Jueves, 27 de diciembre de 2007
Pol?tico societario y autonomista del Pa?s Andaluz. Nace en Jerez de la Frontera el 29 de Enero de 1827. Fallece en su ciudad natal de afecci?n cardiaca el 12 de Julio de 1902.

En 1883 Andaluc?a dispuso de un primer Estatuto con rango de Constituci?n Federal de los Cantones Andaluces, que no pudo ser viable porque, entre otras cosas, la fecha de redacci?n coincide con la nefasta represi?n obrera de aquel mismo a?o
.


Esta Constituci?n Andaluza nace en las mismas circunstancias que el Pacto Autonomista Catal?n, y es asumido en su integridad por los andalucistas hist?ricos en la Asamblea de Ronda de 1918. Tambi?n se respet? como base auton?mica para la redacci?n del Estatuto de 1933, de nuevo a punto de estar vigente en la II Rep?blica, y de nuevo impedida su puesta en pr?ctica por el golpe fascista de 1936.

De aqu? que la historia de nuestra soberan?a andaluza no s?lo es equiparable a la de otras nacionalidades llamadas hist?ricas, sino que adem?s, Andaluc?a fue la puerta de entrada de todo el nuevo pensamiento liberal, que favorec?a el impulso de los proyectos auton?micos de las otras nacionalidades.

Los conceptos de autonom?a, federaci?n, y nacionalidad, empiezan a ser definidos a partir del pronunciamiento de C?diz de 1868, en muchos casos a la par con la ideolog?a del socialismo ut?pico y con la raz?n del Estado Republicano, y, fue profesado por los andalucistas cantonales precursores del movimiento nacionalista de Blas Infante. No podemos olvidar que el sentimiento de: Soberan?a estuvo latente desde comienzos del siglo XIX, activado por el abandono de los poderes centrales a las fuerzas napole?nicas, y tuvo su expresi?n m?s concreta y definida en la Junta soberana de Andujar de 1835. Esta Junta lucha contra un sistema que necesariamente engendra el caciquismo, y, se fija en la pol?tica municipal auton?mica como primer objetivo de la Soberan?a Andaluza.

En esta Constituci?n Cantonal de 1883 donde aparecen delimitados con precisi?n los conceptos de autonom?a y federaci?n, se impondr?n las tesis sobre la soberan?a de Ram?n de Cala y Eduardo Benot:

?Andaluc?a ?dir?a el art?culo 1?- es soberana y aut?noma; se organiza en una democracia republicana representativa, y no recibe su poder de ninguna autoridad exterior al de las autonom?as cantonales que le instruyen por este pacto...?.

?El poder legislativo reside en un ?Congreso de Representantes?, integrado por ?diputados del pueblo? y ?profesionales o de clase? (Art. 40), elegidos, los primeros, por sufragio universal, y, los segundos por las centrales sindicales?.

?...Cualquier ciudadano andaluz podr? presentar y defender ?ante la barra? cualquier proyecto que, previamente, haya presentado en la Secretar?a del Congreso del Pa?s Andaluz?.

Por la barra se proporcionaba a los ciudadanos andaluces la posibilidad de plantear al Congreso, individual o corporativamente cuestiones m?s globales y generalizadas de la legislatura; lo que garantiza el contacto de los diputados con la base popular y los vinculaba con mayor fuerza y coherencia al electorado. La barra favorece, por tanto, la autogesti?n popular. Con este derecho, el pueblo se habit?a a mantener sus propios planteamientos y su protagonismo al margen de la planificaci?n global, que en materia legislativa llevara el Congreso.

?El poder ejecutivo es asumido por un ?Consejo Federal?, presidido, rotativamente, por el miembro de mayor edad, prescindi?ndose de la figura de un presidente como instituci?n?. (Atrs. 59-60-61).

?...Se reconoce, tambi?n, la independencia de su poder judicial y se contempla la posibilidad establecer un ej?rcito con un esquema electivo popular?. (Arts. 84-85).

?...Llama la atenci?n por otra parte ?escribir?a Santos Lopez- ver reaparecer el texto de Antequera en manos de los andalucistas de Blas Infante que, consider?ndolo legado incuestionable de la causa de Andaluc?a, lo van a asumir en la famosa asamblea de Ronda de 1918...?.

Va para un siglo desde la promulgaci?n oficiosa de esta Constituci?n en el Pa?s andaluz, y, todav?a en su esencia sigue siendo la pieza jur?dica v?lida y primaria para nuestra real Autonom?a. ?Una autonom?a que ?como dijera Ram?n de Cala- sustituyera, en una palabra la guerra por la paz y el ruido de las armas por la serenidad de la raz?n y del deber?.

