Domingo, 30 de diciembre de 2007
CASIDA (QAS?DA) MORISCA ENVIADA AL SULT?N OTOMANO EN PETICI?N DE AYUDA

Por Mercedes Garc?a Arenal

Seg?n el bi?grafo e historiador norteafricano al-Maqqart (nacido a finales del siglo XVI) esta casida (qas?da es obra (1) de un morisco an?nimo, y le fue enviada al sult?n otomano Bayazid II (1481-1512) invocando su socorro
.


El poema es ilustrativo de las dificultades espirituales y pol?ticas en que se ve?an los moriscos. En ?l se hace alusi?n a una serie de acontecimientos hist?ricos, entre ellos, la quema de libros ?rabes perpetrada en Granada por el Cardenal Cisneros en 1499, la delegaci?n egipcia que lleg? a Espa?a a entrevistarse con los Reyes Cat?lico. Amenaz? con tomar represalias sobre los cristianos que habitaban en sus dominios si los Reyes obligaban a los moros a convertirse1 la matanza de los habitantes musulmanes de Hu?jar. (2)

Estas alusiones permiten a Monroe, en un art?culo en el que edita, traduce al ingl?s y estudia esta casida (3), el fechar el f?o de su composici?n en 1501 (4) es decir, el a?o en que se proclam? la orden de conversi?n de los moriscos granadinos.

La fuente ?rabe original de esta casida es la obra de al-Maqqari titulada Azhar al-Riy?d. (5)

Una paz noble, perdurable y siempre renovada es atribuci?n exclusiva de mi Se?or, el mejor de los Califas.
La paz sea sobre mi muy alto y glorioso Se?or, de quien le vinieron al infiel las ropas de la humildad.
La paz sea sobre aquel cuyo reinado ensanch? All?h con la victoria sobre toda comarca.
La paz sea con aquel que tiene su capital en la noble ciudad de Constantinopla.
La paz sea con aquel cuyo reino adorn? All?h con ej?rcitos y pueblos, sometidos a los turcos.
La paz sea contigo! Que All?h exalte tu rango y te haga reinar sobre todas las naciones.
La paz sea con el juez y con quien quiera que sea como ?l de entre los sabios, los nobles y los grandes.
La paz sea con los hombres pios y de religi?n y con aquellos, los sensatos entre los consejeros.
La paz sea contigo en nombre de los esclavos que permanecen en al-Andalus, en Occidente, la tierra del exilio, a quienes cerca el oleante mar de Rum y el Oc?ano insondable, profundo y tenebroso.
La paz sea contigo en nombre de unos esclavos afligidos por enorme calamidad, ay, y que enorme ha sido!.
La paz sea contigo en nombre de unos ancianos cuyo blanco cabello se mes? a jirones, despu?s de haber conocido la gloria.
La paz sea contigo en nombre de unos rostros obligados a descubrirse en el seno de b?rbaros tras haber permanecido velados.
La paz sea contigo en nombre de unas doncellas a quienes el cura arrastra por los cabellos al lecho del deshonor.

La paz sea sobre ti en nombre de unas ancianas obligadas a comer cerdo y carne no sacrificada con ritual.
Todos nosotros besamos el suelo de tu corte e invocamos al bien sobre ti en todo tiempo.
Que All?h prolongue tu reinado y tu vida y te preserve de todo mal y toda desgracia, y te apoye con la victoria y el triunfo sobre el enemigo, y te aloje en su complacencia y su cuidado.
Nos quejamos ante ti, mi Se?or, del perjuicio, la desgracia, y la enorme calamidad que nos aflige.
Hemos sido traicionados y convertidos al cristianismo, rompiendo con otra nuestra religi?n; hemos sido oprimidos con deshonor.

