Mi?rcoles, 09 de diciembre de 2009

Por ti, solo por ti, amada hermana mora, por tu Hermoso Corazón Libre en el que palpitan nuestros héroes, Hoggar de nuestra alma, sabemos que el Sahara y Al-Andalus jamás perecerán...



"¡Qué quiere esa mora!", escuché el otro día con desprecio a una española en el café al dar la penúltima noticia de su agonía. La misma indiferencia de ciertas "asociaciones feministas" que ignoraron el mayor crimen en la Europa del siglo XX contra la mujer: los "campos de violación" en Bosnia. Trataremos de contestar a esa sensibilidad nacional-católica en unas breves líneas. 
 
Antes de nada hemos de decir que su nombre no es "Aminatu",  grafía con la que los niños escriben el árabe en el área del Sáhara y del sur del río Níger: su nombre
correctamente pronunciado es Ámina, igual al de la madre beduina del Enviado Muhammad (S.A.S), Madre de los creyentes.




Una mujer saharaui que ha visto a su gente torturada, pudriéndose en las mazmorras del horror, enfermos sin comida, liquidados como perros... Pero la nueva inquisición hispano-marroquí desprecia el Derecho a decidir los Pueblos su destino, DERECHO HUMANO FUNDAMENTAL reconocido por todos los Pueblos civilizados del planeta, genocidios amasijen ("bereberes") o andalusíes que aún no han cesado.

Antes que las mujeres musulmanas tiñesen acomplejadas de rubio de bote sus cabellos, se ataviasen de extrañas "modas" impuestas por las metrópolis y enviasen a sus hijos a aprender la lengua de sus amos, francés o inglés; mucho tiempo antes de que sus progenitores enseñasen a sus vástagos a arrodillarse, siervos, las nobles gentes de Qureish, en los desiertos de Arabia, tenían por costumbre formar a sus hijos, pasada su infancia primera, entre los nómadas de los espacios inmensos de blanca luz y estrellas incontables.
 
Aprenderían de ellos lecciones que hoy tal vez no entiendan o carezcan de valor para las generaciones actuales, contubernio de "educación para la ciudadanía" y concertada "formación del espíritu nacional". La principal valía era el Amor por la Libertad, formado entre montañas de arena en movimiento, vastos páramos de desolación donde la mujer y el hombre sólo se tienen a sí mismos, al cielo, la tierra y su Creador. Sí, el Amor por la Libertad, sin el cual el ser humano pierde su primordial condición. Allí aprenderían aquellos futuros patriarcas, forjadores de leyendas y de sagas, que la Generosidad con nuestros semejantes vale más que saciar el hambre o la sed; que alzar la "taquba" (espada) ante la opresión, sin reparar que frente a enemigos mucho más numerosos se encontrase la muerte, era mucho más importante que desconocer el significado del Valor; que una madre humillada por la soberbia de los reyes no debía ser abandonada a su suerte. 


Ese indomable espíritu atravesando los milenios y los continentes hermanó a Yugurta y a Corocota (nombre "bereber"), a Viriato y a Masinisa, al guerrillero alpujarreño contra Roma Colca con el libio Omar al-Mujtar. Y Abd-l-Krim al-Jattabi glorioso desafiando a dos imperios para, en agradecimiento de los jerifes marroquíes, morir en el exilio para también compartir así el oprobioso sino de la ingratitud, con el del mártir andalusí sin tumba Blas Infante.
 
Hoy los autodenominados "árabes" llaman sin pudor alguno Rey a alguien distinto del Monarca del Universo, Al-lah ta´ala. Antaño, por el contrario, nadie hubiera tenido la menor dificultad en reconocer a un amenokal o emir, porque todos se sabían jalifas, amantes del Viento de la Justicia del Libro Revelado. No hubieran dejado sembrada la Umma de huérfanos por el Aiún o de viudas el Tinduf. Jamás permitirían construir "muros de la vergüenza" en el Sahara o en Palestina, destruyendo la Sagrada Memoria de la Humanidad. Los Términos Coránicos que llaman a la Clemencia o a la Misericordia no forman parte del vocabulario de los prepotentes llenos de arrogancia, cuanto menos la Magnanimidad.

 Por ello "al-Marua", la minusvalorada "hombría de bien", virtud cardinal de nuestros ancestros, debe ahora encarnarse -no hay Poder ni Fuerza sino de Al-Lah- en una mujer libre a la que los andalusíes admiramos, invencible arquetipo de la Humanidad triunfante: Ámina Haidar.

Por ti, solo por ti, amada hermana mora, por tu Hermoso Corazón Libre en el que palpitan nuestros héroes, Hoggar de nuestra alma, sabemos que el Sahara y Al-Andalus jamás perecerán...

Andalucía 8 de diciembre de 2009
Al-Hakam Rodríguez
FORO ABEN HUMEYA

 


Tags: Aminatu Haider, Sahara, Andalucía, Soberanistas, Autodeterminación, Historia, Independencia

Publicado por NASOINAN @ 10:30  | Internacional
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