En el origen y configuraci?n del pensamiento de Ram?n de Cala, hay que apreciar aspectos como su nacimiento en el seno de una familia de clase media, adscrita al pensamiento liberal-progresista; la influencia que en ?l ejerce uno de sus primeros maestros, Juan Mar?a Capit?n, cuando realizaba los estudios de ense?anza media en su ciudad natal; y, sobre toso, no hay que olvidar que Jerez de la Frontera era una tierra latifundista y una fuerte injerencia del capital extranjero en la explotaci?n y comercializaci?n de los vinos, su principal base econ?mica. Todo ello va a generar inquietudes societarias y econ?micas en las clases intelectuales de Jerez que, indudablemente, habr?a de pensar en la formaci?n del joven Ram?n de Cala.

Estos factores hacen que la base del pensamiento de Cala sea la conjunci?n de los principios liberales desarrollados en las doctrinas societarias; es lo que varios tratadistas denominan democracia-radical. Su posterior evoluci?n hacia el pensamiento federalista de Pi y Margall, y, sobre toso, hacia su peculiar visi?n cantonal y autonomista del Pa?s andaluz, contar?a con esta base.

Su actitud se inserta en el llamado socialismo humanitario. El mismo dice: ?se me ha dicho que alguno de los oradores han hecho alusi?n a mis opiniones socialistas... Se me figura que no es este momento de entrar en explicaciones sobre el socialismo y el individualismo; sin embargo, yo puedo decir que dentro de mi conciencia y de mi entendimiento est?n en armon?a los derechos individuales con las teor?as socialistas?.

A partir de 1850 empieza a hacerse manifiesta su preocupaci?n societaria. En 1854 era conocido como progresista exaltado, y desempe?aba el cargo de presidente de la Junta Revolucionaria de Jerez y de S?ndico del Ayuntamiento hasta la contrarrevoluci?n de 1856, en que pasa a la clandestinidad. Durante esta ?poca la actividad de Cala es muy intensa, fundando comit?s y centros impulsores de su ideolog?a, como el Casino de Trabajadores, que llega a tener un gran renombre consider?ndose como precursor de lo que posteriormente se llamar?an Casas del Pueblo.

En esta situaci?n de clandestinidad, Cala intentar?a proseguir sus estudios (alterados por su intensa actividad pol?tica), pero los tiene que interrumpir afectado por la epidemia de c?lera-morbo que asol? Andaluc?a a finales de 1856. En octubre de 1860 se matr?cula en Derecho Romano, Econom?a Pol?tica, Estad?stica, Derecho Pol?tico y Administrativo, Derecho Civil Espa?ol, Historia Universal y Geograf?a; pero de nuevo, al aplic?rsele el reglamento de asistencia a clase es dado de baja en su matr?cula. Los certificados m?dicos que aporta para justificarse, encubren, probablemente, su dedicaci?n a la pol?tica.

La defensa que hace del Instituto de Ense?anza Media de Jerez, cuando ?ste iba a ser absorbido por el de C?diz, nos muestra el gran inter?s de Cala en todo lo que ata?e a mantener y reavivar la cultura de su ciudad natal. ?...Extraviarse de Jerez la ense?anza, perder su mas noble y honroso establecimiento nuestra ciudad, la afamada en caudales, que gasta millones en tender hasta el mar el primer ferrocarril de Andaluc?a, que piensa arrancar un r?o de su hist?rico cauce, que proyecta suntuosos teatros y que, por ?ltimo arrebatada por una humorada andaluza de rumbo y desprendimiento, concibe la idea de edificar una plaza de toros; extraviarse, repito, de Jerez la ense?anza por esconder quince mil duros, ser?a un fen?meno que nos manchar?a la frente con los colores de la verg?enza... Y una idea que me queda por indicar, que tiene relaci?n con la ense?anza, y concluyo: todos clamamos por el establecimiento de una Biblioteca P?blica?.

La participaci?n que Cala tiene en el fallido pronunciamiento de 1866 le vali? el destierro en Francia. Aprovech? este tiempo para hacer un estudio de la Comunidad parisina, publicando Los comuneros de Par?s, al que la cr?tica le ha se?alado el gran sentido hist?rico de este relato, indicando el excepcional valor del ejercitar la traslaci?n de unos hechos ocurridos en Francia a nuestro pa?s.

Las condiciones objetivas del descontento har?an que la comarca gaditana se convirtiera en el punto central de la conspiraci?n que derribar?a a Isabel II. En el movimiento se coaligar?an unionistas, progresistas y dem?cratas y en las Juntas coordinadora democr?tica nos encontramos desde los que eran verdaderos revolucionarios radicales hasta los atemporados oportunistas que en la confusi?n del momento pol?tico optaron por una acci?n a la que luego, habr?an de poner condicionamientos.

Cala empezar?a a distinguirse de sus compatriotas dem?cratas radicales en su radicalismo andaluz. Cuando Pa?l y Angulo habla de rep?blica, se refiere muy directamente a la implantaci?n de un socialismo estatista, ?adjetivo ?ste que le diferenciaba fundamentalmente del de Ram?n de Cala?.