Y sin embargo, bajo la religi?n del profeta combatimos a los gobernadores de la cruz con nuestra intenci?n interna (6), corriendo en la Guerra Santa grave peligro de ser muertos o capturados y sufriendo hambre y sed.
Pero los cristianos nos atacaban por todas partes cuerpo de ejercito tras cuerpo de ejercito como un vasto torrente, barri?ndonos con su empuje como bandada de langosta en su multitud de caballer?a y armas.
A pesar de todo resistimos a sus ej?rcitos durante largo tiempo exterminando grupo tras grupo aunque su caballer?a crec?a por momentos mientras que la nuestra disminu?a y escaseaba.

Entonces, cuando nos debilitamos, acamparon en nuestro territorio y lo asolaron ciudad por ciudad utilizando grandes ca?ones que demol?an sus inaccesibles murallas poni?ndolas sitio, atac?ndolas durante d?as y meses, con celo y obstinaci?n.
Por eso, cuando nuestra caballer?a e infanter?a hubo crecido, y cuando vimos que ninguna ayuda nos venia nuestros hermanos y que nuestras vituallas hab?an disminuido haciendo nuestra situaci?n realmente dura nos plegamos, en contra de nuestra voluntad, a sus demandas por miedo a mas calamidad temiendo que nuestros hijos e hijas fueran cogidos cautivos o cruelmente asesinados, con la condici?n de que hab?amos de permanecer en situaci?n semejante a la de los mud?jares anteriores a nosotros, los habitantes del antiguo territorio (7) y que se nos permitir?a gozar del derecho de llamar a la oraci?n y celebrar nuestras plegarias rituales y que no se nos har?a abandonar ninguna de las prescripciones de la ley religiosa, y a quienquiera de nosotros que deseara cruzar el mar se le permitir?a hacerlo de modo seguro hasta la costa africana, con todas las propiedades que quisiera llevar, y otras estipulaciones que sobrepasan las ciento cincuenta. (8)

Nos dijo entonces su pr?ncipe y sult?n:
lo que hab?is estipulado se os garantiza en su integridad.

Y nos mostr? documentos conteniendo pactos y tratados dici?ndonos: Esta es mi amnist?a y mi protecci?n por la cual qued?is en goce de vuestras posesiones y hogares, como estabais antes, pero sin armas.

Sin embargo, cuando quedamos bajo su tratado de protecci?n la traici?n se hizo aparente pues rompi? el pacto, transgredi? las Capitulaciones con que nos hab?a enga?ado y nos hizo convertirnos al cristianismo por la fuerza, con dureza y severidad, quemando los libros que ten?amos y mezcl?ndolos con excrementos e inmundicias
Todos los libros que trataban de asuntos de nuestra religi?n fueron presa del fuego entre la mofa y la irrisi?n.

No dejaron ni un solo libro que perteneciera a un musulm?n, ni un solo tomo con quien uno pudiera refugiarse en soledad y leer.

Aquel que ayunaba o rezaba y esto llegaba a saberse, iba a parar a las llamas, aquel de nosotros que dejaba de ir a su lugar de descreencia era severamente castigado por el cura que le abofeteaba en ambas mejillas, confiscaba sus propiedades y le arrojaba en prisi?n.

Durante el Ramadan interrump?an nuestro ayuno oblig?ndonos a tomar alimento y bebidas y nos ordenaban maldecid a nuestro Profeta y nos prohib?an invocarle en tiempos de felicidad o desgracia.

Tan pronto o?an a un grupo cantando su nombre, le inflig?an grave perjuicio pues sus jueces y gobernadores les castigaban con bastonazos, multas, prisi?n y humillaciones.
Aquel que mor?a sin que le hubiera atendido alguien con oraciones, se negaban a enterrarlo.
En lugar de ello le arrojaban a un estercolero como un burro muerto o un animal.
Adem?s de esto perpetraban otras muchas maldades y actos deshonrosos.

Nuestros nombres fueron cambiados y se les dio una nueva forma sin que nosotros lo dese?ramos ni di?ramos nuestro consentimiento. (9)
Ay! pues nos cambiaron la religi?n de Muhammad por la de los perros cristianos, las peores de las criaturas.

