Jueves, 27 de diciembre de 2007
Eminente arabista y gran investigador de la lengua aljamiada y de la historia de Al-Andalus en sus fuentes ?rabes. Nace en Sevilla en 1809 y muere en Londres, v?ctima de un accidente en 1897.

Si a Jos? Antonio Conde se le considera iniciador de los estudios arabistas que hacen referencia a nuestra historia, es la erudici?n e intensa investigaci?n que Pascual de Gayangos desarrolla, lo que hace que se le considere como el fundador de la moderna Escuela de Arabistas. Era, como dice Dugat en su Histoire des orientales, el primero que forma disc?pulos, logrando que un grupo de j?venes entusiastas contin?en en su obra de estudio e investigaci?n. Miguel Roca dir?a de ?l que ?era el patriarca de los modernos arabistas espa?oles
?.


Su madre, do?a Francisca de Arce de Retz, estaba entroncada con la familia del cardenal franc?s de este ?ltimo apellido. Su padre en cambio, don Jos? de Gayangos y Nebot, era brigadier del arma de artiller?a y desde 1816 a 1820 fue gobernador militar de la provincia de Zacatecas. Don Pascual, hijo ?nico, rompe esta tradici?n familiar establecida por v?a paterna y se inclina por la carrera de letras.

Cursa su primera ense?anza en Pontelvoy, junto a Bolis (Francia). En 1822, a los trece a?os, muerto su padre, se instala en Par?s con su familia, donde inicia sus estudios de ?rabe, con el c?lebre arabista Silvestre de Sacy, permaneciendo con ?l tres a?os. Dos a?os m?s tarde, a su vuelta a la Pen?nsula, contin?a sus investigaciones de ?rabe en los reales Estudios de San isidro. El profesor era el padre Artigas, y en su clase se encontraban Le?n Carbonell y Sol y Seraf?n Est?banez Calder?n con quienes Gayangos establece una estrecha amistad y una intensa relaci?n profesional.

Est?banez Calder?n como escritor rom?ntico, se sent?a atra?do por todo lo legendario y novelesco de la historia y la cultura isl?mica; dejaba correr su imaginaci?n por los manuscritos haciendo referencia a lo m?s ex?tico, pero no era nada sistem?tico. Gayangos era todo lo contrario, totalmente sistem?tico, erudito y ?rido en sus investigaciones. Frenaba en cierta medida los impulsos imaginativos de su amigo haciendo referencia al esp?ritu de la letra, y a su vez Seraf?n pon?a un poco de imaginaci?n en la obra de Gayangos.

Desde 1833 a 1836 Gayangos estuvo empleado en el ministerio de Estado tras ser nombrado oficial de interpretaci?n de las lenguas orientales. Se le encarg? tambi?n el estudio de los manuscritos ?rabes de la Biblioteca de Palacio de donde extrajo varios documentos muy importantes para el estudio de nuestra historia y geograf?a. En 1847 consigui? unos escasos meses de licencia para estudiar los manuscritos de El Escorial. Huyendo de los azares de la guerra carlista y casado con una inglesa, marchar?a a Londres. Al poco tiempo de su estancia en aquella ciudad, comienza a trabajar en el British Museum, y en la traducci?n de la obra de Al-Maqqar?, en base a la copia del manuscrito de este autor que se hab?a llevado a la Pen?nsula. Fue una de sus obras m?s importantes y, posteriormente, de las m?s consultadas para el estudio de la Andaluc?a isl?mica.

Paralelamente, realiza numerosos escritos sobre la literatura y los literatos orientales, publicados todos ellos en ingl?s en la Penny Cyclopaedia, la Revista de Edimburgo, el Diccionario Biogr?fico de la Sociedad de Conocimientos Utiles y en la Revista de Westminster. Su gran dominio de la lengua inglesa, puesto de manifiesto en la pulcritud y perfecci?n de sus trabajos, le vali? el justo reconocimiento de la intelectualidad inglesa. Mantiene asimismo una activa correspondencia con sus coet?neos, el m?sico Santiago Masarneau, su inseparable Esteb?nez Calder?n y con Emilio Sebasti?n Castellanos, el fundador de la Academia Espa?ola de Arqueolog?a.

