Jueves, 06 de marzo de 2008

¿Bipartidismo o andalucismo?

El andalucismo del siglo XXI es un proceso que acaba de comenzar como única alternativa política al bipartidismo en Andalucía
Antonio Manuel Rodrígez Ramos,
es Profesor de Derecho Civil de la Universidad de Córdoba

El 9 de marzo se compone de dos certezas y dos incertidumbres para Andalucía. Las certezas son las de siempre: la victoria de los socialistas y la consolidación del bipartidismo imperfecto. Lo que nadie asegura es por cuánto ganarán y, en su caso, la franquicia política del tercero incluyente.

No hay encuesta, ni visionario, ni borracho que se atreva a pronosticar una victoria de los populares en Andalucía. Ganarán en las capitales de provincia. Incluso es probable que arrasen. Pero perderán seguro en el cómputo del voto rural. La otra certeza ha estado a punto de no serlo. Veinte años consecutivos de solapamiento electoral de las andaluzas con las generales, o el reparto de televisión y dinero conforme a los derechos adquiridos en procesos anteriores, constituyen algunos de los venenos que han herido de muerte al pluralismo político en Andalucía. Si nadie pone remedio, pronto acompañaremos a Extremadura y Murcia como cuarto reino de Castilla. Lo que no consiguieron en 500 años lo conseguirán en apenas 30. Tierra de dos. Rojos y azules.

Mucho más interesantes son las incertidumbres. Especialmente la de quién ocupará la posición de tercero incluyente. Bobbio llama “tercero incluyente” a un intento de tercera vía que no está en medio de la derecha y de la izquierda, sino que pretende ir más allá de la una y de la otra como superación contemporánea del bipartidismo. A priori sólo dos formaciones podrían ocupar ese lugar: Izquierda Unida y los andalucistas. Pero un análisis frío y objetivo de la situación descarta la primera de ellas.

Si ambas marcas políticas cotizaran en bolsa, a fecha de hoy las acciones de IU irían a la baja y las de los andalucistas al alza. Y la clave no está precisamente en los números sino en las palabras. Hace tiempo que IU dejó de ser aquel proyecto alternativo y de oposición que diseñara Julio Anguita, para convertirse en la alianza natural de los socialistas contra los malos malísimos de la derecha con tal de seguir comiendo de la política. Ideológicamente, son un fósil político con el discurso arcaico de hace un siglo para garantizarse el suelo electoral. Internamente están rotos. En Sevilla, ni oficialistas ni críticos apoyarán a la CUT de Sánchez Gordillo, infinitamente más cerca del “nacionalismo” andaluz que del PCE. Concha Caballero, su mejor portavoz parlamentaria desde Julio Anguita, ha preferido ser perro vivo que león muerto. En Córdoba, Rosa Aguilar es un partido en sí misma. Votó junto al PSOE en contra de la separación de las elecciones autonómicas y generales, dejando por tierra la palabra dada por Valderas y Caballero a la plataforma ciudadana “Andaluces por unas elecciones propias”. La última hostia se la dio a los “suyos” cuando dijo que Valderas se equivocó al no presentarse por Córdoba, vaticinando de paso su más que probable derrota en Huelva. Tampoco acudió Rosa Aguilar a su presentación pública como candidato a la Junta. Y Llamazares no ha venido a Córdoba durante la campaña, paradójicamente la única ciudad que gobierna en España.

Para colmo, el que fuera coordinador andaluz de IU-CA, Luis Carlos Rejón, presentó públicamente la candidatura de Julián Álvarez en Sevilla y solicitó el voto para la Coalición Andalucista como ejemplo de alternativa integradora, progresista, ecologista, federalista, interculturalista, radical demócrata y de futuro. La reciente unidad y redefinición ideológica del andalucismo descartan un pacto de gobierno con los socialistas ni con nadie. Si lo hace IU, estará cavando su tumba.

El andalucismo del siglo XXI es un proceso que acaba de comenzar. A mi juicio, la única alternativa política al bipartidismo en Andalucía. Ideológicamente porque significa una garantía frente a la deforestación ecológica, política y cultural que está provocando la globalización. La más cercana sensorialmente y a la vez la más universal. Las elecciones del 9 de marzo son un mero accidente en una dinámica irreversible al que ya se han incorporado intelectuales y activistas en el ecologismo o la interculturalidad. Sólo una voz andalucista en el Congreso podría llevar adelante la propuesta de reconciliación histórica a los descendientes de andalusíes expulsados. Especialmente el año que viene que se cumplen 400 años del último decreto de expulsión. De hecho, fueron andalucistas quienes promovieron la candidatura del flamenco para su declaración por la UNESCO como patrimonio intangible de la Humanidad. Y creo que en esta tarea ingente para derribar los mitos fundacionales del Estado español, el andalucismo también tendría que solicitar la inclusión del árabe para su estudio en los colegios e institutos como segunda lengua clásica. La reserva cultural de Al Andalus se halla en la manos del neoandalucismo. Y en la tuya.
 
Antonio Manuel es Profesor de Derecho Civil de la Universidad de Córdoba y editor, junto a Manuel Pimentel, de “Andalucía. Teoría y Fundamento Político” de Blas Infante
 
Fuente: WebIslam.com


Tags: Andalucía, Al-Andalus, andalucistas, nacionalistas, moriscos, soberanistas

Publicado por NASOINAN @ 9:42  | Publicado en Prensa
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