Ay de nuestros nombres que fueron substituidos por los de estos b?rbaros ignorantes!.

Ay de nuestros hijos e hijas que tienen que ir todas las ma?anas con el cura que les ense?a descreencia, idolatr?a y falsedad sin que ellos puedan escabullirse!.

Ay de aquellas mezquitas que han sido tapiadas y convertidas en estercoleros del infiel despu?s de haber gozado de la pureza ritual!.

Ay de aquellos alminares en los que cuelgan las campanas sustituyendo a la sah?da. (10)

Ay de aquellas ciudades y de su belleza, como se han obscurecido en la infidelidad!.

Se han convertido en fortalezas de los adoradores de la cruz, en ellas est?n a salvo de todo ataque.
Nos hemos convertido en esclavos, no en cautivos que puedan ser rescatados, ni siquiera musulmanes que pronuncian su shah?da.

Por eso, si vieran vuestros ojos lo que ha venido a ser nuestra situaci?n, se anegar?an en l?grimas y ay! ay de nosotros! ay de la desgracia que nos aflige, el deshonor, el dolor y la opresi?n!.
Te invocamos, Se?or, por All?h y por el puro, el elegido, la mejor de las criaturas (Muhammad) y por los mas excelsos de entre los hombres, la familia de Muhammad y sus compa?eros, cuan nobles compa?eros son! y por Abb?s t?o de nuestro Profeta y por su cabellera blanca, la mas venerable de las cabelleras por los probos varones reconocedores de su se?or y todos los hombres ?ntegros dotados de nobleza quiz? miren por nosotros y por lo que nos ha sucedido, quiz? All?h desde su Trono derrame misericordia pues lo que t? dices es escuchado y lo que t? ordenas se realiza y cualquier cosa que mandes se lleva a cabo con rapidez.

Ya que el lugar de origen de la religi?n cristiana est? bajo tu dominio, pues de all? se extendi? a todas las regiones, por Al1 Se?or nuestro, d?gnate favorecernos con un consejo o una palabra de protesta pues posees la excelencia, la gloria, el rango y el poder de salvar a los siervos de All?h de todo mal.

Pregunta a su Papa, el gobernador de Roma, porque permiten la traici?n despu?s de haber firmado la amnist?a y porque nos perjudican con su enga?o sin que haya habido falta ni crimen por nuestra parte.
Cuando su pueblo, que hab?a sido conquistado, estuvo bajo la salvaguardia de nuestra religi?n y bajo la protecci?n de nuestros gloriosos reyes que cumpl?an sus promesas, no fueron obligados a abandonar su fe ni sus hogares ni sufrieron traici?n o deshonor alguno.

En cuanto a garantizar un pacto y luego traicionarlo, eso es un acto prohibido por todas las religiones especialmente por parte de un rey, pues es un acto infamante y vergonzoso, prohibido por la ley en toda regi?n.

Tu carta les ha llegado, pero no han tenido en cuenta una sola palabra no hizo sino aumentar su enemistad y osad?a en contra nuestra, y su perseverancia en toda clase de maldades.

Los enviados de Egipto llegaron y no fueron tratados con traici?n ni deshonor, pero les dijeron que hab?amos aceptado voluntariamente su religi?n de descreencia y que no nos hab?an impuesto, a los sometidos, la conversi?n a su idolatr?a; por All?h que nunca aceptaremos esa declaraci?n, han mentido acerca de nosotros con la mayor falsedad en sus palabras y argumentos al decir eso.