Por este tiempo, la situaci?n pol?tica en la Pen?nsula no era nada estable: guerra carlista, fuerte d?ficit econ?mico, enfrentamientos entre distintas facciones de liberales y moderados, etc. Gayangos, que hab?a pasado gran parte de su juventud fuera de la Pen?nsula, y que toda su actividad la centra en el estudio e investigaci?n de los temas arabistas, ve estos acontecimientos como un observador desde fuera, sin inmiscuirse directamente en ellos, al contrario que varios de sus coet?neos. Por otra parte, dedicado intensamente a su labor investigadora, no era un hombre de acci?n. As? se manifiesta en algunas de las cartas que escribe a sus amigos.

?Sin duda recibir?s cartas ?escribe a Masarenau- poni?ndote delante de los ojos mil mejoras y ventajas que antes no pensabas, tratando por todos los medios posibles de excitar tu apagado y adormecido ?amor patriae?. A m? me escribe uno lo siguiente: ?No seas tonto, chico, d?jate de ingleses y de comer rosbif y plumpudin y vente aqu?, que ahora es el momento de que todos los j?venes de talento acudan a recoger laureles (?si lo dir? por equivocaci?n en vez de porrazos, multas y prisiones?) y arrimar como buen patriota el hombro, para la consolidaci?n del gobierno presente y de la libertad. Los caminos no est?n tan malos como se dice: no hay dinero, es verdad, pero se va a hacer un empr?stito, y no dudo que en el momento que te presentes te dar?n la c?tedra de ?rabe en San Isidro, la cual no se ha provisto por falta de competidores a ella?. ?Que tal, para el tonto que se f?e!?.

Prefer?a continuar sus estudios sin ning?n tipo de alteraci?n en el British Museum.



Hacia 1839 publica un estudio sobre la lengua y literatura de los moriscos como pretexto para dar a conocer la obra de Louis Viardot, Historia des arabes et de mores (sic) d?Espagne. Pero lo que fundamentalmente aporta Gayangos en estos estudios, es el inicio de una intensa labor de investigaci?n en torno a la lengua aljamiada. Pocos estudios, un gran desconocimiento y una pretendida intenci?n de restarle importancia existen sobre esta materia, a pesar de que supone una de las bases m?s importantes para el conocimiento de nuestro pasado aut?ctono y cultural. Con el t?tulo Languaje and literature of the moriscos, publicado en el volumen VIII de la British and Foreign Review, Gayangos intenta hacer un estudio sistem?tico de la literatura aljamiada. En ?l explica la estructura de la aljam?a, sus reglas gramaticales, la fon?tica de esa escritura.

En una de las cartas que escribe a Eugenio de Ochoa tratando sobre estos trabajos dice: ?Revolviendo yo como usted, har? cosa de un a?o algunos centenares de manuscritos espa?oles que se conservan en la Biblioteca del British Museum, top? con los poemas aljamiados de nuestro moro aragon?s. Tambi?n en Madrid, examinando algunos manuscritos que con nombre de ar?bigos se guardan en la Biblioteca Nacional, descubr? que la mayor parte de ellos, si bien est?n escritos en caracteres ar?bigos, no conten?an sino relaciones en castellano o lemos?n, m?s o menos mezclados de voces ar?bigas, seg?n la educaci?n y parte del escritor. Esta observaci?n la comuniqu? a mi difunto maestro el Bar?n Silvestre de Sacy, que me contest? que Conde a su paso por Par?s le hab?a hablado sobre el particular y me anim? a que tratara de descifrar algunos de ellos. As? lo hice, y aunque fue operaci?n muy laboriosa al principio, por causa de la corrupci?n del idioma, los adelantos que hice en poco tiempo me compensaron ampliamente de mi trabajo?.

