Mi?rcoles, 26 de diciembre de 2007
Ab? Mwhammad ?Abd al-Hakkibn ibn Sab??n.

Fil?sofo suf?, llamado Kutb al-d?n (polo del Din).
Naci? en Murcia en 1218. Muri? en La Meca en 1270.

Descendiente de una noble familia murciana, originaria del Valle de Ricote, estudi? ciencias cor?nicas y filos?fica, teniendo como maestro a Ish?h Bendaak, de la escuela suf?
.


Pas? a Ceuta donde fundo una comunidad sufi (Tariqa), integrada por individuos que hac?an profesi?n de pobreza voluntaria. Se les llamaba sabin?es y proced?an generalmente del pueblo llano; vest?an un manto de lana y una casaca de burda tela, y dorm?an a la intemperie por pueblos y caminos. Es curioso c?mo algunos arabistas sostienen la hip?tesis de que el t?rmino suf? (sufismo) provenga de s?r, "lanas", ya que los primeros suf?es llevaban vestiduras de este tejido.

Pronto los faqu?es les atacaron, apoy?ndose en los h?bitos que llevaban, por el abandono que hac?an de las costumbres corrientes y por sus mensajes de pobreza y deseo de identificaci?n con Allah (s.w.t). En anatema dirigido contra este grupo tuvo como resultado el abandono de todos sus partidarios y que Ibn Sab??n se viera s?lo y aislado durante alg?n tiempo.

Ante tal estado de cosas, march? a La Meca a la b?squeda de un ambiente m?s propicio para su labor de Dawua; all? recibi? ense?anzas del propio emir de la ciudad y fue donde redact? gran parte de su obra, as? como el documento por el que los jerifes de la Meca reconoc?an la soberan?a del sult?n de Ifriquiyya, Al-Mwstansir.

Entre las obras que escribi? se cita su manual de Iniciaci?n del Suf?, adem?s del Libro de los Grados, el Libro del Cero y varias Jutbas. Una de ?stas es un verdadero legado de conocimiento sobre el Islam para sus disc?pulos, donde se les preven?a contra los suf?es de su tiempo (que negaban la resurrecci?n y por consiguiente el infierno y el para?so), a los que consideraba herejes y con quienes habr?a roto toda la tensi?n ideol?gica.

Toda su obra tiene un sello esot?rico. Usaba de enigmas y s?mbolos por medio de las letras del alfabeto; se serv?a, adem?s, de t?rminos cient?ficos, con un significado vulgar y una interpretaci?n aleg?rica.

Su fama se extendi? a casi todos los puntos del mundo entonces conocido, pues hasta al Papa de Roma hab?a llegado el prestigio de nuestro autor.

En 1240, y por encargo de los almohades, escribi? un tratado en respuesta a las cuestiones filos?ficas que el emperador Federico II de Sicilia propuso, y que no encontr? respuesta en ning?n fil?sofo musulm?n; enviadas las cuestiones a Africa, Ibn Sab??n fue encargado del honor de responderle con el tratado, llamado por su destinatario Cuestiones Sicilianas. El emperador preguntaba acerca de la eternidad del mundo, de las ciencias preliminares, del fin de la metaf?sica, acerca de las categor?as y su n?mero, y sobre el alma. Las respuestas de Ibn Sab??n, algo pedantes en el tono, se basan en Arist?teles, visto a trav?s de sus comentaristas musulmanes, aunque tambi?n se basa en el misticismo suf?, para explicar el fin de la vida, que es para Ibn Sab??n uno
de los exponentes m?s preclaros del sufismo andalus?, s?lo superado por su maestro y paisano, Ibn ?Arab?.

El sufismo en el Islam, como el misticismo en otros movimientos religiosos, surgi? como resultado de un fuerte y genuino inter?s por la mejor manera de servir a Allah, ya sea en el ?mbito social o en la vida de retiro.

No se puede fijar con exactitud la fecha de aparici?n del movimiento suf? en el Islam, pero todo parece indicar que fue hacia el siglo VIII. El Cor?n se convierte en base y pilar de sus practicas, siendo profusamente citados algunos pasajes, con un significado muy profundo, vers?culo como "A donde quieras que te vuelvas hallar?s el rostro de Allah" y "El los ama, y ellos Le aman", pasajes que se convirtieron en justificaci?n y gu?a para el suf?smo. Tambi?n se dotaron de un cuerpo propio de Tradiciones Prof?ticas, concernientes a la pobreza, la humildad, la renuncia a la riqueza, la confianza en Allah y todo lo que Le es agradable y que conducir? al amor y la sabidur?a; como en el dicho "quien se conoce a s? mismo conoce a su Se?or". Pretenden los sufies que el Profeta Muhammad (s.a.s) no s?lo dio la aprobaci?n al sufismo, sino que fue el primer suf? y el Hombre Perfecto (al-ins?n al-k?mil).

Los n?cleos y pilares del suf? son la luz, el saber y el amor Allah. El aspirante suf? debe soportar una rigurosa iniciaci?n bajo la supervisi?n de un igual; se le considera un viajero que atraviesa varias etapas a lo largo de un camino con el fin de alcanzar el Tawhid. Estas etapas para algunos son siete: arrepentimiento, abstinencia, renuncia, pobreza, paciencia, confianza en Allah y satisfacci?n. En definitiva, el suf? aspira, a trav?s de su autoanulaci?n, a amar y conocer a Allah, y a estar cerca y formar aparte de El: "Si conoces a Allah debe ser conocido, caminar?s sobre los mares, y los montes se mover?n a tu llamada" (cita de Arberry, recogida por Chejne en su Historia de Espa?a Musulmana).

Al igual que otras corrientes de pensamiento, el sufismo sufri? divisiones, siendo consideradas algunas facciones como ortodoxas, mientras que los propios suf?es llamaron her?ticas a otras. As?, por ejemplo, Ibn Sab??n fue considerado por algunos como her?tico por desarrollar, en opini?n de ?stos, tendencias pante?stas.

A pesar de todo ello, el movimiento suf? se extendi? por todo el ?mbito musulm?n, desde la India hasta Al-Andalus, atray?ndose un gran n?mero de seguidores.

Tags: Al-Andalus, Andalucía, andalusíes

Publicado por NASOINAN @ 17:57  | Biografias
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