Fracasado el intento revolucionario de Junio de 1866, los dem?cratas radicales gaditanos comenzaron a preparar con Prim el pronunciamiento. Figuraba como agente de Prim, don Antonio P?rez de la Riva, quien realiza importantes contactos con las guarniciones de Sevilla, Ceuta, San Fernando y C?diz. Le auxiliaban en su trabajo Ram?n de Cala, Carrasco, Guil?n, La Rosa y Salvochea.

A pesar de la negativa de Prim, a que en el pronunciamiento participaran las milicias civiles populares, Cala y el grupo dem?crata siguieron en su pol?tica de movilizar al pueblo y entregarle las armas. ?...En una reuni?n que se celebr? en mi casa ?escribe Pa?l- para ponernos de acuerdo los que por la revoluci?n trabajamos, llegamos a juntarnos algunos centenares de hombres, todos republicanos. Manten?amos una activa correspondencia con las principales poblaciones de la provincia; ninguno perdonaba penalidad ni esquivaba peligros cuando ced?a en bien del fin com?n, y a pesar de ser escasos nuestros propios recursos pecuniarios, y de estar tan vigilante y despierta la polic?a, logramos enviar no pocas armas a Ceuta y repartir otras en la provincia de C?diz...?.

El sentido jer?rquico militar de Prim y sus veleidades conservadoras hac?a que no comprendiera y, por tanto, se opusiera a las acciones de movilizaci?n popular que propon?an los dem?cratas Pa?l, Guill?n, y el propio Cala. El alzamiento que se hab?a programado para el d?a 9 de Agosto se vio interrumpido, probablemente, por la reticencia de los generales ante la avalancha popular que organizaron Ram?n de Cala en Jerez, Pa?l y Angulo en C?diz, y P?rez del Alamo en Sevilla. Estas dilaciones de los militares hacen que el partido dem?crata y republicano forzara la sublevaci?n, teniendo Cala un protagonismo evidente. Pa?l escribe: ?Habiendo consultado a los ciudadanos Guill?n, Cala, La Rosa, Salvochea y dem?s amigos, concurr? a una reuni?n que tuvieron los se?ores Peralta, Ayala, Ranc?s y Vall?n?.

Los dem?cratas tem?an la posibilidad de un intento de proclamaci?n real del duque de Montpensier, a lo que se opon?an: ?...porque el pueblo andaluz era republicano?, o al menos as? lo cre?an Cala y sus compa?eros.

La sucesi?n de los hechos es conocida de todos: La llegada de Prim, a bordo del Zaragoza; las veleidades de Topete; la actuaci?n de las masas y la constituci?n de una Junta provincial revolucionaria que no satisfizo a los radicales porque ?el procedimiento empleado para constituir la primera junta de gobierno ?escribir?a Paul-, en verdad an?malo y fuera de las reglas revolucionarias; confirma la tendencia absorbente del militarismo dictatorial, y fue m?s tarde tambi?n motivo de las sangrientas jornadas de C?diz...?.

La legalizaci?n de la revoluci?n se hizo en Sevilla mediante la proclamaci?n que hizo su Junta revolucionaria que sirvi? de modelo para otras. Sus puntos progm?ticos fueron redactados por el general Izquierdo, por P?rez del Alamo y por Ram?n de Cala: En este texto se consagraba el sufragio universal y libre como una y verdadera expresi?n de la voluntad nacional; la libertad absoluta de imprenta sin sujeci?n a los delitos que marca el c?digo de los delitos de injuria y calumnia; la pr?ctica de todas las libertades: la de ense?anza, la de cultos, etc.; la abolici?n de la constituci?n bastarda y de todas las leyes org?nicas que de ella se derivan; la abolici?n de las quintas...etc.

El levantamiento armado cantonal de C?diz en los primeros d?as de Diciembre, resisti?ndose el desarme de los Voluntarios de la Libertad, milicias populares protagonistas y defensoras de la Revoluci?n, mostraba el divorcio entre la teor?a y la pr?ctica de los implicados en el destronamiento de Isabel II. Era la l?nea divisoria entre los de ?aqu? no ha pasado nada?, que pretend?an limitar la revoluci?n a un cambio de Gobierno, y los extensos sectores de clases medias y trabajadores del campo y de la ciudad empe?ados en librar batalla por la consecuci?n de un nuevo orden social.

Este levantamiento es el primer s?ntoma de una revoluci?n traicionada que va a ir radicalizando a los federales andaluces. La actuaci?n del centralismo frente a este poder juntista, cantonal, nos explica los sucesivos levantamientos populares que se suceden durante el sexenio revolucionario. Hay que notar que fueron los cantonales andaluces los m?s significados en la defensa del federalismo y del poder juntero o cantonal, debido, fundamentalmente a su mayor protagonismo e implicaci?n en este proceso revolucionario.