Por correspondencia tambi?n trabajar?a con Est?banez Calder?n sobre esta materia: buscaban manuscritos, se consultaban problemas, coleccionaban leyendas y recog?an datos que a Esteb?nez calder?n le serv?an para sus art?culos y novelas, y a Gayangos para escribir el libro Historia de los moriscos, que, seg?n Est?banez, pensaba publicar, pero del que no se sabe nada; al parecer se ha perdido. Sin embargo, lleg? a reunir para esta obra numerosos datos y materiales y, aunque como obra de conjunto no se conozca, parte de estos materiales aparecieron publicados en diversas ocasiones. Fue tal su importancia que, por este tiempo, hizo que se le diera un gran empuje al estudio de la aljam?a.

En 1853 publicaba en el Memorial hist?rico espa?ol unas Leyes de moros sic) que sac? de unos manuscritos aljamiados. Consult? para este trabajo un libro que escribi? en T?nez a mediados del siglo XVII un morisco, a ruegos de un moro rico y principal de T?nez, porque ?los m?s de los expulsos no s?lo ten?an olvidada de todo punto su algarab?a, sino que ni siquiera conoc?an ya las letras en que fue revelado el honrado Alcor?n?.

Sobre la aljam?a, Gayangos sistematiza todo lo que hasta entonces se conoc?a, y da reglas gramaticales para ayudar a comprender las peculiaridades de la lengua que varios escritores e historiadores de Al-Andalus usaron en sus escritos. Dedic? gran parte de su trabajo en la investigaci?n de esta materia, pero no pudo publicar todo lo que se propuso. Varias cosas de las que se tienen noticias por su correspondencia, se han podido perder o est?n diseminadas entre sus papeles. Tambi?n existen varios legajos suyos en la Biblioteca de la Academia de la Historia a la espera de que alg?n acad?mico las investigue.

Con el t?tulo The History of the Maommedan Dinassties in Spain (Historia de las dinast?as mahometanas en Al-Andalus), publica Gayangos la traducci?n que hace de la obra de Al-Maqqar?, a la que ya hemos hecho referencia. Se ha considerado como una de sus publicaciones m?s densas e importantes. El motivo de hacer la traducci?n en ingl?s y no en castellano era ?porque ?seg?n dec?a- necesitaba vencer el escollo que en la Pen?nsula ofrecen a esta clase de obras la escasez de medios econ?micos, las malas pasiones y la indiferente apat?a?.

Su realizaci?n la llev? a cabo, no sin grandes dificultades. En el pr?logo del I volumen hace unas reflexiones muy amargas sobre su deseo frustrado de consultar los manuscritos de El Escorial, para completar o cotejar el suyo: ?De acuerdo con mi petici?n al ministro de Su Majestad Cat?lica, solicitando autorizaci?n para visitar la biblioteca, es extra?o decir, que no obstante las repetidas peticiones por mi parte, y la intercesi?n de relevantes personalidades de alto rango e influencia, mis peticiones fueron denegadas con la misma frecuencia con que las formulaba, pese a la utilidad y la conveniencia del trabajo que realizo...?.
Sobre el estado de los archivos de El Escorial, ya hab?a hecho alguna referencia en un art?culo que con el t?tulo Manuscritos ar?bigos en Espa?a publica en 1834 en la Westmminster Review. Hace un estudio de los manuscritos ar?bigos que se realizan en la Pen?nsula y las noticias breves de la historia y contenido de algunas bibliotecas p?blicas y privadas, insistiendo en la de El Escorial que s?lo pudo visitar brevemente. Qued? sorprendido por el abandono en que se encontraban los manuscritos ?rabes: ?los frailes del monasterio ?dice- me aseguraron que nadie hab?a tocado aquellos desde 1807 en que Conde se ocup? de coleccionar los materiales de su obra?; para agregar que ?la raz?n es que nadie le interesan los estudios ?rabes, entre otras cosas por el abandono oficial que de estas disciplinas hay en todo el pa?s (...). Esta rama de la instrucci?n est? tan descuidada que la ?nica c?tedra que hay en Espa?a la desempe?a un ignorante jesuita incapaz de formar un disc?pulo?.

