Jueves, 30 de junio de 2011

"Europa es el hombre para la máquina. Andalucía el Hombre para la Humanidad..." Blas Infante

Cuando se desarrollaron iniciativas para impulsar la deprimida Córdoba -farolillo rojo por la cola del subcontinente- como candidata a "capital cultural de Europa", hace diez años, la empresa pura y dura ejercería de timonel desde el principio. Muchos de esos empresarios se hallaban vinculados al engendro vaticanista cajasur. Por el camino esa entidad vergonzante preferiría en vez de subsumirse en una corporación financiera autonómica, entregar su cabeza a un Banco de Euskadi, País de los ganadores donostiarras a la candidatura.

Muchos esfuerzos y dinero, de todos los ciudadanos, derrochado en el proyecto ha quedado en el camino, impulsado por la loca certeza de que obtendríamos la calificación europeísta cual milagro de pentecostés. Viajes, comilonas, publicidad, dispendios mil volatilizados. A pesar de ello, el jurado ha podido percibir la lacra oscurantista que arrastra Córdoba tan sólo con entrar a la Mezquita. Ha podido contemplar la cobarde desaprensión de la ciudadanía, entregando su Símbolo más universal a un Estado extranjero fuera de la Unión Europea, el Vaticano, el cual lo inscribió en el registro de la propiedad... ¡en el año 2.006! Ahora atenta contra el Monumento de valor incalculable no sólo con sus ímpetus de cruzadetes opusinos, desfigurando la labor de Emires y Califas, si no con su pésimo gusto estético.

La mayor de las cosas que hacen grande ha Córdoba es su amor a la Cultura, decía el poeta andalusí. Cuenten ahora por el contrario el número de librerías existentes en la ciudad (les sobrarían los dedos de una mano). El desprecio y complejo seculares por su Historia milenaria es palpable en el cordobés medio. Por eso no sólo le interesa muy poco lo que le suceda a la gran Aljama de Occidente; también le importa un comino que sus hijos más insignes, en el campo de las ciencias o en los del arte, tengan que emigrar.

Córdoba sería muy pobre conformándose con la capitalidad cultural europea, porque debemos considerarla euroasiática por la Ruta de la Seda; euroafricana por los siglos de Historia común con el norte de Africa o el Africa subsahariana; y euroamericana por el exilio andalusí desde los gauchos argentinos hasta los charros mejicanos. No es que se tenga una falta de vocación cultural o económica internacional. Para los empresarios cordobeses y andaluces, para el comercio de aquí en general, el Mediterráneo mismo debe ser algo así como Teruel, sobre el cual se especula si también existe.

Hay sin embargo un signo esperanzador. Por primera vez un Estado en el mundo reconoce sus raíces andalusíes, presentes oficialmente en la nueva Constitución marroquí. De modo opuesto, los monárquicos españoles ven a Al-Andalus, que dá nombre a la propia Andalucía, exactamente igual que al Ave Fénix de Arabia, la cual aunque hablemos de ella no sabemos si nace de los mitos. Asímismo los republicanos juancarlistas practican el supremo arte estalinista del negacionismo genocida de un Pueblo milenario. No es de extrañar por ello que el madrileño Griñán fuese el único presidente autonómico que se hallaba presente cuando escuchó que la candidata sería Donostia-San Sebastián. Tanto europeísmo de opereta, de mezquinas anteojeras, sólo podía acarrear el gafe.

¡No te rindas, Madre Córdoba, ante los traidores que se ceban a tu costa, parasitando tus miserias! Tú estás viva en tantas naciones que no se pueden contar.

Por ti los andalusíes sabemos amar la Belleza y la Libertad. Eternamente gracias, Ciudad del Manto Dorado...

Andalucía 30 de junio de 2011

Al-Hakam Rodríguez

FORO ABEN HUMEYA

 

 


Publicado por NASOINAN @ 18:23  | Foro Aben Humeya
 | Enviar