Jueves, 27 de diciembre de 2007
LA EXPULSI?N DE LOS MORISCOS VISTA A TRAV?S DE LAS "RELACIONES" DE LUIS CABRERA DE C?RDOBA

ANTONIO DOM?NGUEZ ORTIZ
HISTORIADOR


Luis Cabrera de C?rdoba (Madrid 1569-1623) desempe?? tareas burocr?ticas y algunas misiones diplom?ticas durante los reinados de Felipe II y Felipe III. Fue agraciado con el t?tulo de cronista real
.


Escribi? varias obras hist?ricas, entre ellas una Historia de Felipe II. Cultiv? el trato con la literatura y mereci? que Cervantes recordara sus poes?as en el Viaje al Parnaso. Su curiosidad, sus cargos y sus m?ltiples relaciones lo pusieron en contacto con las realidades de su tiempo, m?s bien las de alto nivel. Fue amontonando, al parecer sin intenciones publicitarias, multitud apuntes y noticias sobre sucesos corrientes del genero de las relaciones que por entonces circulaban y hac?a las veces de nuestra prensa peri?dica. Esos apuntes permanecieron in?ditos hasta que, adquiridos por el Estado, fueron publicados a expensas de ?ste en 1857 con el t?tulo de Relaciones de las cosas sucedidas en la corte de Espa?a desde 1599 hasta 1614. La Junta de Castilla y Le?n lo radiad en 1997 en edici?n facs?mil precedida de extenso y documentado Prefacio de Ricardo Garc?a C?rcel.

Las noticias que nos proporcionan estas Relaciones son preferentemente de car?cter cortesano: desplazamientos de los reyes, nombramientos palatinos, provisi?n de altos cargos, casamientos, dotes, intrigas y pendencias. Se sigue a trav?s de ellas el desmesurado crecimiento del poder del duque de Lerma, sus familias y amigos. Son menos las noticias de car?cter general pero abundan, por ejemplo, las relativas a la peste que azot? gran parte de Espa?a a comienzos del reinado e Felipe III. El editor subraya, y esto hay que tenerlo presente, que ?en las Relaciones de Cabrera no deja entrever sus opiniones; su af?n de objetividad es impermeable a cualquier sentimiento?.

Las noticias que sobre moriscos pueden espigarse en el texto de Cabrera antes de la expulsi?n de 1609 son poqu?simas: en 16 de abril de 1605 anota:

?En Valencia se ha hecho prisi?n de muchos moriscos, y por ciertas cartas que el rey de Inglaterra ha enviado, las cuales se hab?an hallado entre los papeles de la reina pasada que le hab?an escrito los moriscos pidi?ndoles favor para levantarse, y que ellos dar?a orden de que pudiese saquear aquella ciudad, viniendo con su armada. Hase dado tormento a muchos de ellos para averiguar lo que pasaba en este negocio, y no dejaran de castigarse algunos para ejemplo de los dem?s? (P?g.240).

No vuelve Cabrera a mencionar a los moriscos hasta el 11 de abril de 1609:
?Se ha dicho que ciertos moriscos hab?an pasado a ?frica con embajadas de los dem?s al rey Muley Cid?n ofreci?ndole 60.000 hombres armados en Espa?a y mucho dinero, y que se hallaban all? otros embajadores de parte de las Islas que le ofrec?an los nav?os que quisiese, aunque fuese para hacer un puente y atravesar el Estrecho de Gibraltar; lo cual, aunque no haya de tener efecto no puede dejar de dar cuidado ac??.

Pero el 9 de mayo anotaba que Muley Cidan ?se ha re?do de la embajada de los moriscos?.

Le interesaba estar a buenas con el rey de Espa?a porque su opositor, el rey de Fez, hab?a llegado a Espa?a con solicitud de ayuda y Felipe III lo hab?a acogido con su s?quito en Carmona, haciendo la costa a todos, ?en que se gastan 300 escudos cada d?a, y se ha ordenado a los se?ores que cayeren en el camino por donde pasar? para venir desde el Algarbe a Carmona que le aposenten y hagan la costa a todos? (P?g. 367).

En junio de aquel a?o, solo tres meses antes del decreto de expulsi?n, tal medida estaba tan lejos de contemplarse que Cabrera escrib?a:

?Tr?tase de vedar a los moriscos que no sean arrieros, ni mercaderes ni tenderos, sino que todos se ocupen en la labor del campo, porque se han averiguado grandes inconvenientes de andar por el Reino y hacer oficio de mercaderes? (P?g. 371).

Sin embargo la expulsi?n estaba virtualmente ya decidida por la deliberaci?n del Consejo de Estado de 4 de abril, bas?ndose precisamente en el cambio din?stico ocurrido en Marruecos. Pero el secreto del acuerdo fue bien guardado.