La idea que le llev? a emprender su The History of the Maommedan..., ?l mismo la refiere cuando habla de que se deb?an publicar las traducciones literales de las obras escritas en ?rabe aunque no se hiciera un estudio detallado de ellas, para poder despu?s hacer comparaciones con los datos que ofrec?an las cr?nicas castellanas. Afirma que esta ser?a la ?nica forma de hacer alg?n progreso serio, y adem?s cre?a que hab?a que comenzar por una obra de car?cter general y no por manuscritos que trataran de hechos aislados o de un silo per?odo de la historia de Al-Andalus.

Confiaba poder utilizar para este trabajo los manuscritos que exist?an en la Real Biblioteca de Par?s. Ten?a noticias de que se hab?a hecho una copia de ellos por orden de Carlos IV para Conde, la cual se llev? a cabo bajo la direcci?n de Silvestre de Sacy y de L.M. Langl?s. Al parecer esta copia fue enviada a Madrid por medio de la embajada de Par?s en 1816, pero Conde nunca lleg? a verla ni supo de su paradero, sin duda, debido a las circunstancias pol?ticas de aquellos a?os. Gayangos no la pudo encontrar en ning?n centro oficial ni en ninguna biblioteca privada, pero lleg? a conseguir en pr?stamo un manuscrito del se?or Frederic William Lembke, de Hannover.

El primer tomo lo public? en 1840 y el segundo en 1843 por cuenta de la Sociedad Asi?tica, que seg?n cuenta en una de sus cartas a Masarneau, ?le dio por la traducci?n un cierto n?mero de ejemplares y una prima en dinero?. Varios arabistas contempor?neos le han criticado el que utilizara en esta obra criterios muy particulares para no traducirla entera. La primera parte, libro I, que se refiere a la descripci?n f?sica y topogr?fica de Al-Andalus, traduce todo menos algunos pasajes po?ticos y ep?stolas muy largas que ?por su dificultad y un contenido poco hist?rico, relataban hechos de poca importancia?.

De la segunda parte, que trata de la vida del visir, tradujo s?lo algunos pasajes que ten?an relaci?n con la guerra de Granada. Los libros II y III, que contienen la relaci?n cronol?gica de varias dinast?as que reinaron en Al-Andalus, los traduce enteros, as? como el libro IV en el que se da una descripci?n topogr?fica de C?rdoba y de sus principales edificios. El V, que habla de algunos ilustres andaluces que viajaron a Oriente en busca de conocimientos, apenas lo usa excepto en algunas notas. Traduce ?ntegro el VI que trata de algunos eminentes musulmanes que dejaron sus pa?ses de Oriente para establecerse en Al-Andalus. Del VII, compuesto casi enteramente de fragmentos po?ticos en los que se refleja el genio de los andaluces, traduce s?lo algunas an?cdotas. El VIII que llega hasta la definitiva conquista castellana y posterior expulsi?n de muchos andaluces, lo traduce completo.
Este procedimiento, que como refiere el propio Gayangos, suprime algunas repeticiones, invierte el orden de la narraci?n en algunos puntos para hacerla m?s legible e interesante, cambia el orden de los libros y divide la materia en cap?tulos, fue censurado por varios arabistas. En su inter?s por hacer el libro m?s ameno, la cr?tica le achacaba el inutilizarlo, en cierto modo, para los investigadores. Otro error que se le achaca fue el no indicar exactamente los cambios, omisiones o trasposiciones que crey? necesario hacer. Indudablemente esta actuaci?n de Gayangos obedec?a m?s a criterios personales que a una falta de preparaci?n cient?fica. El, como Conde, no escrib?a en sus obras atendiendo, solamente a eruditos y especialistas. Ten?an conciencia de la falta de trabajo que sobre esta materia exist?a en su tiempo y se propusieron llenar esa laguna.

