Domingo, 02 de agosto de 2009

Corazón de Busharrat (Alpujarra) hecho cenizas… mientras ayer primer sábado de agosto en Bérchules es Noche Vieja.








Dicen nuestros mayores que en Bérchules estuvo una vez el Paraíso. Un Edén a la medida del hombre y la mujer verdaderos: desnudos a la sombra de castaños y de encinas guardan en secreto sus caricias de luz de la luna. ¿Escuchasteis alguna vez sus cálidos gemidos o quizá alcanzarais a oír la brisa nocturna jugando entre las ramas...?

Mas ya los ancianos no verán jamás al beber de la Fuente de Alcútar el sendero que les lleve a los Campos Elíseos de sus antepasados, la silla de la reina, a la aguagria,  el Tajo Reyeciyo (Aben Humeya), a Narila, a Albayar, donde antes de que llegase el cuervo de siniestra sotana, al exhalar el último suspiro, el corazón morisco de sus nobles almas tantas veces contemplara a las complacientes huríes de ojos de azabache y sensual sonrisa.

Ahora ha llegado el nacional-católico horror calcinándolo todo, los enemigos de lo humano, los que odian la luz expresando su poesía entre los bosques. Ese leviatán españolista que al pastor condena por coger su manzanilla, al campesino por hacer un cortafuegos y luego entona con ebria voz el "asturias-patria-querida" descorchando cavas en lujosos restaurantes de la capital, con la camisa azul recién planchada y carnets rojos o pardos de sicarios. Vientos de horror denuncian en susurros, desde la cueva Harun y otras muchas, a los sucesores de esos viles matarifes que como antaño asfixiaban a viejos, mujeres y niños en la Sierra Madre de la Alpujarra o degollaban seres humanos maniatados cual corderos: traidores de la ralea de Gonzalo el Seniz maldito para siempre brindan con ellos, festejando sus blindados sueldos fijos mientras les rodean, por todas partes, la acuciante necesidad de los desheredados, las miradas de rabia y acero... España de mazmorras y conventos extranjeros, pestilencia racista vergüenza del orbe: sin importar tus legiones mercenarias ni la desproporción de mil a uno, contemplad de nuevo, eterno amanecer libertario, a la heroica caballería morisca lanzarse a la incesante batalla por la Libertad de todos los Pueblos.

Se oyen los trotes de caballos que desde Cádiar salen al anochecer para el Albayzin.  Pasan por Narila, suben al Churre, por los barrancos de Alcútar, Bérchules, silenciosos, altivos, conecuentes. ¿Los cabalgan el Partal?, ¿llevan documentos y noticias a los monfíes?. Va entre ellos Farax aben Farax?.


¿Por qué vereas andarán ahora los espíritus de vuestros ancestros masacrados si hasta la del Partal han difuminado?. Ya se escuchan los lamentos de los que ven sus acequias ennegrecidas por sus inquisiciones pirómanas; todos a los que han negado digna sepultura, Aben Humeya o Blas Infante, García Lorca o Aben Aboo, no consiguen reconocen los milenarios balates, vueltos castellana mezquindad. Mas de los prados y del hondo de los valles se escuchan, casi imperceptibles, cascos de enérgicos corceles. La sangre de millares de victimas vertida en tantos holocaustos clerical-fascistas ha retomado, al galope, su primigenia fuerza indomable de la raíz, resurgiendo de la entraña del hermoso Solar Patrio, Al-Andalus.

A ti, hermano mío, almendro hecho leña para las mismas piras inquisitoriales de la barbarie de siempre, rindo en homenaje a tu corazón destruído estas humildes letras aquí hoy. Ojalá el recuerdo de tu aroma perfume las últimas horas de los que ya no les importa la muerte, porque su Sagrada Memoria ha sido aniquilada.

Anciano Árbol de la Alpujarra cuya savia bebe en la Edad Dorada desde lo profundo, hazte trovo y avergüenza a la desalmada bestia con tu canto.

¡Espolea tu montura, Farax Aben Farax, inmortal capitán monfí!
¡A galopar frente al genocidio del cafre nacionalista español!.
¡Adelante, Caballeros de la Libertad de los Pueblos !:

¡¡¡HURR AL-ANDALUS, HURR, HURR, HURRA...!!!

Desde la era Majuelo te escribo, te recuerdo en color sepia de los años 50 y 60. También yo ya tengo canas. Los barrancos hoy no están nevados, ni canosos, son las cenizas que ciegan nuestra Historia, nuestra Identidad y hoy velan los colores del Guadalfeo o de Sierra Cabrera.

Verano de 2.009: cuatrocientos años tras El Genocidio y La Diáspora

 


Tags: Andalucía, Cultura, Geografía, Medio Ambiente, Patrimonio, Soberanía, Independencia

Publicado por NASOINAN @ 13:46  | Patrimonio Andaluz
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