El 26 de septiembre de aquel a?o escrib?a el cronista:

?Con la llegada de las galeras de Italia a las costas de Valencia se ha sabido el efecto de su jornada, que es para llevar los moriscos a ?frica... Dicen que se les permite llevar lo que pudieren sobre sus personas, y lo dem?s que dejaren de heredades, ganados y otros bienes quedan aplicados a los se?ores de los lugares en recompensa del da?o que se les sigue; y tres de cada cincuenta moriscos, a elecci?n de los se?ores, para que puedan instruir en la labor y otras granjer?as a los cristianos viejos que poblaren los lugares, y ni?os de seis a?os abajo, si los quisieren dejar sus padres; y no ha de quedar ninguno m?s en el reino de m?s de 25.000 casas que hay en ?l. Aunque por ahora no se habla en los moriscos de Arag?n, dicen que despu?s se tratar? de ellos, habiendo tenido Cortes en aquel Reino, y que asimesmo se dar? orden de sacar los de Castilla, que son muchos m?s, aunque est?n muy derramados por el Reino. Por el repartimiento que se les hizo de 320.000 ducados con que sirvieron a S.M. los d?as pasados se pusieron por escrito los nombres de las cabezas de casas para la cobranza, por donde se sabr? cuantos son y donde est?n, y allende la sospecha que causaban para levantarse, con el trato que tra?an con Berber?a y los otros pr?ncipes, ofreci?ndoles 150.000 hombres, son tan moros como los que est?n en Berber?a. Y teniendo como tiene haciendas y mucha cantidad de armas escondidas para ello, han car?gado la conciencia de S.M. personas religiosas y celo?sas de su servicio para que los echase de sus reinos, pues no se les deb?a consentir el vivir como moros siendo bautizados, sin haber aprovechado todas las diligencias que se han hecho para su conversi?n en muchos a?os que se ha tratado de ella? (P?gs. 385-356).

El 21 de noviembre del mismo a?o el cronista se refer?a al levantamiento de los moriscos valencianos en el valle de Alaguer y otros puntos por las noticias que hab?an tenido del mal tratamiento que hab?an recibido de los que ya hab?an desembarcado en las costas africanas, y de los esfuerzos de D. Agust?n Mexia para llegar a un acuerdo con ellos.

?Se ha hecho tercero viaje, con que son m?s de 70.000 los que han salido del reino, y las galeras se han recogido para no navegar m?s este invierno, y servir?n los nav?os que se han tra?do de Por?tugal y otras partes para pasar los moriscos que quedan, que dicen ser?n m?s de 40.000, y se cree que acabados de llegar todos ir? S.M. a aquel reino para concertar muchas cosas que tendr?n necesidad de remedio, por quedar aquel reino muy afligido y maltratado? (P?g. 389).

Como es sabido, Felipe III no fue a Valencia y dej? a otros la responsabilidad de resolver los tremendos problemas creados por la expulsi?n. En la misma fecha anotaba el cronista que en Madrid se hab?a dado preg?n de que nadie comprara hacienda de los moriscos, ?porque hab?a muchos que se deshac?an della y la convert?an en dinero, por la pl?tica que anda de que los han de pasar a Berber?a, con lo que andan muy alterados?.

En otras relaci?n de 20 de diciembre de 1609 se dice que el conde de Aguilar, general de Oran, escrib?a que era grande el n?mero de moriscos que se hab?an quedado en aquella comarca, porque se adentraban, los alarbes (n?madas) los robaban y mataban, lo hab?an visitado veinte de los llegados de Valencia, de los m?s principales, dici?ndole que eran cristianos, y que no hab?an conocido la verdad hasta que han visto de los llegados de Valencia, de los m?s principales, dici?ndole que eran cristianos, y que no hab?an conocido la verdad hasta que han visto las abominaciones de los moros de aquella tierra, y quer?an morir como cristianos. ?Pusieronlos presos y se espera la orden que se dar? sobre ello? (P?g. 391).

Una relaci?n fechada en febrero de 1610 recoge informaciones llegadas a la Corte sobre la expulsi?n en Andaluc?a, Murcia y Hornachos.
?En esta villa extreme?a se han hecho muchos castigos por justicia por las muchas muertes y delitos cometidos contra cristianos viejos?. En Sevilla y su tierra, y tambi?n en Granada ?donde hay personas muy ricas y con oficios muy honrados, se demand? exceptuar de la expulsi?n a los descendientes de cristianos viejos ?aunque tengan raza moriscos por las hembras, ni los que descienden de moros de Berber?a, ni de turcos que se vinieron a convertir, ni los que tienen privilegios por servicios hechos a reyes pasados, que con muy antiguos es Espa?a y han conservado con buen nombre, que son llamados mud?jares. Y asimesmo se ha escrito a los obispos que reserven los que tuvieren aprobaci?n de buenos cristianos? (P?g. 396).