Gayangos no se vio libre de la cr?tica del gran arabista Dozy, aunque como refiere Manzanares de Cirre, hay una desproporci?n entre el tono de la censura de Dozy, y la magnitud del error. A este respecto, Juan Valera en su art?culo Glosario de palabras castellanas y portuguesas derivadas del ?rabe, dir?a que ?es tal la mala voluntad que el se?or Dozy muestra casi siempre al se?or Gayangos, que apenas de cada dos etimolog?as en lo que cita, deja de desecharle una (...) la dureza del se?or Dozy raya a veces en grosero furor e inmotivada desverg?enza. Aun suponiendo que el se?or Gayangos supiese mucho menos ?rabe que el se?or Dozy, y que ?ste tuviese raz?n en corregirle la plana, nunca tendr?a raz?n para tan acres desahogos nada propios de un sabio?.

Al margen de esta censura del arabista holand?s, la traducci?n que Gayangos hace de Al-Maqqar? fue considerada en un tiempo como la mejor que se hab?a hecho en ese campo. No es justo hacerle una comparaci?n con Conde, no s?lo porque la preparaci?n de Gayangos era m?s s?lida y cient?fica, sino porque su estancia en Inglaterra y sus continuos viajes a Par?s, le permitieron consultar una gran variedad bibliogr?fica, que Conde no pudo tener a su disposici?n.

Hacia 1843 comienza a escribir una Noticias hist?ricas de los reyes de Granada para documentar la obra gr?fica de los arquitectos Mr. Jules Goury y Mr. Owen Jones. La obra abarca desde la construcci?n del castillo fortificado Al-Hamra, la actual Alhambra de Granada, hasta la ca?da de Boabdil. En esta obra Gayangos incluye tambi?n las impresiones que recoge el viajero ?rabe Ahmed al-Ghazzali, de la visita que realiza a Granada en 1769, con motivo de la embajada que el a?o anterior env?a el emperador de Marruecos para tratar la paz con Carlos III. Al-Ghazzali cuando vuelve a Fez publica sus impresiones de este viaje con la descripci?n de Granada en aquel tiempo. Gayangos fue el primero que, con el t?tulo El camello de peregrinaci?n en tiempos de paz y guerra, publica este manuscrito, el cual se hallaba en el British Museum.

Estas Noticias hist?ricas las presenta Gayangos en una forma muy literaria, m?s florida de lo que en ?l era com?n. Empieza con una descripci?n de Granada que igual hubiera podido salir de la pluma de algunos de nuestros poetas: ?Nada puede igualar el encanto m?gico de la vega de Granada, verde y frondosa. El efecto deslumbrador se aumenta con los c?rmenes, peque?as casas diseminadas por la vega, de una blancura inmaculada que un poeta compar? con ?perlas orientales incrustadas en una taza de esmeralda?. ?Puede uno maravillarse de que los ?rabes (sic) salieran de all? llorando, y que todav?a hoy sea Granada tema favorito de los cantos populares de un pueblo que no cesa de rogar por el restablecimiento de su antiguo imperio??. Insist?a en su inter?s de presentar la obra para ser le?da por un p?blico no tan excesivamente erudito.
Las fuentes que cita expl?citamente son la Historia de los musulmanes, de Conde; Las Antig?edades y excelencias de Granada, de Pedraza; Paseos por Granada, del padre Echevarr?a; la Historia General de Espa?a, del P. Mariana y Conquest of Granada de Washington Irving. La novela hist?rica de Mart?nez de la Rosa Do?a Isabel de Sol?s Reina de Granada, tambi?n la cita como fuente de informaci?n y en la que, seg?n dice, hay datos escrupulosamente recogidos. En cuanto a las fuentes ?rabes que m?s cita son Ibn al-Jatib Historia de Granada, Ibn Hayyan, Historia de la Espa?a Musulmana e Ibn Sahib al-Sala, Historia de los Almohades.