No hab?a pasado un mes del pronunciamiento gaditano, cuando la prensa progresista sal?a al paso de la opini?n contraria que sobre el juntismo-cantonal se respiraba en Madrid. El peri?dico La Discusi?n se preguntaba: ?...?De qu? proviene esta animadversi?n a las Juntas? ?Por qu? se pide que cesen pronto sus funciones? ?Fomentan acaso la anarqu?a? ...No. Las Juntas de provincias son poderosos auxiliares de la revoluci?n, las juntas reclaman, estudian y discuten cuanto conviene a los intereses populares; las juntas vigilan trabajan para que la obra revolucionaria se lleve a cabo con todas sus consecuencias...?.

La madrugada del 4 de Diciembre de 1868 se inicia la insurrecci?n en el puerto de Santa Mar?a y C?diz. El motivo ?externo? ser? una cuesti?n de jornaleros que piden aumento de sueldo, y una resistencia armada de las milicias c?vicas ?Voluntarios de la Libertad- a dejar las armas hasta que no vieran consolidada su Revoluci?n. El motivo de fondo ser? a toma de conciencia del Pueblo Andaluz. Al frente de esta insurrecci?n aparecer?a un nuevo personaje: Ferm?n Salvochea, acogido con simpat?as por Pa?l y Angulo y Ram?n de Cala.

La mecha prendida en la ciudad, cuna de las libertades democr?ticas y populares, se propag? r?pidamente a M?laga, Granada, Sevilla y J?rez. El poder central intervendr?a por medio del general Caballero de Rodas en un madura represi?n que seg?n varios historiadores caus? no menos de 3.000 muertos.

El centralismo confirmaba una vez m?s ?y, por desgracia, no la ?ltima- su actitud reaccionaria y conservadora frente al Pueblo Andaluz. Los Voluntarios de la Libertad que se enfrentaron al ej?rcito regular, eran los mismos que tres meses antes hab?an hecho posible la proclamaci?n de la Revoluci?n en la Bah?a de C?diz. As?, el gobierno central devolv?a esta moneda a los que hicieron posible la revoluci?n de Septiembre de 1868.

La ?alta clase pol?tica? alardeaba continuamente en el Congreso de Madrid sobre el problema andaluz sin entender nada, encerrados en sus mezquinos conceptos de centralismo y conservadurismo. Ram?n de Cala denunci? en un extraordinario discurso la actitud reaccionaria de los traidores a la Revoluci?n y se refiri? a ?las cuerdas de presos andaluces que salieron por ciento para los presidios de Ceuta y Melilla?. Tambi?n se?alar?a que ?nadie supo medir el alcance de una revoluci?n, y que lo que parece desorden, no es m?s que fijaci?n de un orden nuevo?.

Curiosamente, al cabo de ciento nueve a?os y en la misma fecha del 4 de Diciembre, Andaluc?a se levant? al un?sono con una ?nica arma. Su bandera de liberaci?n, para exigir de nuevo ser reconocida como una nacionalidad libre, progresiva y auton?mica en pie de igualdad con los dem?s pueblos del Estado.

Instaurado el proceso democr?tico, Cala fue elegido por el Congreso de los diputados, figurando en la izquierda de la c?mara. En las constituyentes Cala defend?a sus ideas federales, y en el peri?dico La igualdad ?del que era director- llevaba a efecto campa?as en las que en algunas cuestiones de forma y contenido no pensaba del mismo modo que Pi y Margall, explicando el alcance y l?mite de sus teor?as federales. Fue uno de los miembros m?s destacados de la minor?a republicana de aquellas cortes constituyentes de 1869 tanto por su elocuencia como por sus conocimientos en materias econ?micas y sociales.

Volvi? a ser proclamado nuevamente diputado, cargo que ostenta hasta 1873, en que es elegido senador por la provincia de Gerona. Esta denominaci?n se debi? al partido carlista, reconocido su empe?o por arrancar de Prim el indulto de los cabecillas carlistas que iban a ser fusilados en Catalu?a. Posteriormente rechazar?a varios puestos como la embajada de Par?s, la cartera de Hacienda, ofrecida por Pi y Margall. Form? parte de la redacci?n del diario madrile?o El Combate que dirig?a Pa?l y Angulo, por lo que fue se?alado, ante sus continuas incitaciones a la sublevaci?n, como uno de los presuntos autores del asesinato del general Prim, demostrando en una sesi?n memorable de Cortes su inocencia.