De 13 de marzo de 1610 es la noticia siguiente:

?La expulsi?n de los moriscos de Andaluc?a, Granada y Murcia pasa delante; y se entiende que por m?s guardas y cuidado que se pone para que no saquen oro ni plata se entiende que sacan mucho por las v?as secretas que ellos saben, y porque no les quiten los hijos de siete a?os abajo encaminan todos su embarcaci?n para Francia y a Italia, y el lugar de Hornachos s?lo pag? 22 ducados de derechos, y asimesmo se van muchos de aqu? ?(de Madrid) con las mercader?as que han sacado, y ha habido morisco de Sevilla que ha pagado de flete 4.000 ducados. Con la licencia que se ha dado a los de Castilla la Vieja y la Nueva, Extremadura y la Mancha, todos registran lo que llevan en Burgos delante del conde Salazar, y se les han tomado m?s de 50.000 escudos en oro y joyas que llevaban escondido, y cadenas dentro de sogas de esparto, y por excusar estas cautelas han dado orden que se les deje sacar en oro y plata la mitad de lo que registraren y lo otro quede para S.M. porque tambi?n encarec?a mucho las mercanc?as que sacaban. Y como se ve la voluntad con que se van, y que cada d?a crece el n?mero de los que van saliendo, se les ha prorrogado el t?rmino por veinte d?as m?s, pues es mejor que salgan con suavidad y de su voluntad que no por la fuerza, si bien se conocer? la falta que har?n en el encabezamiento de las alcabalas y otras rentas reales? (P?g. 39)

El 10 de abril anotaba Cabrera de C?rdoba que hab?a suspendido la salida de los moriscos hacia Francia, orden?ndoles ir a Cartagena en vez de Burgos. Los motivos eran muy claros. El rey franc?s ?les hac?a avecindar en la raya y les daba licencia de tener armas, y les llevaba de entrada 10 ducados, y 4 de paga cada a?o y era m?s da?o su vecindad que estar dentro del reino: con esto han suspendido la salida, que no se determinan a ir por otra v?a, y por la de Francia hab?an hallado portugueses que contrataban all? y les pasaban todo el oro y plata que quer?an, con lo cual registraban muy pocos en Burgos, y se ha mandado proceder contra los portugueses que se sospecha lo pod?an haber hecho?.

?Los de Andaluc?a han salido todos, y de Granada quedaban muy pocos por falta de nav?os, que los esperaban a la cota de la mar con mucha descomodidad, y solo han quedado los exceptuados por el bando, y se entiende que los que han ido han llevado grandes riquezas en oro, plata y mercader?as, que no les han faltado dios para ello, y dicen que son m?s de cien mil personas?.

En Valladolid se hizo preg?n la semana pasada mandando a los moriscos que cultivasen sus tierras, y que si S.M. los mandase salir del reino les pagar? lo que hubieren trabajado en ellas... En Valencia se han venido a juntar una gran cantidad de moriscos de los que andaban por los montes y se recog?an en cuevas, que no se han podido sustentar m?s, y a los que se han presentado han mandado embarcar y pasar a Berber?a y los que se han pedido los han pagado a veinte ducados y prove?dos soldados las galeras... Han escrito de C?diz, M?laga y otros lugares de la costa que se sab?a como en tierra de Tetu?n hab?an apedreado y muerto con otros g?neros de martirio algunos moriscos que no hab?an querido renegar y entrar en las mezquitas con los moros? (P?gs. 401- 404).

Entre las noticias de ocho de mayo de 1610 figura la siguiente:
?Ha partido D. Agust?n Mej?a a Zaragoza a sacar los moriscos de Arag?n, pero como no han pagado a los soldados que vinieron de Italia se han desecho los tercios que ven?an en las galeras y no han quedado sino los capitanes y oficiales, y ha habido que proveerlas de soldados viso?os y de los que hab?a en los galeones de D. Luis Fajardo, y luego se tratar? de embarcar los que estuvieron m?s cerca de la costa para pasarlos a Berber?a, y si quisieren ellos fletar algunos nav?os podr?n ir donde quisieren; se entiende ser?n todos 60.000 moriscos en Arag?n en catorce mil casas, y de 4 a 5.000 en Catalu?a? (P?gs. 404-405).

La relaci?n del 5 de julio se hac?a eco de las consecuencias negativas que tendr?a la expulsi?n de los moriscos de Arag?n:

?No ser? menor el da?o que recibir?n los se?ores de vasallos y los particulares que tienen censo del que han recibido en el reino de Valencia, donde hay gran confusi?n sobre componer los intereses de los se?ores con los censalistas, y lo mismo suceder? en Arag?n, porque se entiende importa seis millones lo que estaba cargado sobre los lugares de los moriscos? (P?g. 408).

Las ?ltima noticias referentes a moriscos en la obra de Cabrera de C?rdoba son del 3 de julio de 1610 y se refer?an, una a los moriscos aragoneses que pretend?an pasar a Francia por Canfranc y a ?ltima hora se encontraron con la novedad de que se les prohib?a la entrada, habiendo ya pagado algunas fuertes cantidades por la licencia; la segunda, el nombramiento del regente Carnio, del Consejo de Italia, para que compusiera las diferencias surgidas en Valencia entre se?ores y censalistas, ?habi?ndolo elegido por muy pr?ctico en estas materias y sin dependencia, deudo ni amistad de los de aquel reino? (P?g. 410).

Tags: Moriscos, Al-Andalus, Andalucia, andaluces

Publicado por NASOINAN @ 17:33  | Aben Humeya y Moriscos
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