Mi?rcoles, 26 de marzo de 2008

 Unos muertos dan votos y otros sólo dolores de cabeza.

El día 7 de marzo con escasas horas de diferencia, dos muertes trágicas, dos personas que debería de seguir entre nosotros, nos estremecieron.

 Una muerte fue certificada en la ciudad andaluza de Huelva 90 km de Sevilla,  a una hora de viaje. La otra fue en Arrasate (Gipuzkoa), casi a 900 km de Sevilla.

En todos los telediarios vimos al Sr. Chaves, Presidente de la Junta de Andalucía, dando ánimos a la familia de Isaías Carrasco. Sandra Carrasco, su hija, a pesar de la tragedia familiar, hablaba como si fuese un mitin, con voz potente, sin decaimientos. Manuel Chaves tenía una media sonrisa que no se sabe si expresaba felicidad o un estado de extasis ante los votos que la “foto” le estaba dando. Nadie que vea las imágenes de Sandra y de Chaves puede pensar que hace unas horas, el padre de Sandra y el compañero de partido del Presidente de los andaluces, ha sido asesinado. Esa foto abrió los telediarios del viernes y llenó las primeras páginas de los periódicos del sábado día 8, día que se supone de reflexión.

Por más que hemos buscado, no hemos encontrado ninguna foto besando o abrazando a Irene Suárez, madre de Mari Luz Cortés. No podemos encontrar esa foto. El líder del PSOE y candidato a la Junta, viajó 900 km para estar con una familia baska, pero debió de volver muy cansado y no se desplazo 90 km para visitar a una familia que durante dos meses no ha vivido y nos ha conmovido a todos los andaluces. La conclusión: por si había dudas, al ciudadano ceutí Manuel Chaves González, le ocupa y preocupa más su tiempo con una familia vinculada a su partido, que la desesperación de una familia andaluza que ha conocido ese mismo día que su hija no volverá a casa, que ha sido asesinada con solo 5 años.

El Sr. Chaves, es presidente de los militantes del PSOE, no creo que lleguen a 300.000 y merecen nuestro respeto y,  además representa a más de 8 millones de andaluces. Dos muertes trágicas, una misma persona y un dolor y solidaridad tan diferente como los 90 km para ir  a Huelva y los casi 900 para llegar a Arrasate.

 

En los años 60 el “régimen” entretenía con un denigrante programa de televisión.  Lo conducía un locuaz José Luís Barcelona, más fotogénico y con más tablas que Manuel Chaves. Las tardes de los domingos nos las alegraba con su Programa “Reina por un Día”. La chica más pobre, del lugar más lejano, ese día podía ver cumplidos sus deseos: salir en la tele, un buen vestido, conocer Barcelona, un buen restaurante…Al día siguiente volvía a ser la misma de siempre.  Al ver los telediarios, los abrazos, besos achuchones de Chaves a Sandra Carrasco, la utilización partidista que hicieron de su padre, sólo me vino ese programa a la memoria. Menos mal que desde su mitin, Sandra Carrasco nos pedía todos:

Que el asesinato de mi padre no sea manipulado por nadie,

Que acudan masivamente a votar para solidarizarse con mi padre…

 

Si llegan a manipularlo… Y mientras, en Huelva, una familia estaba rota después de casi dos meses sin descansar, sin vivir, porque esa tarde también se consumó su tragedia. El cuerpo de Mari Luz, había sido encontrado en la Ría. Esa muerte no mereció una visita para Manuel Chaves, Presidente de Andalucía, hijo de militares franquistas, casado con una hija de militares franquistas y nacido en Ceuta. Para sonrojo de muchos andaluces ese ciudadano nos representa.

 

Posiblemente el viaje relámpago a Arrasate y después no ir a Huelva tenga otras lecturas.

Una muerte violenta, que condenamos sin paliativos, si se sirve bien condimentada en los telediarios, da muchos votos. La familia de Mari Luz, pertenece a dos minorías que no se caracterizan por acudir masivamente a las urnas. Son gitanos y además evangélicos. Eso no vende mucho.

Estas son las cosas de las elecciones: unos muertos dan votos y otros sólo dolores de cabeza.

Andalucía 24 de marzo de 2008
Xuanxo (Ashraf) Bardibia
FORO ABEN HUMEYA


Tags: Andalucía, Historia, Presidente, Junta, menosprecio, insultos, andaluces

Publicado por NASOINAN @ 8:57  | Foro Aben Humeya
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