Fue el miedo a la muerte y a ser quemados lo que nos hizo convertirnos. Dijimos lo que nos hicieron decir; fue en contra de nuestra intenci?n.
La fe del Profeta de All?h no se ha extinguido entre nosotros, a primera vista puede observarse que reconocemos el monote?smo de All?h
No aceptaremos, por All?h ni nuestro cambio (la religi?n ni lo que dicen acerca de la Trinidad), y si proclaman que hemos aceptado su religi?n sin que nos hayan causado mal pregunta a Huejar por sus habitantes, como fueron exterminados en la humillaci?n y el infortunio y pregunta a Belfite, donde todos fueron despedazados a espada despu?s de haber sufrido gran angustia pregunta por Munyafa, sus habitantes fueron aniqiuilados por la espada. Lo mismo ocurri? con la gente de la Alpujarra en cuanto a Andarax, su gente fue consumida por el fuego. Encerrados todos en su mezquita, quedaron convertidos en carb?n. (11)

Ay de nosotros! Oh Se?or nuestro, nos quejamos ante vos pues lo que nos aflige es la peor de las separaciones!.
No pod?a hab?rsenos dejado nuestra religi?n .y nuestra oraci?n ritual, como juraron hacerlo antes de romper el pacto?.

Si no, haz que nos dejen emigrar de su tierra al Norte de ?frica, la tierra de nuestros seres queridos, con nuestras pertenencias pues preferimos emigrar a quedar en la descreencia, con poder, pero sin religi?n.

Eso es lo que esperarnos de la gloria de tu rango. Que nuestras necesidades sean por ti satisfechas!.

De ti esperamos el fin de nuestras ansiedades, de nuestra desgracia y de la humillaci?n que nos aflige pues tu, que All?h sea alabado, eres el mejor de nuestros reyes y tu gloria se eleva por encima de toda otra gloria, por ello pedimos a nuestro Se?or que prolongue tu vida en realeza y en gloria, en alegr?a y prosperidad, paz en tus dominios, victoria sobre tus enemigos, tropas numerosas, riquezas y magnificencia.

Por ultimo, que la paz de All?h unida a su misericordia sean sobre ti todos los d?as y en toda hora.


NOTAS:

1 Seg?n M?rmol la visita de la delegaci?n mameluca tuvo lugar en 1500
(y. Rebeli?n castigo..., p. 156).

2 V?ase Boronat, Los moriscos espa?oles..., t. 1, p. III. Fecha este acon tecimiento en 1501.

3 Monroe, ?A curious morisco appeal to the Ottoman Empire?, en Al-Andalus, 1966.

4 Id., p. 283.

5 V?ase la ed.. del Cairo de 1939, vol. 1, pp. 1o8-115 Tambi?n Soulah, Une ?l?gie andalouse sur la Guerre de Grenade, Argel, 191 4 p. 143. Sobre este tipo de peticiones al Sult?n Otomano v?ase A. Temini, ?Une lettre des Morisques de Grenade au Sultan Suleim?n Al-Kan?ni en 1541?, y otra composici?n semejante, de 1568, en el Cartulario de Alonso del Castillo, M. HE, 1852, p. 41, y en Lea, The moriscos of Spain..., pp. 434 y Sigs.

6 V?ase taq?yya en el documento: ?Respuesta del mufti de Or?n??

7. Se entiende por mud?jares los musulmanes que quedaron en sus territorios despu?s que ?stos pasaron a poder de los cristianos, conservando su Din y usos, y con un status legal definido. Se les llama moriscos a partir del momento de su conversi?n al cristianismo por la fuerza.

8. V?ase las Capitulaciones de Granada..

9. Para la importancia que la p?rdida de los nombres ?rabes representa, v?ase el ?Memorial de don Francisco N??ez Muley?, p. 54, y Caro Baroja, Los moriscos del Reino de Granada, pp. 52 y sigs.

10. Shah?da: cuando alguien se reconoce musulmana. Se pronuncia en llamada a al salat.

11. Los acontecimientos mencionados tuvieron lugar durante la rebeli?n que, surgiendo en el Albaic?n en 1494 se extendi? por el reino sin que pudiera ser totalmente sofocada hasta 1501

Tags: Al-Andalus, Andalucía, Historia, andalusíes, moriscos, Islam, Soberanía

Publicado por NASOINAN @ 12:24  | Aben Humeya y Moriscos
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