Viernes, 16 de octubre de 2009

En relación a las declaraciones del arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, referidas a que Córdoba será capital mundial del "ecumenismo", sin hacer extensivo este término a las otras dos grandes cosmovisiones abrahámicas universalistas, musulmana y judía, rechazamos por completo el uso tanto sectario como excluyente de su visión pseudo-ecuménica; miopía colateral a la del cerril caciquismo del obispado de Córdoba, manifestada también sin pudor en prensa -prohibiendo orar (¿¡sic!?) a no cristianos-, el cual da la impresión que en vez de llamar a una dimensión espiritual y hermanamiento de los convecinos, le pone mucho más emular el fanatismo del búnker de la cancillería del Reichstag en 1945.

Para completar el esperpéntico cuadro aparecen además destacados "socialistas" dándoselas de cristianos entre el Alminar, los Arcos de herradura y el Mihrab, en la ciudad de Medina-Azahara. ¿Alguien podría dar más hasta por Cádiz en carnaval?
 

     ¿Y es que terminaremos alcanzando el "síndrome de Estocolmo" colectivo? ¿Se ha conseguido ya secuestrar el alma de todo un Pueblo...? Un estado extranjero, el estadúnculo vaticano (donación del dictador fascista Benito Mussolini) y sus babosos palmeros, presuntos nacionalistas españoles, insultan a todos aquellos que dejaron sus vidas en laicas fosas anónimas, en las cunetas ensangrentadas de la aconfesionalidad, tanto en la guerra como en la posguerra inciviles, luchando hasta el último aliento por alcanzar los derechos que cualquier ciudadano del continente considera ahora normales. En sus países, claro. Salvo aquí.
 
     En nuestra Córdoba olvidada, jamás perdida, se ve ante que poder fáctico se inclinan los autodenominados "comunistas" de sacristía, los monaguillos "socialistas" tiralevitas y los supuestos conservadores "europeos", democracia de alzacuellos y escapularios falangistas al viento, rojas o pardas cortesanas de campanario. Inquisiciones nacionalistas españoleras besando sumisamente el anillo pastoral del purpurado amo de un cortijo, antes llamado Mezquita de Córdoba, símbolo prostituido de las Tres Culturas, hipoteca perpetua de los andaluces al capellán castrense del señorito castellano, vergüenza eterna de toda la Humanidad. Si queremos conocer nuestra Historia obligan a pagar a la mayoría de los andaluces y a todo visitante del Sagrado Templo de emires y califas, en metálico, a Roma. No, no se trata de un mal chiste de "Axterix el galo", evidencia las tragaderas de boca de alcantarilla de ciertos funcionarios rojigualdos del imperio o de las que se escandalizan ante el "sexismo" y van detrás de la procesión infamante de ese estado papista -repito, extranjero- en el que sólo los hombres mandan, que prohibe a las mujeres participar de su totalitario poder en el mismo lugar donde se martirizó a la "papisa" Juana, descuartizada por sus fieles, oficioso e histórico auto de fe sin encubridora capillita ni simulacro de tribunal. "Sancho, cuidado...", Aldonza Lorenzo, cuerpo a tierra.
 
     La Mezquita de Córdoba no morirá convertida en un chiringuito del "santo" oficio, a pesar de vuestros esfuerzos, hipócritas; al igual que una Caja de Ahorros andaluza donde depositen sus ahorros padres de familia y trabajadores con su sudor, a los que después de haber vampirizado, letra a letra, tantos años fusilan su vivienda y se la apropian, aprovechando sin el menor escrúpulo esta penosa recesión, con la complicidad de tantos politicastros de alquiler. No, resultaría escandaloso hacer corresponsables a los contribuyentes de sus impagos, pérdidas o deficiencias de gestión, del mismo modo que el gran capital que durante los años de bonanza fue a parar en exclusiva a los bolsillos de un selecto club privado, no quisieron compartirlo o invertirlo creando riqueza. No y no, una Caja, motor del desarrollo de nuestra tierra, no compromete jamás a servir a la arbitrariedad anticonstitucional, a sostener los privilegios ilegítimos de aquellas siniestras sotanas que hace no mucho bendicieron a los escuadrones de la muerte clerical-franquistas. La sonrisa de todo Presidente de la Junta de Andalucía digno implica siempre, al mismo tiempo, firmeza frente a los que pretendan embolsarse beneficios ilegítimos; en manera alguna supondría doblez jesuítica y compadreo cínico con chacales revestidos de piel de cordero.
 