Este peri?dico surgi? como necesidad de aplicar las ideas societarias y federales proclamadas en C?diz. El n?mero inicial apareci? el 1 de Noviembre de 1870 componiendo su redacci?n, aparte de los mencionados, Jos? Isasola, Francisco C?rdoba L?pez, Francisco Ripa Perpi?a, Federico Carlos Beltr?n y Luis Pierda. El diario sal?a enfrentado al gobierno y su objetivo era demostrar la traici?n de Prim a los ideales de la Revoluci?n. Por el contenido de este peri?dico se pude comprender aunque se hubiese servido de ellos en su deseo antidin?stico. Recogemos algunos p?rrafos de su editoriales: ?...las ideas se difunden por la propaganda y se realizan por la lucha... Escribimos ?El Combate?, el cual nuestra principal misi?n ser? inculcar en todos los ?nimos la idea de que no con palabras, sino con martillos rompen los esclavos las cadenas que los oprimen; de que no con palabras, sino con bien templados aceros, se derriban las dinast?as y los tronos; de que no con palabras se desarman las dictaduras, sino con el un?nime esfuerzo material de todos los que gimen bajo su yugo...

Ahora o nunca ?en que la Soberan?a Nacional se encuentra desmentida por el art?culo 33 de la Constituci?n- debe ser el lema de combate para todos los hombres de progreso, porque si en esta lucha suprema los reyes quedaron vencedores, no s?lo la nuestra, sino muchas generaciones, sufrir?an las consecuencias de nuestra indiferencia, de nuestra cobard?a y de nuestra derrota.

?Qu? ha curado la revoluci?n de septiembre? Nada. Las tres cadenas del pueblo, la instituci?n mon?rquica, la Iglesia privilegiada y el c?digo civil, a?n permanece enroscada al cuerpo del hombre. La revoluci?n de septiembre no ha cumplido sus promesas. El pueblo ha sido por sexta vez enga?ado. ?Habr? alguno que niegue al pueblo el derecho de exigir la debida reparaci?n? ?C?mplase la Soberan?a Nacional! Gritaron un?nimemente todas las Juntas Revolucionarias. ?En qu? se ha cumplido la Soberan?a Nacional?... Se decret? la disoluci?n de las Juntas Revolucionarias...

Antes de la Revoluci?n del 68, el trabajador cultivaba la tierra y no ten?a que comer; edificaba las casas y viv?a en madrigueras, hac?a zapatos y estaba descalzo;... ?Qu? bienes ha recibido el trabajador de la revoluci?n de septiembre?... ?Y a?n se temen las iras del pueblo, y a?n se afirma que no est? preparado para recibir los bienes de la Rep?blica!.

El antirrevolucionario general Prim cumplir?, como siempre, su palabra empe?ada con la mano sobre el pu?o de su espada, y los contribuyentes soberanos aplaudir?n su conducta a mand?bula batiente,... ?Cu?nta farsa, cu?nta intriga, cu?nta miseria y peque?ez! Pero no importa, adelante y siempre adelante, se?ores mon?rquicos; coronad pronto el edificio revolucionario porque el Partido Republicano ha apurado, durante dos a?os el C?liz de la amargura, y es ya la hora de la reparaci?n social. Adelante, se?ores mon?rquicos, siga la farsa parlamentaria, y sobre todo, general Prim, agarraos fuertemente a la cola de la mayor?a con una mano y con la otra a los faldones del sexto candidato, que el pueblo soberano se cuidara de los detalles de la regia profesi?n...?

La salida de esta editorial coincid?a con la decisi?n suprema de instaurar la corona del pr?ncipe Amadeo de Sabaya, soluci?n que era respaldada por Prim. Las contradicciones del general quedaban al descubierto, y por supuesto, esta opini?n de conseso era fuertemente atacada por el grupo radical de Paul y Cala. Ellos exig?an el cumplimiento del programa suscrito en C?diz.

Los hombres de El Combate desilusionado de la Revoluci?n septembrina, y ante la restauraci?n mon?rquica en la persona de Amadeo, inician una dura campa?a de ataque a Prim al que consideraban ?traidor de los principios de la revoluci?n?. El Combate llama a una ruptura no pactada con el ej?rcito; apela al pueblo en armas como ?ltima posibilidad de hacer la revoluci?n social. La incitaci?n a la revoluci?n era la constante del grupo de Ram?n Cala como se deja notar en las editoriales de El Combate:

?... ?S?lo una revoluci?n violenta que haga tabla rasa de todo lo que existe de injusto, de inocuo y de tir?nico, y que asiente la sociedad solidamente sobre la base de la democracia y de los derechos del hombre, puede remediarlo, y s?lo un gobierno republicano federal que estimule el desarrollo de todas las fuerzas vivas del pa?s y garantice todos los derechos sociales dentro de la libertad y de la justicia, puede, con su descentralizaci?n completa, que desenvuelva todas las facultades as? individuales como colectivas, curarlos radicalmente?.