A lo largo de estas noticias hist?ricas se van intercalando las fases de la construcci?n de la Alhambra. Al final aparecen las l?minas con las inscripciones seleccionadas por los arquitectos y junto a ?stas la traducci?n de Gayangos. Para ello se bas? en las traducciones que en 1556 realiz? el morisco investigador Alonso del Castillo, y en un c?dice de la Biblioteca Real de Par?s escrito por Ahmed el Magreb?, sobrino del ya citado Al-Maqqar?. En este c?dice se insertan m?s de treinta versos de los poemas de la Alhambra. Entre otros m?ritos este trabajo tiene la virtud de haber hecho posible que se conserven en este libro varias inscripciones que despu?s han sido deterioradas o destruidas por el tiempo.

En 1843, Gayangos se traslada a Madrid para ocupar la c?tedra de ?rabe de la Universidad, cargo que desempe?a durante varios a?os. Al a?o siguiente fue elegido Acad?mico Supernumerario de la Academia de la Historia. Gayangos aporta a esta instituci?n el inter?s por los estudios arabistas u orientalistas. En su discurso de toma de posesi?n de la plaza, Gayangos lee un trabajo que titula Memoria sobre la autenticidad de la Cr?nica del moro Rasis (Ahmed ibn Mamad ibn Musa abu bakrr al Raz?), de quien Gayangos demuestra que fue un c?lebre escritor, a quien su exquisita erudici?n en materias hist?ricas le vali? el nombre de At-Tariji o el cronista. Este trabajo se publica en 1852 en las Memorias de la Real Academia de la Historia.

Las dudas que hab?a sobre la autenticidad de esta cr?nica las despeja Gayangos con una gran proliferaci?n de datos y referencias. Demuestra que la cr?nica es una traducci?n de un original ?rabe y que Rasis es un historiador isl?mico bastante conocido en su tiempo. Para asegurar la veracidad de su teor?a, Gayangos entresaca y cita los distintos textos en que hablan de ?l los historiadores Ibn Hayyan, Ibn Besan, Al-Homaydi, Ibn al-Jatib, Adhdhaabbi, Ibn Baxquial, Ibn al-Abbur, y cuantos historiadores han escrito sobre la historia de Al-Andalus, que lo citan a menudo y trasladan largos fragmentos de sus diferentes obras hist?ricas. Rasis escribi? varias obras de historia y topograf?a de Al-Andalus y con especialidad una bastante voluminosa en que describe los caminos, puertas, montes, r?os y ciudades importantes; los seis chud (palabra de origen sirio) o distritos militares en que entonces se divid?a el territorio de Al-Andalus; las producciones tanto vegetales como minerales de sus pueblos y da asimismo otras muchas noticias que, seg?n Gayangos, en vano se buscar?n en otras obras de aquel tiempo.

Algunos de los p?rrafos que traduce de este historiador dicen: ?La tierra de Andalus es lo ?ltimo del cuarto clima hacia poniente, y es tenida entre los sabios por tierra de buenos campos y f?rtiles vegas, rica en frutos de toda especie, regada por caudalosos r?os y llena de manantiales de agua dulce. H?llanse en ellas muy pocos reptiles venenosos. Es arreglada de aire y temperatura; la primavera, oto?o, invierno y est?o se suceden son que note diferencias en el paso de una estaci?n a otra. Los frutos se dan sin
interrupci?n, alcanz?ndose los unos a los otros en m?s de los tiempos del a?o... de suerte que duran todo el a?o las bondades de la tierra y nunca faltan sus frutos en cualquier estaci?n que sea?.

Gayangos tambi?n utiliza para este estudio dos manuscritos castellanos: uno que era propiedad de Ambrosio de Morales, que a su muerte pas? a Argote de Molina y otro que pertenece al colegio de Santa Catalina de Toledo. La primera parte de esta obra trata de la descripci?n topogr?fica de Al-Andalus despu?s de la revoluci?n isl?mica y con los l?mites que ten?a a fines del siglo V. La segunda es una rese?a de su poblaci?n y su historia en tiempos antiguos. La tercera trata de los acontecimientos hist?ricos que se suceden desde el triunfo del unitarismo hasta el reinado de Al-Hakan II. En el ap?ndice Gayangos publica la parte hist?rica y geogr?fica que describe la cr?nica castellana con aclaraciones, comentarios y notas cotejadas con la cr?nica de Rasis.