     Comprobemos todos y todas, andaluces o no, los tentáculos foráneos del terror romano apropiarse de forma mezquina, patética y egoísta de un Patrimonio de la Humanidad, la Mezquita de Córdoba, la cual obtuvieron a sangre y fuego, mientras presumían entre su corte de borregos y mercenarios de su "buen Jesús", manipulado en vano para justificar su avarienta villanía y sus atroces masacres por el orbe de punta a punta. Tal vez encontréis en este momento la amilanada complacencia de los débiles mentales, de los que buscan encubrir inútilmente sus corruptelas y de los que se sienten "culpables" por no creerse ya seres humanos: esa tropa zombi de carcamales alienados a los que un enano dictador matarife del Ferrol dejó sin infancia y por ello anhelarían legarnos su rancia podredumbre vengativa. Esos que aplauden la discriminación de las minorías, ideológicas o étnicas, y permiten llenarse los bolsillos a las curianas usureras. A carcajadas se están riendo de la ciudadanía gran número de chupópteros sueldo-fijos, o pensioncitas aseguradas, despreciando incluso a su gente, jugando a mal disfrazados funcionarietes del pesebre nacional-católico. 
 
     La Puerta del Perdón de la Mezquita de Córdoba acoge al creyente y al agnóstico, al religioso o al ateo, a todas las culturas, sensibilidades, estéticas o razones. Tal es la Grandeza. Por ello hay que salvaguardar para las generaciones futuras, evitándose así el atroz ejemplo, esa inicua catedral bochornosa, destructora del cuerpo central del mayor templo islámico del mundo en su tiempo; porque representa el paradigma de la barbarie absoluta, junto con las tumbas malditas allí presentes de los que ordenaban torturar y quemar viva a la discrepancia; al lado del recordatorio laureado en mármol de los frailes que fueron ajusticiados por pertenecer a una iglesia que, brazo en alto e impasible el ademán ostenta el triste record -y así se enseña allende Pirineos a cualquier escolar del continente, excepto perrunos docentes triperos- de haber amparado las mayores matanzas en tiempo de paz de toda Europa, dentro y fuera de las cárceles del exterminio de su glorioso movimiento nacional. No penséis que el silencio implica ignorancia. Tal es la Grandeza del Islam. Os invitamos a todas y todos, también a
[email protected] cobardes cómplices de tantos genocidios, a pasar por la Puerta del Perdón de nuestra Aljama, mas nunca por la del olvido. Tal es la Grandeza del Islam de Al-Andalus.

     Escuchad el armonioso canto del almuédano, no acallado por los cencerros de los sobreros que maltratan aún a nobles toros o pastores afganos en sus mataderos circenses; no silenciado por los que disfrutan con las torturas, encarcelamiento y masacre de personas o animales, del mismo modo que antes lo hacían en la pira de la Plaza Mayor, tras pasar por el dominico potro de tormento. ¡Cuánta sangre se ha vertido, Córdoba; cuánta en las Sierras y Campiñas de las Andalucías, desde Manila a la Plaza de las Tres Culturas! ¿Por qué dejáis expoliar a los herederos de los verdugos lo que únicamente pertenece al Pueblo?.
 
     Verde Campiña, Sierra de blancas nubes, Uadi al-Quivir... Por ti no nos importa la muerte, Mezquita de Al-Andalus, ensueño de Amor vivo. No te rindas. Despierta...
 
     ¡Viva Al-Andalusia libre de las cadenas vaticano-españolistas!

Andalucía, 15 de octubre de 2009
AL-HAKAM RODRIGUEZ
FORO ABEN HUMEYA


Tags: Al-Andalus, Andalucía, Historia, Mezquita Córdoba, Dignidad andaluza, Soberania, Independencia

Publicado por NASOINAN @ 12:38  | Foro Aben Humeya
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