Ram?n de Cala no vot? la constituci?n mon?rquica de 1869, tampoco apoy? la restauraci?n amadeista, y respetando el criterio de la mayor?a del congreso, nunca dej? de presentar batalla por sus ideales societarios y republicanos-federales: se argumentaba que la legalidad de la monarqu?a se sustentaba sobre el respeto a unos derechos naturales que eran incondicionales e inmorales; Cala dir?a: ?...pues si yo demuestro que los derechos naturales est?n condicionados en el r?gimen actual; si yo demuestro que tienen que estarlo constantemente mientras exista la monarqu?a, habr? demostrado que es imposible la alianza entre la monarqu?a y la democracia, y que los dem?cratas que est?n en el poder viven alimentados por una ilusi?n o quiz?s recurran a un pretexto...?.

Tras este razonamiento, critica la constituci?n porque otorga m?s soberan?a a la instituci?n mon?rquica que a la popular por el derecho de veto amadeista; y por intr?nseca intransigencia social que engendrar?a la revoluci?n. El radicalismo de Cala estaba totalmente justificado; el dir?a en uno de sus discursos: ?... lo que ha pasado verdaderamente al ?Partido Democr?tico? al contribuir a formar el mecanismo gubernamental presente, lo que ha pasado es sencillamente un error de m?todo. Siendo dem?cratas debieron haber principado por colocar en toda su extensi?n, con absoluta amplitud los derechos individuales, y luego, si a?n les quedaba alg?n deseo de transici?n o de cari?o a la instituci?n mon?rquica, buscar entre los resquicios y espacios que dejaban esos derechos individuales un sitio donde colocarla...?.

No es de extra?ar que el jerezano habiendo partido de una concepci?n demo-liberal evolucionara a otra pr?cticamente obrerista, siempre conservando su fondo autonomista y federalista, al comprobar que todas las promesas hechas por la burgues?a progresista hab?an quedado en simples palabras. Esta actitud le predispone a llevar una enconada defensa para la legalizaci?n de la Internacional a la que se opon?an amplios sectores de la burgues?a, que en ning?n momento estaban dispuestos a admitir el asociacionismo obrero y el derecho a ser socialista.

Para Cala ?...La Internacional es el mecanismo de una idea nueva que viene a pedir a la democracia soluciones de equidad en los medios de producir la riqueza y distribuirla... No es posible de ninguna suerte evitar las manifestaciones naturales del progreso, ni de los intereses de una clase, ni la fuerza de un partido, ni el poder de una ley pueden reprimir lo que se reclaman los tiempos y la necesidad...?.

La concepci?n internacionalista de Cala no era ?bice ni impedimento para continuar en su planteamiento inicial autonomista y federal. Tanto Cala como Fernando Garrido o Pi y Margall, ve?an que la soluci?n del problema social hab?a de pasar necesariamente por la contemplaci?n y soluci?n de los hechos diferenciales y abogar?a constantemente por la descentralizaci?n; ?somos republicanos ?dir?a- pero republicanos que no concebimos sin la autonom?a de las regiones y los municipios... Federales, hoy como siempre, dividimos en regiones la Pen?nsula y las reconocemos aut?nomas y capaces de reformar su derecho. Podr?n bajo nuestro sistema por sus propias leyes, Galicia, resolver el problema de los foros y remediar los males de la extremada dislaceraci?n de su territorio; Andaluc?a, anular a?ejas usurpaciones y dividir sus latifundios...?.

El 18 de Julio de 1873 Ram?n de Cala junto con sus compa?eros Francisco D?az Quintero y Eduardo Benot presentaron un proyecto de Constituci?n Federal de la Rep?blica. En este proyecto se reconoc?an como ?rganos de estructura: el ?municipio, el cant?n o el estadio regional y el estado Confederal?, suprema instituci?n del pa?s, enlazados por medio de pactos pol?ticos y con total autonom?a, seg?n el modelo federativo de Proudhom.

La estructura del Cant?n parte del derecho natural del ciudadano de un pa?s a configurar su ordenamiento pol?tico y econ?mico en libertad y en solidaridad con los otros cantones federales. El Estado de la Confederaci?n ser?a el instrumento de enlace y supervisi?n de las actuaciones delegadas que las asambleas Cantonales tuviesen encomendadas. La organizaci?n geopol?tica del cant?n nace de la uni?n libre del municipio en comarcas, y la de estas en el ?rgano superior de una comunidad.

A pesar de que este proyecto fue reconocido con acierto y verdadero avance de las ideas democr?ticas de la ?poca, y que incluso sirvi? tambi?n de modelo para pa?ses europeos y del nuevo continente, no fue considerado viable por la alta clase pol?tica, acept?ndose el que presentaba Castelar y Palanca, de tinte m?s moderado.