En 1881 Gayangos fue nombrado Director General de Instrucci?n P?blica, cargo del que hizo renuncia para ocupar un puesto en el Senado. Poco despu?s vuelve a establecerse en Londres, donde vivi? m?s tiempo que en Madrid. Pedro Roca en sus Noticias de la vida y obras de don Pascual de Gayangos que publica en la revista de Archivos, Bibliotecas y Museos de 1897, refiere que en el verano de 1895, cuando Gayangos contaba 86 a?os de edad, fueron a Londres su hija do?a Emilia y su hijo pol?tico D. Juan Facundo de Ria?o, con el prop?sito de tra?rselo a la Pen?nsula. Insistieron, pero fue en vano. A todo contestaba: ?si estoy tan fuerte como a los veinte a?os?. En realidad trataba de ocultar la verdadera causa que all? le reten?a: el deseo de publicar el tomo V de ?ndices generales para dejar concluido el Catalogue of the manuscripts in the Spanish languaje in the British Museum. Dos a?os m?s tarde, en 1897, mor?a v?ctima de un desgraciado accidente, al ser arrollado por el caballo de un carro mal conducido.

En general, en toda la obra de Gayangos son superiores sus trabajos de investigaci?n a su producci?n literaria. Gayangos fue un extraordinario bibli?grafo; su biblioteca conten?a m?s libros raros y curiosos que la de nadie en su tiempo. En las cartas que escribe a Est?banez Calder?n hace referencia a una gran cantidad de libros que se recomendaban mutuamente, encargaban su compra o negociaban su cambio. Gayangos cre?a muchas veces que era m?s valioso reeditar un libro que hacer un estudio sobre ?l, salvando de esta forma del olvido o la destrucci?n muchas obras que hasta entonces hab?a permanecido ignoradas o menospreciadas. Una de las caracter?sticas m?s relevantes de la personalidad de Gayangos fue la facilidad y el desprendimiento con que daba a otros los resultados de sus investigaciones sobre todo si eran j?venes que mostraban entusiasmo y seriedad en los estudios de esta materia.

Otro de los aspectos importantes de la labor de Gayangos, equiparable a su labor como orientalista, es que toda la generaci?n que ha formado el profesorado y el cuerpo facultativo de Archiveros y Bibliotecarios procede de sus ense?anzas: todos son sus disc?pulos. Contribuy? de forma activa a crear y organizar este cuerpo.

La larga residencia de Gayangos en Londres y la familiaridad que desde muy joven adquiri? en el manejo de la lengua de Shakespeare ha influido mucho para que la mayor parte de sus trabajos se hayan realizado en esta ciudad y se hayan publicado en lengua inglesa. El British Museum puso bajo su direcci?n la clasificaci?n y catalogaci?n de los manuscritos y documentos ?rabes que hac?an referencia al pasado de Al-Andalus. De todos estos documentos form? grandes vol?menes impresos que sirven de gu?a a todos los investigadores de esta materia.

Pero tambi?n realiz? importantes trabajos en lengua castellana. El m?s citado, quiz?s por su utilidad, es la publicaci?n, anotaci?n y comentarios en los tomos XIII al XIX del Memorial Hist?rico Espa?ol, publicaci?n que hace la Real Academia de la Historia. Contiene la relaci?n de todos los hechos pol?ticos y sociales durante el reinado de Felipe IV y en el per?odo comprendido entre los a?os 1634 a 1638. Tambi?n publicar?a Cartas y documentos que aclaran la historia de Inglaterra en sus relaciones con la historia de Espa?a durante el reinado de Enrique VIII. Suya es tambi?n, en colaboraci?n con Enrique de Ved?a la traducci?n de la famosa Historia de la Literatura del norteamericano Ticknor.

Tags: Andalucía, Historia, andalucistas

Publicado por NASOINAN @ 16:26  | Biografias
 | Enviar