un bocadillo

Otro ejemplo m?s sencillo, elemental y claro nos lo proporciona el texto: ?Y? sar?b, y? b?no, m? ?hl?k! No hay duda que la traducci?n es: ?Oh bebida, oh, vino, qu? dulce eres! Las dos locuciones iniciales son id?nticas y van precedidas las dos de la misma interjecci?n de vocativo. Y <> (en ?rabe) y <> (en romance) significan exactamente lo mismo.

Otro ejemplo claro, incluso en el hecho excepcional de que Ibn Kuzm?n <>, tenemos en el texto:

Ar?, ?aggil, tahfaz l? s? min nagam?:
Dwn hyd, hud h?da, bi-l-agam?.

Al modo de ver de Garc?a G?mez, al primer verso le sobra una s?laba: suprimir?a el ar? inicial y pondr?a luego sa?ian. Pero esto es lo de menos, porque a lo que ?l va es al segundo verso. La traducci?n de los dos es, en su lectura: Date prisa y apr?ndete de memoria, en mi favor, algo de mi canci?n: dwn hyd, o sea <> en ?agam? (aljam?a).

Tulio y Men?ndez Pidal interpretan dwn hyd por <>, o <> = <>; o sea, <>, creyendo que h?d es <La transformaci?n de h?d? en h?d la estima Garc?a G?mez forzad?sima e imposible. Si se trata de obtener un calco exacto, empieza por fallar con la lectura dono, como 1? persona del pres. indc. Cuando el texto ?rabe tiene un imperativo: h?d =toma.

Su soluci?n es suponer un ligero error del copista, que no entend?a; modificar hyd en tyd; y leer: <>, es decir, <>.

Aunque no se refiera a nuestro tema, Garc?a G?mez, comentarista de Ibn Kuzm?n, cree que vale la pena completar aqu? el estudio de esta estrofa. El verso cuarto es as? en Nykl, reproduciendo el manuscrito:

Kul ifk? wa-kad galab yarar?

Nykl no traduce, y P. 448 anota: <>. Lo es. Tulio corrige al final, debarrando, birr?, y traduce <>. Ahw?n?, Zagal, no se ocupa de este pasaje.

Al modo de ver de nuestro comentarista, hay que corregir la palabra final yarar? en badar? (=nuevo); correcci?n apoyada en otro pasaje (20-17-4), donde tambi?n hay que hacerla, exactamente la misma, pero donde el sentido es indudable; se ve que el copista no entend?a. En lugar de galab lee G. G?mez galbt. En cuanto a la segunda palabra ifk?, estima que no hay posibilidad de interpretarla por el ?rabe. Adem?s, falta una s?laba en el verso. Por ello osa proponer, sin modificar para nada la graf?a conson?ntica, un nuevo <>: la frase <> es, a su juicio, una frase aseverativa, de juramento, en cuyo final hay que suplir: <>. Lee, por tanto:

Kul: <
> wa-kad galabt badar?

O sea, <> (del que se habla en el z?jel, y lo provoca).

La enumeraci?n sola de los contempor?neos de Ibn Kuzm?n y de los posteriores que siguieron su sistema, ser?a interminable. Citaremos a Magdalis, que cuidaba de la frase m?s que Ibn Kuzm?n; al sevillano Al-Haitam, que dictaba r?pidamente a tres copistas casidas, mwwashashah y z?jeles; a ?Umar al-Kir?m, hija de Al-Mu?tasim de Almer?a, que dirig?a cartas en versos de esta clase a su amante Al-Aasma?; al jud?o Ibr?h?m ibn Sahad; al moz?rabe Ibn al-Margar?; a los ascetas y m?sticos Ahm?d Ibn Gwakil, Ab?-l-Has?n el Ksestor?, de Guadix, y Mohidin ibn Arab?, de Murcia; al fil?sofo, poeta y m?sico Ab? SALT, al m?dico Ibn Sur, a Avempace (Ibn B?yy?), a Nazh?n al-Kaka?iyya, granadina, disc?pula de Ab? Bakr al-Najzum?, poeta ciego, gran sat?rico, y amigo de Ibn Kuzm?n, <>. (Gonzalvo).

En Murcia tenemos a Ibn N?shi de Lorca; en C?rdoba a uno de los secretarios de los almor?vides; y principalmente en Sevilla, donde abundaron los poetas graciosos y de ingenio, tales como ?Al? ibn Chahdar, Ab? Barkr al-Sabun?, Ahmad ibn Chan?n, Ibn Hab?d, crucificado como hereje por los almohades, Ab? Bakr ibn Sarim, perseguido tambi?n por herej?a y muerto tr?gicamente en el incendio de su casa, Ahm?d el de la Macarena, ?Abd al-Gafar ibn Dachl?n, y muchos m?s que hacen exacta la afirmaci?n de
Al-Sakund?: <>

Y hasta en el reino de Granada se manten?a la afici?n a esta clase de poes?a por hombres sabios y doctos, con el gram?tico Ab? Hay?n ibn Zamrak, famoso por sus alboradas y el c?lebre Ibn al-Jat?b; hasta el punto de que Ibn Jald?n afirm? que el g?nero que se cultivaba en Granada, cuando ?l la visit?, era el z?jel, y a?n se empleaba entre los moriscos.

En los siglos XII y XIII, sabios del Islam, m?sticos, m?dicos y literatos andalus?es fueron a Oriente, e influyeron all?. EL sistema l?rico fue dado a conocer all? por Ab? Marw?n ibn Sur, que ejerci? la Medicina en Bagdad; por el gram?tico Ksalwbin?; por el asceta Ibn Gwakil, llamado Ibn al-Ukles?; por Muhidin ibn Arab?; por ?Abd al-Munin ibn ?Umar, m?dico oculista y fil?sofo, de Ja?n, que lleg? a ser trovador de Saladino; por Ibn Sa??d de Granada, que trat? en Oriente a otros poetas andaluces, aficionados al mismo g?nero, por ejemplo, el m?dico sevillano Ab?-l-Hachach Y?suf ibn Ukba.

Tags: Al-Andalus, Andalucía, andaluces

Publicado por NASOINAN @ 17:31
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