El pueblo andaluz no estaba m?s atrasado que este proyecto de Constituci?n Cantonal. La proclamaci?n en 1873 de los cantones de Sevilla, M?laga, C?diz, C?rdoba y Granada pon?a en graves aprietos al poder republicano central. Su presidente, Nicol?s Salmer?n, conceb?a la democracia con un sentido centralista a pesar de que se le considere avanzado de ideas. Durante el mes de Junio estallaron sublevaciones en M?laga, San Fernando, Sanl?car y Sevilla. El 30 de Junio el pueblo sevillano se apodera de las armas del Parque; el gobernador comunicaba a Madrid que cre?a inevitable LA PROCLAMACI?N DEL ESTADO DE ANDALUC?A.

Algunos p?rrafos del manifiesto de Despe?aperros ?21 de Julio de 1873- dirigido a Los federales de Andaluc?a, dec?a:

?Los traidores de la Rep?blica han constituido un gobierno m?s conservador, m?s reaccionario, m?s centralizador, que el anterior Gobierno...?

?Hay m?s: esta Asamblea al constituirse proclam? la Rep?blica Federal; y esta forma de gobierno exige la inmediata formaci?n de los Estados confederados... Si el pueblo quiere ejercer su soberan?a ?con qu? derecho esta Asamblea y este Gobierno se opone a la inmediata constituci?n de los Estados?...?.

?En Despe?aperros, hist?rico e inexpugnable baluarte de la libertad, se enarbol? ayer la bandera de INDEPENDENCIA DEL ESTADO ANDALUZ.

?nterin se constituyen los cantones del ESTADO ANDALUZ...

?Viva la Rep?blica Federal con todas sus reformas sociales!?.

La situaci?n ?como escribe M. Ruiz Lagos- ?...era delicada y en esta ocasi?n, Andaluc?a en su planteamiento cantonal configuraba un nuevo ordenamiento pol?tico del Estado Central sobre la base del autonomismo integral...?

El miedo del centralismo a este movimiento cantonal, tambi?n estaba a las alturas de las circunstancias. La actuaci?n del general Pav?a ?encargado por el gobierno republicano de exterminar el movimiento cantonal andaluz- se recoge en sus propias palabras: ?...Si los soldados del reducido ej?rcito de Andaluc?a disparaban los primeros tiros en Espa?a contra el cantonalismo, era segura la lucha y probable la victoria, y si el cant?n de Sevilla era destruido... podr?a lograrse r?pidamente la destrucci?n del cantonalismo en Andaluc?a... la anarqu?a y el cantonalismo en Andaluc?a decid?an la suerte del Estado Espa?ol. Si aquel era vencedor, todo el pa?s se har?a cantonal; pero si era vencido, el cantonalismo desaparecer?a y la faz de Espa?a cambiar?a...?.

?Toda la poblaci?n de Sevilla ?escribir?a el citado general- se puso en armas aumentando considerablemente las numerosas fuerzas populares que estaban armadas junto con el resto del pueblo que no ten?a armas y con los numerosos pueblos inmediatos a Sevilla que se prestaron a armarse e hicieron causa com?n para proclamar el cant?n sevillano...?.

?Las barricadas populares se extend?an desde la F?brica de Tabacos ?sede del gobierno cantonal- hasta la Macarena, y las azoteas y balcones de las casas se convirtieron en puestos de artiller?a. Estas numerosas barricadas estaban defendidas por el pueblo que tiene Sevilla?.

El d?a 30 de Julio el general Pav?a inici? una batida feroz contra el pueblo sevillano que ?l mismo dir?a que ?se asemejaba a la entrada de las reses bravas en un matadero?. A la ca?da de Sevilla le seguir?a la ca?da de las restantes ciudades andaluzas que se hab?an constituido en cantones.

Contra la opini?n que los postulados oficiales tienen sobre el cantonalismo, equipar?ndolo tambi?n, bajo esta misma ?ptica oficial, al concepto de reinos taifas o defini?ndolo como ?desconcierto pol?tico caracterizado por una gran relajaci?n del poder soberano en la naci?n?, estamos de acuerdo con M. Ruiz Lagos cuando dice que se est? empleando la terminolog?a con un uso deformado por una ?ptica hegem?nica y centralista de la que tan s?lo es culpable la organizaci?n sistem?tica impuesta y dirigida a este fin.

El puritanismo y car?cter independiente de Ram?n de Cala, hace que a la llegada de la Restauraci?n involucionista se separe de la vida pol?tica oficial y se condene al ostracismo. Aunque vivi? una vida apartada jam?s dej? de interesarse en los asuntos de la tierra andaluza; prueba de ello es su participaci?n de la redacci?n de la Constituci?n Cantonal de Antequera de 1883, a la que antes hicimos alusi?n.

La imposibilidad de la actuaci?n pol?tica, a partir de 1875, le lleva a dedicarse fundamentalmente a los estudios de sociolog?a, destacando entre sus trabajos: El problema de la miseria resuelto por la armon?a de los intereses humanos. Se trata de una memoria dirigida a un comit? instituido en la provincia de C?diz sobre la cuesti?n social. Tambi?n escribi? varios ensayos pol?ticos como el Sucinto proceso de las elecciones de Febrero en la circunscripci?n de Jerez de la Frontera. Adem?s es importante resaltar el ya mencionado estudio sobre el federalismo socialista franc?s, Los Comuneros de Par?s del que Pi y Margall anunciar?a que estos hechos ?...los juzgara Vd. a no dudarlo, seg?n su criterio; pero tengo la seguridad de que no los ha de alterar ni mutilar para amoldarlos a ning?n sistema?. Alvarez Junco se?alar?a que Cala destaca en aquellos hechos ?...la importancia del anonimato, de la inexistencia de l?deres, como prueba del car?cter popular del movimiento. Describe con exactitud los objetivos revolucionarios de la Internacional ?sustituci?n del r?gimen salarial, por asociaciones de trabajadores basadas en la propiedad colectiva y unidas entre si por pactos federales- y se declara favorable a ellos, apuntando como posibles defectos su insuficiencia, porque las colectividades pueden ser ra?z de nuevos monopolios, y el amenazador centralismo de la organizaci?n revolucionaria...?.

Cala se?ala en su trabajo el sentido federal de la Comuna ?...La centralizaci?n desmedida del Imperio hizo surgir en todos los ?nimos la aspiraci?n a la autonom?a de los pueblos, protesta viva contra el despotismo?.

La labor literaria de Ram?n de Cala fue bastante m?s amplia, pero resulta dif?cil de recopilar, por estar dispersa en peri?dicos hoy inexistentes.

La prensa local de la ?poca, tanto la obrera como la opuesta ideol?gicamente a Cala, destac? ampliamente, al fallecer Ram?n de Cala ?ocurrido el 12 de Julio de 1902-, varios aspectos de su personalidad y pensamiento pol?tico. Algunos p?rrafos que la Sociedad de Artes Gr?ficas, -centro, por entonces, del obrerismo andaluz., insertaba en la prensa, dec?a:

?A las siete de la tarde de ayer fue conducido a su ?ltima morada, el cad?ver del que fue honrad?simo ciudadano e ilustre pol?tico D. Ram?n de Cala y Barea... El numeroso acompa?amiento que segu?a al f?retro compuesto en su mayor?a por obreros, continu? hasta el cementerio, rindiendo el ?ltimo tributo de admiraci?n al que fue siempre defensor de las clases jornaleras... Descanse en paz el ?integ?rrimo dem?crata?...?.

El Mensajero ?Pudo ocupar en la pol?tica los puestos m?s envidiables y no solamente rechaz? la cartera de Ministro... siendo innumerables los rasgos de abnegaci?n y de civismo que esmaltan la historia modesta, a la par que brillante, de este campe?n de la democracia?.

El radicalismo del que muchas veces se la ha tachado, encuentra una coherencia en su propio pensamiento: ?...Que el progreso es ley de la humanidad ?escribe- es verdad tan palpable, ... pero el progreso se realiza lenta y pac?ficamente si no encuentra obst?culo, que, reteniendo con violencia la corriente, la convierte en torrente devastador; y la historia nos ense?a que las devastaciones revolucionarias como las producidas por los r?os desbordados, son proporcionadas a la resistencia ciega que encuentran en su camino las ideas pac?ficas y fecundantes de mejora y de progreso social?.

?La historia tambi?n nos ense?a ?prosigue- lo mismo que la observaci?n de la naturaleza... las sociedades que no tienen la energ?a necesaria para romper los diques de la opresi?n, recobrar su libertad y cumplir la ley de progreso, se estancan tambi?n, se corrompen y mueren en medio de espantosos cataclismos, o se extinguen lentamente ro?das y devoradas por el embrutecimiento, el fanatismo y la miseria...?

Podemos observar c?mo en Ram?n de Cala el sentimiento anti-absolutista y antimon?rquico va unido al sentimiento autonomista, cantonal o federal: l?gico si tenemos en cuenta que fue con la monarqu?a absoluta de los Reyes Cat?licos, y la formaci?n del llamado Estado Moderno, cuando se anula la diversidad hist?rica, pol?tica, econ?mica y cultural de los distintos pueblos de la Pen?nsula.

En todo el pensamiento de Ram?n de Cala hay que resaltar su gran coherencia entre su ideario pol?tico y social. Fue un hombre comprometido con el pensamiento y la acci?n. Un hombre que fue a la pol?tica influido por su excesiva preocupaci?n social y por Andaluc?a, pero nunca utiliz? la pol?tica para medrar en ella como lo demuestra su propia vida.

Tags: Andalucía, Historia, andalucistas

Publicado por NASOINAN @ 16:11  | Biografias
 | Enviar